Muy recomendada.

sábado, 4 de julio de 2015

Tu perro sabe cómo te sientes cuando te mira a la cara

¿Es este el mejor momento para pedir comida? Vamos a ver qué cara tiene…” Un estudio realizado por científicos austriacos afirma que este podría ser un pensamiento natural de tu perro antes de tantear si puede pedirte que le llenes su cuenco de bolitas. Según la investigación, el descubrimiento representa la primera evidencia sólida de que un animal que no sea el ser humano puede interpretar las expresiones faciales de otra especie.
Saber si los perros nos entienden ha sido un estudio recurrente a lo largo de la historia, aunque hasta ahora los resultados no habían sido convincentes para los investigadores. En esta ocasión, los científicos entrenaron a los canes para que pudieran distinguir una cara triste o feliz en la cara de una sola persona. Se les mostró sólo la parte superior o inferior del rostro. 
Después, aumentaron la dificultad añadiendo 15 pares de fotografías con más rostros nuevos. Finalmente, pusieron a prueba a los perros con cuatro tipos de pruebas diferentes para descartar el azar. Descubrieron que los perros eran capaces de seleccionar de forma recurrente el rostro feliz e ignorar aquellas imágenes de personas con rostros malhumorados. Los resultados muestran que, además de distinguir las expresiones faciales, eran capaces de transferir lo aprendido en el entrenamiento a nuevas señales.
viendote a la cara
“Hoy mi amo tiene el día torcido, mejor desaparezco”
“La investigación evidencia que los perros tienen la capacidad de distinguir expresiones de felicidad y enfado en los seres humanos y saben también cuál es el significado de cada una de ellas.” afirma Ludwig Huber, autor principal del estudio. “No sólo pueden interpretar estos sentimientos en sus dueños, sino en cualquier persona.”
Aunque no podemos saber exactamente como categoriza los rostros un perro, “con toda probabilidad asocian una sonrisa a algo positivo y una cara enfadada a un significado negativo“. De hecho, los científicos pudieron comprobar como eran mucho más lentos para asociar una cara malhumorada con una recompensa y eso se basa en la experiencia previa del animal. Es decir, sabe que cuando ese rostro está en el ambiente lo mejor es mantenerse alejado hasta que pase el ‘temporal’.
Ahora que sabes esto, no te olvides de dedicarle una sonrisa a tu leal compañero.
Tomado de http://www.quo.es

El sonido del silencio




El silencio tiene un sonido muy particular. Es profundo, lleno de símbolos y señales, es una voz interior que nos habla desde nuestras propias entrañas. No necesita grandes cantidades de palabras para expresarse. Sin embargo, nos muestra su sabiduría más elevada, más pura, más intuitíva, más perceptiva. Nos da las respuestas más perfectas a las que podamos llegar. Simplemente, porque nos permite una comunicación sin interferencias con lo exterior, y así, puede manifestarse de esta manera nuestro Yo Superior, nuestra conexión con el Dios que somos y al cual usualmente no le damos cabida.
El sonido del silencio, aunque parezca una paradoja, retumba mucho más que el ruido que nos rodea.
El sonido exterior nos apabulla, nos aturde, nos distrae, nos confunde y no nos permite ninguna comunicación interna. Necesita constantemente un sinnúmero de palabras para poder explicar algo, para hacer funcionar nuestro intelecto. Necesita justificaciones, necesita mantenernos ocupados, porque así funciona nuestro ego y nuestra personalidad.
La mayoría de las personas de este mundo hace cualquier cosa para no encontrarse en silencio, sencillamente porque en realidad, tienen miedo de encontrarse cara a cara con la verdad más profunda, aquella que seguramente pondría en riesgo la estructura de pensamiento a la cual están acostumbrados.
El silencio nos permite el mayor poder de síntesis que podamos tener, una imagen o una sola palabra nos sirve para hallar la iluminación, funciona como un haz de luz que de pronto nos llega y nos convierte en seres más iluminados, se produce mágica y maravillosamente un estado superior de consciencia, de pronto una comprensión más elevada comienza… Y todo gracias al sonido del silencio.
El hombre moderno no se permite momentos de silencio, cree que todo lo que necesita está en el ruido exterior. Así se llena de información / desinformación que confunde con conocimiento, y en realidad, ni siquiera le sirve en la mayoría de los casos, solo lo confunde.
El sonido del silencio es mucho más fuerte e intenso que cualquier otro sonido, porque nos llega desde el lugar, desde la conexión más profunda que podamos tener.
Es allí cuando nos podemos dar cuenta de cuán sabios somos.
Pero también tenemos que ser conscientes que las respuestas que vamos a obtener, muy probablemente no sean las mismas que nos diga nuestro ego, no coincidirá con nuestra forma de vivir y de pensar, y por consiguiente de obrar. Porque nos acercaremos en gran medida a la perfección divina y nosotros estamos acostumbrados con nuestras limitaciones humanas a vivir mucho más cerca de la imperfección.
Cuando permitimos que el sonido del silencio se manifieste, y nos acostumbramos a ello, nos daremos cuenta que interrumpir el ruido externo se puede en cualquier momento que lo decidamos.
Abstraernos a él es perfectamente posible.
Es solo una cuestión de concentración, de aprender a hacerlo y lograr que no nos perturbe en demasía estemos donde estemos, es la maravilla del equilibrio interno.

