Muy recomendada.

viernes, 24 de junio de 2016

LA ACEPTACIÓN Y LA RENDICIÓN SON GRANDES ALIADAS

evolucionconsciente.org
Rosa Ruiz
Estamos más que acostumbrados a escuchar y decirnos a nosotros mismos ¡no te rindas!, pero aunque sin duda en ocasiones es una actitud que nos empodera en otras nos debilita. En este post te traemos un extracto de Eckart Tolle en el que le damos una nueva dimensión a esta palabra, en el que descubrirás que la aceptación y la rendición son grandes aliadas del flujo de la vida.
¿Cómo te sientes cuando no quieres estar donde estás: en el atasco, en tu puesto de trabajo, en la sala de espera del aeropuerto con la gente que te acompaña?
En esas situaciones, el «no quiero estar aquí», además de inútil, es disfuncional. Te hace infeliz y hace infelices a los demás.
¿Realmente necesitas etiquetar mentalmente cada percepción sensorial y cada experiencia? ¿Necesitas tener esa relación reactiva de gusto o de disgusto ante la vida, que te lleva a estar continuamente en conflicto con personas y situaciones?
¿O se trata únicamente de un hábito mental profundamente arraigado que puedes romper? Sin hacer nada en particular; simplemente, dejando que este momento sea como es.
El «no» habitual y reactivo fortalece el ego. El «sí» lo debilita. Tu identidad en la forma, el ego, no puede sobrevivir a la rendición.
Tu aceptación de lo que es te lleva a un nivel más profundo, donde tanto tu estado interno como tu sentido del yo no dependen ya de que la mente los juzgue «buenos» o «malos».
Cuando dices «sí» a la vida tal como es, cuando aceptas este momento como es, puedes sentir dentro de ti un espacio profundamente pacífico.
Superficialmente puedes seguir sintiéndote feliz cuando hace sol y menos feliz cuando llueve; puedes sentirte feliz si ganas un millón de euros e infeliz si pierdes todas tus posesiones. Sin embargo, la felicidad y la infelicidad ya no calan tan hondo. Son olas en la superficie de tu Ser.
La paz de fondo que hay dentro de ti permanece inmutable en cualesquiera que sean las condiciones externas.
El «sí a lo que es» revela una dimensión de profundidad en ti que no depende ni de las condiciones externas ni de la condición interna de los pensamientos y emociones en constante fluctuación.
La rendición se vuelve mucho más fácil cuando te das cuenta de la naturaleza efímera de todas las experiencias, y de que el mundo no puede darte nada de valor duradero.
Entonces sigues conociendo gente, sigues teniendo experiencias y participando en actividades, pero sin los deseos y miedos del ego. Es decir, ya no exiges que una situación, persona, lugar o suceso te satisfaga o te haga feliz. Dejas ser a su naturaleza pasajera e imperfecta.
Y el milagro es que, cuando dejas de exigirle lo imposible, cada situación, persona, lugar o suceso se vuelve no sólo satisfactorio, sino también más armonioso, más pacífico.
Cuando aceptas este momento completamente, cuando ya no discutes con lo que es, el pensamiento compulsivo mengua y es remplazado por una quietud alerta.
Eres plenamente consciente, y sin embargo la mente no pone ninguna etiqueta a este momento. Este estado de no-resistencia interna te abre a la conciencia incondicionada, que es infinitamente mayor que la mente humana.
Entonces esta vasta inteligencia puede expresarse a través de ti y ayudarte, tanto desde dentro como desde fuera. Por eso, cuando abandonas la resistencia interna, a menudo descubres que las circunstancias cambian para mejor.
¿Estoy diciendo: «Disfruta este momento. Sé feliz»? No. Permite que se exprese este momento tal como es. Eso es suficiente.
Rendirse es rendirse a este momento, no a una historia a través de la cual interpretas este momento y después tratas de resignarte a él.
Por ejemplo, puede que estés tullido y que ya no puedas caminar. Tu estado es lo que es.
Tal vez tu mente esté creando una historia que diga:
«A esto se ha reducido mi vida. He acabado en una silla de ruedas. La vida me ha tratado con dureza, injustamente. No me merezco esto.»
¿Puedes aceptar que este momento es como es y no confundirlo con la historia que la mente ha creado a su alrededor?
La rendición llega cuando dejas de preguntar; « ¿Por qué me está pasando esto a mí?» Incluso en las situaciones aparentemente más inaceptables y dolorosas se esconde un bien mayor, y cada desastre lleva en su seno la semilla de la gracia.
A lo largo de la historia, siempre ha habido mujeres y hombres que, cuando tuvieron que hacer frente a grandes pérdidas, enfermedades, prisión o muerte inminente, aceptaron lo aparentemente inaceptable, y así hallaron «la paz que supera toda comprensión».
La aceptación de lo inaceptable es la mayor fuente de gracia en este mundo.
Hay situaciones en las que todas las respuestas y explicaciones fracasan. La vida deja de tener sentido. O alguien que está pasando un apuro viene a pedirte ayuda, y tú no sabes qué decir ni qué hacer.
Cuando aceptas plenamente que no sabes, renuncias a esforzarte por encontrar respuestas con la mente pensante y limitada, y es entonces cuando una inteligencia mayor puede operar a través de ti. En ese instante, hasta el pensamiento puede beneficiarse, porque la inteligencia mayor puede fluir a él e inspirarlo.
A veces, rendición significa renunciar a tratar de comprender y sentirse cómodo en el desconocimiento. ¿Conoces a ese tipo de persona cuya principal función en la vida parece ser la de ser desgraciada y hacer desgraciados a los demás, la de extender la infelicidad?
Perdónales, porque ellos también forman parte del despertar de la humanidad.
Representan una intensificación de la pesadilla de la conciencia egótica, del estado de no-rendición. En su función no hay nada personal. Ellos no son eso. Uno podría decir que rendirse es la transición interna de la resistencia a la aceptación, del «no» al «sí».
Cuando te rindes, tu sentido del yo pasa de estar identificado con una reacción o juicio mental a ser el espacio que rodea a la reacción o al juicio. Es pasar de identificarte con la forma —el pensamiento o emoción— a ser y reconocerte como aquello que no tiene forma, la conciencia espaciosa.
Lo que aceptes completamente te hará sentirte en paz, incluyendo la aceptación de que no puedes aceptar, de que te estás resistiendo. Deja la Vida en paz. Déjala ser.
Eckhart Tolle

