Corazonando
¿Qué es el corazonar?
A mi me contó un maestro andino que también se consideraban como ñawis los dos ojos.
Cuando nos comunicamos desde el corazón y
sintiendo la verdad que late, las palabras se transforman en lo que
llamamos en nuestro círculo «el corazonar». Más que razonar es
comprender desde el corazón.
En el corazonar sentimos una
inteligencia superior que nos va guiando con sensibilidad amorosa, y las
cosas simplemente van sucediendo. Por ejemplo, hace escasamente un par
de semanas, al entrar en mi corazón pedí confirmar algún conocimiento de
sanación andina, y en un acto de reciprocidad y sinceridad me encontré
con tu libro de las kuyas por el internet. A través de los pocos datos
que tengo de tu libro sintonicé con esta sabiduría y confirmé mis
propias vivencias en el camino de ser una guía acompañante de mis
hermanos y hermanas de círculo. Mi gratitud, yupaichani Amauta, supongo que tienes un nombre consagrado como caminante de sabiduría.
Si, mi nombre es Urus, nombre del pueblo del que provengo. Pero cuéntenos, ¿cuál es su linaje?
Voy criando y despertando hombres y mujeres quilago,
jaguares. Me conocen como Mama Margarita. Represento a una generación,
la decimotercera Mujer Jaguar portadora del bastón de mando de los Quilagos. Una herencia femenina de sabiduría que durmió en la zona de Cochasquí. Con humildad me presento ante ti.
Somos un grupo permanente desde hace varios años, caminando juntos y en este kay pacha (mundo intermedio), aquí y ahora. Nos reunimos un día a la semana. Compartimos raymis
o ceremonias, conocimiento sagrado ancestral, sanación andina,
peregrinajes a las montañas sagradas en nuestro país Ecuador. Hemos
tejido el despertar y el levantamiento de la sabiduría de nuestros
pueblos con los Abuelos y Abuelas, de montaña en montaña, taitas y mamas
urkus.
Tengo una gran responsabilidad como
transmisora de sabiduría de mis ancestros y a veces, si necesito
encontrar afinidad en este camino, y aunque tengo un círculo fuerte,
amoroso y entregado a la vida, es bueno unas palabras de reciprocidad
con buscadores y caminantes como tu, desde otros lugares que nos
permitan seguir creciendo con la Pachamama.
¿Podemos sanar al planeta?
Si, claro que podemos. Una vez fui de peregrinaje a Pumapungo, la puerta del puma, donde nació el inka Huayna Qhapac. Pasé largo tiempo en el Akllahuasi, la casa de las Vírgenes del Sol. Aún estoy ordenando mis sentimientos y mis pensamientos con respecto a este viaje.
Por supuesto, al llegar me descalcé, para así conectar los ñawis
(chakras) de los pies a la Pachamama. Al caminar, las memorias me
invadían. Por los pies iba percibiendo todas esas sensaciones
agradables, disfrutando y saboreándolas hasta que una voz terriblemente
dolorosa me llamó. Era como un llanto. Cuando miré vi una higuera
agonizante. Era una higuera ya anciana muriendo de enfermedad y de
indiferencia. La abuela Arbol de Higo gemía de dolor, por sus hojas
enfermas y quemadas, y sus frutos dañados. Quise llorar con ella. Le
pedí perdón por los humanos indolentes y la abracé con ternura y
compasión.
Mientras la abrazaba, busqué envolverla
en una luz amorosa, en tanta luz como yo pude irradiar. Fue entonces que
la Mama Tamia, la lluvia, hizo acto de presencia, como si ella también
se uniera a nuestro sufrimiento. Cuando empezó a caer la madre agua,
pedí la purificación de la Abuela Árbol o sino que le dieran una muerte
compasiva, si estaba ya su tiempo cumplido. Mientras la abrazaba, le
repetía incesantemente que la amaba y que agradecía la oportunidad de
estar cerca de ella, pues ella había ayudado a muchas mujeres.
Era una Anciana Sanadora y con el tiempo
la ignoraron, la maltrataron. La tristeza la enfermó. Por eso, le
recordé que por estar ella mirando directamente al Akllahuasi, a
la Casa de las Vírgenes, su propósito había sido el de cuidar a las
mujeres. Podía presentir cómo muchas mujeres habían sido sanadas por sus
hojas. Entonces sentí su consuelo y pude decir que sintió alivio. Le
seguí repitiendo que la amaba, hasta que noté cómo se tranquilizaba.
Sólo entonces, cuando percibí que se había tranquilizado, me despedí. Al
alejarme de ella, le pedí a la Pachamama que la recibiera en su útero
de nuevo y que si esa era su próximo cometido, que ojalá renaciera como
mujer sabia, pero valorada y amada. Quedamos en paz. Ahora siento paz.