Sergio Lipp
Fuente: http://comunidadconsciencia.ning.com

jueves, 2 de julio de 2015

El ego y el momento presente

El ego y el momento presente

La relación más importante y primordial de la vida es la relación con el Ahora, o mejor aún, con cualquiera que sea la forma que adopte el Ahora, es decir, lo que es o lo que sucede. Si la relación con el Ahora es disfuncional, esa disfunción se reflejará en todas las relaciones y en todas las situaciones de la vida. El ego podría definirse sencillamente como una relación disfuncional con el momento presente.
Es en este momento cuando podemos decidir la clase de relación que deseamos tener con el momento presente.
Una vez que hemos alcanzado un cierto nivel de conciencia, es decir, de Presencia (y si está leyendo esto es porque seguramente es su caso) estamos en capacidad de decidir qué clase de relación deseamos tener con el momento presente.
¿Deseo que éste momento sea mi amigo o mi enemigo? El momento presente es inseparable de la vida, de tal manera que nuestra decisión se refiere realmente a la clase de relación que deseamos tener con la vida. Una vez tomada la decisión de ser amigos con el momento presente, nos toca dar el primer paso: mostrarnos amigables con él, acogerlo independientemente de su forma de presentarse. Y no tardaremos en ver los resultados. La vida se torna amable con nosotros. La gente nos ayuda y las circunstancias cooperan. Pero es una decisión que debemos tomar una y otra vez, hasta que aprendemos a vivir naturalmente de esa manera.
El ego y el momento presente
Con la decisión de hacer amistad con el momento presente viene el fin del ego. El ego no puede nunca estar en consonancia con el momento presente, es decir, en consonancia con la vida, puesto que su propia naturaleza lo induce a resistir, menospreciar o hacer caso omiso del Ahora. El ego se nutre del tiempo. Mientras más fuerte el ego, mayor es el tiempo durante el cual controla nuestra vida. Casi todos nuestros pensamientos entonces se refieren al pasado o al futuro y el sentido de lo que somos depende del pasado, donde encuentra una identidad, o del futuro donde busca su realización. El temor, la ansiedad, la expectativa, el remordimiento, la culpa, y la ira son disfunciones del estado de la conciencia atrapado en el tiempo.
El ego trata el momento presente de tres maneras: como un medio para una finalidad como un obstáculo o como un enemigo. Analicemos una a la vez, de tal manera que cuando ese patrón se apodere de usted, pueda reconocerlo y decidir nuevamente.
En el mejor de los casos, el ego ve en el momento presente un medio para cumplir una finalidad. Sirve para llevarnos a algún momento en el futuro considerado más importante. Pero el futuro nunca llega salvo como momento presente y, por tanto, no es más que un pensamiento en la cabeza. En otras palabras, nunca estamos totalmente aquí porque siempre estamos ocupados tratando de llegar a algún otro lugar.
Cuando este patrón se acentúa, lo cual suele suceder, el momento presente es visto o tratado como si fuera un obstáculo a superar. Es allí donde surgen la impaciencia, la frustración y el estrés y, en nuestra cultura, esa es la realidad cotidiana, el estado normal de muchas personas. La Vida, la cual ocurre ahora, es vista como un “problema”, y todos habitamos en un mundo lleno de problemas que debemos resolver para ser felices, sentirnos realizados o comenzar realmente a vivir (o por lo menos eso creemos). El problema está en que, por cada problema que resolvemos aparece uno nuevo. Mientras veamos un obstáculo en el momento presente, los problemas no tendrán fin. “Seré lo que deseas que sea”, dice la Vida o el Ahora. “Te trataré como tú me trates. Si me ves como un problema, eso seré para ti. Si me tratas como a un obstáculo, seré un obstáculo”.
En el peor de los casos, y esto también es muy común, el momento presente es visto como un enemigo. Cuando odiamos lo que hacemos, nos quejamos de nuestro entorno, maldecimos de las cosas que suceden o han sucedido; o cuando nuestro diálogo interno está lleno de lo que deberíamos o no deberíamos hacer, de acusaciones y señalamientos, entonces nos peleamos con lo que es, con aquello que de todas maneras ya es como es. Convertimos a la Vida en nuestra enemiga y ella nos dice, “si lo que quieres es guerra, guerra tendrás”. La realidad externa, la cual es siempre el espejo de nuestro estado interior, se experimenta como algo hostil.
El ego y el momento presente
Una pregunta crucial que debemos hacernos con frecuencia es ¿cuál es mi relación con el momento presente? Después debemos estar alertas para descubrir la respuesta. ¿Trato el Ahora apenas como un medio para llegar a una finalidad? ¿Lo veo como un obstáculo? ¿Lo estoy convirtiendo en enemigo? Puesto que el momento presente es lo único que tendremos, puesto que la vida es inseparable del Ahora, lo que la pregunta significa realmente es, ¿cuál es mi relación con la vida?Esta pregunta es una forma excelente de desenmascarar al ego y de entrar en el estado de Presencia. Aunque la verdad absoluta no está encarnada en la pregunta (en últimas, yo y el momento presente somos uno), es una guía importante hacia el camino correcto. Hágase esa pregunta con frecuencia, hasta que ya no la necesite.
¿Cómo trascender una relación disfuncional con el momento presente? Lo más importante es reconocerla en nosotros mismos, en nuestros pensamientos y en nuestros actos. Estamos en el presente en el momento mismo en que notamos que nuestra relación con el Ahora es disfuncional. Ver equivale al afloramiento de la Presencia. 
Tan pronto como vemos la disfunción, ésta comienza a desvanecerse. Algunas personas se ríen cuando ven esto. Con el reconocimiento viene el poder de elegir: la posibilidad de decirle “sí” al Ahora y de aceptarlo como amigo.
Eckhart Tolle 
fuente http://www.luzarcoiris.com