La vida no nos deja otra opción que convertirnos en héroes

rincondeltibet.com

Sara Tibet
Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos. Mahatma Gandhi
Evidentemente nacemos rodeados e invadidos por la inocencia, requerimos de nuestros padres para lograr nuestros primeros pasos, para resguardarnos, protegernos y comenzar a crecer y luego comenzamos a recorrer el camino que hayamos escogido, pasamos por la niñez, la adolescencia y luchamos para convertirnos en adultos.
Sea cual sea la manera que hayamos escogido para vivir nuestra vida, en muchas oportunidades no nos damos cuenta que somos héroes de la vida, que iniciamos una búsqueda en el preciso instante en el que nacemos y ésta se hace nuestra compañera a lo largo de nuestra vida, nos llenamos de voluntad, de paciencia, de valentía, de amor hacia los demás y así vamos labrando cada piedra en nuestro camino.
luchadores
Un héroe es cualquier persona que trata de hacer del mundo un lugar mejor para vivir. Maya Angelou
Nos topamos con gente en ese recorrido, amamos, nos dejamos amar, sufrimos, nos entregamos a la alegría, aprendemos a confiar en nosotros mismos y en los demás, caemos y nos levantamos una y mil veces, superamos los obstáculos, los peores dolores y las peores tristezas y somos capaces de cargar con cualquier emoción y sensación que llegue a nuestra existencia..esto no es ser un héroe?
conciencia
Por estas y mil razones más debes sentirte orgulloso de quién eres y de lo que has hecho en la vida, de las oportunidades que has tomado y de las que has dejado, han sido tus decisiones, tus vivencias y el uso de tu libre albedrío, has sido un héroe en cada etapa y así debes sentirte, orgulloso por los logros que has alcanzado y por lo que has dejado atrás.
Los verdaderos héroes no son los escritores, celebridades, actrices o la gente famosa. Los verdaderos héroes son las madres, padres y las personas que son buenas y decentes. Sherry Argov
Cada experiencia que has hecho conciencia hoy es parte de ti, eres dueño de cada uno de los actos y de las acciones que has trascendido en tu vida, eres dueño de tu vida y por ende héroe en esta existencia y así has significado en la vida de los demás, importante, trascendental o desapercibido, pero has estado allí a cada instante y a cada momento, cuando te han necesitado y cuando no.
vencedores
Los héroes luchan, ganan batallas, libran contiendas, ayudan, se solidarizan, caen y siguen adelante, cada uno de nosotros es un pequeño héroe de este mundo, es un pequeño héroe de esta vida, somos los héroes más importantes para alguien más y especialmente nuestros propios héroes, capaces de sorprendernos cada día con nuestras propias actitudes.

jueves, 23 de junio de 2016

LOS ARQUETIPOS Y SU TRANSCENDENCIA EN NUESTRO CRECIMIENTO PERSONAL


(Una breve guía para encender nuestro Poder Creador)
Los Arquetipos de comportamiento son prototipos de conducta, estereotipos de personalidad, "personajes" o roles genéricos que adoptamos consciente o inconscientemente. Entre los más reconocibles están La Víctima, el Tirano, el Héroe y el Rebelde. Los arquetipos no tienen identidad sexual determinada ni son exclusivos de ningún género, es decir, el Tirano es Tirana en la mujer; el Héroe es Heroína, etc.
Habitan en el Inconsciente Colectivo de toda la humanidad y pueden encontrarse en cuentos y leyendas de toda época y lugar. Desde La Odisea de Homero hasta el universo de Star Wars están basados en estos arquetipos universales. Porque no solo son personajes estereotipados para contar historias sino que son verdaderas matrices o pulsiones que habitan en nuestra Mente Colectiva. 
Nuestra mente emocional está compuesta por estos poderosos moldes. Son patrones de vibración emocional muy definidos con los que entramos en resonancia porque están en nuestra propia naturaleza. De manera innata imitamos, adoptamos o nos identificamos con estas personalidades de conducta según las circunstancias. Y bajo ellos interactuamos con nosotros mismos, con los demás y con las circunstancias. Los arquetipos son dinámicos, es decir, uno puede comportarse como Víctima en un momento dado o frente a una persona determinada, y acto seguido, actuar como Tirano con otra persona o circunstancia diferente. Pero siempre hay un par de arquetipos que son predominantes en la psique de cada persona. Según su evolución, cada individuo resuena con mayor intensidad en la frecuencia de ciertos patrones emocionales.
De estos arquetipos hay tres a tener muy en cuenta para nuestro crecimiento personal y, sobre todo, para conseguir conectarnos con nuestro Poder Creador:

LA VICTIMA
Un voraz agujero negro
El arquetipo de La Victima, también conocido como el Mártir o el Huérfano representa el personaje más dañino para nuestro crecimiento personal. Porque este patrón de conciencia más que ningún otro nos desconecta de nuestro propio poder y nos mantiene alejados de la plenitud. Nos convierte en seres huérfanos, abandonados, impotentes y limosneros de aceptación.