Con esta vivencia recordé que las
hermandades pueden ser restablecidas. Los seres humanos podemos sanar a
los hermanos y hermanas plantas, árboles y animales. Así como ellos nos
acompañan, alimentan, sanan y crecen con nosotros. Todos somos
responsables. Su bienestar también es nuestro. Su enfermedad también es
nuestra. ¡Qué los acuerdos antiguos sean renovados, y las promesas
cumplidas!! Estamos aquí también con el propósito mutuo de vida y toda
vida es sagrada. La reciprocidad es ayni. Y el Ayni es vivir juntos en un equilibrio justo. Ayni es también ser amorosos y conscientes. Gracias, yupaichani Abuela Arbol de Higo por recordarme qué es el ayni!!!
¿Pero no todos saben escuchar?
Si, es verdad mashi Urus. Muchos
Taitas y Mamas dejaron de escuchar….y eso les tiene como dormidos a los
Apus y a las Ñustas. Ahora los chamanes solo les nombran o les piden;
les utilizan pero no les escuchan ni quieren aprender. Si los Apus no se
comunican a corazones abiertos, dejan de hablar, ¿lo sabías? Duermen,
están quietitos. Ya pocos seres humanos están atentos a su sabiduría
milenaria. Eso es triste.
Nuestros Abuelos y Abuelas: Las montañas,
las piedras, los caminos, todos son testigos vivientes de muchas
historias, pues ellos han visto ciclos enteros….y las personas solo
pasan, pero sin sostener una relación. Los que por esos senderos
transitan ya no buscan ser familia, pues la mayoría están absorbidos por
el espejismo de aquello que anhelan pero no encuentran y no comprenden.
Por eso solo están de pasada….
Pero cuando el caminante entra con
humildad, amor y respeto a la casa de los Apus, y visita a los ancianos y
ancianas piedras….ayyyyy…..es un concierto de música; es un canto que
danza; es una casa de sabiduría que nunca se silencia; es una memoria
viva, clara….y sientes en el corazón la verdad.
Mi mashi, los Apus nos pueden criar, como
hijos e hijas suyos que somos. Nos pueden proteger y guiar para
permitirnos crecer libres y sin la crueldad de la ‘civilizacion’. Por
eso nos descalzamos, y los pies son memorias. Ellos son ñawis (chakras) importantes…..
¿Háblenos de los ñawis de los pies, por favor?
Mmmm. Imagínate, desde que nuestra madre
nos acarició el pequeño pie al nacer; aquel primer paso que dimos al
andar; el primer baile, el primer viaje, y mucho más, todo ello quedó
impreso en la Pachamama y ella lo recuerda. ¡Es tanta la memoria que
tienen los ñawis de los pies!…..si duele el pie izquierdo, nos
duele la madre, la hermana o una mujer….si duele el derecho, nos duele
el padre, el hermano o un hombre….¡tanta memoria que recordar, que
sanar, que despertar!
Por los ñawis de los pies es que los andinos somos fiesteros,
celebrantes, danzantes. ¡Por supuesto! nos gusta celebrar con danza y
música todos los Raymis. Celebramos memorias, recuerdos,
gratitud. Cada Raymi nos recuerda un nuevo tiempo que se va y otro que
viene, y lo hacemos celebrando.
Cuando zapateas, cuando con tus dos pies
libres y desnudos tocas la tierra con sonido y cantos, pones alegre a la
Pachamama. Ella te siente feliz y vivo y se alegra. Cuando danzo con
musica andina y nuestro círculo danza alrededor, siempre la saludamos y
le decimos: ¡juyayay…juyayay! ¡Aquí estamos! tus hijos, vivos, alegres,
agradecidos. Ella también festeja con nosotros, nos recibe, nos protege y
nos despide siempre con regalos. La Pachamama es generosa y alegre
también.
Los ñawis de los pies sanan y equilibran todo tu lado femenino y masculino, huarmi y jari.
Por eso también nos damos masajes con aromas agradables, con hojas
frescas, con tierra húmeda, con cristales y piedrecitas, y le decimos: pai o yupaychani,
gracias, gracias por sostenerme cerca de la Pachamama, por recordarme
que debo caminar en equilibrio con la vida; gracias por enseñarme que
hoy puedo estar aquí y mañana allá. Gracias pies porque en vosotros está
toda la memoria de mi cuerpo, la memoria de los ancestros, la memoria
que me permite surcar el mismo camino que ellos anduvieron. Gracias pies
porque vuestros ojos ven las raíces de mi pueblo, para que no olvide mi
cultura sagrada. Gracias pies porque a través de vuestros ojos (ñawis),
cuando los cierro y descanso, puedo recuperar la visión de los caminos
recorridos en otras vidas. Si mi mashi, para nosotros son ñawis también los pies. En el hinduismo no son considerados chakras mayores pero para los andinos son muy importantes.
