Muy recomendada.

jueves, 29 de septiembre de 2016

ESTA ES LA FUENTE DE TODOS LOS MALES

ayurvedatibetano.es
Nirankah
Swami Sivananda nos habla de Ahamkara, que según sus enseñanzas, es la fuente de todos los males del ser humano.
Ahamkara o el egoísmo es el principio de la auto-arrogancia en el hombre. Es un Vritti o modificación que surge en la mente. Patanjali Maharshi llama a esto por el nombre de ‘Asmita’. La misma mente asume la forma de egoísmo cuando el hombre se auto-arroga a sí mismo. Ahamkara se manifiesta primero y luego viene ‘Mamata’.
Este egoísmo funesto genera acciones, deseos y dolores. Es la fuente de todos los males. Es ilusorio. Se engaña a la gente. A través de ella no es nada, es todo para la gente del mundo. Se asocia con lo mío. Nace de Avidya o ignorancia. Surge de la falsa presunción. La vanidad la fomenta. Es el mayor enemigo. Si se renuncia a este Ahamkara serás feliz. El secreto de la renuncia es la renuncia del egoísmo. Ahamkara tiene su base en la mente. Se encuentra bajo la influencia del hombre egoísta que comete males y acciones equivocadas. Es muy arraigada.
Las ansiedades y dificultades proceden del egoísmo. Ahamkara es una enfermedad verdadera. El orgullo, la lujuria, la ira, el engaño, la codicia, los celos, el amor y el odio son los encargados de Ahamkara. Ahamkara destruye nuestras virtudes y tranquilidad. Se extiende el lazo de afecto para atraparnos. El que esté libre de egoísmo será muy feliz y pacífico. Los deseos se multiplican y se expanden a causa del egoísmo. Nuestro enemigo inveterado, el egoísmo, se ha extendido sobre nosotros, sobre los encantos de nuestras esposas, amigos, niños, etc., cuyos hechizos son difíciles de romper. No hay enemigo mayor que el egoísmo.

El que conserva la serenidad de la mente en todo momento, no se ve afectado por el sentimiento de egoísmo. Hay tres tipos de egoísmo en los tres mundos. De éstos, dos tipos de egoísmo son beneficiosos y de la naturaleza superior, pero el tercero es de un tipo vil y tiene que ser abandonado por todos:
El primero es el ego supremo e indivisible que es eterno y que penetra a través del mundo. Es el alma suprema (Paramatma), además de lo cual no hay nada en la naturaleza. Medita en “Aham Brahma Asmi – Soy Brahma”. Identificarse con Brahman. Es Ahamkara Sáttvica. El conocimiento que nos hace percibir nuestro propio ser más sutil como un grano de arroz o para ser tan diminuto como la centésima parte de un cabello y para ser existente por siempre es el segundo tipo de Ahamkara. Los dos tipos de egoísmo se encuentran en Jivanmuktas o sabios liberados. Que conducen a la liberación de los hombres. No van a provocar la servidumbre. De ahí que sean de naturaleza útil y superior.
El tercer tipo de Ahamkara es el conocimiento que identifica el “yo” con el cuerpo compuesto de las manos, pies, etc., que tiene el cuerpo para el alma o el Ser. Esta es la forma peor o más bajo de egoísmo. Esto se encuentra en todas las personas mundanas. Esta es la causa para el crecimiento del árbol venenoso de renacimientos. Los que poseen este tipo de egoísmo nunca puede entrar en razón. Innumerables personas han sido engañadas por esta forma de Ahamkara. Ellos han perdido su inteligencia, el poder de discriminación y el poder de investigación. Este tipo de egoísmo produce resultados funestos.
La gente vive bajo la influencia de todos los males de la vida. Los que son esclavos de esta forma de Ahamkara están preocupados por varios deseos que les inducen a hacer acciones equivocadas. Se les envilece al estado de los animales. Este tipo de Ahamkara debe ser destruido por los otros dos tipos de Ahamkara. Cuanto más se disipe este egoísmo, más obtendrá conocimiento de Brahman o la luz del alma.
Una vez más, hay tres tipos de Ahamkara a saber., El egoísmo Sáttvico, el egoísmo Tamásico y el egoísmo Rajásico:
El egoísmo Sáttvico no se unirá a un hombre en el Samsara. Esto ayudará al aspirante para alcanzar la emancipación final. Si intenta hacer valer “Aham Brahma Asmi ” Yo soy Brahman ‘- este es el egoísmo Sáttvica. Incluso en un Jivanmukta existe un ligero rastro de egoísmo. Sáttvico. Lo hace a través de acciones de este egoísmo Sáttvico. ‘Soy un rey, lo sé todo. Soy muy inteligente ‘- este es el egoísmo Rajásico. ‘Soy un tonto. No sé nada ‘- este es el egoísmo Tamásico.
El conocimiento es la causa del egoísmo. El conocimiento se produce a través de los objetos ilusorios tales como el cuerpo, árbol, río, montañas, vacas, caballos, etc. Si no hay objetos, no vamos a tener ningún conocimiento de los objetos en absoluto.
La idea del “yo”, que es el nido que contiene todas las debilidades, es la semilla del árbol de la mente. El brote que al principio de la semilla germina de Ahamkara es Buddhi o intelecto. A partir de este brote, las ramas ramificadas llamadas Samkalpas toman su origen. A través de esta diferenciación, la mente, Chitta y Buddhi son sino los diferentes nombres o cualidades de la misma Ahamkara.
Existe otra clasificación del egoísmo, a saber., Bruto (Sthula) y sutil (Sukshma). Cuando usted se identifica con el cuerpo físico bruto, es el egoísmo bruto. Cuando usted se identifica con la mente y Karana Sarira (el cuerpo de la semilla), es egoísmo sutil. Si se destruye el orgullo, el egoísmo, los deseos y la identificación con el cuerpo, el egoísmo bruto se pierde, pero el egoísmo sutil permanecerá. Usted debe aniquilar al egoísmo sutil también. El egoísmo sutil es más peligroso y más difícil de erradicar “Soy un hombre rico, soy un rey, soy un brahmán, ‘- este es el egoísmo bruto. “Soy un gran yogui, soy un jñani. Soy un buen Karma Yogui, yo soy un hombre moral, soy un buen aspirante o Sadhu ‘- esto es sutil egoísmo. Hay otra clasificación de Ahamkara a saber., Samanya Ahamkara (el egoísmo ordinario) y Visesha Ahamkara (el egoísmo especial). egoísmo ordinaria está presente en los animales. Vishesha Ahamkara está presente en los seres humanos.”
Namasté.

