Muy recomendada.

martes, 16 de septiembre de 2014

Técnica de la mutación espiritual

FUENTE http://alcione.cl
Hablar de una “técnica de la mutación espiritual” aparece como algo paradójico, si no absurdo y contradictorio. Sin embargo, no encontramos otros términos para definir la actitud práctica de aproximación a todas las circunstancias de la vida, capaz de operar un despertar integral de la conciencia.
Sabemos que Krishnamurti y los grandes maestros del Ch’an, tales como Shen Hui, enseñan que a contar desde el instante en el que concedemos importancia a los métodos y a los medios que nos permitirían alcanzar una realización espiritual, esos métodos y esos medios contienen sus propias limitaciones y llevan la huella indeleble de los condicionamientos específicos de los medios empleados.
Sabemos que todo método tiende a condicionar el espíritu de aquellos que se inspiran en ese método debido a que se hunden inconscientemente en el proceso de imitación de un modelo. Y toda obediencia a un modelo, toda imitación paraliza las posibilidades creadoras del espíritu.
Pero la técnica de la cual nos proponemos hablar no se inspira en modelo alguno. No se trata de fijar nuestro espíritu en imágenes o símbolos particulares. Tampoco se trata de imitar, de copiar, de obedecer contraseñas, conceptos, ni de seguir las sugerencias de otros.
Aquello de lo que se trata fundamentalmente es de un proceso de desarrollo natural de la atención que no tiene por móvil la adquisición de nuevos bienes, de nuevos poderes. Lo hemos repetido deliberamente: todo está aquí, no hay nada que “hacer” en el sentido acumulativo del término. Hay más bien que “deshacer” los innumerables nudos de nuestras complejidades mentales, de los residuos de nuestros actos incompletos, de nuestros “engramas cerebrales”, de nuestras contradicciones internas, de nuestras nostalgias.
Nuestros hábitos mentales, las incesantes agitaciones de los pensamientos y de las imágenes psíquicas que se presentan en el campo de nuestro espíritu son los principales obstáculos para nuestro despertar interior.
La solución no está en evadir esos obstáculos. No hay que expulsarlos simplemente en virtud de un acto de disciplina o de voluntad del “yo”. Ciertamente eso es posible. Pero al término de esa vacuidad artificialmente operada por el “yo”, el problema permanece idéntico. Ya que subyacente a este proceso, el “yo” que es la fuente primera de todas las agitaciones mentales permanece intacto. Un “yo” agitado se ha transformado simplemente en un “yo” calmado. Pero sigue siendo fundamentalmente un “yo”.
Cuando el “yo” intenta ejecutar el vacío mental, se opera inconscientemente una escisión en él. Nada es más sencillo de entender. El “yo” se divide en dos elementos: uno en el que se concentra toda la voluntad. Es el supuesto “sujeto”. La otra parte está formada por el conjunto de las agitaciones emocionales o mentales. Son los “objetos”. Así, una de las partes, el sujeto, opera sobre la otra parte, los objetos (pensamientos, emociones), por medio de una tensión considerable. Cada cual puede intentar esta experiencia. Es posible, pero requiere de gran esfuerzo y perseverancia. Tal vez ésta no sea inútil a título provisorio, con la condición de estar bien consciente de sus limitaciones.
La verdadera mutación espiritual implica una volatilización completa de todas las tensiones psíquicas que alimentan y refuerzan el “yo”, la supresión de las divisiones internas del “yo” y sus relaciones de tensiones recíprocas.
Para este efecto no basta con llevar a cabo un vacío mental dictado por el “yo” a sus pensamientos, sus imágenes, sus agitaciones emocionales. Literalmente hay que “pasar de largo”. Es indispensable ir hasta la raíz primera de la cual manan todas las pulsiones psíquicas que están al origen de todo ello.
Esto requiere de nuestra parte el ejercicio constante de una vigilancia, de una atención de un carácter muy particular, de la cual pareciera que sólo Krishnamurti y los maestros del Budismo Ch’an nos hubieran entregado las claves fundamentales. Tal como lo suele decir Krishnamurti: el “yo”, que no es más que condicionamiento e ignorancia, no es capaz de romper el yo.
Quién, o qué, o cómo se rompe el “yo”? Mediante qué proceso se realiza la mutación espiritual de la cual nos hablan los iluminados de todos los tiempos?
Siempre, fundamentalmente, por la atención. Aquí pensamos en el hermoso pensamiento de Buda en el “Dhammapada”: “La vigilia y la lucidez son las vías de la inmortalidad. La negligencia es la vía de la muerte. Los negligentes son como si ya estuvieran muertos… Los vigilantes no mueren…”
Pero esta vigilancia suprema, auxiliar indispensable del Despertar interior, es un estado del ser espiritual completo que comporta tanta atención pura como amor en su forma más elevada.
He aquí que nos encontramos siempre ante el problema de una forma superior de atención de la que pareciera que la inmensa mayoría de los hombres se encuentra muy alejada. Se trata de una facultad natural que resulta simplemente de un perfecto conocimiento de uno mismo. Eso significa que nos hemos revelado plenamente a nosotros mismos, en la plenitud de lo que somos, es decir, toma de consciencia no sólo física, sino también psíquica y sobre todo espiritual.
i Sin embargo, estamos muy lejos de ello !
La distancia existente entre el Despertar integral que resulta de la mutación espiritual y la consciencia que para nosotros es familiar, es considerable. Una idea de esta distancia nos la puede proporcionar una comparación.
Existe tanta diferencia entre el estado de consciencia no individualizada ni objetivada de un animal superior (perro, gato, caballo) y la consciencia individualizada del ser humano común, como la que existe entre ese ser humano común y el Iluminado.
Otra comparación puede orientarnos hacia la comprensión del proceso operativo de la mutación espiritual. Cuando estamos durmiendo, a menudo sucede que soñamos. Si nos encontramos bajo la influencia de una visión de pesadilla que nos provoca un intenso temor, salimos de nuestra condición de sueño y nos despertamos. Así mismo, si tenemos un sueño agradable que nos produce emociones o placeres demasiado intensos, también nos despertamos. La causa principal de nuestro despertar no es especialmente el dolor
ni el placer, sino cierta intensidad vibratoria en nuestro psiquismo.
Mediante un proceso semejante podemos pasar de la consciencia de vigilia común (que equivocadamente llamamos “estar despierto”) a la consciencia del Despertar integral. Esto significa que el ser humano tiene la posibilidad de hacer la experiencia de un estado de consciencia natural de una intensidad y de una profundidad infinitamente mayor que la que es familiar para nosotros. La profundidad y la intensidad de esta consciencia provocan la liberación de la condición de somnolencia y de letargo de nuestra consciencia familiar.
Ahora estamos en estado de comprender claramente las razones por las cuales es de importancia suprema que se manifieste en nosotros una cualidad nueva de atención y de consciencia. Esto se lleva a cabo mediante el ejercicio constante de una atención cada vez más perfecta. Es sencillo en la teoría, pero arduo en la práctica.
Sencillo en la teoría, porque cualquiera puede comprender que para estar atento no hay que estar distraído. Complicado en la práctica, ya que si todo el mundo comprende lo dicho anteriormente, nadie se da cuenta hasta que punto estamos distraídos en todo momento.
Qué significa estar distraídos? El término lo indica ya en su etimología: es estar dis-traído, es decir, dividido, desgarrado por una parte entre los elementos precisos de una circunstancia determinada y por otra parte ido en pensamientos, ideas, imaginaciones, que no tienen ninguna relación con la circunstancia que estamos viviendo. No importa lo que estemos haciendo, muy rara vez estamos atentos porque nuestra actitud mental de acercamiento a las circunstancias, nunca es la adecuada. Esto porque las circunstancias del momento presente son siempre nuevas y nuestro pensamiento está atestado de miles de hábitos pasados que le impiden estar disponible en el presente. Es corriente que anticipemos el futuro mediante creaciones imaginativas hipótéticas integramente condicionadas por los recuerdos del pasado.
Nunca, para la mayoría de nosotros, el presente es verdadera y plenamente un presente vivido. No lo es sino en el nivel físico, externo y más aparente. En nuestra vida interior, jamás estamos “presente en el Presente”. Cada segundo que vivimos está oscurecido por la sombra proyectada del pasado. La suma de recuerdos pasados que nos agobia es inmensa. Dicha suma determina en nuestra vida interior automatismos cuya amplitud y poder se nos escapan.
Rara vez somos “nuevos en el instante nuevo”. Rara vez estamos disponibles para el lenguaje de los hechos. Los hechos son siempre nuevos. Las ideas nunca son nuevas. La brecha entre las ideas y los hechos se agranda día a día, tanto en la escala individual como en la escala colectiva. Si las ideas no son adecuadas al lenguaje de los hechos, la estructuras que son la expresión concreta de esas ideas serán menos adecuadas aún. Así asistimos impotentes a los efectos desastrosos de esta distancia que hay entre el estado de las estructuras obsoletas, totalmente incapaces de responder a las exigencias de hechos siempre nuevos.
Esta brecha ha crecido considerablemente con el auge increible de la ciencia y de la técnica. La rapidez fulgurante de este desarrollo ha precipitado la revolución de los hechos. Las ideas y las estructuras ya no son capaces de seguirles el paso. Esta inadaptación es evidente a todos los niveles: políticos, económicos, morales, sociales. Tal como lo dice Carlo Suares:
“En todos los fenómenos del mundo, colectivos o individuales, cada uno de nosotros ve triunfar al espíritu de indeterminación. Cada instante que pasa introduce en el mundo algo nuevo, imprevisible, y que sólo se puede determinar después del acontecimiento”.
El pensamiento hoy en día está en ese punto. El viraje histórico al cual asistimos pone constantemente en jaque esa “herramienta de trabajo” que era la hipótesis. La idea de que uno puede lanzarse hacia lo desconocido por medio de lo conocido es una contradicción condenada desde hace mucho tiempo por los hechos.
La distancia que separa las ideas de los hechos no desaparecerá en la escala individual, sino luego de una actitud de aproximación totalmente diferente a los problemas de cada circunstancia. Se trata de una transformación psicológica fundamental que libere al ser humano de toda esclerosis intelectual, de toda fijación del espíritu en formulas caducas, en “a priori” mentales. Esta agilidad y esta vigilancia del espíritu se pueden ejecutar gracias a la técnica de una atención perfecta durante la cual la mente, plenamente atenta en toda circunstancia, adquiere la capacidad de desprenderse de la identificación con toda circunstancia anterior para adherirse mejor a la nueva. Una actitud como ésta es la que ciertos psicólogos anglosajones de vanguardia definen como “shifting”.