El Desarrollo Espiritual




Existen cuatro estadios o fases del desarrollo espiritual, la creencia, la fe, la experiencia directa y la adaptación permanente; dicho de otro modo; uno puede creer en el Espíritu, uno puede tener fe en el Espíritu, uno puede experimentar directamente el Espíritu y uno puede devenir Espíritu.
1.La creencia es el primer (y, por consiguiente, el más común) de los estadios del desarrollo espiritual. La creencia requiere imágenes, símbolos y conceptos y, en consecuencia, suele originarse en el nivel mental. Pero el desarrollo de la mente atraviesa distintas fases -mágica, mítica, racional y visión-lógica-, cada una de las cuales sirve de fundamento a un tipo (y a un estadio) de creencia religiosa o espiritual.
El estadio de las creencias mágicas (ejemplificado por el vudú y los conjuros mágicos) es egocéntrico y se da tal fusión entre el sujeto y el objeto que aquél cree que la fuerza de su deseo puede llegar a operar sobre el mun­do físico y sobre los demás. La creencia mítica, por su parte, suele ser so­ciocéntrica y etnocéntrica, lo cual significa que diferentes grupos sostienen mitos diferentes habitualmente exclusivos (es decir, si uno cree, por ejem­plo, que Jesús es el salvador de la humanidad, no queda lugar alguno para Krishna), y proyecta sus intuiciones espirituales sobre uno o más dioses o diosas físicamente desencarnados que tienen el poder de influir sobre las ac­ciones humanas.
La creencia racional, que constituye una decisión racio­nal, no representa a Dios o la Diosa de un modo antropomórfico, sino en tanto que el Fundamento Ultimo del Ser y, en ese sentido, desmitologiza la religión. Se trata de una modalidad que alcanza su cúspide en la creencia vi­sión-lógica y que explica el Fundamento del Ser en tanto que Gran Sistema Holístico, Gaia, la Divinidad, una especie de Eco-Espíritu, la «red-de-la­vida», etcétera, recurriendo a ciencias como la teoría sistémica.
Todas estas creencias mentales suelen ir acompañadas de sentimientos o sensaciones emocionales muy intensas que no necesariamente son experien­cias directas de las realidades espirituales supramentales. En ese sentido, se trata de diferentes modalidades de traslación que pueden ser abrazadas sin transformar en lo más mínimo el propio nivel de conciencia. Pero, cuando la traslación comienza a madurar y la emergencia directa de los dominios supe­riores comienza a presionar al yo, la creencia acaba desembocando en la fe.
2. La fe comienza allí donde la creencia pierde su poder. Porque el hecho es que llega un momento en que todas las creencias mentales -precisamen­te por el hecho de ser mentales y no supramentales o espirituales- pierden su fuerza, pierden su poder sobre la conciencia y comienzan a palidecer por­que, a fin de cuentas (por más que uno crea en el Espíritu como «red-de-la-­vida», por ejemplo), uno no deja de sentirse como un ego separado, aislado y lleno de miedos. De poco servirá, en tal caso, esforzarse en seguir creyen­do, porque la creencia habrá dejado ya de funcionar. Es entonces cuando va tornándose dolorosamente evidente que, si bien la mera creencia puede pro­porcionar algún sentido traslativo, no comporta, no obstante, la menor transformación verdadera. (Y las cosas pueden ser todavía peores en el caso de que uno sustente creencias mágicas o míticas, puesto que tales creencias no sólo no son transformadoras, sino que operan como una fuerza regresiva que aleja a la conciencia de los dominios transracionales.)
Pero también hay que decir que, detrás de la creencia mental en Gaia o en la «red-de-la-vida», suele ocultarse una auténtica intuición de los domi­nios espirituales y transmentales, es decir, una intuición de la Unidad de la Vida. Pero esa intuición no podría ser plenamente comprendida mientras nuestra conciencia permanezca atrapada en la creencia porque, en última instancia, todas las creencias, tanto las analíticas como las holísticas, son dualistas y sólo cobran sentido en presencia de sus opuestos. De lo que se trata no es tanto de pensar en la Totalidad como de devenir la Totalidad, algo que sólo podrá ocurrir cuando uno deje de aferrarse a creencias sobre la Totalidad. Las creencias no son más que un sustituto del alimento para el alma, calorías espiritualmente vacías que más pronto o más tarde dejarán de fascinarnos y develarán su verdadero rostro.
La fe suele ser el paso intermedio que nos permite dar el salto que con­duce desde la pérdida de la creencia hasta la experiencia directa. Quizás, por ejemplo, la creencia en la Unidad ya no ofrezca un gran consuelo, pero la persona todavía tiene fe en ella. Cuando las creencias se tornan insoste­nibles aparece la fe, la llamada débil pero clara de una realidad superior -el Espíritu, Dios, la Diosa, la Unidad, etcétera- que trasciende la creen­cia y se encuentra más allá de la mente. La fe constituye la puerta de acce­so a la experiencia inmediata de lo supramental y de lo transracional. En ausencia de creencias dogmáticas desaparece la convicción, y a falta toda­vía de experiencia directa, uno carece de toda certidumbre. La fe es, pues, una tierra de nadie -atestada de preguntas y de ninguna respuesta- que se caracteriza por la determinación (estimulada por una intuición oculta) a en­contrar nuestra auténtica morada espiritual en la experiencia directa.
3. La experiencia directa responde a todas las dudas inherentes a la fe. Se trata de un estadio caracterizado par la presencia de dos fases diferen­tes: Las «experiencias cumbre» y las «experiencias meseta».
Las experiencias cumbre suelen ser intensas, breves, espontáneas y su­mamente transformadoras. Las verdaderas «experiencias cumbre» nos per­miten vislumbrar nuestros potenciales transpersonales y supramentales más elevados. Existen varios tipos de «experiencias cumbre», entre las cuales cabe destacar las «experiencias cumbre» del nivel psíquico, propias del misticismo natural (el tipo de unidad característico del nivel ordinario), las «experiencias cumbre» del nivel sutil, propias del misticismo teísta (el tipo de unidad característico del nivel sutil), las «experiencias cumbre» del nivel causal, que nos permiten atisbar la Vacuidad (la unidad propia del ni­vel causal) y las «experiencias cumbre» no duales, que nos abren las puertas a Un Solo Sabor. Resulta evidente, como Roger Walsh ha señalado, que cuanto más elevado es el nivel de la experiencia, más infrecuente es. (Éste es el motivo por el cual la mayor parte de experiencias de ‘consciencia cósmica’ son las propias del misticismo natural (o unidad del nivel ordinario), el más bajo de los dominios místicos. Desafortunadamente, sin embargo, son muchas las personas que consideran equivocadamente que este nivel es Un Solo Sabor, una confusión que adquiere visos de epidemia entre los teóricos eco).
La mayor parte de las personas se hallan, comprensiblemente, en el estadio de la creencia o de la fe (y, ocasionalmente en el de la magia o del mito). De tanto en tanto, sin embargo, algunos individuos pueden tener una «experiencia cumbre» de un dominio realmente transpersonal que les sacuda muy profundamente (a menudo para mejor, aunque también hay decir que, en ocasiones, para peor). En cualquiera de los casos, sin embargo, ya no se trata de creencias que hayan leído en un libro o de meras habladurías traslativas, sino de una experiencia real de un dominio superior después de la cual el individuo ya no vuelve nunca a ser el mismo.
(Digamos, a modo de corta disgresión, que las consecuencias de este tipo de experiencia no siempre son positivas. Porque puede darse perfectamente el caso de que una persona que se halle en el nivel mítico literal-concreto, por ejemplo, tenga una ‘experiencia cumbre’ del nivel sutil que reactive sus mitos concretos y provoque la aparición de un fundamentalismo según el cual su dios mítico particular es el único que puede salvar al mundo, no dudando entonces en sacrificar los cuerpos de quienes se le opongan en aras de la supuesta salvación de su alma. También puede ocurrir, por ejemplo, que alguien que se halle en el nivel visión-lógico, tenga una experiencia cumbre» del nivel psíquico, en cuyo caso su nuevo eco-paradigma» se convierte en el único que puede salvar al planeta y tampoco dudará en imponer una suerte de ecofascismo para salvarle. Este tipo de fanatismo religioso (que constituye una confusa mezcolanza de verdades superiores con ilusiones inferiores) resulta casi imposible de desarticular. Es cierto que las «experiencias cumbre» nos permiten acceder provisionalmente a verdades superiores, pero también lo es que esa brevedad puede ir seguida de un retroceso a un nivel inferior y acabar sirviendo de justificación para las más espantosas creencias)