Un maravilloso consejo de Sócrates y Nietzsche: bailen… bailen solos

faena.com
Estos dos filósofos encontraron en el baile una forma de la felicidad.

El baile puede revelar todo el misterio que la música concede.
Charles Baudelaire
Visualizar a Nietzsche o a Sócrates bailando no es la primera imagen que llegaría a la mente al pensar en ellos; el primero era un nihilista taciturno y el segundo un maestro de la dialéctica que siempre mantuvo el temple ante las discusiones entre animales políticos. Sin embargo, la imagen en sí es una de las más felices y está basada en la realidad. Nietzsche y Sócrates bailaban, y sus apologías del baile son una irresistible tentación a hacerlo.
Todos estamos familiarizados con el pronunciamiento de Nietzsche sobre Dios y el baile (“Yo sólo creería en un dios que supiera bailar”), pero su obra está repleta hasta el borde de elogios a esta práctica (bailarines dionisíacos, sátiros danzantes, hombres, mujeres y niños que bailan sin cesar) y él mismo fue un bailador solitario. Para él la libertad nunca es más participativa, en el sentido en que podemos elegir cómo fluir con el flujo del mundo, como lo es en el baile. Bailando uno entra en el ritmo de las cosas, del viento, del pulso de la vida que siempre es el mismo pero está a disposición del libre albedrío del cuerpo. He ahí su belleza. El cuerpo puede elegir cómo participar del ritmo y la gravedad mientras la conciencia del ego está perfectamente enfocada y relajada, y el yo conduce a la totalidad de las partes en un juego libre de fuerzas.14782342624_6e5ea25f6b_z
Al igual que Walt Whitman declararía sin fin en sus poemas, para el filósofo era una estupidez creer que el cuerpo material es una cosa física que existe independientemente del espíritu. Incluso pensar era para él una actividad física: “el pensar ha de ser aprendido como ha de ser aprendido el bailar, como una especie de baile… ¡Quién conoce ya por experiencia […] ese sutil estremecimiento que los pies ligeros en lo espiritual transfunden a todos los músculos!”. No es sorprendente entonces que este amante del éxtasis físico privilegiara lo lírico sobre lo discursivo, que quisiera que sus palabras se movieran con pies ligeros –como su Zaratustra– y trascendieran sus significados convencionales. Mas fueron los movimientos de su gran maestro Sócrates los que primero le ejemplificaron ese gran baile de la razón.
En el Simposio, Jenofonte cuenta que mientras Sócrates observaba el performance de un bailarín siracusano quedó infatuado por su gracia. En la armonía de sus movimientos se veía aún más bello que estando quieto. Después, Sócrates confiesa que Cármides lo encontró bailando solo y pensó que estaba loco, pero cuando le describió su intención de hallar armonía en sus movimientos Cármides comenzó su propia práctica solitaria de boxeo con sombras (porque no sabía bailar). Esto desde luego remite a la famosa frase de Nietzsche (quien quizás la imaginó a partir de esta anécdota): “Y aquellos que fueron vistos bailando, fueron considerados locos por quienes no podían escuchar la música”.
Para Sócrates el baile era la manera óptima de mover el cuerpo en la simetría simultánea de todas sus partes, a diferencia de otro tipo de ejercicio físico como correr o luchar. La relación entre lo bello (kalos) y lo más bello (kallion) es una de movimiento y proporción. El filósofo, al darse cuenta de que un cuerpo era mucho más hermoso en movimiento total y gracioso que en mero descanso, aprendió a bailar cuando ya era viejo, a los 70 años. Recordemos que también dijo que: “La música y el baile son dos artes que se complementan y forman la belleza y la fuerza que son la base de la felicidad”.
Ambos filósofos, característicamente solitarios además, encontraron felicidad en el baile. Una felicidad que podrá entender todo el que haya bailado solo y se haya entregado a las fuerzas dionisíacas que surgen de las profundidades a la superficie del cuerpo. Es verdad que no es necesario que el baile sea solitario, pero es más probable que en soledad pueda disolverse la torpeza rígida de la autoconciencia y el ego quede suspendido por un momento. Entre menos se involucre el ego consciente, tanto más grande será la agilidad de movimientos y la libertad. Nosotros no creamos el flujo del mundo ni las fuerzas gravitacionales, ni jamás podremos abolirlas, pero sí podemos bailar con ellas. Esta es una de las grandes manifestaciones de libre albedrío que nos han sido dadas: es preciso sentir, aunque sea de vez en cuando, toda la libertad del cuerpo. Ya lo dijo el poeta y crítico de baile Edwin Denby: “Hay un poco de locura en el baile que hace a todo el mundo mucho bien”. Bailemos.
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El baile puede revelar todo el misterio que la música concede.
Charles Baudelaire
Visualizar a Nietzsche o a Sócrates bailando no es la primera imagen que llegaría a la mente al pensar en ellos; el primero era un nihilista taciturno y el segundo un maestro de la dialéctica que siempre mantuvo el temple ante las discusiones entre animales políticos. Sin embargo, la imagen en sí es una de las más felices y está basada en la realidad. Nietzsche y Sócrates bailaban, y sus apologías del baile son una irresistible tentación a hacerlo.
Todos estamos familiarizados con el pronunciamiento de Nietzsche sobre Dios y el baile (“Yo sólo creería en un dios que supiera bailar”), pero su obra está repleta hasta el borde de elogios a esta práctica (bailarines dionisíacos, sátiros danzantes, hombres, mujeres y niños que bailan sin cesar) y él mismo fue un bailador solitario. Para él la libertad nunca es más participativa, en el sentido en que podemos elegir cómo fluir con el flujo del mundo, como lo es en el baile. Bailando uno entra en el ritmo de las cosas, del viento, del pulso de la vida que siempre es el mismo pero está a disposición del libre albedrío del cuerpo. He ahí su belleza. El cuerpo puede elegir cómo participar del ritmo y la gravedad mientras la conciencia del ego está perfectamente enfocada y relajada, y el yo conduce a la totalidad de las partes en un juego libre de fuerzas.
Al igual que Walt Whitman declararía sin fin en sus poemas, para el filósofo era una estupidez creer que el cuerpo material es una cosa física que existe independientemente del espíritu. Incluso pensar era para él una actividad física: “el pensar ha de ser aprendido como ha de ser aprendido el bailar, como una especie de baile… ¡Quién conoce ya por experiencia […] ese sutil estremecimiento que los pies ligeros en lo espiritual transfunden a todos los músculos!”. No es sorprendente entonces que este amante del éxtasis físico privilegiara lo lírico sobre lo discursivo, que quisiera que sus palabras se movieran con pies ligeros –como su Zaratustra– y trascendieran sus significados convencionales. Mas fueron los movimientos de su gran maestro Sócrates los que primero le ejemplificaron ese gran baile de la razón.
En el Simposio, Jenofonte cuenta que mientras Sócrates observaba el performance de un bailarín siracusano quedó infatuado por su gracia. En la armonía de sus movimientos se veía aún más bello que estando quieto. Después, Sócrates confiesa que Cármides lo encontró bailando solo y pensó que estaba loco, pero cuando le describió su intención de hallar armonía en sus movimientos Cármides comenzó su propia práctica solitaria de boxeo con sombras (porque no sabía bailar). Esto desde luego remite a la famosa frase de Nietzsche (quien quizás la imaginó a partir de esta anécdota): “Y aquellos que fueron vistos bailando, fueron considerados locos por quienes no podían escuchar la música”.
Para Sócrates el baile era la manera óptima de mover el cuerpo en la simetría simultánea de todas sus partes, a diferencia de otro tipo de ejercicio físico como correr o luchar. La relación entre lo bello (kalos) y lo más bello (kallion) es una de movimiento y proporción. El filósofo, al darse cuenta de que un cuerpo era mucho más hermoso en movimiento total y gracioso que en mero descanso, aprendió a bailar cuando ya era viejo, a los 70 años. Recordemos que también dijo que: “La música y el baile son dos artes que se complementan y forman la belleza y la fuerza que son la base de la felicidad”.
Ambos filósofos, característicamente solitarios además, encontraron felicidad en el baile. Una felicidad que podrá entender todo el que haya bailado solo y se haya entregado a las fuerzas dionisíacas que surgen de las profundidades a la superficie del cuerpo. Es verdad que no es necesario que el baile sea solitario, pero es más probable que en soledad pueda disolverse la torpeza rígida de la autoconciencia y el ego quede suspendido por un momento. Entre menos se involucre el ego consciente, tanto más grande será la agilidad de movimientos y la libertad. Nosotros no creamos el flujo del mundo ni las fuerzas gravitacionales, ni jamás podremos abolirlas, pero sí podemos bailar con ellas. Esta es una de las grandes manifestaciones de libre albedrío que nos han sido dadas: es preciso sentir, aunque sea de vez en cuando, toda la libertad del cuerpo. Ya lo dijo el poeta y crítico de baile Edwin Denby: “Hay un poco de locura en el baile que hace a todo el mundo mucho bien”. Bailemos.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Las almas y la reencarnación