En síntesis, podríamos esquematizar el proceso normal de la consciencia y de las actividades mentales bajo la forma de un proceso horizontal, de apariencia rígidamente continua en el tiempo. Tenemos de nuestra consciencia y del conjunto de nuestros pensamientos una impresión de deslizamiento uniforme en el tiempo. Desde ayer, donde nuestra vida psíquica permanece poderosamente anclada, a través del hoy y hacia el mañana, nos experimentamos a nosotros mismos en una impresión de continuidad uniforme.
Si reflexionamos un poco sobre las implicaciones de esta extensión de la consciencia en el tiempo, observamos que hay dos factores solidarios y complementarios: este proceso horizontal de la consciencia es fundamentalmente una dis-tracción, una extensión en el tiempo, un desgarramiento entre el pasado al que permanece amarrada y el presente, una escisión entre el pasado y el porvenir hacia el cual se dirigen en todo momento las proyecciones imaginativas. El estiramiento de esta horizontalidad trae consigo una dispersión considerable de energía psíquica, una disminución proporcional de agudeza de consciencia que se ve diluída en extremo, hasta el punto de alcanzar un estado larval de somnolencia y de letargo. En todo lo anterior detectamos pérdidas importantes de energías a causa de las tensiones interiores de tendencias contradictorias existentes entre fragmentaciones operadas en forma arbitraria dentro de nosotros.
Estas son las razones fundamentales del adormecimiento de la consciencia humana llamada “normal, de
su naturaleza conflictual, de sus condicionamientos, de su ineficiencia. Esta dispersión de energías psíquicas en el tiempo deriva de una estratagema sutil elaborada por el instinto de conservación del “yo”. Las capas profundas del inconsciente saben muy bien que esta debilidad de la energía psíquica y de la consciencia aseguran la protección del proceso del “yo” y de su aparente continuidad.
En otros términos, una zona psíquica profunda de nuestro ser interior sabe muy bien que si nuestra consciencia no estuviera diseminada en el tiempo ni dividida en elementos contradictorios, alcanzaría la agudeza que la liberaría instantáneamente de su somnolencia y de su letargo. iY eso, esta zona profunda
de nuestra estructura interior no lo quiere a ningún precio!
Ese es el significado esotérico del “hombre viejo” que hay en nosotros y del cual es necesario despojarnos. Se trata de un fardo de tendencias psíquicas profundas que llevan la huella de recuerdos oscuros, no sólo de nuestro pasado individual sino de todo el pasado de la especie humana. Tantos esfuerzos, tantas luchas, tantos miles de nacimientos y de muertes nos han precedido que la fuerza oscura que lleva las huellas de esos recuerdos lejanos dice: “Ya llegué hasta aquí, así que me mantengo en los niveles adquiridos a costa de tantos esfuerzos. En ningún caso quiero abdicar”. Allí se ubica el centro de la lucha fundamental entre
el pasado que está dentro de nosotros, simbolizado por el “hombre viejo” y el Presente; entre la fuerza satánica (Satán proviene del árabe antiguo Sheita = yo resisto) y la fuerza de vida creadora, divina.
Hay que comprender y sentir que la distracción de apariencia tan natural y sencilla de la cual creemos ser los únicos actores, es en realidad la expresión de una voluntad irresistible que emana de las capas más profundas del inconsciente.
En forma radicalmente opuesta al proceso de horizontalidad y de diseminación de la consciencia en la aparente continuidad del tiempo, existe un proceso vertical: es el del Despertar. Cada cual puede comprender fácilmente en su nivel intelectual que, si la consciencia y las energías psíquicas logran independizarse de su apego al pasado así como de sus tendencias de proyectarse hacia el futuro, se produce una concentración mayor de energías en el presente.
Por lo tanto, es indispensable que la consciencia se recoja sobre sí misma, no en un proceso de repliegue egocentrista, sino en una apertura a la fuente primera de donde emana esta consciencia, fuente que es objeto de un brotar perpetuamente presente. Entendamos ésto bien, porque en esta parte pueden producirse innumerables malentendidos. La agudeza de consciencia no deriva de una disciplina realizada deliberadamente por el “yo” que intenta concentrar las energías diseminadas en un solo instante del presente, sino que deriva de un proceso triple y simultáneo.
Primero es la toma de consciencia de los móviles profundos de la dispersión de las energías psíquicas, dispersión que permite la condición de sueño generalizado, que asegura la continuidad del “yo” tal como lo desea su instinto de conservación. En segundo término es el ejercicio de una atención cada vez más adecuada a cada instante presente, desprendiéndose del apego a los momentos anteriores así como a las proyecciones hacia el futuro. El tercer aspecto es el hecho de romper la aparente continuidad de la consciencia común y de permitir a esta última estar íntegramente concentrada en el presente. La reunión
de estos tres aspectos hace que la estructura psíquica adquiera más flexibilidad, más agilidad, menos rigidez. Esto le permite lograr una disponibilidad perfecta para una consciencia más profunda generadora
del Despertar.
Otra precisión importante: estar atentos no significa estar atestado con los pensamientos habituales aunque ellos se refieran a una circunstancia particular. Tal como lo explica Krishnamurti, existe un estado de atención pura sin idea, sin imagen, sin palabra, sin símbolo, sin los automatismos de verbalización tan familiares que dan tan rápidamente nombres a las cosas y a los seres. Todo esto no es más que distracciones y sensaciones nos dice Krishnamurti, muy preciso y severo a este respecto.
Existe un estado de observación silenciosa, de lucidez extraordinaria sin ideas. En ese estado es donde la consciencia realiza su vértice de agudeza. Esta agudeza es liberadora al máximo. Volatiliza la dominación de todos los recuerdos del pasado, de todos los engramas. Es la única solución natural válida, y esto debido a razones psicológicas, espirituales y metafísicas irrefutables.
i Esto no quiere decir que el hombre Iluminado ya no tenga memoria! Es otro malentendido que hay que disipar. El ser Iluminado posee una memoria notable, pero está totalmente libre de ella. La memoria es un proceso natural; pero a ella se superpone otra: la que Krishnamurti llama la “memoria psicológica”, que resulta de una identificación excesiva con la memoria natural de los hechos.
Significa ésto que el hombre Iluminado esté eternamente sin pensamiento? Otro malentendido que es preciso disipar. El hombre iluminado piensa, pero lo hace en forma adecuada a las circunstancias y sus pensamientos son nuevos, ágiles. Los pensamientos del hombre común no son ni claros, ni nuevos, ni ágiles. Para el ser Iluminado el pensamiento es un instrumento de comunicación. En la mayoría de nosotros, el pensamiento, que naturalmente no es más que una función, se ha creído una entidad. Además cada pensamiento es cómplice del instinto de conservación del “yo” y participa inconscientemente en la comedia psicológica que nos representamos a nosotros mismos con una sinceridad desconcertante, para nuestra mayor desgracia.
Se trata de comprender bien que el “yo” no puede deshacer al “yo”. Ninguna práctica que provenga del “yo” puede liberar al “yo” en forma válida y definitiva de sus engramas. Solamente la irrupción en el corazón de ese “yo” de una zona de consciencia infinitamente más profunda puede efectuar esa liberación. Para que esta irrupción se pueda producir, el “yo” debe realizar una disponibilidad interior mediante el ejercicio de una atención pura que rompa el cepo del tiempo en el que está aprisionada la consciencia egoísta. Estas son las grandes líneas resumidas de la técnica de la mutación espiritual por la vía de la atención perfecta.
Lo anterior nos permite medir la distancia existente entre las técnicas psicoterapéuticas, psicoanalíticas, Scientología o Dianética, por una parte, y por la otra , la técnica de la atención perfecta. Estas técnicas se ubican en planos diferentes. Las primeras permanecen totalmente prisioneras en el enclave del tiempo, de la continuidad del “yo”, en el proceso de la horizontalidad subyugante y no introducen en ella sino modificaciones parciales. Ellas son denunciadas por Krishnamurti como las transformaciones del yo” o las continuidades modificadas”. Son útiles, e incluso indispensables, en los casos patológicos o de neurosis, donde las experiencias clínicas demuestran su eficacia.
Pero en ninguna de ellas se trata de la mutación espiritual a la que tanto Krishnamurti como los maestros Ch’an y los maestros hindúes del Advaita Vedanta otorgan una importancia fundamental. En efecto, la técnica básica del psicoanálisis tradicional consiste en explicar el presente por el pasado, en buscar en la óptica del “yo”,que ha permanecido intacto, los traumatismos que desde la más tierna infancia han determinado impactos y tensiones diversas que se manifiestan bajo la forma de complejos varios. La Scientología o Dianética pretende ir más lejos. Ella afirma que produce el despojamiento de las energías psíquicas acumuladas durante vidas anteriores. Enunciar semejante pretensión equivale a desplegar una ignorancia completa tanto de la anatomía psíquica como espiritual del ser humano y, sobre todo, ignorancia del proceso detallado de las transformaciones psíquicas y espirituales que se efectúan en todos los niveles entre dos encarnaciones.
Volver a sumergirse en las emanaciones de este pasado lejano tiene por objeto reforzar de manera excepcional la continuidad del “yo” y de estrechar las redes del tiempo. Por alguna razón la Naturaleza nos vela, en la inmensa mayoría de los casos, los recuerdos de existencias anteriores. El recuerdo auténtico
de vidas anteriores, según nos dicen los maestros del Despertar, es posible con la condición que nos desprendamos de la agitación mental de nuestra consciencia personal a fin de descubrir ese nivel elevado de consciencia que sigue siendo el hilo conductor permanente de las vidas sucesivas,
El esfuerzo primordial de todos los Iluminados consiste en centrar la atención del buscador en el Presente, con el fin de ser nuevo en el instante nuevo, totalmente liberado del pasado, para estar disponible a la pulsión cósmica presente, la única que nos puede liberar en forma auténtica y definitiva, porque no deriva de un acto de elección del “yo” y porque no se remite al pasado para resolver el Presente.
Tal como lo expresa Krishnamurti: “Por medio del pasado, de lo conocido, nadie puede realizar lo Supremo, lo Desconocido”. La Libertad y la Mutación se realizan cuando nos liberamos finalmente de aquella marcha estéril, que va siempre de lo conocido a lo conocido, del tiempo pasado al tiempo futuro.
Nos abrimos entonces al encanto infinito de una intemporalidad siempre nueva donde se revela finalmente la plenitud del amor y de la inteligencia no mental. En esta realización reside el secreto del todo-poder que nos libera del dominio de todos los engramas, cualesquiera que estos sean.
Robert Linssen
Traducido y extractado por Farid Azael de
Reveu Etre Livre, N 246
Bruxelles.