Se puede decir que los arquetipos tienen grados de desarrollo; dependiendo de la hegemonía que adquieran en tu mente desplegarán más o menos sus cualidades. Pero el arquetipo de la Victima, además de estar muy extendido es tremendamente corrosivo. Si permites que se instale en tu mente irá adquiriendo fuerza y entrarás en caída libre a terrenos cada vez más oscuros de los que será difícil salir. El corazón de la Victima en vez de un Sol radiante y expansivo, poco a poco, se va transformando en un voraz agujero negro que devorará toda Luz, toda dicha.

Este patrón representa el nivel más bajo de poder y de consciencia. La Víctima se cree y se siente impotente ante las circunstancias y los sucesos que ocurren en su vida. Está desconectada por completo de su poder y de su responsabilidad ante los acontecimientos. Cree que todo lo que le ocurre es por culpa de poderes externos a ella: Dios, el Azar, el Destino, los demás...  Incluso puede llegar a pensar que está maldita o que es gafe. Este arquetipo tiene una vibración muy baja. Su tónica es la escasez de movimiento y esto conlleva debilidad, falta de vitalidad, desgana, desilusión, pesimismo, derrotismo, depresiónLa Víctima vibra en un estado de desamparo, miedo, rabia y frustración a la espera de un SALVADOR.

El arquetipo de la Victima posee pautas mentales-emocionales muy reconocibles. Se caracteriza por creencias del tipo “todo lo malo me pasa a mí”, “nadie me quiere”, “nunca me ocurren cosas buenas”, “todos los demás tienen éxito menos yo”, “no puedo alcanzar el amor, el éxito, la abundancia…”, “no me merezco lo bueno”, “Dios me está castigando por…” etc...

Representa también el nivel más bajo de autoestima. Las personas que vibran en este patrón tienen una opinión de sí mismas muy pobre y esta falta de auto-amor las condena a una búsqueda incesante de aprobación y atención por parte de los demás. Aprobación que nunca es suficiente para llenar el agujero negro de su corazón. La tendencia de la Víctima es vivir más pendiente del qué pensarán los demás que de sus verdaderas necesidades y deseos.

Si estas embrujado por este arquetipo, con toda seguridad creerás que en lo profundo de ti hay algo indigno, malo, quizá pecaminoso. Por lo tanto, sentirás que eres merecedor de sufrimiento, carencia y castigo. Y por esta razón también, te resignas, toleras abusos y desprecios, cada vez, con mayor facilidad. Es importante que entiendas que no luchas de verdad por salir de esta carencia, dado que una parte de ti cree que se lo tienen bien merecido. Y también porque en realidad, no sientes que tú y solo tú eres el creador de tu vida; no percibes que ocurra lo que ocurra siempre tienes opciones y que tú eres el responsable de tus decisiones y sus consecuencias. Todo esto hace que no creas que puedas lograr verdaderamente el éxito, el amor, la salud plena, etc. Y si no lo crees de verdad... ¿Para qué luchar entonces?

Voy a ser muy claro, necesitas saber que nadie va a venir a rescatarte y que seguramente nunca ocurra ese golpe de suerte que tanto ansias. Porque esta vibración solo atrae más de lo mismo y te convierte en un imán irresistible para el arquetipo complementario de la Victima: el Tirano. Los demás, la Vida, los dioses, incluso tú mismo se comportarán como tiranos, reafirmándote siempre lo indigno, mediocre y defectuoso que crees ser. Solo atraerás más sufrimiento carencia y desprecio porque inconscientemente lo estás buscando y provocando. Ten presente que el sentimiento de culpa, siempre busca inconscientemente el castigo ¡Eres culpable y debes pagar por ello! 

Es un molde de conducta pasivo, comodón, excesivamente fácil de adoptar; no requiere de ningún esfuerzo por nuestra parte y se alimenta de nuestra faceta masoquista; lo que le convierte en un patrón emocional muy adictivo. Por todo esto y, como ya he dicho, el modelo arquetípico de la Victima es tremendamente corrosivo y va creando un oscuro círculo vicioso del que es preciso salir cuando antes.

El coste de ir por la vida como Mártir es un enorme sufrimiento y la caída a tenebrosos estados emocionales. El precio es perder la conexión con tu poder, tu fuerza y con tu responsabilidad sobre los acontecimientos. Pero ya es hora de recuperarlos. Si quieres salir del miedo, el sufrimiento, la carencia, el abuso y la resignación hay que despertar a los arquetipos contrarios: a la maravillosa Madre Protectora y al poderoso Guerrero o Guerrera. Estas dos fuerzas unidas anulan por completo a la Víctima y te permiten dar un gran paso en tu crecimiento personal. Un paso que te lleva a la conquista de la autoestima y la prosperidad. Estos arquetipos de consciencia también están en tu Mente, posiblemente dormidos en algún rincón, pero ten por seguro que están ahí. Tan solo tienes que reconectarte con ellos, despertarlos y alimentarlos. Ha llegado el momento de dejar de quejarte, de esperar, de sentirte pequeño, impotente, indigno… ¡Y encender tu Poder Creador!
ARQUETIPO DE LA MADRE PROTECTORA.
¡Deja de buscar y encuéntrate!