Pero si bien las «experiencias cumbre» son de poca duración -desde unos pocos minutos hasta unas pocas horas-, las experiencias meseta, por su parte, son más estables y duraderas y tienden a la adaptación permanente. Las «experiencias cumbre» suelen presentarse de manera espontánea pero, para convertir una experiencia cumbre en una experiencia meseta -para transformar un breve estado alterado en un rasgo duradero-, se requiere una práctica prolongada. Casi todo el mundo, en algún momento de su vida, puede tener una breve experiencia cumbre y sé incluso de algunos casos en os que, sin necesidad de práctica sostenida, ha terminado convirtiéndose en una experiencia meseta. Así pues, la creencia y la fe constituyen las modalidades de orientación espiritual prevalente, mientras que las «experiencias cumbre», por su parte (raras pero auténticas experiencias espirituales), sólo suelen darse en quienes están comprometidos con una práctica espiritual sostenida, intensa, prolongada y profunda.
Al igual que decíamos con respecto a las «experiencias cumbre», las «experiencias meseta» pueden darse en los dominios psíquico, sutil , causal y no dual. Veamos un ejemplo, tomado del zen, que abarca estos cuatro dominios. Es frecuente que quienes emprendan la práctica de la meditación zen comiencen contando respiraciones, de uno a diez y vuelta a empezar. Cuando el sujeto puede hacer eso durante media hora sin perder la cuenta, suele recibir un koan como el de mu, por ejemplo (que, por cierto, fue mi primer koan). Así, en los próximos tres o cuatro años, el sujeto se enfrasca durante varias horas al día en esta práctica, concentrándose de continuo en el sonido mu, al tiempo que se pregunta: ¿cuál es el significado de mu? o ¿quién está concentrándose en mu?. Durante ese estadio, el sujeto suele asistir a sesshnis de siete días de práctica muy intensa, en donde practica durante el día y la noche.
La primera experiencia meseta importante tiene lugar cuando el sujeto puede mantenerse de manera literalmente ininterrumpida en mu durante la mayor parte de las horas de vigilia, en cuyo caso mu pasa a convertirse en parte de su conciencia, hasta el punto de que bien podría decirse que uno se torna en mu, o dicho en otras palabras, que el Testigo se mantiene de manera constante durante el estado de vigilia ordinaria. Entonces es cuando se le dice que, para penetrar realmente en mu, debe trabajar también en ese koan durante el estado de sueño.
(Cuando escuché esto por vez primera creí que se trataba de un chiste, de ese tipo de bromas tan característicos de los ritos cuarteleros de iniciación machista, del tipo: ‘¡quien quiera formar parte del primer batallón de infantería deberá comerse tres serpientes vivas!’. Yo creía que estaban tratando de asustarme, cuando lo cierto es que simplemente estaban tratando de ayudarme.) Tras otros dos o tres años más de práctica, el sujeto logra mantener una concentración sutil en mu durante el estado de sueño, de modo que la conciencia testigo permanece también de manera constante durante el estado del sueño sutil (1)
El estado de sueño es sólo uno de los muchos tipos de fenómenos propios del reino sutil; el típico estado sutil es el savilkalpa samadhi, ‘la absorción no dual en la forma’ que nos permite permanecer abiertos al dominio sutil mientras despertamos. Según se dice, el estado de sueño es una subclase del nivel sutil en el que no hay fenómenos materiales ordinarios (sólo imágenes y formas). Es por ello que el hecho de entrar conscientemente en el sueño se ha comparado siempre al savikalpa samadhi, ya que ambos evidencia la presencia simultánea de ondas alfa (despertar) y de ondas beta (sueño). Además, el efecto de la evolución de la conciencia es semejante en ambos casos ya que, en cierto modo, uno objetiva el nivel sutil (viéndolo conscientemente como un objeto mientras despierta) y luego pierde su poder, lo trasciende y comienza a adentrarse en el dominio causal.
El nirvikalpa samadhi es el estado típico de la consciencia causal, la cesación pura, sin forma y sin manifestación (un tipo de vacuidad) que nos permite adentrarnos en el dominio causal mientras estamos despiertos (nirvikalpa madura en jnana samadhi, la ausencia de forma radicalmente pura y, en algunas tradiciones, en nirodh, la extinción de todo tipo de objetos). Del mismo modo que el savikalpa y sueño diáfano son análogos, el hecho de mantener la consciencia durante el estado de sueño profundo sin sueños y el nirvikalpa son también análogos, porque tanto en uno como en otro, alfa (vigilia) y delta (lo sin forma) se hallan simultáneamente presentes, de modo que uno puede llevar la conciencia hasta el reino de lo sin forma y abrirse a los no dual. De este modo se trasciende lo causal y el nirvikalpa/jnana (gnosis) da lugar al sahaja, la omnipresencia espontánea de Un Solo Sabor.
Pero este proceso no debe pasar necesariamente por el sueño diáfano ni por el sueño diáfano con sueños, ya que el savikalpa samadhi y el nirvikalpa samadhi pueden ser alcanzados durante el estado de vigilia. Cuando el practicante logra una cierta competencia en el savikalpa, suele presentarse el sueño diáfano, precisamente porque ambos son análogos. Del mismo modo, el dominio del nirvikalpa suele verse acompañado del sueño diáfano y lo mismo suele ocurrir en sentido contrario, es decir, que el hecho de seguir meditando durante el estado de sueño y de sueño profundo constituye una forma muy eficaz de entrar en savikalpa y en nirvikalpa y también favorece la apertura a sahaja. No olvidemos que siempre se ha dicho que el yoga del sueño es uno de los métodos más eficaces para alcanzar una experiencia meseta en los dominios sutil y causal que abre la puerta a la adaptación estable (y por tanto a la trascendencia) de esos dominios.
A estas alturas, y en la medida en que el discípulo se aproxima al dominio causal no manifiesto (el nivel de la absorción pura), va acercándose también a esa explosión conocida con el nombre de satori, el descubrimiento del hielo congelado de la absorción causal pura en la Gran Liberación de Un Solo Sabor, una experiencia que también comienza como una experiencia cumbre que, con la práctica, acaba convirtiéndose en una experiencia meseta y finalmente en una adaptación permanente.(2)
Los tres o cuatro estadios diferentes de adaptación que conducen desde el nivel causal/nirvikalpa/nirvana hasta Un Solo Sabor son conocidos con el nombre de estadios postnirvánicos. Existen muchas versiones de estos estadios, pero todas ellas giran en torno a la conciencia constante o el acceso ininterrumpido a la conciencia testigo en los tres estados (primero en forma de experiencia meseta y luego como adaptación estable) que culminan en la desaparición del testigo en Un Solo Sabor no dual (primero en forma de experiencia cumbre, después como experiencia meseta y finalmente como adaptación estable.)
Una vez que se ha consolidado de manera estable la adaptación a Un Solo Sabor, se despliegan los estadios postiluminados. Según se dice, estos estadios concluyen en bhava samadhi, la traslación corporal completa de lo humano a lo divino o, en otras palabras, ‘la extinción completa de todas las cosas en el dharmadtu’ o, dicho de otro modo, el logro de un cuerpo de luz permanente.
(Ver El Ojo del Espíritu para una discusión más detallada sobre los estadios evolutivos postnirvánicos y postiluminados.) Los estadios postnirvánicos (la esencia del Mahayana y del Vajrayana, que no solo abrazan lo sin forma (el nirvana) sino que lo integran con el mundo de la forma (el samsara) siempre ha tenido mucho sentido para mí y, basándome en mi propia experiencia, puedo certificar la realidad de la experiencia ininterrumpida de la conciencia constante y de Un Solo Sabor durante veinticuatro o incluso treinta y seis horas (y hasta, en una sola ocasión, durante once días y once noches). En ninguno de estos casos se trató de una adaptación permanente, pero conozco a varios maestros que, en mi opinión, están ahí y la literatura al respecto está llena de ejemplos a este respecto. Y si digo que los estadios postnirvánicos tienen sentido para mi es porque son, después de todo, simples estadios de adaptación de la no dualidad (los estadios de integración entre el nirvana y el samsara, entre el Espíritu y sus manifestaciones, entre la Vacuidad y la Forma.) Además, los resultados de las investigaciones electroencefalográficas realizadas en este sentido por Alexander y otros parecen corroborar su existencia.