Las almas van renaciendo con diferentes ropajes, una y otra vez, inclusive puede producirse este fenómeno miles de veces, a lo largo de los siglos y los milenios.
las almas

 El alma memoriza las experiencias que ha vivido durante sus diferentes reencarnaciones.

 Por tanto, existe una tarea, una misión, un destino para cada alma que subyace dormido en cada Ser encarnado y que despierta en algún momento de su vida, a veces hasta súbitamente, de un momento para otro, algo que detona la urgencia de cumplir con una determinada “misión” o un impulso repentino de hacer tal o cual cosa, de tomar tal o cual camino, de seguir tal o cual carrera, mudarse a otro lugar, realizar tal viaje a ese lugar especial que sentimos tanto interés desde siempre y sin saber bien el motivo, por conocer.

  Hay un claro propósito en las reencarnaciones sucesivas de una misma alma en diferentes cuerpos dado que esto sucede para la elevación espiritual.
Sin embargo, aún con todas estas aclaraciones sobre la mesa, quedan otras cuestiones esenciales que nos plantean otras dudas como por ejemplo:
  • ¿De dónde viene el alma?
  • ¿Es eterna? Y en caso de una respuesta afirmativa: por qué y cómo lo es?
  • ¿Según qué criterios deja de reencarnarse?
  • Cuándo ya no necesita reencarnarse en un cuerpo físico: ¿qué hace, y a dónde va?

Veremos cómo a través de las diferentes religiones y creencias, se explican estos interrogantes.
 Durante siglos, los preceptos espirituales han hablado del alma como la fuente de la sabiduría, la verdad, la paz y la vida eterna.
Muchas veces también se refieren al corazón cuando se quieren referir al alma, porque estas realidades más profundas se hacen sentir con mayor fuerza en la región del corazón físico.
 Sin embargo, el alma no se limita solo a un lugar en tu cuerpo, como el corazón, que sí tiene un órgano físico y se encuentra localizable dentro de tu cuerpo físico. El alma, es algo que no se puede ver, no se puede sentir físicamente, como en el caso del corazón, cuyos latidos sí sentimos y podemos comprobar.
Pero el alma, si puede “sentirse” de otra manera, y esto sí tiene que ver con el tema de este libro… las vidas pasadas..

El alma se relaciona con las cualidades esenciales de un Ser Humano, (personalmente pienso que también otros Seres tienen alma, como los animales,  pero no es éste el libro para hablar sobre ello) con su verdadera naturaleza dentro de una existencia ilimitada.