La Madre Protectora es uno de los principales arquetipos del inconsciente colectivo. Un símbolo tan antiguo como el hombre mismo. Sus primeras representaciones alegóricas aparecen ya en el paleolítico, la más conocida sin duda, la Venus de Willendorf  que data aproximadamente del 25 000 a.C. Este arquetipo viene cobijando a la humanidad desde sus albores y en su nivel más elevado encarna a la diosa Madre, presente prácticamente en todas las culturas y religiones. La Madre Tierra, Isis, Gea, Afrodita, Cibeles, Venus, Kali, la Pachamama y la Virgen María son algunos de los cientos de nombres que aluden a este ancestral arquetipo.
Isis amamantando a su hijo Horus.
Representa a la Gran Madre que viene a rescatar a la Víctima, al hijo huérfano, abandonado y necesitado. Simboliza también la abundancia, la fertilidad, la Naturaleza…
Pero aunque se haya elevado a deidad en los cielos, es preciso entender que aquí en la tierra, el reino de este arquetipo solo se despliega aprendiendo una importante verdad: que la responsabilidad sobre tu sustento y manutención no está ni fuera, ni en lo alto, está dentro de ti. Alcanzar este nivel de consciencia implica aceptar que si tú no te cuidas, nadie lo hará por ti.
La tarea de nutrirnos, cuidarnos y proveernos de todo lo bueno, no es una obligación de nadie, salvo de uno mismo. Es un deber exclusivamente tuyo, no de los demás, ni de tus padres, tu pareja, tus hijos… y mucho menos de ningún dios o diosa. El primer paso, tanto para tu crecimiento personal como para reconectarte con tu verdadero Poder Creador, empieza en dejar de buscar fuera ese salvador que te cuide, te mime y nutra tus necesidades para encontrarlo dentro de ti mismo. Despertar en nosotros a la Madre interior conlleva el requisito imprescindible de dejar de transferir esa responsabilidad a los demás y asumir el compromiso de hacerlo uno mismo. Llevar a cabo este cambio de enfoque puede parecernos al principio duro o doloroso pero es tan solo una resistencia del infantil patrón de la Victima. Aceptar esta verdad genera una gran evolución personal y nos permite sanar la situación de desamparo a la que la Víctima nos había llevado.
El arquetipo de la Madre Protectora que todos llevamos dentro, seas hombre o mujer, nos permite empezar a tomar las riendas de nuestra vida. Nos conecta con la energía maternal que reside en la psique de cada uno de nosotros, transformándonos en nuestra propia Madre Buena. Bajo esta cálida vibración gestamos una relación maternal con nosotros mismos, recuperando y acogiendo a nuestro niño interior al que teníamos abandonado. Es el patrón emocional que nos devuelve la capacidad de nutrirnos, atendernos, cuidarnos y protegernos a nosotros mismos; de distinguir lo malo de lo bueno, lo que nos nutre y nos hace crecer, de todo lo que nos perjudica.
La Madre interna despierta en nosotros el ánimo de sentirnos con derecho a TENER; a tener nuestras necesidades vitales sanamente satisfechas. Este coraje nos empuja a asumir la tarea de ocuparnos con dedicación y mimo de nuestra alimentación, salud y economía. Nos motiva a abandonar las carencias, los excesos, las adicciones y los desequilibrios emocionales. Este es un arquetipo que nos hace recuperar la vitalidad y nos impulsa a movilizarnos, a ponernos en marcha para encargarnos de nuestro propio sustento y bienestar. Asimismo nos enseña a pedir y aceptar ayuda cuando verdaderamente la necesitamos.
También este patrón emocional construye una base sólida para nuestra autoestima. Hace brotar los sentimientos legítimos y necesarios para poder reconciliarnos internamente. Sentimientos como son el respeto, la valoración, el cariño y el amor por nosotros mismos. Porque la Gran Madre nos descubre que independientemente de la edad que tengamos, en el fondo seguimos siendo niños. Niños inocentes librando una dura batalla, criaturas luminosas nacidas en un mundo sin libro de instrucciones. Un mundo donde hacemos lo mejor que sabemos o podemos en todo momento y lugar... ¿Acaso si supiéramos o pudiésemos hacerlo mejor, no lo haríamos?
Sí, la madre interna te muestra que eres tan solo un niño asustado, confundido y a veces desamparado por ese cruel y enfermizo personaje de la Victima. Un niño repleto de Luz, talento y vida. Un pequeño ser deseoso de crecer y aprender a hacer las cosas mejor aún.


La gran Madre Protectora nos hace construir un hogar interno seguro, acogedor y cálido. Un refugio emocional donde sentirnos a salvo, un terreno estable donde echar raíces para desarrollarnos sanos y fuertes. De ese modo podemos construir el andamiaje de confianza interna necesaria para soltarnos de la mano de la dependencia y entablar así relaciones saludables. Relaciones basadas, no en luchas de poder y abuso, sino en la valoración y el respeto mutuo.
Este maravilloso patrón vibratorio sana las heridas de abandono, rechazo y dolor que la Víctima ha provocado. Cierra el agujero negro del corazón haciendo que irradie de nuevo como un cálido sol. Y el imán palpitante que hay en tu pecho se polarizará de magnetismo positivo, atrayendo a tu vida personas y experiencias que te harán sentir la persona valiosa, digna y estupenda que en verdad eres.
La Madre desarrolla dentro de nosotros la confianza y la seguridad de que pase lo que pase siempre habrá alguien que se ocupe atentamente de cuidarnos: nosotros mismos. 
Ha llegado la hora dejar de creerte las mentiras corrosivas del personaje oscuro de la Victima y abrazar cuanto antes a esa criatura inocente que en realidad eres. A esa parte de ti que necesita del alimento de tu propio amor y de un gran plato combinado de tu protección, valoración y respeto. Porque esa parte de ti es tu pequeño hijo, tu creación y sin el cuidado de su Madre languidece, se siente abandonado, huérfano, desamparado… Y porque si tú no le cuidas, ten por seguro que nadie lo hará.