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PARTE 2:
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PARTE 4:
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PARTE 5:
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PARTE 7:
Do - Ga - 230 archivos
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PARTE 8:
Ga - He - 270 archivos
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PARTE 9:
He - Ju - 259 archivos
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PARTE 10:
Ju - Le - 252 archivos
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PARTE 11:
Le - Ni - 260 archivos
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PARTE 12:
Ni - Po - 270 archivos
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PARTE 13:
Pr - Sa - 560 archivos
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PARTE 14:
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PARTE 15:
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PARTE 16:
Va - Zw - 132 archivos
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lunes, 15 de septiembre de 2014

La clave secreta gnóstica de la pelicula “Noe” que nadie capta.

Todos esos añadidos raros a la historia bíblica empiezan a tener sentido...















por Brian Watson

En “Noah”, la nueva producción cinematográfica épica de Darren Aronofsky, Adán y Eva son presentados como seres luminiscentes y desencarnados hasta el momento en que comen el fruto prohibido.

Esta versión obviamente no se encuentra en la Biblia. Y, entre muchas otras licencias imaginarias de Aronofsky como los monstruos gigantes de lava, esta escena ha llevado a muchos críticos cinematográficos a rascarse la cabeza. Los evangélicos conservadores se lamentan del hecho de que la película se tome tantas libertades con el texto del Génesis. Grupos más liberales han concedido su indulgencia al director: a fin de cuentas, no debemos esperar que un ateo confeso tenga las ideas de un creyente sobre los textos sagrados.

Ambos grupos sin embargo no han enfocado el objetivo. Aronofsky no se ha “tomado libertades”.

La película no se ha basado simplemente en la Biblia.

En defensa del director, debemos reconocer que la película ni siquiera se anunció como tal. En ninguna parte se ha dicho que “Noah” sea una adaptación del Génesis. Nunca se ha anunciado como “El Noé bíblico” o “La historia bíblica de Noé”. En nuestros días, los escombros del cristianismo humean aún lo suficiente para que, cuando alguien dice que va a rodar una película sobre Noé, todos sobreentiendan que será una versión de la historia de la Biblia. No es en absoluto lo que tenía en mente Aronofsky. Estoy seguro de que haya dejado que su productora creyera esto precisamente, porque si hubieran sabido lo que tenía en mente, no le habría permitido nunca realizar esta película.

Volvamos a la versión luminiscente de nuestros progenitores. He reconocido en seguida el “motif”: es una visión típica de la antigua religión gnóstica. He aquí una descripción del siglo II d.C. sobre lo que creía una secta llamada de los ofitas: “Adán y Eva en origen poseían cuerpos sutiles, luminosos y, por así decirlo, espirituales. Pero cuando vinieron aquí, los cuerpos se volvieron oscuros, grasos e indolentes” - Ireneo de Lyon, Contra Heresias, I, 30,9.

Me vino a la mente que una tradición mística más estrechamente ligada con el judaísmo, llamada Cábala (que la cantante Madonna hizo popular hace unos diez años) habría mantenido seguramente una visión similar, siendo esencialmente una forma de gnosticismo judío. Quité el polvo de mi volumen de la obra del siglo XIX de Adolphe Franck The Kabbalah (¡lo necesitaba!), y confirmé rápidamente mis sospechas:

“Antes de ser seducidos por la astucia de la serpiente, Adán y Eva no solo no necesitaban un cuerpo, sino que ni siquiera tenían un cuerpo; es decir, no eran terrenos”.

Franck cita el Zohar, uno de los textos sagrados de la cábala:

“Cuando nuestro padre Adán vivía en el Jardín de Edén estaba vestido, como todos en el cielo, con vestidos hechos de una luz superior. Cuando fue expulsado del Jardín de Edén y obligado a someterse a las necesidades de este mundo, ¿qué sucedió? Dios, dicen las Escrituras, hizo para Adán y su esposa túnicas de piel y les vistió; antes de esto vestían túnicas de luz, de la luz más alta, de la luz que había en el Edén”.

Es una cosa oscura, lo sé, pero la curiosidad se apoderó de mí y seguí profundizando.

He descubierto que el primer largometraje de Darren Aronofsky fue Pi (de 1998, no confundir con “La vida de Pi”). ¿Queréis saber cuál era el tema? ¿Estáis seguros?

Cábala

No es una coincidencia.

¿He conseguido captar vuestra atención? Estupendo.

El universo del “Noé” de Aronofsky es completamente gnóstico: un universo con grados “superiores” e “inferiores”. El elemento “espiritual” es positivo, y muy, muy, muy elevado: allí vive el dios inefable; el aspecto “material” es negativo, y muy, muy, muy inferior: nuestro espíritu es prisionero de la carne material. Esto vale no sólo para las hijas e hijos caídos de Adán y Eva, sino también para los ángeles caídos, descritos explícitamente como espíritus prisioneros en “cuerpos” materiales hechos de lava líquida enfriada.
FUENTE http://www.aleteia.org

¿Qué es el viaje astral y cómo hacer viajes astrales?






 

El viaje astral (Viajes Astrales)  consiste en sacar el alma de nuestro cuerpo físico para acceder al plano astral  con el cuerpo astral, lugar al que accedemos durante el viaje astral.  Podríamos decir que es la capacidad natural del ser humano para proyectarse energéticamente fuera de su cuerpo y así hacer un viaje astral. En otras palabras, hacer un viaje astral es eliminar toda barrera física. Puede sonar confuso a las personas que no estén informadas acerca del viaje astral, como todos sabemos existen los fenómenos paranormales y el viaje astral es uno de ellos. También podemos llamarle desdoblamiento astral o proyección astral. 
Cuando dormimos en realidad estamos haciendo un viaje astral, solo que no nos damos cuenta. Cuando hablamos de viajes astrales o de desdoblamiento astral hay que tener en cuenta que al dormir nuestra mente trabaja a muy bajas frecuencias, es entonces cuando podemos hacer el viaje astral. Para hacer un viaje astral necesitamos conoces las técnicas del viaje astral. Los resultados pueden darse la misma noche, pero esto no es habitual, lo normal es tener el primer viaje astral a los pocos días, semanas, o meses.
A medida que realicemos las técnicas del viaje astral o desdoblamiento iremos teniendo los típicos síntomas del viaje astral. Esto significa que ya falta poco para lograrlo. Los síntomas del viaje astral raramente los sentiremos si no utilizamos las técnicas de viaje astral. Después de las primeras dos semanas es posible que tengamos nuestro primer viaje astral. Es común verse dormido en la cama desde otro punto de la habitación una vez se accede al plano astral. En otros viajes astrales quizá apareceremos de golpe en otro lugar. 
Las primeras experiencias del viaje astral a veces suelen ser impactantes, esto crea miedos al viaje astral, miedos innecesarios que impiden al futuro viajero astral a desarrollarse espiritualmente mediante el desdoblamiento astral. El viaje astral no tiene ningún riesgo o peligro.

¿Cómo es el cuerpo astral?