 El alma, es efectivamente, aquella parte de ti que ha existido siempre y que siempre existirá.
Es el alma quien al realizarse dentro de su verdadera naturaleza, en plenitud total, puede descansar acerca de preocupaciones mundanas y dedicarse a vivir según su verdadera esencia.
 Tu alma se nutrirá de lo eterno y no de lo temporal, de lo material, de ahí la necesidad de reducir el apego a todas las cosas temporales, cuando comenzamos a adentrarnos en un camino de evolución espiritual consciente.
 La capacidad de percibir la verdad es algo innato a todo ser humano, y reside justamente allí, en nuestra alma, que es exactamente nuestro Ser Interno.

 Todos tenemos alma, por eso nos llamamos humanos, y es una realidad que si sabemos escuchar a nuestra alma, ésta puede guiarnos hacia la verdad.
Esta capacidad de percibir la verdad es algo que todos tienen, pero pocos, realmente pocos, saben o mejor dicho, se permiten, escuchar.
 Todo lo que te pone en contacto con la realidad de tu alma, abre la conexión con lo espiritual. (la oración, la meditación, la contemplación de la naturaleza en un sentido profundo y reflexivo)
 Una vez que te permites buscar  más y más las verdades, dentro tuyo, se produce  una sensación de apertura, de ablandamiento, de facilidad, de ampliación, de realización, y de satisfacción
las almas
Esto puede sentirse claramente en un lugar físico si se quiere, en el centro del pecho, que es donde yo situaría como lugar físico, al alma, pues allí, cuando estamos en estado de meditación profunda, o durante una sesión de reiki, se puede sentir esa amplitud, ese calor que no es físico, sino que nos muestra claramente la existencia del alma,  esa atracción por el alma gemela cuando la conocemos, o la reencontramos, y que se siente como algo físico pero que a la vez no lo es, pero que puede percibirse a un nivel corporal, sin ser una sensación de índole sexual.
Así que esta apertura, este ablandamiento del corazón, por decirlo de algún modo, y la amplitud que esto genera, puede suceder en cualquier lugar pero generalmente se localiza allí, en el centro del pecho.
Una vez que llegas a percibir esta sensación, esta existencia física del alma, tu ser se abre, se colma, se completa, cede ante otra realidad. Es realmente una “expansión de conciencia” y el comienzo de una entrada al contacto con otras dimensiones.
El sentido de tu mundo deja de ser tan limitado, y expandes tu realidad, definitivamente. Los límites se aflojan, se desvanecen, y caen.
Como efecto secundario de este contacto con tu alma,  tu cerebro se encontrará mucho más tranquilo y relajado, y podrás comprobarlo a medida que pasen los días. Aun reconociendo algo muy  simple y cotidiano como el preguntar por algo que has perdido y encontrarlo de inmediato, esto te dará la pauta de la conexión con tu alma si te encuentras en un estado de relajación y meditación profunda, y pides una guía, una orientación, allí estará tu alma guiándote, aún en el caso material de encontrar algo que habías perdido y que no recordabas donde estaba.
Esto demuestra que, al poder ver la realidad desde otro lugar, desde el alma en verdad, todo cambia y se vuelve mucho más relajado y tranquilo, tu cerebro, que finalmente sigue siendo un órgano físico, se relaja y acepta la guía de tu alma, que en definitiva proporcionó la intuición para encontrar algo de tu vida cotidiana, gracias al estado de relajación proporcionado por la meditación y el contacto con tu alma.
El alma no es física, no es el corazón, no es el cerebro. Ni siquiera podríamos hablar de conciencia, aunque sería lo más aproximado, pero en particular, veo a este último término más asociado a lo cerebral, por lo tanto sigue siendo físico y pertenece al mundo material.
las almas
El alma es más que eso, es lo que nos precede y lo que nos trasciende, el alma es la parte de Dios que llevamos con nosotros, la que nos hace existir realmente, el soplo de vida pues sin alma no habría vida.
Y relacionándola exclusivamente con el tema de este libro, el alma, es la que se traslada de una vida a la otra, es en definitiva, el alma la que reencarna.