Diosa Sekmet, "La más poderosa"
Simbolo de la fuerza y el poder.

Pero en nuestra evolución personal no solo necesitamos una Gran Madre. Una vez enraizados tenemos que dar un paso más allá: crecer más alto y hacer florecer todo nuestro enorme potencial. La energía maternal puede y debe evolucionar hacia un nivel superior, más vigoroso y radiante. La Madre Protectora tiene que despertar al poderoso León, debe encender su fuego y lanzarse a la conquista de todo su Reino.





EL GUERRERO SOLAR
¡Deja de quejarte y enciende tu Poder!
Desde la estabilidad que proporciona la Madre Protectora nace la escalera que nos eleva al reino del arquetipo más poderoso: el Guerrero, Héroe o Mago; distintos nombres que aluden a una misma pulsión de nuestro inconsciente colectivo: la pulsión radiante de la voluntad y la superación.
Este arquetipo nos conecta como ningún otro con nuestro verdadero Poder Creador. Es el que enciende el fuego interno y nos permite abandonar el exceso de comodidad para emprender el viaje del Héroe. El viaje que muchas de las grandes leyendas, historias y cuentos narran simbólicamente de distinta forma. Un viaje que nos lleva a encontrar nuestro gran tesoro enterrado.
Para entrar en el mundo mágico de este arquetipo debemos estar dispuestos a aceptar la misión que el Guerrero viene a cumplir: la conquista interna.