El cuerpo astral es el vehículo que tenemos para movernos en el plano astral. El cuerpo astral está formado por una parte energética nuestra y esta es la que proyectamos astralmente. Cuando nos desdoblamos podemos sentir el cuerpo astral de manera distinta a como sentimos el cuerpo físico. Es como una sensación vaporosa, como si nuestro cuerpo fuera de humo. Al salir el cuerpo astral aún conserva las extremidades, en el caso que mantuviéramos un viaje astral prolongado, estas irían desapareciendo adquiriendo una forma más difusa. El cuerpo astral puede verse normalmente de color azulado, aunque influye el color de nuestra aura en muchas ocasiones.

Ventajas del cuerpo astral

El cuerpo astral posee numerosas ventajas que no posee el cuerpo físico, es un cuerpo hecho para movernos en el plano astral, no en el físico. Si intentas moverte en el viaje astral utilizando los músculos irás mal encaminado, ya que el cuerpo astral no posee ni músculos, ni ojos ni materia para agarrar objetos. Debes moverte mediante la mente.
No te preocupes, si no lo controlas el primer día instintivamente acabarás aprendiendo. El cuerpo astral al no poseer materia no puede agarrar objetos, pero tampoco ningún obstáculo físico le impide el paso. Esto quiere decir que se pueden atravesar paredes como si de un fantasma se tratara. Tampoco tiene peso, por lo tanto no le afecta la Ley de la Gravedad. Con el cuerpo astral puedes levitar y desplazarte en cualquier dirección.
Al no existir barreras físicas, la distancia tampoco importa. Puedes desplazarte a la velocidad del pensamiento. Ningún cuerpo material puede viajar más rápido que la luz, pero hay ciertas energías que sí, con solo imaginarte el destino puedes aparecer allí.

¿Qué es el plano astral?

El plano astral es el lugar al que aparecemos durante el viaje astral, para lograrlo raramente es involuntario, se debe acceder mediante las técnicas del viaje astral.
El plano astral o mundo astral es el plano donde existen las energías de una frecuencia superior a la materia. Existen planos superiores al plano astral, pero estos son dimensiones superiores difíciles de percibir. El plano astral es un mundo paralelo al nuestro.

¿Cómo es el plano astral?

En el plano astral, además de existir un enorme tráfico de energías (fotones, frecuencias de telefonía, rayos infrarrojos, etc.) existen estructuras energéticas que igual que el cuerpo astral también poseen conciencia propia. Elementales, seres de luz, maestros ascendidos, espíritus fallecidos, todos ellos son formas energéticas conscientes que residen permanentemente en el plano astral.
Los habitantes de los planos superiores pueden ver los individuos de planos inferiores como el nuestro, pero nosotros no podemos ver a seres de este otro mundo, excepto que se posea una enorme sensibilidad espiritual.

El plano astral tiene sus jerarquías, normas de conducta, etc. Es un mundo similar al nuestro estructuralmente hablando, pero en ocasiones difícil de comprender, ya que todo lo que sucede allí no corresponde a las leyes físicas convencionales, sino a las leyes cuánticas.

Síntomas del viaje astral

Hay muchos síntomas del viaje astral: vibraciones, zumbidos, pitidos, sensación de mareo, la cabeza nos da vueltas. Si el estado es más avanzado podemos ver imágenes en nuestra mente, escuchar voces, ver paisajes u otros lugares y si vemos nuestro cuerpo durmiendo es que ya casi lo hemos logrado.
Cuando nos desdoblamos nuestro cuerpo pasa por un estado de adaptación y eso produce síntomas e indicios que determinan si se trata de un viaje astral. Estos síntomas son muy frecuentes a la hora de practicar las técnicas de desdoblamiento, incluso podemos sentirlos en sesiones de meditación si sabemos como meditar. En muchos casos estos síntomas no son garantía de que vamos a salir del cuerpo físico, pero si determinan que estamos más cerca de conseguirlo. Es importante saber controlarlos. Si conseguimos mantener el grado de vibración, tarde o temprano acabaremos saliendo.
El problema es que muchas veces perdemos la concentración y eso interrumpe todo el proceso. La única manera de poder mantener la vibraciones o zumbidos es seguir concentrado sin desviar la atención en otros asuntos, solo tenéis que concentraros en el grado de frecuencia que estás teniendo.
Si logras mantener las vibraciones durante un tiempo verás como pronto podrás alterarlas incrementando su intensidad. Haciendo esto durante varios minutos sentirás como empiezas a elevarte progresivamente, siempre y cuando no pierdas la concentración.
El perder el control significa volver a empezar, si esto sucede no te desanimes y empieza otra vez. A largo plazo irás controlando estos síntomas y cada semana conseguirás alguna experiencia nueva. Es muy satisfactorio cuando ves los resultados, esto te empuja a ir adelante y no rendirte.

Técnicas para los viajes astrales

El viaje astral  es una capacidad maravillosa del ser humano, hay personas que son capaces de desdoblarse desde pequeños inconscientemente, pero para la mayoría los mortales no es tan sencillo, para lograrlo hay que seguir unas técnicas para desbloquear nuestras habilidades y así lograr el viaje astral o desdoblamiento.
Estas técnicas para el viaje astral no son inmediatas, y si esperamos obtener resultados la misma noche no lograremos más que desesperarnos y abandonar el entrenamiento. El viaje astral es posible, pero hay que tener un poco de paciencia, es necesario practicar las técnicas de viaje astral a diario para empezar a sentir los síntomas del desdoblamiento.
Es necesario tomarlo con calma para lograr resultados, la gente suele empezar a sentir los síntomas o a tener las primeras experiencias a partir de la segunda o tercera semana, algunos incluso antes y otros después. Lo importante en no desanimarse y seguir adelante.
Es importante que en las prácticas no seamos impacientes al salir, ya que esto rompería nuestro ciclo de relajación y nos traería de vuelta al mundo físico.
A medida que uno se aproxima al desdoblamiento va perdiendo la conciencia poco a poco hasta quedarse dormido. Es importante observar con detenimiento nuestro estado y mentalizarnos de no dormirnos antes de finalizar la técnica. Cuando hayamos salido al astral estaremos completa-mente despiertos de nuevo.

Técnica 1

Para realizar la primera técnica debes ser cociente de tus sueños, recomendamos que justo al despertarte de uno de ellos cierres los ojos y relajadamente imagines que estás en el lugar que quieres visitar, siente la luz del Sol, o el olor del sitio, o el viento en tu cara, visualiza el paisaje con fuerza, sobre todo, sin perder la consciencia, entonces sentirás que te quedas dormido y seguidamente aparecerás donde habías imaginado.
Si no eres capaz de despertarte en medio de un sueño puedes programar un despertador para que te despierte al cabo de unas cuatro horas después de entrar en sueño.

Técnica 2

Se trata de poder programar la mente a tu voluntad, la idea general de esta técnica es ordenar a la mente trasladar la conciencia a algún lugar, y hacer que despertemos en ese lugar. Cuando estés a punto de dormir se comenzará una cuenta regresiva del número 30 al 0, en forma lenta para relajar la mente.
Al llegar al número 0 hay que pronunciar mentalmente: "mi mente debe de guardar y obedecer la siguiente orden". Después de esto hay que pronunciar mentalmente, con decisión, la orden y hay que repetirla hasta que sintamos que es necesario: "esta noche realizaré un viaje astral consciente a algún lugar mientras duermo y recordare todo lo ocurrido al despertar".

Técnica 3

Esta técnica es buena para los que se despiertan y pueden seguir durmiendo. Después de haber dormido bien y de haber despertado por primera vez, se debe de mantener los ojos cerrados y comenzar a imaginar el lugar a donde se quiere ir, se debe de mantener en mente ese lugar y ordenar a nuestra conciencia trasladarse a ese lugar. Cuando te duermas estarás en ese lugar.

Técnica 4

Si eres capaz de imaginar con rapidez deberías probar esta técnica. Se debe de estar acostado en la cama, sin cruzar piernas ni brazos y con los ojos cerrados, se tratará de relajar respirando profundamente y relajadamente. Se imaginará que a medio metro esta el cuerpo astral vigilándolos, y se tratará de trasladar la conciencia a ese cuerpo, deberá sentirse en él, tener la perspectiva de ese cuerpo, de sentir con ese cuerpo y de moverse. Después de un periodo de práctica se estará realmente en ese cuerpo.

Técnica 5

Esta técnica es buena para los que se les hace fácil relajarse. Consiste en estar acostado sin cruzar brazos ni piernas, con los ojos cerrados y relajadamente. Para que esta técnica sea más efectiva se debe de comenzar con ejercicios de respiración y exhalación profunda y una cuenta regresiva del 20 al 0 para estar relajado. Después de terminar hay que pensar que nos va a ir muy bien en nuestro viaje astral y que vamos a recordar todo al regresar.
Se comienza olvidando todo el cuerpo y poniendo toda la atención en la punta de los dedos gordos de los pies, se relaja y se empieza a subir al empeine, luego al tobillo, luego las pantorrillas y espinillas y así sucesivamente se va relajando parte por parte del cuerpo, concentradamente, hasta llegar a los cabellos, donde se decidirá que sé esta determinado lugar en el cuerpo astral y sin darse cuenta ya se estará afuera.