© 2012 a la fecha  Marianela Garcet
ISBN: 978-1-300-43501-3

LA FÓRMULA INFALIBLE POR CONNY MÉNDEZ

consejosdelconejo.com
Quedamos en que cada mente humana contiene una acumulación de opiniones, convicciones o conceptos errados contrarios a la Verdad y en conflicto con los Principios básicos de la Creación y que están perennemente manifestando, en las condiciones exteriores, todas esas calamidades y sufrimientos que aquejan al ser huma­no y el mundo en general; enfermedades, acci­dentes, dolencias, pleitos, desarmonías, escasez, fracasos y hasta la muerte.
Felizmente, nada de eso se ajusta a la Verdad del Ser. Felizmente existe la manera de borrar todas esas creencias falsas y de sustituirlas por correctas, que no solamente produzcan condicio­nes y circunstancias positivas, buenas, felices, correctas, sino que, una vez corregido el error y establecida la Verdad en el subconsciente, nunca más podrán volver a suceder las cosas negativas en nuestras vidas. La orden ha sido cambiada. El imán ha cambiado de polo. Es absolutamente imposible atraer algo que no encuentre ya su correspondencia en nosotros.
La fórmula infalible es la siguiente: Cada vez que te ocurra algo indeseable, que te enfermes, que te ocurra un accidente, que te roben, que te ofendan, que te molesten… o que TU seas la causa de algún mal hacia otro o hacia ti mismo… si eres afligido por un defecto físico, o moral, o de carácter; si te desagrada alguien, si lo detestas, o si amas demasiado y sufres por esto; si te torturan los celos; si te enamoras de alguien que pertenezca a otro; si eres víctima de una injusticia, o eres víctima del dominio de otro. (La lista es interminable, de manera que suple tú la condición que te esté afectando). Conoce la Verdad.
La Verdad, la ley suprema es La Armonía Perfecta, la belleza, la bondad, la justicia, la libertad, la salud (Vida), inteligencia, sabiduría, amor, dicha. Todo lo opuesto es apariencia. Es contrario a la ley suprema de la Armonía Perfecta luego es mentira porque es contrario a la Verdad.
Tu “YO” superior es perfecto. En este mo­mento y siempre ha sido perfecto. No puede en­fermarse porque es VIDA. No puede morir por la misma razón. No puede envejecer. No puede sufrir. No puede temer. No puede pecar. No tiene que luchar. No puede cambiar jamás. Es bello. Es amor, inteligencia, sabiduría, dicha. Esa es la Verdad. Es tu Verdad, la mía, la de todos los seres humanos, ahora mismo.
No es que el ser humano sea Dios. Así como una gota de agua de mar no es el mar. Pero contiene todo lo que forma y contiene el mar, en un grado infinitesimal; y para un átomo, esa gota de agua es un mar. Cualquiera cosa que estés manifestando; que te esté ocurriendo contraria a La Armonía Per­fecta, o que tú misma estés haciendo o sufriendo contraria a la Armonía Perfecta, se debe a una creencia errada que tú creaste, ya lo sabes, y que por reflejo estás lanzando hacia afuera y atrayendo su igual del exterior. No tiene nada que ver con tu YO superior. Este continúa per­fecto. Sus condiciones y su situación son perfectas.
Ahora, en cada una de las circunstancias enumeradas más arriba, debes recordar lo que te acabo de decir, en primer lugar, y luego decir mentalmente o en voz alta, como quieras. “No lo acepto”. Dilo con firmeza pero con infinita suavidad. Los trabajos mentales NO NECESITAN de la fuerza física. Ni el pensamiento ni el espíritu tienen músculos. Cuando tú digas “No lo acepto”, hazlo como si dijeras “No me da la gana”, tran­quilamente, pero con la misma convicción y firmeza, sin gritar, sin violencia, sin un movi­miento, sin brusquedad ¿Me hago comprender?
Después de haber dicho “No lo acepto”, recuerda que tú YO superior es perfecto: que sus condiciones son perfectas. Ahora di: “Declaro que la Verdad de este problema es (armonía, amor, inteligencia, justicia, abundancia, vida, sa­lud, etc, cualquiera que sea lo opuesto a la con­dición negativa que se esté manifestando en ese momento). Gracias Padre que me has oído”.
No tienes por qué creer ciegamente lo que estás leyendo. Debes comprobarlo tú mismo. En el lenguaje metafísico esto se llama “un tratamiento”. Después de todo tratamiento hay que conservar la actitud que se ha declarado. No se puede uno permitir que entre la duda respecto a la eficacia del tratamiento, ni se puede volver a expresar en palabras los conceptos, opiniones y creencias de antes, porque se destruye, se anula el tratamiento. El propósito es el de transformar el patrón mental que ha estado dominando en el subconsciente, o sea, el clima mental en que has estado viviendo, con toda tu serie de circunstancias negativas. Esta renovación se hace cambiando cada creencia an­tigua a medida que vayan presentándose ante nuestra vida (o nuestra conciencia, en conoci­miento desacuerdo con la Verdad).
Hay convicciones que están tan arraigadas que son lo que se llama en el lenguaje metafísico “cristalizaciones”. Estas requieren más trabajo que otras. Pero cada “Negación” y “afirmación” que se haga respecto a estas cristalizaciones va borrando el diseño original hasta que desaparece totalmente y no queda sino la Verdad. Verás los milagros que ocurren en tu vida, en tu ambiente y en tus condiciones.
Tú no tienes defectos sino apariencia de de­fectos. Lo que ves como defectos morales o físicos son transitorios porque al “conocer la verdad” de tu YO verdadero, tu Cristo, tu Ser Superior es perfecto hijo de Dios hecho a seme­janza del Padre, comienzan a borrarse las im­perfecciones que tu estás presentándole al mundo. Es un hecho constatable. Todo estudiante de me­tafísica cristiana te puede corroborar lo que acabo de decirte.
Esta es La Gran Verdad. No la olvides jamás. Comienza ahora mismo a practicarla. Mientras más se practica más se realiza, más se adelanta y más feliz te sentirás. Acuérdate. Tú eres único, como tus huellas digitales. Fuiste creado por un diseño único, para un propósito especial que no puede cumplir nadie más que tú. Has tardado 14.000 años para evolu­cionar a tu sitio de hoy. Las expresiones de Dios son infinitas. Tú y yo somos sólo dos de esas infinitas expresiones.