Tu interior es como un Reino sin Rey o Reina donde pugnan distintos señores feudales por arrebatar el control del Castillo Real; el Conde Miedoso, el Marques Rebelde, la Duquesa Glotona, el Señor de las Tierras Perezosas, el Barón Caprichoso y hasta el Príncipe de las Tristezas…  Cada uno de ellos se hace dueño brevemente de tu Castillo Mental pero enseguida es destronado por el siguiente Señor. Una eterna batalla cuyo único logro es malgastar tus riquezas y, sobre todo, mantener débil, desorientado y exiliado al verdadero Rey. Una guerra que solo genera confusión y oscuridad en tu Reino. Pero tu Guerrero, tu Héroe viene a reconquistarlo y a unificarlo bajo su legítimo Soberano: tu verdadera Voluntad. Viene a sacudirte y a despertarte para que desempolves tus armas y logres coronarte como dueño y señor de tu Reino Interno.
Cuando entramos en resonancia con esta pulsión, algo se despierta en nosotros y entendemos que los enemigos y las altas murallas no están fuera, sino dentro. Que la Gran Batalla de la Luz contra la Oscuridad se libra tan solo en nuestra Mente. Es en nuestro mundo interior donde realmente anidan los enemigos oscuros del miedo, la duda, la pasividad, el conformismo… Es ahí dentro donde nuestra Luz, si no contraatacamos, se apaga día a día por esos sentimientos sombríos y por nuestras creencias negativas. Este y no otro es el verdadero campo de batalla.
Al contrario que la Victima, el Guerrero es un patrón de vibración alta, aún más alta que el de la Madre Protectora. Es un patrón de lucha, de perfeccionamiento, de evolución. Una pulsión que eleva el compromiso de cuidar de uno mismo a una nueva dimensión. El arquetipo de la Madre activa las pautas de mimo, atención y amor por nosotros mismos, pero el Guerrero eleva estas pautas al nivel de lucha, de cruzada. Genera un mayor grado de amor propio, autoprotección y defensa que nos impulsa a enfrentar con garra los retos, dificultades y limitaciones de cada día. De sentirnos con derecho a TENER ascendemos a sentirnos con derecho a SER. A ser la mejor versión de uno mismo y a conquistar una vida plena. Un nivel emocional superior que nos hace sentir que nuestro niño interior no solo tiene derecho al sustento vital, sino también el derecho a crecer más alto y a florecer con prosperidad y abundancia. Y además puede y sabe hacerlo.
El Guerrero además transciende al descontrolado arquetipo del Rebelde: el patrón de conducta que rechaza toda disciplina, sacrificio y esfuerzo. Hace madurar y crecer al adolescente insumiso e inestable que nos autoboicotea con sus cambiantes impulsos. Y nos reconcilia sanamente con la validez de la responsabilidad, perseverancia, constancia, deber... 
Cuando te conectas con este nivel de consciencia, comprendes que la misión más rentable y transcendental que puedes emprender es erradicar las pautas negativas de tus pensamientos y estados emocionales. Porque es ahí donde se esconden los verdaderos adversarios que te mantienen voluble, pequeño, temeroso, carente… Los que desinflan tu Poder Creador y te impiden conquistar el éxito y la prosperidad.
El mágico Guerrero te muestra que en tu interior es donde se realiza la verdadera Magia. Que es dentro y no fuera donde se gestan las causas que crean tu realidad externa y donde están todas las soluciones. Que aquel que conquista el poder sobre sí mismo, conquista el poder sobre su vida.
Esta potente vibración te moviliza para actuar y salir de la impotencia y la frustración. Te revela que es preciso despertar tu espíritu de conquista y tomar las riendas de tu corazón y tu mente. La enseñanza que trae este arquetipo es que si quieres crecer más alto tienes que actuar, ponerte en movimiento porque tus grandes deseos, tus metas, tus sueños sí que están fuera, fuera del círculo de comodidad, miedo e inacción. La suerte no llega, se conquista.
Para recorrer este camino tenemos que fortalecer la espada de la Voluntad y cortar por lo sano con toda creencia limitante. Con todos los “no valgo, no sirvo, no puedo, no es posible, no lo merezco”. Usar las emociones de fuego como el miedo, la ira, el odio, la envidia y transmutarlas en combustible para la acción constructiva. Tenemos que manejar nuestros deseos para que no nos arrastren en direcciones contrarias. Es decir, este patrón te hace tomar el control y poner orden en tu Reino Interior.
El guerrero es el guardián del fuego interno. El que enciende el plexo solar e inflama la voluntad y la motivación; el que aviva tu espíritu de conquista y superación. Es un nivel vibratorio que nos empuja a dejar atrás la apatía, la inseguridad y la resignación para emprender un viaje. El viaje que nos lleva a dejar de ser víctimas de los acontecimientos, marionetas de las sugestiones externas y esclavos de los vaivenes emocionales. El viaje que enciende nuestro Poder Creador.
Las armas mágicas de tu guerrero interior son: la fuerza del Amor, la luz de la Consciencia y el fuego de la Voluntad. Esta trinidad de fuerzas unidas abre el cofre de tu auténtico Poder. Cuando aumentan y convergen las pulsiones de vida, lucidez y arrojo que hay dentro de ti, logras dejar atrás definitivamente el arquetipo de la Victima. Este es el salto evolutivo que te transforma en un Padre León capaz de vencer prácticamente cualquier obstáculo. Bajo estas pulsiones no te dejarás derrotar por los impedimentos y fracasos del camino y como un Ave Fénix te alzarás llameante donde antes te hubieras rendido. Porque aunque el viaje no está exento de pruebas ni trampas, y es muy posible que tropieces unas cuantas veces, el empuje del Guerrero te levantará una y otra vez. Hasta que en uno de esos intentos, aprenderás primero a caminar con seguridad, y después... ¡A volar, volar alto!
Invocar al Guerrero que habita en ti es activar tus grandes recursos: tu mente, tus sentimientos, tu fuerza. Es desarrollar tus capacidades positivas, tus talentos, tu creatividad... Es proporcionarte a ti mismo, no solo un buen sustento, sino también todo lo necesario para conseguir el éxito personal y la prosperidad.
Gracias a sus conquistas y logros nuestro lado Guerrero va desarrollando un fuerte y sano sentimiento de control sobre las circunstancias, una voluntad de hierro, una gran confianza en que pase lo que pase podrá con ello y saldrá adelante. Se convierte en el más fuerte de todos los arquetipos personales y desarrolla un gran nivel de auto-confianza, poder, autoestima y vitalidad.
Esta conexión con nuestro valor y seguridad permite que aflore el Héroe que todos llevamos dentro, ese lado luminoso de nuestro ser que no solo busca su propio bienestar sino también el de los demás. Dentro de cada uno de nosotros hay un altruista, un protector, un activista defensor de la justicia y el bienestar común. Suele estar encogido de miedo e inseguridad, es decir, de egoísmo; pero cuando nos sentimos seguros, fuertes y poderosos nuestro Héroe siempre despliega sus alas.
Por otro lado nuestro Guerrero es portador de un profundo conocimiento del principio de Polaridad. De la polaridad Luz-Oscuridad, Vida-Muerte que gobierna este mundo material. Y de su movimiento pendular que nos lleva inexorablemente de un extremo al otro. Sabe que solo mediante la consciencia, el esfuerzo y la voluntad podemos lograr mantenernos polarizados en el lado positivo por mucho más tiempo. Sabe que la Vida y la Luz, en este mundo en el que vivimos, necesita de movimiento, de acción para mantenerse vital, fuerte, radiante. Y es de esta consciencia de donde obtiene la fuerza para luchar porque comprende que sin esfuerzo la Luz se apaga. Sin esfuerzo solo hay entropía, cuesta abajo, caída libre hacia el extremo Muerte, Oscuridad. Al igual que el agua cuando se estanca se pudre; la pasividad y el exceso de comodidad solo nos llevan al declive y al ocaso. Nuestro poderoso lado Guerrero nos mantiene activos en un movimiento ascendente y evolutivo que prolonga y expande la Vida y la Luz que hay en nosotros.


Este el arquetipo que consigue mayores logros en el mundo material y en una etapa de nuestra vida resulta imprescindible adoptar su vibración para nuestro crecimiento personal. Después nuestro Héroe podrá seguir su camino ascendente y entrará en un plano superior donde, traspasando la ilusión de división y polaridad, se despojará de la necesidad de lucha y encontrará la serenidad.
Pero eso será en otro momento y lugar. Ahora es el momento de encender tu fuego interno, sacar brillo a tus armas y desenterrar el tesoro mágico de tu Poder Creador. Es tiempo de dejar atrás la oscuridad del victimismo y vencer inercias y temores. Aquí y ahora eres el Guerrero, el Héroe, el Mago... eres el Rey o la Reina y ha llegado la hora de desarrollar todo tu potencial y conquistar tu Gran Reino de Luz.


Información sobre Talleres en:

¿EN QUÉ CONSISTE EL AUTOCONOCIMIENTO?