Pero no puedo decir lo mismo de los estados postiluminados, que ni tienen mucho sentido, ni tampoco he conocido a nadie que plausiblemente se hallara en ellos. Se trata de estadios cuya descripción suele evocar vestigios de la visión mágica del mundo, porque se refieren a cuestiones tales como la transformación del cuerpo en luz, la capacidad de realizar milagros, etc., ninguno de los cuales dispone de evidencia creíble y reproducible. La ‘extinción de todas las cosas en dharmadatu’, por su parte, me parece indistinguible de jnana o nirodh o, dicho de otro modo, una regresión de Un Solo Sabor, no un desarrollo hacia él. Y entiéndase que con ello no estoy afirmando su inexistencia, sino tan solo que, comparados con los estadios de los que habla tradición (hasta llegar a los postnirvánicos que anteriormente he bosquejado), existen muchos menos datos sobre los estadios postiluminados, quizás porque son muy raros o tal vez porque realmente no existan.
4. El término adaptación se refiere simplemente al acceso constante y permanente a un determinado nivel de conciencia. La mayor parte de nosotros ya nos hemos adaptado (o, dicho de otro modo, ya hemos evolucionado) a la materia, el cuerpo y la mente (y por ello podemos acceder a esos niveles siempre que queramos). También hay personas que han tenido «experiencias cumbre» de los niveles transpersonales (psíquico, sutil, causal y no dual). Pero la práctica puede permitirnos evolucionar hasta las «experiencias meseta» de esos reinos superiores que, con la práctica, acaban convirtiéndose en adaptaciones permanentes que nos permiten acceder de manera constante a los niveles psíquico (misticismo natural), sutil (misticismo teista), causal (misticismo sin forma) y n dual (misticismo integral) de un modo tan habitual como hoy en día lo es, para la mayor parte de nosotros, el acceso a la materia, el cuerpo y la mente. Y esto se manifiesta de un modo palpable en la presencia de una conciencia constante (sahaja) que perdura a través de los tres estados de vigilia, sueño (savikalpa samadhi) y sueño sin sueños (nirvikalpa samadhi). Entonces resulta evidente porqué “lo que no está presente en estado de sueño profundo sin sueños no es real”.
Lo Real debe hallarse presente en los tres estadios, incluyendo el sueño profundo sin sueños, y la Conciencia pura es lo único que se halla presente en los tres. Este hecho resulta perfectamente evidente cuando uno descansa en tanto que conciencia pura, vacía y sin forma y “contempla” la aparición, permanencia y desaparición de los tres estados, mientras permanece como lo inamovible, lo Inmutable, lo No Nacido, liberado en la Vacuidad pura de la que emana toda Forma y en la Totalidad resplandeciente de Un Solo Sabor.
Estas son algunas de las fases por las que atraviesa el camino de adaptación a los niveles superiores de nuestra naturaleza espiritual: creencia (mágica, mítica, racional y holística); fe (que no es tanto una experiencia directa como una intuición de los dominios superiores); experiencia cumbre (de los niveles psíquico, sutil, causal y no dual, aunque no en un orden concreto, porque suelen tratarse de situaciones muy puntuales); experiencias meseta (de los niveles psíquico, sutil, causal y no dual, casi siempre en este orden, porque para alcanzar un determinado estadio suele ser necesario el estadio anterior) y adaptación permanente (a lo sutil, lo causal y lo no dual, también en ese orden y por la misma razón).
Concluiremos ahora subrayando varios puntos importantes:
Uno puede hallarse en un nivel relativamente elevado del desarrollo espiritual y permanecer todavía en un nivel relativamente bajo en otras líneas (el nivel psíquico profundo, por ejemplo, puede estar muy avanzado, mientras que el frontal permanece relativamente estancado). Todos conocemos a personas espiritualmente desarrolladas que, no obstante, son bastante inmaduras en el ámbito sexual, en el de la salud física, en la capacidad de establecer relaciones emocionalmente profundas, etcétera. De modo que el acceso constante a Un Solo Sabor no va necesariamente acompañado del desarrollo muscular, ni tampoco le proporcionará un nuevo trabajo, ni una pareja ni tampoco le curará de sus neurosis.
Los contenidos profundos de la sombra no desaparecen con la meditación y el acceso a los estadios superiores de la práctica espiritual porque, contrariamente a lo que sostiene la creencia popular, la meditación no es una técnica de descubrimiento. Si lo fuera, la mayor parte de los maestros de meditación no necesitarían psicoterapia, cuando lo cierto es que la necesitan tanto como los demás. La meditación no apunta tanto a desvelar el material inconsciente reprimido como a posibilitar la emergencia de dominios más elevados, con lo cual los dominios inferiores siguen siéndolo y tal vez se hallen ahora aún más reprimidos.
No estaría, pues, de más combinar la práctica espiritual con una buena psicoterapia y lo mismo podríamos decir con respecto al ejercicio del cuerpo físico (incluyendo, por ejemplo, el levantamiento de pesas), el cuerpo pránico (t’ai chi chuan), el trabajo con el grupo o la comunidad, etcétera, etcétera. El único modo sano y equilibrado de proceder con el desarrollo superior consiste, obviamente, en emprender una práctica realmente integral.
Esto resulta especialmente importante porque la religión civil centrada en la persona (y el “paradigma 415″) está fundamentalmente anclado en el estadio de la creencia holística. Para que la mayor parte de las personas vayan más allá de estas traducciones mentales es necesario emprender una auténtica práctica transformadora y la práctica integral es, muy probablemente, la más eficaz porque no solo subraya la transformación del yo, sino también del resto de los cuadrantes -en el Gran Tres del ‘yo’, el ‘nosotros’ y el ‘ello’- prácticas transformadoras del yo, de las relaciones, de la comunidad y de la naturaleza, no sólo como un cambio en el tipo de creencia sino en el nivel de la conciencia.
Aunque haya señalado que el acceso a ciertos niveles requiere de cinco o seis años de dura práctica (y a otros todavía superiores un tiempo cinco veces superior) no se preocupe por ser solo un principiante. Emprenda la práctica, tenga en cuenta que cinco o seis años pasan en un abrir y cerrar de ojos ya que la recompensa bien merece la pena. Si durante ese tiempo, por otra parte, no hace más que escuchar a maestros que le hablan de creencias (ya sean mágicas, míticas, racionales u holísticas) sólo será cinco o seis años mayor. (Las creencias holísticas están muy bien -y son muy adecuadas- en el dominio mental, pero no olvide que la espiritualidad tiene que ver con el dominio transmental y que la traslación mental nunca le ayudará a trascender la mente, y la religión civil centrada en la persona tampoco le liberará de sí mismo.) Le recomiendo, pues, que asuma una práctica contemplativa, transpersonal y supramental. Poco importa lo dura que le parezca la práctica, simplemente empiece. Recuerde el viejo chiste: ¿Cómo puede uno comerse un elefante? de bocado a bocado.
El hecho es que, unos pocos bocados después, usted ya habrá logrado considerables beneficios. Tal vez pudiera empezar, por ejemplo, con veinte minutos al día con el tipo de oración de centramiento que enseña el padre Thomas Keating, una práctica cuyos efectos son casi inmediatos (serenidad, apertura, respeto, escucha, etcétera). Practique zikr durante una media hora, vipassana durante cuarenta minutos, ejercicios de yoga dos veces al día, visualización tántrica, oración del corazón o cuenteo de las respiraciones durante quince minutos cada mañana antes de levantarse de la cama. Cualquiera de estos abordajes es adecuado, el asunto es que organice su práctica del modo que más le guste, pero que no tarde en dar los primeros bocados…
Es cierto que tenemos que ser amables con nosotros mismos, pero no lo es menos que también debemos ser firmes. Deje de lado la “compasión idiota”, trátese a sí mismo con auténtica compasión y comprométase seriamente con la práctica.
La permanencia en estas prácticas acabará evidenciándole la necesidad de asistir a un retiro intensivo de varios días al año, lo que le permitirá comenzar a convertir las pequeñas «experiencias cumbre» en las experiencias meseta iniciales de la práctica. los años pasarán, pero usted estará madurando e irá trascendiendo de un modo lento pero seguro los aspectos inferiores de sí mismo y abriéndose a los superiores. Entonces llegará un día en que mirará hacia atrás y se dará cuenta del sueño (porque realmente es un sueño) del que está a punto de despertar.
El asunto es muy sencillo: Si usted está interesado en una espiritualidad aunténticamente transformadora busque un maestro espiritual y comprométase con una práctica. Sin práctica jamás pasará de la fase de la creencia, de la fe o de las «experiencias cumbre» esporádicas, nunca evolucionará a las «experiencias meseta» y mucho menos a la adaptación permanente. En el mejor de los casos, será un visitante ocasional en el territorio de sus estados superiores, un turista en su verdadero Yo.