martes, 27 de septiembre de 2016

La divinidad emergente del hombre

por Benjamín Creme
Conciencia y Desapego
El desapego es el resultado del crecimiento de la conciencia, y viceversa. Si no tenemos conciencia, ciertamente que no estaremos desapegados. Es la conciencia de lo que se halla detrás de las apariencias externas lo que da lugar al desapego.
Vemos que, a medida que nos desapegamos, crecemos. La gente puede creer que si se desapegan están perdiendo algo. Por el contrario, están ganando en libertad y con esa
libertad, una mayor intensidad de vida, una mayor conciencia despierta del proceso vital en cada momento, de la que podrían tener con los apegos.
Todos tenemos apegos porque tenemos miedo de quedarnos solos. Todo el mundo quiere ser amado, o al menos aceptado. Todo el mundo quiere sentirse cómodo, como en casa, seguro. Todo el mundo quiere seguridad, continuamente, en todo momento. Pero no hay seguridad, ésta es la gran paradoja. Todo el mundo quiere lo imposible. No hay seguridad en la vida.
La vida no tiene nada que ver con la seguridad. Tiene que ver con el movimiento, con la conciencia, con la transformación, con la experiencia. Todo en la creación es relativo. Ha de ser así, o de otro modo no habría evolución. La creación es evolutiva, y por tanto cambiante. Si es cambiante, no hay nada estático en ningún lugar. No hay status quo, y si no hay status quo no hay seguridad.
Todos queremos protegernos de la vida. Y para ello buscamos el confort. Queremos la vida, pero la queremos en un paquete que podamos manejar, con el que podamos tratar, y en el que nos sintamos seguros. Pero tan pronto como se sale fuera de ese parámetro conocido, nos asustamos, porque es aterrador no sentirse cómodo.
Cuanto más amados somos, más seguros nos sentimos. Desde luego, no podemos sentirnos realmente seguros porque no podemos nunca obtener el suficiente amor, y no podemos controlar ese amor. Todos explotamos para seguir sintiéndonos seguros, para seguir gustando a la gente, para que nos sigan queriendo, para que sigan estando en una correcta y cómoda relación con nosotros. En otras palabras, queremos poseerlos. La posesión es lo opuesto del desapego. En tanto estemos apegados de esa forma, nunca creceremos, nunca evolucionaremos. Es lo opuesto a la evolución. Sólo podemos evolucionar cuando somos libres.
El crecimiento de la conciencia proviene, pura y simplemente de la libertad. Nada más. El estado natural de la vida es libertad. La libertad es el estado natural de la humanidad. Es lo divino, tal y como se manifiesta en nuestra vida cotidiana. De eso es de lo que trata la realización del Ser. Ha de estarse libre de todo apego. Cualquier apego limita esa libertad que comienza a manifestarse, paso a paso, a medida que nos liberamos de estos apegos.
El Temor a la Vida
Pienso que en la base de cada temor, por simple o sutil que sea, se halla un temor fundamental, el temor a la muerte, que es el temor a la vida. Todos vivimos bajo el temor a la vida misma. No es de extrañar, pues hemos hecho de la vida una especie de infierno, una arena en la que somos gladiadores en combate, con armas inadecuadas, y contra poderosos adversarios mejor equipados que nosotros. Se nos coloca en posiciones en las que nos sentimos incapacitados, sub-entrenados, sub-preparados, viviendo una especie de engaño hacia los demás y hacia nosotros mismos. No hay alegría de verdad, no hay felicidad de verdad. Simplemente vamos tirando, eludiendo el exceso de dolor, sufrimiento y temor, y luchando, compitiendo, y corriendo en pos del placer, la seguridad que anhelamos.
¿Por qué anhelamos siquiera? ¿Qué es este mecanismo del anhelar? ¿Por qué deseamos que la vida sea diferente de lo que es? Estamos tratando de encajar la vida en una imagen que proyectamos en el futuro, y eso nos provoca temor. Crea condiciones en las que el temor es inevitable, porque estamos compitiendo, y cuando estamos compitiendo estamos en confrontación, hay conflicto. Dondequiera que hay conflicto hay temor. Somos adversarios en una arena, y desde la infancia se nos ha enseñado que éste es el curso natural de las cosas.
Aquellos de nosotros que somos padres sabemos lo difícil que es educar a un niño sin imponerle nuestro temor a la vida. Todos lo hacemos. Pienso que un niño educado sin temor es probablemente el niño más raro de la tierra, el niño más dotado, pues tiene el don más grande que pueda darle la vida, tenga o no dinero o posesiones: el de estar libre de ese condicionamiento, el de experimentar la vida tal como es, sin temor, sin correr en pos de ella, sin huir de ella, sin querer nada en absoluto.
¿Es posible experimentar la vida, pasar a través de los diferentes movimientos de la vida, de las interacciones, de las relaciones (estoy hablando ahora del temor psicológico), sin experimentar temor, sin entrar en competición y por consiguiente en conflicto, que es algo que produce temor? Toda oposición, todo conflicto, producen temor. ¿Es posible vivir sin desear nada en absoluto? Porque si lo podemos hacer, estaremos libres del temor. Seremos libres y basta. Si podemos vivir sin que el principio del deseo gobierne nuestra respuesta a la vida, podremos vivir libremente, sin temor.
Cada vez que imponemos a la vida nuestro deseo, sea el deseo de comodidad, de seguridad o de ausencia del temor, le damos energía, prolongamos el temor por implicarnos en él.
Todos evitamos el enfrentamiento con nuestros superiores. ¿Podemos deshacernos de la noción de superior e inferior? Me parece que ésta es la base del problema del temor. Entretanto conservemos la idea de que algunas personas son superiores a nosotros, y por lo tanto que nosotros somos inferiores a ellas, tendremos temor.
Tendremos temor de que nos arrollen, de que le gusten otra gente más que nosotros.
A mi esposa podría gustarle más ese hombre porque es superior. Mi marido podría encapricharse con esa señora porque, obviamente, es más bonita que yo, etc. Estos son temores que se suceden a cada momento de la vida de cualquier persona. Son el resultado de esta comparación entre superior e inferior. Han sido enclaustrados en nuestro subconsciente por nuestros padres, nuestros maestros, por cada situación en la que nos vemos inmersos.