Lo más normal es luchar para cambiar lo de fuera, culpando a los demás de nuestros conflictos, victimizándonos por nuestras circunstancias adversas e incluso quejándonos ante la vida por todas aquellas situaciones desagradables que nos suceden.
 Lo excepcional es reconocer que nosotros somos co-creadores y co-responsables de nuestros problemas. Cuando lo hacemos, estamos más cerca de encontrar las soluciones que anteriormente buscábamos fuera. El gran desafío consiste en mirarnos en el espejo. Aunque a veces nos cueste reconocerlo, la raíz de nuestro sufrimiento y también de nuestra felicidad está dentro de nosotros y no fuera.
¿QUÉ ES ENTONCES EL AUTOCONOCIMIENTO? ¿Y PARA QUÉ NOS PUEDE SER ÚTIL?
El autoconocimiento consiste en buscar lo que andamos persiguiendo dentro de nosotros mismos, que es precisamente el último lugar en el que nos han enseñado a mirar.
El autoconocimiento es la llave que abre la puerta hacia nuestro interior, que es donde podemos conectar con nuestra esencia, con nuestra energía primigenia. Y puede que ahora, después de mucho tiempo sin echarle un vistazo, nos dé miedo entrar adentro. 
Pero en la medida en que nuestros ojos se vayan acostumbrando a la oscuridad, poco a poco seremos capaces de movernos con facilidad dentro de nosotros mismos. Solo así descubriremos quiénes somos de verdad. Para lograrlo, hemos de saber cómo funciona nuestra mente; de qué manera podemos gestionar nuestros pensamientos voluntariamente; cómo podemos regular nuestras emociones de forma constructiva; cuál es la causa real de nuestro malestar; cuál es el camino para gozar de un equilibrio duradero y, en definitiva, cómo podemos llevar una vida plena y con sentido en todos nuestros ámbitos de actuación, familiar, social, profesional y máxime en el actual escenario socio – laboral, marcado por la hipervelocidad, el estrés y el cansancio… A partir de este aprendizaje, lleno de tesoros y sorpresas, estaremos preparados para relacionarnos con los demás y con la realidad de una manera más inteligente, fluida y amorosa…
 AUNQUE LO PAREZCA, EL ÉXITO NO ES LA BASE DE LA FELICIDAD, MIENTRAS QUE LA FELICIDAD SÍ ES LA BASE DE CUALQUIER ÉXITO. 
 La respuesta está dentro, no fuera. No solo no nos han enseñado a mirar hacia nuestro interior, sino que la sociedad nos ha condicionado para que nos centremos, e incluso nos obsesionemos, en lo que ocurre fuera.
Normalmente creemos que la felicidad llegará cuando tengamos más dinero, éxito profesional, prestigio social, un coche nuevo, una pareja más guapa…Y ESA ES PRECISAMENTE LA FUNCIÓN DEL DESEO: PERSEGUIR LO QUE NO TENEMOS, creyendo que eso que anhelamos conseguir en el futuro nos generará la felicidad de la que carecemos en el momento presente. Sin embargo, por el camino solemos perder lo único que necesitamos y que ya está a nuestra disposición: nosotros mismos, es decir, nuestro propio bienestar interno.
EL ENCUENTRO CON NOSOTROS MISMOS. ES UN ENCUENTRO DEL QUE NO PODEMOS ESCAPAR ETERNAMENTE. 
Con respecto a si existe o no un manual de instrucciones, lo cierto es que sí existe. Y no solo uno, sino muchos. De ahí la gran variedad de herramientas de crecimiento personal. Y todas ellas son sendas diferentes que nos conducen hasta un mismo punto: el conocimiento y la comprensión de nuestra condición humana y nuestra esencia divina, que nos permite recuperar el contacto con la riqueza con la que nacimos: la felicidad, el equilibrio y el bienestar interno. Cada una de estas herramientas es como un mapa de nuestra condición humana: nos pueden ayudar a ver con más claridad los pasos que tenemos que dar para llegar a encender la luz en nuestro interior.
Una vez encendida, ya no necesitamos seguir utilizándolas, pudiendo seguir nuestro camino de forma libre y autónoma.
Aunque en un primer momento pueda parecerlo, el autoconocimiento no es un fin en sí mismo. Aprender a ser felices por nosotros mismos es el primer paso, no el final del trayecto. Así, el autoconocimiento es un medio que nos permite conocernos más en profundidad para poder poner en equilibrio y orden, nuestro interior.
 El autoconocimiento no solo nos abre la puerta a nuestro interior, sino que además nos capacita para entender Las Leyes Universales, que rigen la creación. Pudiendo sentir como se manifiestan en cada uno de nosotros.
ADEMÁS, AL GOZAR DE UN SANO Y SOSTENIBLE BIENESTAR PODEMOS EMPEZAR A SERVIR AMOROSAMENTE A LOS DEMÁS… 
 Por servir amorosamente me refiero a que cuando estamos a gusto y en paz con nosotros mismos, podemos empezar a estarlo con los demás y con la vida. Es decir, que nuestro equilibrio interno nos permite ser mejores padres, hijos, hermanos, amigos, directivos, jefes, compañeros de trabajo… Y por mejores quiero decir más conscientes y dotando a nuestros actos una mayor moralidad.
Cuando hablo acerca del amor, no me refiero al sentimiento, sino al comportamiento. Amar es sinónimo de comprender, aceptar, respetar, agradecer, valorar, escuchar, atender, ofrecer y, en definitiva, ser amable en cada momento y frente a cada situación. Y lo cierto es que siempre tenemos la posibilidad de ser amables…
¿Y POR QUÉ NO LO SOMOS? ¿POR QUÉ SOMOS TAN POCO HUMANOS? ¿POR QUÉ SOMOS TAN CRUELES E INSENSIBLES LOS UNOS CON LOS OTROS? 
Si nos observamos detenidamente en nuestro día a día, nos damos cuenta de que todas nuestras actitudes y conductas negativas surgen de nuestro interior de forma mecánica e impulsiva. Ninguno de nosotros elige enfadarse, tener miedo o sentirse triste. Son emociones que aun no controlamos. Todavía no he conocido a nadie que pudiendo escoger prefiera sufrir a ser feliz…
Además, cuando gritamos a alguien con rabia, es a nosotros mismos a quien hacemos daño. La paradoja reside en que, somos nosotros quienes creamos la rabia en nuestro interior y creemos que al verterla sobre los demás queda solucionado y no es así, ya que solo nos perjudica a nosotros, mientras esté trabajando dentro.
Tan solo hemos de comprobar cómo nos sentimos después de tener un conflicto emocional con otra persona, aunque hayamos discutido con ella dentro de nuestra cabeza.
Por eso es importante recordarnos cada día, nada más levantarnos, que cualquier pensamiento, emoción, actitud o conducta negativos no aportan nunca nada positivo, beneficioso ni constructivo, sino todo lo contario nos afecta a nuestro sistema inmunitario, bajando nuestras defensas tal y como ya ha demostrado la ciencia actual. Volviéndonos más vulnerables a todo tipo de enfermedades.
El hecho de que en ocasiones nuestro comportamiento sea tóxico y nocivo es porque en general no somos dueños de nuestra actitud ni de nuestra conducta. Más bien todo lo contrario. Somos esclavos de nuestras reacciones emocionales, que se desencadenan casi sin darnos cuenta. Y mientras seamos seres reactivos, seguiremos siendo víctimas de nuestras circunstancias. 
De hecho, al estar, tan acostumbrados a ser prisioneros de este encarcelamiento psicológico, solemos concluir erróneamente que nuestro estado de ánimo viene determinado por lo que sucede en el exterior. Afortunadamente, es posible dejar de ser, reactivo para empezar a ser proactivo. Este es precisamente uno de los objetivos del autoconocimiento y el desarrollo personal.
ES UNA CUESTIÓN DE COMPRENDER LOS PORQUÉS Y ENTRENAR LOS CÓMO… 
Extraído del libro “El Principito se pone la corbata” de Borja Vilaseca
Fuente: http://lacienciadelespiritu.blogspot.com.es