Las técnicas más famosas

Levantarse de golpe

Esta técnica es la más efectiva para presenciar el desdoblamiento con total lucidez. Consiste en estar consciente en todo el proceso de dormirse, en ocasiones puedes pasar horas esperando. A medida que vayas entrando en sueño sentirás que se te duermen las manos, luego los brazos, pies piernas., así sucesivamente.
Si logras mantenerte consciente en todo el proceso te darás cuenta de que durante unos instantes no estarás ni despierto ni dormido, justo en ese momento DEBES LEVANTARTE, así como suena: LEVANTARTE. Si sientes todo tu cuerpo como vaporoso y sin peso, enhorabuena, ¡estás en el astral!, entonces incorpórate, da un saltito y a viajar.

Esta técnican no se trata de imaginar nada, pues todas las sensaciones narradas aquí se viven intensamente, si no lo has conseguido te despertaras y será cuestión de volverlo a intentar esta vez apurando un poco mas antes de dormirte del todo.

La ola azul

Es una técnica en la que es muy importante la relajación y la visualización. Si eres bueno en estas dos cosas es muy probable que lo logres pronto.

Imagina que empiezas a caer y seguidamente te vuelves a elevar. Cuando hayas repetido el proceso suficientes veces como para sentirlo realmente, visualiza una ola azul viniendo de tus pies a la cabeza. Sin darte cuenta de ello empezaras a olvidar que estás en tu cama. Cuando no sientas nada sal al astral por los pies.

Mantram Faraón

Tienes que acostarte, cerrar los ojos y empezar a repetir mentalmente el mantram "faraón", sincronizando tu respiración de la siguiente manera:

Al pronunciar FA: inhala

Al pronunciar RA: expira

Al pronunciar ON: inhala

Y así sucesivamente. Posiblemente se aparezcan imágenes en nuestra mente provenientes del mundo onírico, ignoralas. Después de un cierto tiempo sentiremos los síntomas astrales como las vibraciones y una gran relajación, entonces es el momento de ir saliendo del cuerpo.

Técnica Monroe

Uno de los principales obstáculos con los que se enfrenta la gente que desea aprender a proyectarse es el miedo. Muchos temen el poder morir o resultar heridos de alguna forma. Nada puede estar más lejos de la realidad. El instituto de Cantebury, reconocido por sus estudios de lo oculto, ejecutó un experimento de proyección en el que participaron 2,000 personas. Nadie resultó dañado, y ahora, tres años despues, nadie ha notificado problemas derivados. Una vez que te hayas persuadido de la imposibilidad de resultar dañado en la proyección, comenzarás las técnicas Monroe paso a paso.

Paso 1

Relaja el cuerpo. De acuerdo con Monroe, la facultad de relajarse es el primer prerrequisito, quizá incluso el primer paso por sí mismo para provocar un viaje fuera del cuerpo. Ello incluye relajación, tanto física como mental. Monroe no sugiere ningún método para alcanzar esta relajación, pero de todos modos, una relajación muscular progresiva acompañada con ejercicios de respiración profunda (inhalar y exhalar hasta 100 veces) es conocida por su efectividad para lograr el estado relajado.

Paso 2

Entra en el estado cercano al sueño, que se conoce como estado hipnagógico. Monroe no recomienda específicamente el método para inducirlo. Una forma de hacerlo es levantar tu antebrazo mientras apoyas el resto del brazo en la cama o el suelo. Tan pronto comiences a dormirte, tu brazo caerá, y despertarás de nuevo. Con la práctica, aprenderás a controlar el estado hipnagógico sin usar tu brazo.
Otro método es concentrarse en un objeto. Cuando otras imágenes comiencen a entrar en tus pensamientos, habrás alcanzado el estado hipnagógico. Observa pasivamente estas imágenes. Eso ayudará a prolongar este estado cercano al sueño. Monroe llama a esto la condición A.

Paso 3

Profundiza ese estado. Comienza a aclarar tu mente. Observa tu campo de visión a través de los ojos cerrados. No hagas nada durante un instante. Simplemente, mira a través de tus párpados cerrados a la oscuridad que hay frente a ti.
Poco después advertirás unos patrones luminosos. Son simples descargas neurales y no tienen un efecto específico, así que ignóralas. Cuando cesen, habrás alcanzado lo que Monroe llama la condición B.
A partir de aquí se debe alcanzar un estado de relajación aún más profunda, que Monroe llama la condición C, un estado de relajación tal, que se pierde toda noción del cuerpo y toda reacción frente a estímulos sensoriales. Estás casi en un vacío en el que tu única fuente de estimulación son tus propios pensamientos.
El estado ideal para abandonar el cuerpo es la condición D; es decir, la condición C cuando ha sido voluntariamente inducida desde un estado descansado y no a partir del efecto normal de la fatiga. Para alcanzar la condición D Monroe sugiere practicar estas técnicas por la mañana o tras una breve siesta.

Paso 4

Entra en un estado de vibración. Esta es la parte más importante de la técnica, y también la más vaga. Muchos han percibido estas vibraciones desde el comienzo de la proyección. Son percibidas como si fuesen electricidad fluyendo a través del cuerpo. Su causa es un misterio, pero podrían ser el cuerpo astral tratando de abandonar el físico. Para alcanzar este estado vibratorio, deben seguirse estas directrices:
1- Despréndete de toda joyería u otros objetos que puedan tocar tu piel.
2- Oscurece la habitación hasta el punto que no se perciba luz alguna a través de los párpados, pero sin eliminar toda luz.
3- Yace con el cuerpo orientado a lo largo del eje norte-sur, con la cabeza señalando el norte magnético.
4- Despréndete de toda vestimenta, pero permanece cubierto con lo suficiente para estar cómodo y sin frío.
5- Asegúrate de estar en un lugar, y a una hora, en las que absolutamente nadie pueda perturbar la proyección.
6- Entra en estado de relajación.
7- Sugestiónate para obligarte a recordar que todo lo que ocurra durante la sesión será beneficioso para tu bienestar. Repítelo cinco veces.
8- Procede a respirar a través de la boca semiabierta.
9- Al respirar, concéntrate en el vacío frente a ti.
10- Selecciona un punto situado a unos 20 centímetros de tu coronilla, y luego cambia este punto de referencia mental hasta 1m aproximadamente.
11- Gira el punto 90 grados hacia arriba, dibujando una línea imaginaria paralela al eje de tu cuerpo y sobre tu cabeza. Concéntrate en esa zona y alcanza las vibraciones llevándolas hacia tu cuerpo.
Incluso si no conoces estas vibraciones, las reconocerás cuando entres en contacto con ellas.

Paso 5

Aprende a controlar el estado vibratorio. Practica empujando mentalmente las vibraciones desde tu cabeza hacia tus pies, haciéndolas penetrar por todo tu cuerpo, produciendo ondas vibratorias desde la cabeza a los pies. Para producir este efecto de onda, concéntrate en las vibraciones y empuja mentalmente una onda desde tu cabeza, guiándola a través de tu cuerpo. Practica esto hasta que seas capaz de provocar estas ondas a voluntad. Cuando domines el estado vibratorio, estarás dispuesto para abandonar el cuerpo.

Paso 6

Comienza con una separación parcial. La clave reside en el control mental. Mantén tu mente firmemente focalizada en la idea de abandonar el cuerpo. No te dejes divagar. Hacerlo podría originar la pérdida del control sobre el estado.
Ahora, habiendo alcanzado el estado vibratorio, comienza experimentando la proyección liberando sólo una mano o pie del segundo cuerpo astral. Monroe sugiere extender un miembro hasta que entre en contacto con un objeto familiar, como pudiera ser una pared junto a tu cama. Entonces, empuja a través del objeto. Devuelve el miembro situándolo en coincidencia con su homólogo físico, decrementa la tasa vibratoria, y dá por finalizado el experimento. Permanece tranquilamente acostado hasta que hayas vuelto por completo a la normalidad. Este ejercicio te habrá preparado para la separación íntegra.

Paso 7

Sepárate del cuerpo. Monroe recomienda dos métodos para hacerlo. Uno es flotar fuera del cuerpo. Para hacerlo, piensa en que te vuelves cada vez más y más ligero, una vez alcanzado el estado vibracional. Piensa en lo hermoso que sería poder flotar arriba. Mantén este pensamiento a toda costa y no permitas que otros pensamientos lo interfieran. La proyección ocurrirá naturalmente llegado este punto.
Otro método es el de rotación, o técnica giratoria. Cuando hayas alcanzado el estado de vibración, trata de girar sobre ti mismo como si estuvieras dándote vueltas en la cama; no trates de hacerlo físicamente. Intenta girar tu cuerpo desde arriba y rotar virtualmente fuera de tu cuerpo físico. En este punto, no estarás fuera del cuerpo, pero sí cerca. Piensa en flotar y te hallarás flotanso sobre tu cuerpo. Monroe recomienda comenzar con el primer método, pero agrega que ambos son igualmente eficientes.

Técnica para llegar a MUNT

MUNT es un complejo estelar del cual hemos recogido mensajes e información muy valiosa, sus habitantes son sabios de luz. Podrás reconocer ese mundo por su característica principal: un cielo MARAVILLOSO, en el se pueden apreciar constelaciones, galaxias cercanas, nebulosas y planetas o satélites de dimensiones parecidas a la Luna o superior.
Este paradisíaco paisaje es causa de la avanzada edad de MUNT, eso ha dado tiempo a que las luces de todos los astros que lo rodean lleguen a estos sistemas haciéndolos fascinantes a la vista.

Hay diferentes razas, la mayor parte de ellos poseen una silueta muy parecida a la humana, con cabeza y extremidades que hacen de brazos y otras dos que hacen de piernas, en muchos de ellos los dedos han desaparecido. Esto es causa de que siguieron una evolución muy parecida a la nuestra. No te sorprendas si te topas con entidades diferentes a las mencionadas, es posible.