miércoles, 1 de julio de 2015

Cuando la energía del miedo no va hacía el “programa ego”



Por David Topí

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Siguiendo el hilo del último artículo, donde hablábamos de la producción de formas mentales y pensamientos “negativos” para mantener activo el “programa” ego, que, como habíamos dicho, se nutre de cualquier energía que tenga como sustrato base el miedo, veamos ahora otra de las funciones del porqué, este “programa”, está diseñado para generar este tipo de pensamientos de forma autónoma, y sin que entre o medie ningún tipo de consciencia o detonante externo necesario para ello.
Si os habéis auto observado alguna vez en esta situación, quizás más claramente durante la noche, aunque está activo 24/7, habréis notado que, a partir de cosas cotidianas de nuestro día a día que no tendrían porque llevar a esa generación espontánea de formas mentales negativas, se producen en vuestra mente “escenas” de todo tipo, lidiando con personas, eventos y situaciones, que, aun no teniendo porqué haber sucedido en vuestra vida “real”, ni tener que suceder jamás, se presentan ante vuestra percepción como escenarios posibles y desenlaces realmente dramáticos, negativos, de baja vibración. Lo peor de todo, es que esto sucede de forma automática, ya que forma parte de un “comando energético” que actúa por si solo.
Por ejemplo, si tenemos que dar una conferencia, y estamos dándole vueltas a ello preparándola, pueden aparecer en nuestra cabeza todo tipo de escenarios e imágenes donde todo sale fatal, el público sale muy disgustado, eres incapaz de hablar de forma coherente, u otros posibles desenlaces que podríamos imaginar. Realmente, ninguno de ellos posiblemente se verá manifestado, y el evento será un éxito, sin embargo, “algo” en tu psique, ha desarrollado estas líneas de acción con una potencia lo suficientemente grande como para generar formas mentales asociadas a ella que han sido “expulsadas” al exterior.
Combinando pensamientos con miedos
¿Como se hace? Es bastante sencillo si usamos la analogía de una rutina informática, un programa con un código que hace cosas porque así está programado para hacer, sin que nada externo le diga que tiene que hacerlo. En este caso, es una sub-rutina de nuestro programa ego (al menos así la percibo si me sitúo en modo “auto observador”), donde se cogen los pensamientos “normales” que tenemos, en este caso, la preparación de ese evento, y se “mezclan” automáticamente con los miedos de la persona, por ejemplo, el miedo a hablar en público o a no ser entendido, por seguir con el ejemplo. En este caso, el código que hace esto en el programa ego, literalmente funciona asociando un pensamiento con un miedo, el que esté más relacionado a ese pensamiento, y generando, a partir de esta combinación, los escenarios mentales que producen esa cantidad de energía (porque es mucha) que proyectamos al exterior sin comerlo ni beberlo.
¿Y a dónde va esta energía? Pues si pudiéramos seguir  intuitivamente o clarividentemente el hilo de varias de estas “ondas” generadas por estos escenarios en nuestra mente, descubriríamos que no sirven solo para la “nutrición” de ese programa ego y el mantenimiento de la programación de las esferas mentales, pues, como explicábamos en la conferencia sobre la psique del ser humano, esa es principalmente la función de la energía sexual y de su centro de control correspondiente, y es por eso que nos tienen bombardeados con sexo constantemente de forma subliminal.
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Así que, si el programa ego en realidad necesita solo “un poco” de esa energía con sustrato de miedo, y se usa más bien la energía sexual para mantener el control sobre la esfera de conciencia, la personalidad artificial de cada uno y la programación de nuestras esferas mentales, ¿porqué genera automáticamente tantas formas mentales “negativas”? La respuesta algunos ya la conoceréis, pues la generación de formas mentales negativas es una rutina automática programada en nuestra psique, para la nutrición “de los de arriba”, por los que nos crearon en su momento, y por los que nos gestionan ahora.
Básicamente, los “de arriba”, es una forma de hablar de las razas que, como hemos dicho muchas veces, se nutren de nuestra energía. No vale la pena entrar en detalles que son poco agradables para la mayoría, confío en que ya sepáis que no estamos en el “top” de ninguna pirámide de alimentación sino que somos un eslabón más en ella. Como es arriba es abajo. Los que habéis visto la película “El Destino de Júpiter” ya tendréis una idea más clara de a que me refiero (pues es bastante literal con la realidad en este aspecto).
Así que, el hecho de que en nuestro programa ego haya una subrutina que genere “ondas” mentales, formas energéticas asociadas a vibraciones con base de miedos, no tiene otro objetivo que generar, automáticamente, energía, egregores y balsas de sustrato de bajo nivel, que son, parcialmente, las que usan ciertas razas y entidades para su sustento energético.
¿Reprogramar esta rutina egoica?
La cuestión es, ¿se puede reprogramar esa sub-rutina dentro del programa ego para que no genere automáticamente formas mentales negativas? No lo sé aun. Voy de descubrimiento en descubrimiento. Somos una especie de Mercadona galáctico,  donde se usa  la cantidad de energía emocional negativa que los seres humanos proyectamos constantemente como alimento para aquellos que, en su polaridad evolutiva, tienen esto como sustento. Quizás ahora entendemos también porqué el programa de gestión de la personalidad artificial que poseemos tiene un componente programado para ello, ya que amplia el abanico de fuentes emisoras de “alimento” hacia las razas y especies que lo recogen luego.
Rumores de la red
Al hilo de todo esto, otra pregunta me queda en el aire, pues corren rumores de que hay ciertos ultimátums y luchas por “echar” definitivamente a todos aquellos que llevan milenios moviendo los hilos en la sombra de este planeta. De hecho, uno de esos rumores habla de que la élite dirigente de una de estas razas estaría dispuesta a “abandonar” a todos sus sub-alternos y a la élite de nuestro planeta que han tenido siempre como “aliados”, a cambio de un pasaje y escapatoria fuera del planeta, sin obstáculos por parte del resto de grupos que apoyan activamente ya, el cambio evolutivo de la raza humana y nuestra libertad como tal. Como digo, son puros rumores que no tengo ni idea si tienen una base real, pero eso ahora no es lo que nos interesa específicamente. Ya veremos si se cumplen o no.
Lo que me interesa más es lo siguiente. Pensemos que, por un momento, desaparecen todos aquellos que nos usan como recurso físico, energético, nutricional, etc., pero el ser humano no es desconectado de esta función generadora de egregores mentales negativos automáticos. ¿Que se hará con toda esa energía que seguiremos generando aunque no haya nada ni nadie que la recoja y la use? La respuesta me ha venido rápido: habrá que desprogramar y encontrar formas de desactivar todo este tipo de rutinas y programas. Posiblemente el trabajo que estamos haciendo con la energía de nuestro ser o esencia sea la clave para ello. En el proceso, y para dificultar la generación automática de este tipo de formas mentales, es necesario seguir sanando y enfrentando miedos, para que haya los menos posibles disponibles para que el programa ego los cruce con nuestros pensamientos, y genere todo este tipo de escenarios negativos proporcionadores de energía a otros.
Para los que no sois informáticos, si os choca que hable de programas y rutinas pensad que es literalmente lo que son. Nuestro programa ego es un código insertado en nuestra psique, desde el momento en el que fuimos creados como raza, en nuestra esfera de conciencia, y tiene diferentes sub-códigos que ejecutan diferentes funciones. Una de ellas es la generación de diferentes “yos”, otra la generación de formas mentales negativas que acabamos de ver, otra es la aseguración de la supervivencia del cuerpo físico, etc.  Ahora veré si con la ayuda de nuestra esencia y de aquellos que nos asisten, descubro si es factible hacer esta reprogramación en mi mismo o no.
FUENTE http://davidtopi.com

Los siete rayos cósmicos







  • Existen en el universo siete rayos cósmicos o siete emanaciones del aspecto de Dios. Siete esferas de conciencia que iluminan al hombre en su camino espiritual hacia la autorrealización, las cuales podemos y debemos invocar para usarlas. Existen desde siempre, pero se habían mantenido ocultas por causa del egoísmo, siendo sólo conocidas por los altos iniciados en las sociedades secretas.