¿Cuántos ñawis tenemos? Trece.A mi me contó un maestro andino que también se consideraban como ñawis los dos ojos.
Tal vez en su tradición, pero por lo que
yo se los ojos no cuentan como separados. Observa tus pies; míralos. Si
mueves el pie derecho no necesariamente se mueve el izquierdo a menos
que tu voluntad lo desee. Lo mismo ocurre con las manos: si una mano
toma un objeto, la otra mano puede permanecer inmóvil o en otra postura.
Es decir, tanto los pies como las manos son ñawis independientes y corresponden a un lado femenino o masculino, ¿verdad? Por eso son ñawis que se cuentan como individuales, lo cual no quita que en paridad formen una unidad.
Tiene sentido
Ahora mueve los ojos hacia un lado o
hacia arriba. Sientes cómo los dos se mueven conjuntamente, se
acompañan, no se independizan, se siguen siempre….¿lo sientes? ¿te das
cuenta? los ojos no son dos ñawis, sino uno solo, inseparables. Los
contamos como un solo centro energético junto con el ñawi del tercer ojo.
El andino considera pues los mismos siete
centros energéticos que oriente, más uno que sería el ñawi de luz que
nos conecta con el Hanan Pacha (Mundo de Arriba). Es el Inti ñawi o el ojo de luz, un ñawi solar que está sobre el ñawi de la coronilla. Dicho octavo ñawi
nos conecta con el Sol Central de la Galaxia, el Cosmos, las Estrellas,
y todo lo que abarca el mundo de arriba. Si unes manos serían 9 y 10
mas los pies serían 11 y 12 ñawis.
¿Y cuál es el ñawi 13?
Mashi, es muy importante conocer al treceavo. Es el ñawi oculto, el ñawi lunar. Es un ojo muy sensible y de alta concentración energética. Este ñawi trabaja mucho con la memoria ancestral y la sanación. Recuerda que el número 13 es nuestro número sagrado.
Quizás este conocimiento sagrado no
coincida con otros pensadores de la filosofía andina o con el tuyo, pero
es lo que yo acepto como mi verdad y la intención es solo compartirla
con los que deseen escucharlo. Cualquier otra verdad, esta bien si te
permite vivir bien. Cualquier conocimiento es beneficioso si eres
honesto contigo mismo. Que el corazón de cada uno decida, pero siempre
manteniendo la armonía y el respeto. El hinduismo es bellísimo y muy
sabio en su conocimiento de los chakras. Somos sólo aromas, formas y
colores en su más amplia diversidad. Lo andino tiene también sus
particularidades.
¿Hábleme un poco más del treceavo ñawi por favor?
La mayoría se conforma con saber que hay 13 ñawis, por lo que sólo se da este conocimiento al caminante que lo pide y demuestra ser un buscador de la Verdad.
En la base del cráneo hay un huequito,
una hendidura. Toquemos con nuestras manos esta hendidura. Los médicos
creo que lo llaman péndulo encefálico, y se halla debajo del cerebelo.
Nosotros lo conocemos por medio de una Abuela como «la ollita». Los
andinos lo llamamos ñawi lunar y su color es plateado, igual que la Mama
Killa o Madre Luna.
Si observas uniendo este ñawi lunar o killa ñawi con otros puntos energéticos como son el ñawi de la garganta (chakra 5) hacia adelante, más el ñawi de los tres ojos (el chakra frontal y los dos ojos físicos) subiendo hacia el ñawi
de la coronilla (chakra 7) se forma una primera triangulación superior
en el cuerpo energético. Este triángulo superior es 1 + 3= 4. Este
número 4 nos da el equilibrio para acceder al Hanan Pacha o Mundo
Superior. Por lo tanto, el ñawi 13 representa el poder equilibrador a
través de lo lunar y femenino para sensibilizar los sentidos de los
otros tres ñawis y que son
- el poder de la palabra y el canto del quinto ñawi,
- la visión del “tercer ojo”y la capacidad de observar a través de los ojos físicos correspondiente al sexto ñawi,así como el buen pensar o alli yachay ; y finalmente,
- la unión con el Ayllu (comunidad) cósmico, nuestra herencia estelar que corresponde al séptimo ñawi.