Para llegar a Munt repite constantemente hasta entrar en una fase profunda de sueño:

"Complejo de MUNT, hemos visto la verdad y renunciado a las mentiras de nuestra sociedad. Aceptadme en vuestro circulo de luz. Hoy visitaré vuestro mundo con respeto y seriedad, contemplaré sus bellezas y os adoraré. Aceptadme en vuestro circulo de luz, MUNT.

El procedimiento es sencillo, pero solo lo conseguirás si estás en una etapa avanzada en tu despertar espiritual. Hazlo como lo haces habitualmente, intenta ir al exterior, a un lugar donde puedas ver el firmamento. Mira al cielo estrellado y en tu mente pronuncia: MUNT. Posteriormente DÉJATE LLEVAR.

Imagina que empiezas a avanzar hacia arriba a una velocidad increíble, de tal modo que no sabes donde ha quedado tu lugar de partida. Si esto funciona, aparecerás en un bello lugar donde apreciarás inmensas galaxias y nebulosas, parecido a la descripción inicial. Si has llegado a esta parte puedes estar orgulloso de ti mismo. Son las periferias de MUNT.

Entra en la atmósfera del planeta más cercano que veas y desplazate a una de sus poblaciones. El 90% de los astros están habitados, sean lunas o estrellas. A continuación se te acercará alguien a recibirte, seguidamente pídele que te lleve a MUNT. Posiblemente te señale alguna zona del cielo o te acompañe, si la entidad acepta habrás accedido a MUNT.

Los mensajes que te transferirán los habitantes de MUNT serán sumamente claros, mucho mas que la información recibida de otras entidades o bien de los Registros Akashicos, dedicale tiempo allí y habla con sus habitantes, explora sus calles, sus ciudades y admira sus paisajes.

20 consejos para hacer un viaje astral

1. Ten paciencia, se trata de un arte nuevo que estás aprendiendo y tomará tiempo.
2. La mayoría de la gente suele ver algún tipo de resultados en un plazo de 30 días.
3. Deshazte de tus temores, no hay nada que temer en el mundo astral.
4. No te pongas demasiado estresado cuando no obtengas resultados de inmediato. Disfruta el viaje, ya que hay mucho que aprender en el camino.
5. Lee tanto como puedas acerca del viaje astral, mira vídeos y documentales relacionados con OBE.
6. No tengas dudas de tu capacidad de desdoblarte, tú también puedes hacerlo.
7. Tómate el viaje de manera positiva, ya que los pensamientos negativos influyen mucho en que caigamos al bajo astral o no.
8. Usa afirmaciones para ayudarte a tener éxito en la proyección astral.
9. Practica todas las noches.
10. Todos los síntomas del viaje astral  son buenas señales, así que no te asustes o te emociones demasiado, mantén la calma en todo momento.
11. Siempre evita tomar cualquier tipo de droga o hierba para lograr una proyección, de lo contrario acostumbrarás a tu organismo a los malos hábitos y te costará más realizar el desdoblamiento por tus propios medios.
12. Los sueños lúcidos pueden ser una puerta de entrada fácil al plano astral.
13. Aprender a visualizar. Esta practica es muy útil, no solo para salir al plano astral, sino también pare moverse en él.
14. El viaje astral te ayudará en todas las áreas de tu vida, así que presta atención a todo lo que veas.
15. La relajación progresiva es una forma muy eficaz para relajar el cuerpo y la mente.
16. Cuando estés fuera aléjate de tu cuerpo físico, esto evitará que regreses instantáneamente a él.
17. Una vez que estés en el plano astral busca una entidad para que te guíe.
18. Acostúmbrate a escribir tus experiencias una vez regreses, puede que al cabo de varios viajes saques mucha información y curiosas coincidencias.
19. Si padeces ceguera astral, intenta moverte de un lado a otro o bien aléjate del cuerpo físico.
20. En el astral evita acosar constantemente a entidades que no desean comunicarse contigo.

Principios del desdoblamiento astral

- Un desdoblamiento o viaje astral consiste en el abandono momentáneo de nuestro cuerpo, voluntariamente o involuntariamente (el alma deja el cuerpo).
- Un sueños lucido no es un desdoblamiento. Este es un sueño en el que tomamos conciencia de que estamos soñando. (Puede servirnos para realizar el desdoblamiento).
- Los sueños son solo sueños en la mayoria de los casos. No creamos que algunos sueños extraños son viajes, caeríamos en la ilusión de la mente y no podríamos diferenciar uno verdadero en el futuro.
- Los desdoblamientos son tan reales como cuando estamos despiertos en la vida diaria.
- El desdoblamiento no es un viaje hacia adentro de nosotros mismos, es hacia fuera al mundo exterior-
- La proyección mental no es un desdoblamiento, en esta viajamos con nuestra mente, todo es real pero no estamos fuera del cuerpo. Puede que esto se confunda y por eso algunos crean que el desdoblamiento es hacia dentro, pero son cosas distintas.
FUENTE https://www.pasadofuturo.com

domingo, 14 de septiembre de 2014

¿POR QUÉ NO TENGO FUERZA DE VOLUNTAD?