Todos nosotros estamos condicionados por ese enfoque de la vida: que unos son superiores, y otros inferiores; que unos aprueban exámenes, y otros no los aprueban. ¿Se ha formulado alguna vez un examen capaz de medir la calidad de vida de una persona frente a la otra? ¿Qué examen podría medir esto? Sin embargo, a lo largo de nuestra escuela de la vida (y para mucha gente también en su edad adulta) nos enfrentamos con exámenes. Día a día nos examinamos a nosotros mismos. Decimos “¿Cómo soy en comparación con esa persona? ¿Soy mejor que él, o es él mejor que yo? ¿Por qué no pensé en eso?”.
Entonces comenzamos a imitar. Comparación implica imitación. Imitamos lo que admiramos en otras personas, y perdemos el sentido de nosotros mismos. Entramos en un círculo vicioso de comparación, competición, imitación, y nos encontramos en medio de todo y de ninguna parte. Estamos viviendo una vida que es simplemente una serie de reacciones de respuesta a diversos estímulos que producen temor o placer, o el uno o el otro, ambos de los cuales son creados por nuestra mente.
¿Es posible vivir sin sentirse superiores? ¿Es posible mirar la vida, a otra gente, relacionarse con otras personas, sin realizar este juicio? Porque esto es un juicio, ¿verdad? ¿Es posible encontrarse con la gente o las situaciones sin hacer esa suerte de comparación?
¿Podemos librarnos de este veneno de la competición? Su efecto podemos verlo a nivel político y en la esfera económica. Es fácil ver cuán destructiva y dañina es la competición. Y sin embargo, nos embarcamos en ella; todos lo hacemos. ¿Es posible, no evitarla, porque eso sería huir de ella, sino superarla, ir más allá de ella, acercarse a la gente, a las situaciones psicológicas que engendrarían temor, sin hacer comparaciones?
Inténtenlo. Tenemos que intentarlo para ver si es posible. Toda esta competición, comparación, elusión instintiva y auto-conservación, es un intento de preservar lo que consideramos nuestro yo, sin que se vea afectado por el dolor y el temor. La solución es identificarnos con nuestro verdadero ser, ese que original, único, profundo, inmortal, no requiere de imitaciones, para ello cambiemos nuestra forma de relacionarnos con el temor sabiendo que cuando le damos expresión o tratamos de eludirlo; cuando tratamos de escapar de él, o de controlarlo, cuando tratamos de inhibirlo, le damos energía para que persista, y así nunca se acaba de ir del todo.
La divinidad emergente del hombre
En toda la historia nunca ha habido un momento como el actual. Nunca, en todos los ciclos que han dejado su marca en la evolución del hombre, ha habido el mismo potencial para el cambio. Este momento, por tanto, es único. Augura un cambio de conciencia tan espectacular y de tan gran alcance que nuevas definiciones y vocabulario deben desarrollarse para describir al hombre en lo que se convertirá.
Primer Estímulo
El principal factor en este profundo acontecimiento será la influencia de los Hermanos Mayores del hombre, los Maestros de Sabiduría, liderados por Maitreya, el Cristo e Instructor del Mundo. Es imposible exagerar el efecto que Su Gran Acercamiento tendrá en las vidas y pensamientos y comportamiento de los hombres.
Muchas veces han oído que el hombre es un Dios en potencia; éstas no son palabras vacías sino la mismísima verdad de la naturaleza y Ser del hombre. Es sólo una cuestión de tiempo hasta que esa verdad sea verificada y expresada para que todos la vean.
Los Maestros darán de Su abundancia de inofensividad, sabiduría y amor, y guiarán el barco del hombre a resguardo del puerto de logros. Así será. Con el tiempo, los hombres ocuparán sus debidos puestos y trabajarán junto con los Maestros para el beneficio de todos. Así los hombres aprenderán las Leyes de la Vida y el Amor y a modelar un futuro de belleza incomparable.
Segundo Estímulo
El segundo gran estímulo del crecimiento hacia delante del hombre vendrá de la lejana Acuario. Ya, mientras nuestro sol entra cada vez más profundamente en el campo de influencia de esa poderosa constelación, un fermento de cambios surge en los corazones y mentes de los hombres.
La cualidad esencial de Acuario es la Síntesis, una cualidad rara vez vista en la vida actual de la Tierra. Sin embargo, con creciente impulso, la cualidad de Síntesis gradualmente reemplazará, en todos los departamentos de la vida, la fragmentación y la desarmonía actuales. Los hombres llegarán a comprender el significado de la Unidad, y a reconocer que son hermanos y hermanas de una familia que viaja junta en un viaje de descubrimiento.
Tercer Estímulo
Cuando los hombres miren atrás hacia este momento lo verán como un trampolín hacia la Gracia. La caótica confusión actual no es nada menos. De esta confusión emergerán las nuevas formas que agraciarán a la nueva civilización – nuevas y mejores formas que sustentarán a los hombres en todas partes, y gratificarán los corazones de todos.
El Futuro
El hombre, por sí mismo, está experimentando tales estímulos que bien podría sentirse nervioso por el futuro. Él ve y comprende poco de los enormes cambios que ya están en marcha y se aferra en vano al pasado. Pronto, este temor y nerviosismo serán reemplazados por el valor y el compromiso al trabajo de transformación. Bajo la orientación de Maitreya y Su Grupo, los hombres colocarán las piedras angulares de la nueva y mejor vida que, de varias formas, todos los hombres sueñan.
Nota. Maitreya es un nombre que aparece en la religión budista para referirse al próximo Buda histórico. Según la literatura sagrada budista, el bodhisattva Maitreya nacerá en la tierra para lograr la completa iluminación de un Buda y enseñar el dharma. El Buda Maitreya será el sucesor de Siddhartha Gautama (el Buda histórico actual) el cual anunció a Maitreya como el nombre del próximo Buda.
Nota. Texto del libro “La Misión de Maitreya II”, por Benjamín Creme
FUENTE http://haydenunparaisoparaelalma.blogspot.com.es

