Muy recomendada.

sábado, 4 de enero de 2014

El Verdadero Conociemiento.


Foto: Quienes sirven a la vida se adaptan a los cambios cada vez que actúan y entonces los cambios surgen de los tiempos, porque quienes conocen los tiempos no se comportan siempre de la misma manera.

Ya sabéis que los escritos de los que se hacen llamar sabios se producen mediante palabras, y que las palabras proceden del conocimiento, pero los intelectuales ignoran que ellos no constituyen ningún camino, los términos que utilizan no forman libros que puedan ser atesorados, por eso, las personas instruidas llegan una y otra vez a un callejón sin salida y eso no es tan bueno como tratar de mantenerse siempre centrados.


Si acabáis con el escolasticismo, no habrá preocupaciones y si ponéis fin a la sagacidad y abandonáis eso que llaman el conocimiento cartesiano, todos os beneficiaréis muchas veces, porque el verdadero conocimiento, la sabiduría eterna, ya se encuentra dentro de vosotros, en vuestras moléculas de ADN y podéis reclamarla discrecionalmente, a medida que necesitéis; la otra es aprendida y memorizada momentáneamente, viene y va, no se fija, se olvida pronto y se adquiere a un costo alto: frustraciones, disciplinas, sinsabores, etc.

Los seres humanos sois tranquilos por nacimiento y ésa es la verdadera naturaleza celestial; al percibir las cosas, actuáis; esto es deseo natural y cuando las cosas vienen a vosotros, respondéis; esa es la acción del conocimiento adquirido. Cuando el conocimiento y las cosas interactúan, surgen las preferencias y las aversiones; cuando se manifiestan las preferencias y las aversiones, el conocimiento se dirige hacia las cosas externas, no puede volver al ser; de esa manera desaparece el diseño celestial.

Por consiguiente, los sabios no sustituyen lo celestial por lo humano, a nivel externo evolucionan con las cosas, pero internamente no pierden su verdadero estado. De ese modo, quienes transitan el camino de sus vidas fluyendo suavemente, regresan a la tranquilidad; quienes descubren el secreto de las cosas acaban sin tener estratagemas, alimentan la inteligencia mediante la calma, unifican el espíritu mediante la abstracción, y se dirigen a la puerta de la nada. Por ello, los verdaderos sabios no dejan que los negocios perturben al mundo y no permiten que los deseos confundan los sentimientos, siempre hacen lo que es apropiado sin argucias; se confía en ellos aunque no hablen, tienen éxito sin pensar en él, logran sus metas sin estrategias ni planes de ningún tipo, por lo tanto, cuando están arriba, la gente no lo toma a mal; y cuando no están al frente, los demás no les atacan.

Todo el mundo recurre a ellos y los traicioneros les temen. Como no luchan con nadie, nadie se atreve a luchar con ellos.

Angel Luis Fernández.

www.a1radiotv.com
www.esdeihewe.com 
www.youtube.com/user/a1television
Quienes sirven a la vida se adaptan a los cambios cada vez que actúan y entonces los cambios surgen de los tiempos, porque quienes conocen los tiempos no se comportan siempre de la misma manera.

Ya sabéis que los escritos de los que se hacen llamar sabios se producen mediante palabras, y que las palabras proceden del conocimiento, pero los intelectuales ignoran que ellos no constituyen ningún camino, los términos que utilizan no forman libros que puedan ser atesorados, por eso, las personas instruidas llegan una y otra vez a un callejón sin salida y eso no es tan bueno como tratar de mantenerse siempre centrados.


Si acabáis con el escolasticismo, no habrá preocupaciones y si ponéis fin a la sagacidad y abandonáis eso que llaman el conocimiento cartesiano, todos os beneficiaréis muchas veces, porque el verdadero conocimiento, la sabiduría eterna, ya se encuentra dentro de vosotros, en vuestras moléculas de ADN y podéis reclamarla discrecionalmente, a medida que necesitéis; la otra es aprendida y memorizada momentáneamente, viene y va, no se fija, se olvida pronto y se adquiere a un costo alto: frustraciones, disciplinas, sinsabores, etc.

Los seres humanos sois tranquilos por nacimiento y ésa es la verdadera naturaleza celestial; al percibir las cosas, actuáis; esto es deseo natural y cuando las cosas vienen a vosotros, respondéis; esa es la acción del conocimiento adquirido. Cuando el conocimiento y las cosas interactúan, surgen las preferencias y las aversiones; cuando se manifiestan las preferencias y las aversiones, el conocimiento se dirige hacia las cosas externas, no puede volver al ser; de esa manera desaparece el diseño celestial.

Por consiguiente, los sabios no sustituyen lo celestial por lo humano, a nivel externo evolucionan con las cosas, pero internamente no pierden su verdadero estado. De ese modo, quienes transitan el camino de sus vidas fluyendo suavemente, regresan a la tranquilidad; quienes descubren el secreto de las cosas acaban sin tener estratagemas, alimentan la inteligencia mediante la calma, unifican el espíritu mediante la abstracción, y se dirigen a la puerta de la nada. Por ello, los verdaderos sabios no dejan que los negocios perturben al mundo y no permiten que los deseos confundan los sentimientos, siempre hacen lo que es apropiado sin argucias; se confía en ellos aunque no hablen, tienen éxito sin pensar en él, logran sus metas sin estrategias ni planes de ningún tipo, por lo tanto, cuando están arriba, la gente no lo toma a mal; y cuando no están al frente, los demás no les atacan.

Todo el mundo recurre a ellos y los traicioneros les temen. Como no luchan con nadie, nadie se atreve a luchar con ellos.

Angel Luis Fernández.

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