“LA VOLUNTAD ES EL MOTOR DEL ESPÍRITU” 
NO SE SIENTA CULPABLE SI PIENSA QUE LO HA INTENTADO MUCHAS VECES Y NO LO HA CONSEGUIDO. SI UD. ES UNO DE LOS QUE PIENSA QUE NO TIENE FUERZA DE VOLUNTAD PARA LOGRAR ALGO, POR FAVOR, CONSIDERE LEER ESTE ARTÍCULO. 
(Autora: Dra. Marisela Rodríguez Rebustillo, Ph. D. - Profesora Titular de Psicología e Investigadora )
En mi labor como terapeuta me he encontrado muchas personas que desean librarse del poder de las adicciones. Hay diferentes tipos de adicciones: sexo, comida, bebidas, sustancias tóxicas (alcohol, tabaco, drogas), juego, trabajo, compras. La adicción es cualquier conducta compulsiva que se va fuera de nuestro control, es decir, que nos domina. El objeto de la adicción puede cambiar, puede ser un objeto inanimado, una actividad, una persona, con lo cual establecemos una relación de dependencia, generando el síndrome de abstinencia, con todos los síntomas asociados, sobre todo, la ansiedad. Lo que tienen en común todos estos objetos adictivos es que nos causan placer, es decir, que satisfacen o mejor dicho, creemos que satisfacen una de nuestras necesidades, pues realmente nos hacen olvidar la verdadera necesidad que está de base. Distorsionan nuestra esencia, en tanto, nos hacen reflejar ilusoriamente, que lo que necesitamos es comer, comprar, fumar, etc. para sentirnos bien, cuando en realidad lo que tenemos son otras carencias, mayormente de índole psicológica, tales como, sentirse seguros, aceptados, queridos, reconocidos. 
El no poder contenerse genera un fuerte sentimiento de culpabilidad, pues la persona se siente débil e incapaz de luchar contra el objeto adictivo. Siente que algo que está fuera de sí lo controla, a pesar de estar consciente que es un error, que le provoca daño, o perjudica a otras personas. Lamentablemente todas las terapias contra las adicciones están basadas en un enfoque cognitivo-conductual. Es decir, se basan en las recompensas ante la conducta de abstinencia y en las interpretaciones del porqué la persona ha comenzado a manifestar una adicción específica. Estas racionalizaciones hacen que la persona se comprometa con el terapeuta a evitar estas conductas, que después serán recompensadas con el reconocimiento ante el grupo de pertenencia, ya sea la familia o el grupo de terapia que comparte la misma adicción. 
Se afirma que la persona adicta es un enfermo crónico, que no puede curarse nunca más. Es decir, que debe evitar por todos los medios ponerse en contacto con el objeto o situación adictivos, por temor a recaer. Esto sucede porque en realidad, la persona con una adicción desarrolla una cadena de adicciones, a veces de diferente índole, en tanto, ninguno de los objetos adictivos satisface la verdadera necesidad que está provocando la carencia. Unos se convierten en sustitutos de otros, es decir, es una cadena de sustituciones. Hemos tratado a personas que justifican haber comenzado a beber alcohol ante la ruptura de una relación, o como consecuencia de la pérdida de un ser querido. Sabemos que ante una ruptura es normal que la persona se sienta mal, pero si le es imposible sobreponerse ante la pérdida, pensamos que esa relación constituía en sí misma una dependencia fuera de control, que para “superarla” da lugar a otra dependencia, en el ejemplo, el alcohol. 
Si bien es cierto que existe una interacción entre los genes y el ambiente en la conducta adictiva, por ser esta tan compleja no es posible determinar con exactitud las causas de esta patología. Aún no se han hallado las técnicas que permitan precisar cuáles son los genes implicados en esta patología, proponiéndose hasta el momento un modelo multifactorial, donde el aspecto genético puede condicionar cierta vulnerabilidad a padecer adicciones, aunque el rol decisivo lo siguen asumiendo los factores ambientales (1). 
Por lo tanto, nuestra posición se centra en la ponderación de los factores ambientales, sin obviar la importancia, aún no precisa, de los factores genéticos. Sabemos que dentro de los factores ambientales encontramos a la familia con sus respectivos modelos de interacción. Por este hecho, se hacen imprecisos los límites entre lo genético y lo educativo. 
¿POR QUÉ ESA SENSACIÓN DE NO TENER VOLUNTAD PARA SUPERAR ALGO?, ¿POR QUÉ ESA FALTA DE ENERGÍA PARA LOGRAR SU PROPÓSITO? 
Para explicar esta falta de energía o fuerza de voluntad, debemos adentrarnos en la explicación de los mecanismos de satisfacción de las necesidades, basándonos en la tesis que no existe conducta inmotivada, es decir, que no responda a una necesidad determinada. Cuando alguien actúa, existe una necesidad pulsando esa conducta, aunque no siempre el sujeto sea consciente de esta. 
Para entender este mecanismo me referiré a lo que en terapia Gestalt se le conoce como el ciclo de la experiencia, introducido por J. Zinker (2). Este ciclo se puede entender como un ciclo de energía que se recorre en la aparición de una nueva experiencia en la vida de cualquiera de nosotros. Cuando una necesidad [1] surge, recorremos varios estadios hasta su satisfacción. El primer momento se inicia con la Sensibilización, es decir, la persona experimenta un déficit en el organismo, surge una tensión por algo que aún no logra precisar, por ejemplo, cierto cosquilleo en el estómago. La segunda fase es la Toma de conciencia, y es cuando la persona descubre el objeto de su necesidad, en el ejemplo citado, es cuando la persona se da cuenta que ese cosquilleo que siente es hambre. La Movilización se produce cuando la persona se prepara para la acción, es decir, decide que necesita comer. La Acción ocurre cuando la persona se dirige al objeto que satisface su necesidad, en este caso, localiza dónde se encuentra el alimento y va a buscarlo. El Contacto se produce cuando la persona se encuentra con el objeto y logra satisfacer su necesidad, en este caso, come. Una vez satisfecha la necesidad, surge el Post contacto, es decir, estando la persona plenamente satisfecha, ocurre una pérdida de energía y entra en un estado de reposo o relajación, es decir, no le apetece nada más, así sea su plato preferido, hasta tanto no vuelva a sentir hambre. 
Si seguimos este esquema de satisfacción de las necesidades, nos damos cuenta que cuando una necesidad surge, se genera una tensión que brinda la energía suficiente para movilizar a la acción. Esa energía tendrá un curso adecuado hasta su pérdida total, una vez que la necesidad se haya satisfecho con el objeto que le corresponde. ¿Qué bloqueos pueden transcurrir durante este proceso? 
Si surge la necesidad, pero esta no encuentra el objeto adecuado para su satisfacción, por ejemplo, tenemos la sensación de hambre, pero no encontramos algo para comer, esa tensión nos pulsará a buscar un objeto sustituto, digamos, beber algo. Es como tratar de engañar a la necesidad buscándole un paliativo que pueda calmarle momentáneamente, pero que retornará a reclamar su satisfacción en breve. La tensión continúa moviendo a la persona, que al no encontrar el objeto adecuado, buscará otra cosa que adormezca su carencia. Nunca se saciará con el objeto sustituto, porque en verdad, ese objeto no está destinado a la verdadera necesidad. 
Muchas veces las terapias que promueven la abstinencia, suprimen el objeto sustituto y la tensión inicial no encuentra salida, por lo que provocan generalmente una conducta agresiva, en tanto la agresividad no es más que una movilización a la acción. Si evitas que la acción se produzca, aunque sea en la búsqueda de un objeto sustituto, la tensión inicial se acumulará, por tal razón, la persona se torna malhumorada, ansiosa y hasta violenta. Se generan además sentimientos de culpa, en tanto la persona siente que debe huir para evitar caer en la tentación, cuando en realidad, lejos de evitar, hay que buscar el encuentro o la toma de conciencia de la verdadera necesidad que “se esconde” tras la adicción. 
Por eso no soy partidaria de que el adicto sea un enfermo crónico, sino que es un enfermo mal tratado. 
Una adicción es un estado de carencia perenne, que lejos de encontrar la saciedad, exige de dosis cada vez mayores, pues los objetos adictivos son sustitutos de los verdaderos objetos que llevarían a la persona a lograr ese estado de reposo o relajación, donde ya no se requiere más de lo mismo. Las personas adictas carecen de algo, es decir, nunca logran satisfacer la necesidad que dio origen a la tensión que los impulsa a realizar una acción con carácter repetitivo y fuera de control. 
Este mecanismo psicológico lo emplea la publicidad, al manipular las necesidades del cliente y estimular al consumismo. Conocen que la mayoría de las personas no están plenamente satisfechas y, además, no son totalmente conscientes de su estado; corren detrás de lo que creen necesitar, con la esperanza de encontrar ese estado de relajación llamado felicidad. Tienen la ilusión de que sus carencias serán resueltas una vez que adquieran el producto que se les ofrece. Albergan la falsa idea que un producto, o un determinado estilo de vida, les proporcionará la felicidad que tanto ansían. Lo peor de todo es que la mayoría desconoce qué es lo que realmente necesita. 
Desde que nacemos nos vemos obligados a reprimir nuestras necesidades, por ir en pos de un modelo o prototipo de lo que nuestros padres, y la sociedad en general, espera de nosotros. Necesidades básicas como las fisiológicas (comer cuando no tenemos deseos; no comer lo que deseamos, o ir a la cama cuando no tenemos sueño); de protección y seguridad (dejarnos solos cuando necesitamos estar acompañados o que invadan nuestro espacio cuando queremos estar solos); de aceptación e identificación (condicionar el afecto y la aceptación a que hagamos lo que no deseamos). ¿Quién no ha padecido alguna de estas violencias psicológicas y físicas durante toda su vida?
Llega un momento en que nos desconectamos de nuestras verdaderas necesidades y comenzamos a creer que realmente necesitamos aquello que nos indican los otros. Este es el origen de las adicciones. Olvidamos cuál es nuestra verdadera necesidad y nos convertimos en un “barco sin rumbo”, a merced de cualquier objeto, persona o situación donde colocar nuestras tensiones surgidas por las necesidades latentes. Las necesidades continúan allí, ocultas para nuestra conciencia. Independientemente del momento en que hayan surgido, continúan generando tensión. Pero lo peor de todo es que el contacto con ese sustituto no alivia la tensión surgida, sino la acrecienta ¿A dónde va a parar esa tensión?
En la búsqueda de una sustitución, hallaremos un alivio momentáneo. Lo peor de todo es que estas sustituciones no nos saciarán jamás, no calmarán nuestra ansiedad, solo nos la harán olvidar por un rato. Y seguimos compulsivamente, sin poder parar, buscando el alivio que cada vez tarda más en llegar y aumentando la sensación de impotencia, al sentirnos débiles porque no podernos luchar contra estas.
¿Existe entonces la falta de voluntad? Como se habrá dado cuenta, la compulsión por llenar “esta canasta sin fondo” nos va debilitando realmente. Solo obtiene el descanso reparador quien ha completado un ciclo. Si tengo hambre y como una comida gustosa y nutritiva hasta quedar plenamente satisfecho, es muy probable que si me presentan un nuevo plato, por muy atractivo que sea lo rechace. Podrá preguntarse, ¿porqué a la persona que es adicta a la comida, siempre que le presentan comida no se puede resistir al impulso de comer aunque su estomago esté totalmente lleno? Porque esa persona que come compulsivamente no lo hace por hambre fisiológica, sino que comiendo trata de satisfacer una necesidad de otra índole, probablemente un hambre de afecto. 
¿CÓMO SABER CUÁLES SON LAS VERDADERAS NECESIDADES Y CÓMO PODEMOS SATISFACERLAS?
Un niño cuyas necesidades fisiológicas están adecuadamente satisfechas, según libre demanda; cuando se siente protegido, seguro, aceptado, estimulado, comenzará a desarrollar una gran fuerza de voluntad, que no es otra cosa que la energía suficiente para decir NO cuando tiene que rechazar lo que no desea, o defender sus necesidades con total convicción e independencia. No se trata de que sea un niño caprichoso al cual hay que complacerle en todo, sino se tratará de un niño tolerante, paciente, dispuesto y creativo, que puede adaptarse perfectamente a las situaciones y aprende a jerarquizar sus necesidades, en tanto espera el momento más conveniente de satisfacerlas. Se ajusta a las condiciones de manera creativa porque está seguro que podrá satisfacerlas siempre. En cambio, el niño berrinchudo y dominante, es un niño inseguro, que sabe que tiene que usar esos mecanismos si pretende satisfacer sus necesidades. Un niño adaptable es aquel que sabe que podrá satisfacer sus necesidades, sin tener que manipular a los demás.
En resumen, podemos decir que el reconocer nuestras verdaderas necesidades, sin autoengaños o racionalizaciones, y saber orientarnos dónde encontrar aquello que las satisface, es tener un plan, un objetivo, es otorgarle un sentido a nuestra vida. A menudo el adicto carece de estas expectativas, o se traza planes inalcanzables, desconociendo sus posibilidades reales. Ocurre un bloqueo llamado postergación, es decir, la persona posterga cada cierre, y no podrá iniciar adecuadamente la satisfacción de una nueva necesidad, en tanto haya alguna insatisfecha. Abraham Maslow, en su teoría de la Motivación humana, planteaba que las necesidades más elevadas no surgen hasta que las inferiores han sido satisfechas (3). 
EL ADICTO ES UNA PERSONA QUE SE DESENSIBILIZA, ES DECIR, DEJA DE SENTIR SUS VERDADERAS NECESIDADES, DEJA DE SENTIRSE A SÍ MISMO. 
¿QUÉ SOLUCIÓN EXISTE ENTONCES AL RECONOCIMIENTO DE LAS NECESIDADES LATENTES, QUE ESTÁN EN EL FONDO DE CADA EXPERIENCIA?
Sabemos que el proceso de autoconocimiento es difícil. Existen demasiados mecanismos de defensa, acumulados desde la infancia, enmascarando nuestras verdaderas necesidades. La toma de conciencia se produce con la ayuda de un terapeuta que permita detectar situaciones inconclusas, expresar lo no expresado, buscar la dirección y hacer la expresión directa. Experimentar en el presente lo que no quiere o lo que oculta, a fin de darse cuenta. Vivenciar, experimentar de nuevo, como si estuviera ocurriendo en el momento actual. Reflexionar sobre nuestra infancia, repetir frases, gestos, darle vida a los objetos que usamos como sustitutos y permitirles “que nos hablen”. Es decir, tratar de traducir en el plano verbal determinados gestos, actuar e identificar sentimientos y emociones.
Si ha perdido la confianza en usted mismo, si se encuentra culpable por luchar contra algo que considera más fuerte que usted, piense que no todo está perdido, que en el presente puede encontrar el modo de ser un verdadero vencedor. La terapia Gestalt es una muy buena opción. 
Autora: Dra. Marisela Rodríguez Rebustillo, Ph. D. - Profesora Titular de Psicología e Investigadora Titular 
Referencias:
1. Ibañez Cuadrado A. (2008): Genética de las adicciones. Revista Adicciones, no.2, Vol. 20, enlace:http://www.adicciones.es/ficha_art_new.php?art=587
2. Zinker, J. (1979): El proceso creativo en Terapia Gestáltica. Buenos Aires. Paidós.
3. Maslow, A. H. (1943): A THEORY OF HUMAN MOTIVATION, Originally Published in Psychological Review, 50, 370-396. Enlace:http://www.altruists.org/f62 