    Rueda cósmica
    La rueda cósmica es un ciclo de 14.000 años, en la cual se hacen manifiestas las siete esferas de conciencia de un planeta cuando la humanidad que la habita está preparada para entrar en contacto con dicha sabiduría y tan maravillosa radiación. Estos 14.000 años se van subdividiendo en siete ciclos de 2.000 años cada uno.
    El primero de ellos corresponde a la esfera de conciencia llamada del RAYO AZUL, el cual es el rayo de la voluntad, la fe, el vigor, la fuerza, la fortaleza, la protección y la actividad. Nuestro planeta ya pasó por este primer ciclo; en este ciclo el hombre aprendió conocer estas cualidades.
    El segundo ciclo tomó vigencia en los 2.000 años siguientes, donde se hizo manifiesto el RAYO DORADO, el cual es el rayo de la sabiduría, el discernimiento, la iluminación, la inspiración, la luz y la intuición.
    En el tercer ciclo tomó vigencia el RAYO ROSA; el rayo del amor divino, la adoración, el confort, la belleza, la cohesión universal y la adoración a nuestro ángel solar o ser cristico en nuestro corazón.
    Durante el cuarto ciclo entro en vigencia el RAYO BLANCO, rayo de la ascensión, la resurrección, la pureza y de la paz por excelencia.
    En el quinto ciclo en entro en acción el rayo de RAYO VERDE de la verdad, la consagración, la salud del cuerpo y del alma, también es el rayo de la música de los planetas, los soles y todos los cuerpos celestes.
    En el sexto ciclo se manifestó el rayo oro-rubí (anaranjado), rayo del ministerio, el saneamiento, las misiones religiosas y sacerdotales, el servicio desinteresado y amoroso a toda la humanidad. Este ciclo conocido como la era de piscis ya terminó y entramos ahora en la última etapa de esta rueda cósmica la cual sellara los 14.000 años.
    En este séptimo ciclo, el actual, comienza a actuar el RAYO VIOLETA, rayo que manifiesta los dones del perdón, la misericordia y la transmutación o real alquimia divina.
    Nuestro planeta tierra ha pasado ya en su recorrido por varias ruedas cósmicas. Entre ellas tenemos las ocurridas en la lemuria, la Atlántida, la que aconteció en el continente israelí a comienzos de la era adámica y por último, la que estamos finalizando ahora.
    Nuestro planeta tierra está integrado por siete chakras o centros energéticos; éstos constituyen siete esferas de radiación que manejan cada uno de los siete rayos cósmicos existentes en nuestro universo. Uno de estos siete rayos llega al planeta y se bifurca en siete rayos menores, cada uno de los cuales emanan los dones ya enunciados cuando nos referimos a ellos en sus respectivos siglos. Estas energías divinas son las que iluminan  al hombre en su camino espiritual hacia la autorrealización y deben ser utilizadas para el bien, de acuerdo con la ley universal del amor divino.
    Cada uno de estos rayos, tiene un templo de luz, localizado en cada uno de los siete chakras mayores del planeta. Estos templos lógicamente no están en el plano físico, por lo tanto no son visibles por nuestros sentidos físicos; se encuentran a nivel etérico en quinta dimensión. De esta manera tenemos que el templo donde se encuentra en RAYO AZUL está en la india, en la región de Darjeeling. El RAYO DORADO tiene su templo localizado sobre los montes rocosos de los Estados Unidos. El RAYO ROSA lo tiene en la contraparte etérica de castillo de la libertad, al sur de Francia en Marsella. El RAYO BLANCO tiene su templo desde 1977 sobre Long Islands, en Norteamérica donde se trasladó, quedando uno menor en luxor (Egipto), lugar donde antes se encontraba, el RAYO VERDE tiene su templo en Grecia, en la contraparte etérica de la isla de Creta. El rayo oro-rubí lo tiene en Siria, en la región de perlaceo. El RAYO VIOLETA se encuentra en la isla de Cuba.
    Nosotros podríamos todas las noches y en el día también, acudir a uno de estos templos durante nuestra meditación en un acto de interiorización. Allí podemos pedir a los seres que viven y moran en estas altas esferas, que nos lleven para conocer la sabiduría que nos permitirá trabajar esas energías maravillosas y recibir su gran radiación, lo cual nos permitirá conocer la vida y el objetivo de la misma. Al invocar a nuestra Presencia Divina o a nuestro ser Crístico, podemos pedir ser llevados durante el sueño o durante nuestra meditación a dichos templos. No importa si al siguiente día lo recordamos  o no; lo cierto es que la experiencia habrá quedado grabada en nuestro subconsciente y sin darnos cuenta, aflorara a nuestro consciente en el momento que sean requeridas.
    Cada una de estas energías tiene su manifestación en un día determinado de la semana, a lo que en el calendario cósmico es un periodo de siete días. Esto no quiere decir que las restantes no se manifiesten todos los días, lo que sucede es que la energía del día especifico llega ese día con mayor intensidad. Es así como el rayo azul se manifiesta el domingo de nuestro calendario terrestre, el cual corresponde el día martes en el calendario cósmico, dorado el día lunes del nuestro que corresponde al domingo en el cósmico. El rayo rosa el martes y corresponde al lunes en el cósmico. El rayo blanco el miércoles corresponde al viernes en el cósmico. El rayo verde tiene su manifestación el día jueves que corresponde al miércoles en el cósmico. El rayo oro-rubí el viernes y corresponde el jueves en el cósmico, y por último el rayo violeta que tiene su manifestación el día sábado en ambos calendarios.
    En cada una de estas esferas hay una jerarquía espiritual que está presente y propende por la emanación de cada uno de sus rayos. Cada vez que los seres humanos los pidamos con amor y con deseo de servicio puro y desinteresado a todos nuestros hermanos, nuestro mundo, nuestra nación, nuestras familias, nuestras propias vidas, nuestros asuntos y todo lo que conlleve el bien.
    De esta manera tenemos que en el rayo azul, el choan o director actual encargado de manejar dicha energía es el amantísimo maestro ascendido SIRIUS. Este ser maravilloso es originario del planeta sirio, el cual hoy en día es el sol central de nuestra galaxia; este planeta se fundió con el sol central de la galaxia y tomó su nombre. El amantísimo Sirius actuó en este mundo como uno de los discípulos del maestro Jesús; fue santo Tomás el incrédulo, más adelante, un humilde carpintero de nombre Elkin; posteriormente fue el gran filósofo Sófocles y luego ascendió.
    El anterior choan del rayo azul fue el amado maestro el Morya, quien también fue conocido como el sabio de Rajput; en este momento gran consolador mundial; es originario del planeta Mercurio. Estuvo varias veces en este plano conocido como: Abrahán, posteriormente como el rey mago Melchor de Oreb, más adelante apareció como el rey Arturo, luego como Sir Thomas More. Fue junto con el amado koot-hoomi, quienes inspiraron la doctrina secreta a H.P. Blavatsky y la fundación de la sociedad teosófica.
    De la misma manera el actual choan del rayo dorado es la amantísima Lady soo-she, conocida como la diosa de la sabiduría, es originaria del planeta Venus, fue discípula de confusio y camino al lado del amantísimo señor Gautama Buda. Fue fundadora de una sociedad misteriosa en la india.
    El anterior director fue el amantísimo maestro confusio, quien es originario del planeta Marte, se le conoció en la tierra, como el gran poeta chino con el mismo nombre. Actualmente regresó a Marte con el cargo de gran dirigente cósmico e instructor mundial para su planeta de origen. El director anterior del mismo rayo fue el amado maestro koot-hoomi; hoy en día ocupa el cargo del gran instructor mundial de la sabiduría infinita; a su vez es el guardián de las bibliotecas cósmicas. Ha estado presente entre nosotros y fue conocido como Pitágoras, gran filósofo y matemático; posteriormente como uno de los reyes magos, Baltasar, luego se le conoció como San Francisco de Asís y más tarde como san Martín de Porres.
    Antes del amado koot-hoomi, este cargo era ocupado por el amantísimo maestro ascendido Lanto, hoy gran instructor mundial. Fue un gran lama conocido como land-sink el cual guio a muchos seres que hoy día han logrado su Ascensión, entre los cuales se destacan los maestros Morya; koot-hoomi; djwal kul y Júpiter. Ya como maestro descendió bajo la personalidad de Cagliostro en el siglo XVII y presidió el orden Rosacruz.
    En el rayo Rosa el actual choan o directora es la amantísima maestra Lady Roweena, ser de infinito amor, originaria del planeta Venus, se le conoce como la diosa de la belleza. La amantísima Lady Roweena ha pasado varias veces por este plano, pero sus encarnaciones permanecen ocultas porque puede generar confusiones entre los hombres.
    El anterior director del rayo Rosa fue el amantísimo Pablo “el veneciano”, quien es actualmente el Mahachoan o gran director divino. Es originario de un lejano planeta llamado alfa centauro. En este plano fue conocido como el gran pintor italiano Pablo Venedechi.
    En el rayo blanco, el actual choan es el amantísimo Rosniek, oriundo del planeta mercurio; en nuestro plano fue conocido como el caballero negro de la mesa redonda y también cómo Iván lll.
    El anterior director del rayo blanco fue el amantísimo Serapis Bey, originario del planeta Júpiter. En la Atlántida fue sumo sacerdote del templo de la Ascensión, fundador de la hermandad de luxor y también conocido como “el egipcio”. En este momento su cargo es el director de la luz blanca para el planeta tierra y el plano krausiano frío Varnard ll. (Conocido por ustedes como hercólubus, en el tema de “final de los tiempos se hablará más de este planeta).
    En el rayo verde, el actual choan o director es el amantísimo maestro Mesmer, quien es oriundo del planeta Marte. Fue conocido en la Tierra como el famoso médico Mesmer padre del mesmerismo en el siglo XVII, pero sus enseñanzas fueron mal interpretadas; también fue uno de los miembros de la orden Rosacruz, ayudando a elevarla en sus doctrinas.
    El anterior director del rayo verde, fue el amantísimo maestro Hilarión, patriarca de la verdad, originario de la tierra; fue conocido como Pablo de tarso y actualmente ocupa el cargo de médico de las altas esferas.
    En el rayo Oro Rubí, el actual choan es el amantísimo maestro Juan el amado, originario del planeta mercurio. En varias de sus encarnaciones fue discípulo del maestro Jesús. En el siglo XVII se le conoció como San Bertín y fue quien junto con Cagliostro y Saint Germain revivieron la orden Rosacruz. Entre las labores actuales de este ser maravilloso está la de ir descorriendo el velo de aquellos seres que aún no pueden aceptar que pueda existir una jerarquía espiritual, y conciben a un solo personaje, como hijo único de Dios.
    El anterior director fue la amantísima ascendida Lady Nada, originaria del planeta Maytrius, uno de los planetas de mayor evolución, la amantísima Lady Nada ha sido ascendida al cargo de instructor mundial, ayudando a su hermano del mismo planeta a cumplir su gran misión eternal, ya que la misión del amado jhasua o Jesús el Cristo como amorosamente se le conoce, es muy amplia. Lady Nada fue conocida en este plano como María de Betania y posteriormente como la madre Teresa de Jesús.
    Anterior a Lady Nada el director fue el amantísimo maestro de maestros Jesús el Cristo, originario del planeta Maytrius. El amantísimo Jesús ha pasado por este plano incontables veces; fue conocido en la Lemuria como Numu, posteriormente reencarnó como Juno; en la Atlántida se le conoció como Anfión y más tarde como Antulio a finales del cataclismo de la Atlántida. Reapareció a comienzos de la civilización atávica como Abel; más adelante reencarnó como buda, posteriormente como Moisés, como Krisna, igualmente desde los planos espirituales guio a Mahoma, y hace 2.000 años, reapareció como Jesús de Nazaret. Actualmente ocupa el cargo de Ángel Mishka y trabaja por la unidad mundial.
    En el séptimo rayo, el rayo violeta, el actual choan o directora es la amantísima Lady Mercedes, originaria del planeta Venus, fue la diosa de la legión amatista en la Atlántida. En la época de 1218 se le apareció a San Pedro Nolasco y simultáneamente pero por separado a San Raimundo de Peñafort, inspirador de la fundación de órdenes religiosas orientadas a lograr la liberación de los esclavos.
    Anterior a Lady Mercedes fue director el amantísimo Saint Germain, quien es originario del planeta Urano. Actualmente es el ascendido avatar de la era de acuario. El amantísimo Saint Germain ha estado trabajando por la libertad de este planeta. Fue conocido como el profeta Samuel, posteriormente como José el padre de Jesús, esposo de María; más adelante se le conoció como Saint Alban primer Mártir ingles, muerto en el año 303, fue igualmente Proclus el Neoplatonista; luego Roger Bacon el monje medico; fue igualmente conocido como Christian Rosenkreustz y fundador de la orden Rosacruz; posteriormente reapareció como Juan Hunyaid libertador de Hungría y luego como Francis Bacon gran filósofo y escritor inglés; luego reapareció como el príncipe racokzi, hijo del último soberano de Transilvania. A comienzos del siglo veinte reapareció como el conde de Saint Germain.