martes, 21 de junio de 2016

Señales de encontrarte espiritualmente Despierto en un mundo dormido


ojo universoCuando decidimos avanzar conscientemente en nuestro camino espiritual para la evolución de nuestro Ser, nos encontramos usualmente con un entorno que no nos acompaña ni transita la misma senda que elegimos. Esto nos crea cierta incertidumbre y en muchas ocasiones nos hace descreer de nuestra elección y se presentan en nosotros fuertes inquietudes respecto de nuestra búsqueda. Lo cierto es que aunque tenemos el libre albedrío de si continuar con ella o no, ocurren cosas dentro de nosotros, sentimientos, pensamientos que se ajusten o no al entorno en el que vivimos, están dentro de nosotros manifestándose de una forma u otra, veamos algunos de ellos:

Cómo se siente una persona espiritualmente despierta

–Interiormente siente un vacío existencial que solo puede llenar buscando todo conocimiento holístico del Ser y lo esotérico de la vida, de esta manera, comienza a resonar en su interior la verdad de su existencia, en conexión con su verdadero Ser, alejándose de lo mundano o simplemente perdiendo el interés por éste.

–Las personas que no acompañan este proceso a quien intenta despertar, o que incluso juzga o critica desde su desconocimiento, suelen provocar un sentimiento en el otro de aislamiento social, el cual le hace percibir como estar desconectado de la “realidad”, interiormente se siente desolado, incomprendido y con una extraña sensación de tener ideas poco sensatas.

–A medida que va avanzando en su camino espiritual comprende que es necesario tener su grupo de pertenencia con los mismos valores y ansias de aprendizaje. Allí encontrará personas que vibran en la misma sintonía y podrá recuperar el propósito de su creciente búsqueda espiritual. No obstante, como hemos mencionado anteriormente, pueden surgir distanciamientos de personas de su entorno incluso de los más allegados (amigos, pareja, familiar) que no comparten su particular manera holística y espiritual de entender la vida, e irremediablemente aquella incomprensión ajena los dejará en un estado de pérdida.

–La persona que se vuelca a la espiritualidad, comprende más allá de su religión las diferencias entre ambas. Para ella la espiritualidad es el camino de regreso a uno mismo, mientras comprende que la religión no es una sola, sino muchos senderos que pueden conducirnos también a la búsqueda interna de nuestra verdadera esencia y ser el detonante para nuestra evolución.

–Permanecer en un mundo dormido o despertar es una cuestión de consciencia, todos nos replanteamos en algún momento nuestra existencia y misión, pero los tiempos de cada uno son necesarios para ese “darse cuenta” y más que respetables para poder avanzar. Para la persona espiritual no poder encajar o sentirse extraño en su propia esencia es una cuestión difícil de sobrellevar.

–Cuando uno comienza a despertar espiritualmente, se hace consciente de sus propias limitaciones, y emprende un profundo trabajo interno que entiende, durará toda la vida. El ego, el temor, y el control, comienza a desvanecer en lo que era su ilusoria realidad y comienza a manifestar la verdad de su Ser desde el Amor y el perdón.

–Cuando logra despertar del sueño mundano, se ve a sí mismo cediendo en su necesidad de control, no busca poder en el afuera porque ya lo ha percibido en su interior, no busca aprobación en los demás, porque ha comenzado a amarse, y no busca victimizarse de su historia porque ha comprendido que toda circunstancia fue necesaria para su evolución.

–No intentará cambiar ni convencer a nadie, pero llevará su Luz a cada vida, dejando en su andar una huella de sabiduría.