Cómo Tener más Tiempo


El tiempo nos parece largo o corto, dependiendo de si lo consideramos lleno o vacío. Podemos compararlo con un hilo en el que están ensartadas una serie de cuentas. Cuando ellas están muy juntas, no vemos el hilo. Cuando están separadas, por ser pocas, veremos trozos del hilo que las une.
A la vez que nos quejamos de estar aburrido por tareas pesadas, también lo hacemos de tener poco tiempo disponible. Cuando estamos conscientes del paso del tiempo, nos aburrimos. Cuando no estamos conscientes de ello, por la gran cantidad de acontecimientos que ocurren, el tiempo pasa muy rápido.
Por lo general, las cuentas están enhebradas en nuestro hilo del tiempo por accidente. No escogemos, ni creamos, ni controlamos los eventos que nos suceden. Ellos se ensartan solos, algunos son brillantes y coloreados, tal vez con algo de oro o piedras valiosas, pero la mayoría son de vidrio común. Habitualmente no nos damos el trabajo de colocarnos en las circunstancias en las que se están creando estas cuentas, o sea, en el origen de los eventos. Y lo que es más extraño es que, aun en circunstancias ricas en acontecimientos para algunas personas, otras encuentran que para ellas nada sucede. Un hombre o una mujer pueden vivir una vida aburrida y sin motivaciones aun en las más románticas circunstancias, simplemente porque para ellos nada está sucediendo.
La queja de los perezosos de que nunca tienen tiempo para cumplir todas sus obligaciones es, por supuesto, injustificada. Su remedio sería simple: mantenerse ocupado. Pero para la gente muy activa, cuyas vidas están llenas y que, sin embargo, quisieran todavía hacer más, sus quejas por falta de tiempo son razonables. Quien vive a toda velocidad, teniendo ocupado cada momento de su tiempo, no se queja de que la vida esté vacía, sino de que es demasiado corta. Veinticuatro horas diarias, menos el forzado paréntesis de sueño nocturno, es una disponibilidad de tiempo demasiado pequeña para todas las cosas que el individuo quiere hacer y para las que tiene la oportunidad, pero no el tiempo. Cuál sería el remedio para ese feliz y, a la vez, infortunado estado de cosas? No podemos ampliar nuestro tiempo agregando más horas a cada día.
Tendríamos que considerar la posibilidad de doblar o triplicar el hilo sin modificar su longitud. Según la analogía del hilo y las cuentas ensartadas en él, es obvio que no es posible ensartar más cuentas de las que el hilo puede contener. De la misma manera, no podemos llenar nuestro tiempo con más actividad de la que es capaz de soportar un determinado número de horas. Pero, volviendo a la analogía, podemos visualizar con facilidad el hecho de colocar un segundo, y aun un tercer hilo, ampliando la capacidad del collar para colocar más cuentas, transformando en una superficie lo que antes fue una simple línea.
Qué es el Tiempo, según lo entendemos ordinariamente? Una sucesión de eventos, uno tras el otro. En cada momento somos llamados a hacer una elección entre un número de posibilidades por realizar y cada elección significa sacrificar el resto no elegido. El Tiempo como sucesión es, entonces, la actualización de una entre muchas posibilidades en cada momento sucesivo. Si pudiéramos actualizar dos, o tres posibilidades simultáneamente, podríamos vivir a la vez en dos o tres diferentes flujos de tiempo. Nuestra vida, sin ser más larga de lo que era antes, podría, sin embargo, contener mucho más tiempo. Sería como vivir varias vidas en forma paralela.
Cómo hacerlo? No se trata de acumular más eventos en una simple línea. Con una prisa febril y apurándose mucho, es posible llenar apretadamente un solo hilo, y esto con eventos de naturaleza común y poco frágiles de apilar. Por otra parte, a primera vista parece imposible multiplicar los hilos de modo de poder elegir varias posibilidades a la vez, en especial en aquellos casos en que parecen excluirse mutuamente.
La principal dificultad, sin embargo, es nuestro entrenamiento actual que nos ha condicionado a considerar el tiempo como una simple secuencia de hechos. Naturalmente, estamos convencidos de que es así, Lo primero que hay que hacer es estar consciente simultáneamente de acontecimientos que tenemos la costumbre de percibir en forma secuencial y no al mismo tiempo.
Por ejemplo, nada es más cierto que en cada momento de nuestra vida de vigilia recibimos cientos de impresiones sensoriales, efectuamos cientos de movimientos más o menos obvios, y estamos sujetos a cientos de sensaciones internas, como contracciones musculares, respiración, cambios de temperatura y de presión sanguínea, entre otros. Al producirse algún motivo particular que nos lleve a observar y ser consciente de alguno de ellos, los aislamos del resto y le prestamos atención. Pero ordinariamente ni siquiera hacemos eso. Para la consciencia que tenemos de la maravillosa vida de sensación de nuestro cuerpo, igual daría que no tuviéramos cuerpo en absoluto o que fuéramos sonámbulos. Excepto en ocasiones especiales en que nuestro cuerpo insiste en atraer nuestra atención sobre él – a través de alguna dolencia – lo tratamos como una mera máquina sin un real valor que merezca que nos preocupemos de él.
Podría suponerse que el caso seria diferente con nuestra vida de sentimientos y con la de pensamientos. Pero un análisis objetivo demuestra que estamos tan dormidos respecto a nuestra vida emocional e intelectual como lo estamos para nuestra vida física. Es verdad que algunas personas están más conscientes – y otras menos – de una de ellas más que de las otras dos. La gente intelectual está más consciente de sus pensamientos que de su vida emocional y física. La gente emocional está más consciente de sus sentimientos. La gente sensual está más consciente de su vida física. Pero hay que considerar, en primer lugar, que ninguno de estos especialistas está consciente de más de una fracción de la vida en la cual se especializa. El intelectual está consciente de solamente algunos procesos de su mente; el artista está consciente de sólo algunas de sus afluencias emocionales; el sensual sólo percibe algunas de sus sensaciones físicas. En segundo lugar, muy poca gente puede ser consciente simultáneamente de dos de estos aspectos, aun en forma intermitente y parcial. Y aún más, pocos todavía podrían llegar a ser simultáneamente conscientes de los tres.
Ahora, si asumimos que cada uno de estos tres modos o clases de experiencia es un hilo de tiempo, y que cada hilo está siendo llenado con cuentas en forma ininterrumpida, es evidente que podemos, al menos, triplicar nuestro tiempo, y consecuentemente nuestra vida, al llegar a ser simultáneamente conscientes de estas tres sucesiones de eventos. En otras palabras, al llegar a ser simultáneamente conscientes de nuestros movimientos y sensaciones físicas, de nuestros sentimientos y de nuestros pensamientos, estaríamos tratando en realidad con tres vidas a la vez, actualizando tres posibilidades en cada momento.
Naturalmente, esto no es fácil. Hay que empezar por tratar de estar atento a los movimientos y a las sensaciones físicas mientras están sucediendo. Tratar de sentir cada vez más la realidad de lo que el cuerpo está haciendo. Después, tratar de notar las cambiantes corrientes de sentimiento, sin dejar de seguir estando atento a las manifestaciones físicas. Finalmente, tratar de ser conscientes de los flujos de pensamientos, incorporando estas observaciones a las previamente efectuadas sobre la vida física y emocional.
Al hacer esto, si se persiste en ello, es posible triplicar el tiempo y enriquecer la vida al llenarla de contenido. El método no es introspectivo ni analítico. No requiere pensar acerca de ello, sino solamente estar atento. Estar totalmente atento es estar totalmente consciente.
A. R. Orage
Traducido y extractado por Ester Silva de
“Psychological Exercises & Essays”
Samuel Weiser Inc.