    LOS AMADOS MAESTROS, como también todos los seres humanos, tenemos un complemento o alma gemela, ya que todo en la creación del padre requiere un polo positivo y un negativo; de los principios masculino y femenino. Esto se entenderá más fácilmente cuando se hable sobre los orígenes del espíritu. Los complementos o almas gemelas de estos amantísimos eres, son, entre los más conocidos:
    Sirio – su complemento (se encuentra encarnada)
    Morya – su complemento Lady Myriam
    Lady Soo She – su complemento Fuw Tung
    Confucio – su complemento Rinick
    Koot Hoomi – su complemento (se encuentra encarnada)
    Lanto – su complemento (se encuentra encarnada)
    Lady Rowena – Su complemento Víctor
    Pablo el Veneciano – su complemento (se encuentra encarnada)
    Rosniek – su complemento Rosmira
    Serapis Bey – su complemento Sarigna
    Hilarión – su complemento (se encuentra encarnada)
    Mesmer – su complemento (se encuentra encarnada)
    Juan el Amado – su complemento (se encuentra encarnada)
    Jesús El Cristo – su complemento Yana Bel
    Lady Nada – su complemento Jetsiran
    Lady Mercedes – su complemento (se encuentra encarnado)
    Saint Germain – Es andrógino como todos los seres de Urano, es decir: no decidieron dividirse en dos como almas gemelas, sino que los polos masculino y femenino son uno solo dentro de sí mismo.
    En cada uno de estos siete rayos existe también su respectivo Arcángel y su complemento, como también su Elohim y su respectivo complemento.

    ARCÁNGELES
    Rayo azul Miguel – su complemento Fe
    Rayo dorado Jofiel – su complemento Cristina
    Rayo rosa Chamuel – su complemento Caridad
    Rayo blanco Gabriel – su complemento Esperanza
    Rayo verde Rafael – su complemento Madre María
    Rayo oro rubí Uriel – su complemento Aurora
    Rayo violeta Zadkiel – su complemento Amatista

    ELOHIMS
    Rayo azul Hércules- su complemento Amazonas
    Rayo dorado Casiopea – su complemento Minerva
    Rayo rosa orión – su complemento Angélica
    Rayo blanco Claridad – su complemento Astrea
    Rayo verde Vista (Ciclópea) – su complemento Cristal
    Rayo oro rubí Tranquilino- su complemento Pacífica
    Rayo violeta Ortero – su complemento Victoria
    Los seres humanos pertenecemos a uno de estos siete rayos que se manifiestan de acuerdo al grado evolutivo, al trabajo amoroso de cada uno, como virtudes o defectos.

    Veamos algunos ejemplos:
    En los seres pertenecientes al rayo azul, se puede manifestar en los evolucionados como poder, fuerza de voluntad, decisión y protección, ya que estas son las características de este rayo. En los menos evolucionados se manifiesta como voluntariedad, agresividad y deseo de dominación.
    En los seres más evolucionados del rayo dorado, cuyas características son entre otras: la iluminación, el amor y la paz, se manifiesta como sabiduría, fuerza mental e intuición; en los menos evolucionados se manifiesta como orgullo intelectual y acumulamiento de conocimientos.
    En los seres del rayo Rosa se manifiestan los más evolucionados como expresiones de amor divino y la tolerancia; en los menos emocionados encontramos el amor carnal y el libertinaje; las características de este rayo son amor divino y la adoración.
    En los del rayo blanco, cuyas características son principalmente la pureza, la resurrección y la Ascensión, encontramos en los más evolucionados las bellas artes y la música y entre los menos evolucionados, encontramos los bohemios.
    Los seres del rayo verde, cuyas características son entre otros la verdad, la curación, la consagración y la concentración. Encontramos entre los seres más evolucionados a los curadores del alma y del cuerpo, a los buscadores de las ciencias; en los menos evolucionados encontramos a los llamados “ateos”.
    En los seres del rayo oro-rubí, el cual expresa la paz, la gracia, el discernimiento, la provisión y el ministerio. Tenemos entre los más evolucionados a los seres pacientes, serenos y los seguidores de la vida devocional, entre los menos evolucionados hallamos los fanáticos y los esnobistas.
    En los seres pertenecientes al rayo violeta, el cual expresa la misericordia, la compasión, la transmutación y la liberación. Tenemos que en los más evolucionados se manifiesta la cultura y la prudencia; en los menos evolucionados, encontramos la vanidad, la mojigatería y la hipocresía.
    Esas energías divinas son los verdaderos dones del padre celestial, y emanan sin distingo de ninguna clase para el uso y provecho de todo hijo del creador, en cada uno de nosotros está el valernos de ellos para lograr avanzar o el desaprovecharlas dejando pasar esta dádiva divina, que al igual que el sol sale para todos, buenos y malos, ricos y pobres, para todo ser, sin limitación alguna.
    Podemos, si así lo queremos, recibir todos los días esas divinas energías, dedicando unos minutos al levantarnos para realizar los ejercicios físicos de activación de chakras y luego invocando la divina presencia en cada uno de nosotros, colocándonos con la vista al oriente para realizar la toma de energía, ya sea de luz blanca o del respectivo día, una que requiramos en un momento dado. Por ejemplo, si necesitamos saber algo para resolver un problema, pedimos la luz dorada de la iluminación; si es un problema de salud la luz verde; si es de dinero o provisión la luz oro-rubí; si es la limpieza de nuestras culpas o mejor dicho del mal manejo y la mala utilización de la energía divina traemos la luz violeta y así sucesivamente, tal y como nos lo dicte a través de la intuición o sensación, nuestro propio maestro interno, es decir nuestra propia conciencia la cual es la vos de Dios para cada uno de sus amados hijos. Igualmente podemos invocar la luz blanca para ascender y elevar todo aquello menor que la perfección en nosotros, en nuestros hogares, nuestros negocios y en todo lo que deseemos, pero siempre utilizándolas para el bien, ya que de su uso consciente o inconsciente daremos cuenta algún día.
    En todos estos casos, antes de trabajar con alguna de ellas, debemos invocar la luz violeta visualizándola como una llama de dicho color, la cual consume y disuelve todo aquello que es causa de la limitación que estamos manifestando; luego la elevamos mentalmente hacia la primera causa, es decir hacia Dios en cada uno de nosotros, para que aquellas energías sean liberadas y trasmutadas en pureza y perfección.
    Fuente: http://www.cienciacosmica.net/

    martes, 30 de junio de 2015

    EL CAMINO DE LA AUTODEPENDENCIA