Es un portal dimensional que une cielo y tierra. Por eso Mashi, el decimotercer ñawi
es sagrado porque es el del misterio femenino divino superior que busca
la unión con el octavo ñawi, el solar y masculino que nos lleva a una
expansión de Conciencia. Permite el vuelo libre y elevado del Sagrado
Cóndor cuando se da esta unión sagrada. Este peregrinaje empezó en el Uku Pacha con la guía de Amaru la serpiente en el primer ñawi y en su ascenso busca ser Luz Eterna y Pacha Cósmica. Nos convertimos en Kuntur
o Cóndores porque podemos acceder a las dimensiones superiores sin
dejar este cuerpo físico…. Maravilloso ¿verdad? Por eso los Amautas
Astrónomos de Abya Yala eran no solo sabios sino también tenían el poder
de volar, de elevarse. Tal capacidad les permitía no solo un
conocimiento para elaborar calendarios agrícolas o marcar movimientos
estelares y planetarios, sino se convertían en navegantes estelares,
visionarios. Así nacieron las profecías. Las profecías permiten ver las
Pachas en Allpa Mama en ciclos.
Pero no solo eso, el ñawi lunar
guarda en su forma natural el Arbol de la vida, donde está la memoria de
la humanidad en sus etapas evolutivas. ¡Imagínate! Toda una biblioteca
de la humanidad en tu propio cuerpo. En consecuencia, si activamos este
centro energético nos conectamos con los recuerdos vivos de nuestros
Ancestros, nuestros orígenes y podemos hasta sanar historias familiares.
Así de mágico y sagrado es el ñawi 13.
¿Conoce a otras tradiciones que también nos hablen de dicho ñawi?
No estoy segura, pero si coloco sobre el Arbol hebreo (Kabbala) el cuerpo andino energético, este último ñawi sería el sefirot de Daath, el oculto.
¿Cuéntenos por favor sobre sus peregrinaciones a los Urcos o Apus (nombre dado a las montañas como deidades)?
En las peregrinaciones uno se da cuenta
de que como en la vida, hay caminos que son inevitables de andar. Otros
deben ser transitados despacito, avanzando poco a poco. Y unos terceros
te ponen desafíos que deben ser superados. Algunos Urcus, como
si ya te conocieran, te permiten avanzar deprisa. Ellos son sabios y te
recuerdan por por sus tus pies y por tu danza, tu canto o tu nombre. Por
eso, cuando subimos a una montaña, volcán o nevado, nos presentamos y
pronunciamos nuestros nombres. Así el guamani del lugar nunca te olvida y
te cuida también. Hay montañas que son recelosas. A ellas nos debemos
acercar con confianza y sinceridad. Más adelante te ofrecen sus secretos
o su sabiduría. Uno debe ir con una ofrenda o un agrado, como expresión
de gratitud y respeto.
¿Alguna leyenda?
Muchas. Por ejemplo, en el cerro Ilalo se narra el mito de Rumiñahui,
un guerrero leal a su Inka quien allí escondió el tesoro de Atawalpa.
Lo escondió en sus entrañas y dejó a dos perros para que lo guardaran.
Un anciano de la comunidad nos narró que existe una puerta de la cual no
se retorna y que abre mundos. Una vez al año esa puerta se abre, y sólo
determinados seres entran o salen de ese lugar. le temen y le respetan
mucho.
¿Qué les diría a aquellos que nos sentimos andinos, pero no nacimos en los Andes?
Que no sintáis melancolía por no haber
nacido en esta Allpa Mama, en Abya Yala. Fue necesario que las almas
antiguas tuvieran renacimientos en Europa, Asia y América. Cuando el
Taita Atawalpa falleció, dejó su profecía con el Inkarri: miles y miles
volveremos ¿lo recuerdas? La filosofía y la espiritualidad de la
cosmovisión ancestral fue desmembrada a los cuatro suyus (regiones) para que renaciera desde las cuatro direcciones. Los Amautas y Yachags
(sabios) han nacido nuevamente en diferentes países para que haya
continuidad de la sabiduría…..Cada uno de vosotros debéis ser buenos
sembradores con vuestra gente, pues vuestro mestizaje es importante para
que seáis escuchados en medio de vuestro pueblo.
¿Me autoriza a publicar sus respuestas para convertirlas en un artículo?
Esta carta es larga, mashi Urus. Te comparto lo que conozco y espero que sea semilla. Mashi,
mis cartas que son sencillas, te las ofrezco como flores de primavera, y
si en tu alma antigua y viva deseas difundirlo está bien. Comparte
mientras sea como lluvia fresca para los demás y beneficie a los
caminantes del mundo. Te agradezco que me tomes en cuenta para tus
buenos propósitos.
Mastay.info
ha publicado hasta ahora los escritos de cinco hombres, dos de ellos
andinos, dos mesoamericanos, y yo como hijo de los Pirineos. Faltaba
pero transmitir también la sabiduría de las Ñustas, de esa otra mitad
femenina que también somos. Mama Margarita llega para transmitirnos ese
saber. Llega para enseñarnos a corazonar. Dice que me agradece que la
tomara en cuenta, y yo le digo “no Mama Margarita, aquí el agradecido
soy yo, y con humildad soy yo el que se presenta ante ti, te escucha y
APRENDE.”
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