11 breves lecciones del Bhagavad Gita para llevar paz a nuestra vida

faena.com
El Bhagavad Gita es uno de los textos del hinduismo que se desprenden del Mahabharata, el poema épico más extenso en la historia de la humanidad. En específico, el Bhagavad Gita proviene del sexto libro del Mahabharata y consta de 700 versos, en los cuales Arjuna, príncipe de los pandava, conversa con Krishna, una de las deidades principales del panteón hindú y que en ese momento fue guía, auriga del príncipe y también arquero legendario.Arjuna, que se encuentra de camino a su lucha contra los kauravas, recibe en este trayecto el consejo de Krishna a propósito del moksha, una noción del hinduismo que implica liberación a través del dharma (la virtud), el artha (la prosperidad) y el kama (el placer). Krishna instruye a Arjuna en los principios de una vida justa y orientada a la purificación del alma, pero también en el yoga y en la espiritualidad hindú.
En este sentido, el Gita es un texto esencialmente didáctico, de ahí que ahora sea posible extraer y compartir algunas enseñanzas que, por su brevedad y sencillez, también podemos compartir y poner fácilmente en práctica.
1. Pensamientos sobre lo pequeño y lo grande, lo tuyo o lo mío, deben dejarse de lado.
2. La mente ocupada no puede meditar.
3. Deberíamos hacer nuestro trabajo sin importarnos el resultado.
4. Los deseos van y vienen.
5. No llegamos con nada a este mundo; tampoco nos llevaremos nada.
6. No eres el único que sufre.
7. Lo que sea que pasó, pasó para bien. Lo que está pasando, está pasando para bien. Lo que pasará, pasará para bien.
8. Sé moderado en todo.
9. El mundo caduca, y lo que llegó algún día, también algún día se irá.
10. La ira provoca juicios erróneos.
11. El alma es inmortal y nuestro cuerpo perece. Pero nuestra alma nunca muere.
El Bhagavad Gita es uno de los textos del hinduismo que se desprenden del Mahabharata, el poema épico más extenso en la historia de la humanidad. En específico, el Bhagavad Gita proviene del sexto libro del Mahabharata y consta de 700 versos, en los cuales Arjuna, príncipe de los pandava, conversa con Krishna, una de las deidades principales del panteón hindú y que en ese momento fue guía, auriga del príncipe y también arquero legendario.
Arjuna, que se encuentra de camino a su lucha contra los kauravas, recibe en este trayecto el consejo de Krishna a propósito del moksha, una noción del hinduismo que implica liberación a través del dharma (la virtud), el artha (la prosperidad) y el kama (el placer). Krishna instruye a Arjuna en los principios de una vida justa y orientada a la purificación del alma, pero también en el yoga y en la espiritualidad hindú.
En este sentido, el Gita es un texto esencialmente didáctico, de ahí que ahora sea posible extraer y compartir algunas enseñanzas que, por su brevedad y sencillez, también podemos compartir y poner fácilmente en práctica.
1. Pensamientos sobre lo pequeño y lo grande, lo tuyo o lo mío, deben dejarse de lado.
2. La mente ocupada no puede meditar.
3. Deberíamos hacer nuestro trabajo sin importarnos el resultado.
4. Los deseos van y vienen.
5. No llegamos con nada a este mundo; tampoco nos llevaremos nada.
6. No eres el único que sufre.
7. Lo que sea que pasó, pasó para bien. Lo que está pasando, está pasando para bien. Lo que pasará, pasará para bien.
8. Sé moderado en todo.
9. El mundo caduca, y lo que llegó algún día, también algún día se irá.
10. La ira provoca juicios erróneos.
11. El alma es inmortal y nuestro cuerpo perece. Pero nuestra alma nunca muere.

lunes, 26 de septiembre de 2016

MANTRA SO-HAM PARA EXPANDIR LA CONCIENCIA

ayurvedatibetano.esNirankah
Soham (सो हम् So-Ham) significa “yo soy el / Que” en sánscrito y se utiliza como un mantra para identificar o conectarse a sí mismo con el universo o realidad última.
El mantra Soham es también llamado el mantra de Hamsa.
Hamsa (o Hansa) plantea la pregunta: ¿Quién soy yo? Soham proporciona la respuesta, yo soy eso.
El mejor momento para practicar este mantra, es temprano en la mañana con el estómago vacío.
La mejor postura es padmásana o sukhasana con los dedos en mudra gyan (punta del dedo índice tocando la punta del pulgar, mientras que los otros tresdedos permanecen rectos).
Técnica
“Visualizo una luz dorada divina que fluye dentro de mí cuando inhalo y mentalmente digo Sooooo, y luego al exhalar siento mi conciencia limitada egocéntrica fluyendo hacia fuera y se evapora en la atmósfera (Hummmmmm).
Como digo mmmmm imagino la bola de luz dorada en movimiento inverso, desde el tercer ojo hacia abajo, a la base de la columna vertebral (donde Mooladhara Chakra reside normalmente).”
El hummmmmmmm resonará en tu glándula pineal, conectada al tercer ojo o Ajna Chakra (idealmente en el centro de la frente).
Este mantra produce óxido nítrico, que puede regenerar las células cerebrales rápidamente.
Soham es una palabra sánscrita formada por dos palabras: Sah (él) y Aham (yo). Según las reglas gramaticales en sánscrito de sandhi (fusión de dos palabras), estas dos palabras se combinan para dar Soham. ¿Cuál es el significado, entonces? Sencillo.
Soham significa que Él yo soy.
Es la respuesta a la gran pregunta filosófica: Koham ( “¿Quién soy yo?”)?.
Soham significa que mi Ser individual es Ser Universal.
Esta es la más alta filosofía no-dual enseñada por Sri Sankara Bhagavatpada proclamada por los Upanishads y las escrituras védicas.
Somos Dios. Nuestro Ser real es nada más que Dios. No podemos entender esta verdad eterna debido a la ignorancia.
Nuestros Maestros Espirituales Superiores nos ayudan mediante la eliminación de la ignorancia a darnos cuenta de que nuestro verdadero Ser individual no es diferente de Dios.
Existe un segundo significado a este mantra Soham, y es el que dice que es el proceso de la respiración. Por lo tanto, es la base de nuestra vida.
Nuestra inhalación hace el sonido “so” y la exhalación es “ham”. Algunos maestros la identifican de forma inversa: Sooo en la exhalación y el ham en la inhalación. Ambos son igualmente válidos.
Cada respiración nos recuerda al principio de no-dual de los Vedas, que no son diferentes de Dios.
A veces, Soham se llama también Hamsa mantra.
Algunas Escrituras consideran la respiración entrante como el ham y la exhalación como la HAS. Si bien, la palabra Aham se acorta a Ham, el significado sigue siendo el mismo. Además, en sánscrito Hamsa significa cisne blanco que simboliza el ser individual.
Por lo tanto, la conciencia no dual del “yo soy el Ser Universal” está conectada íntimamente con nuestra respiración. Esta es la razón por la que centrar nuestra atención en la respiración es una técnica extremadamente poderosa para entrar en una meditación profunda.
Podemos conectar con la verdadera naturaleza de nuestro todo poderoso Ser Universal por medio de Soham es decir, la respiración!
Pero existe también un tercer significado de SoHam: Ajapa Japa, que significa algo así como “sin canto, pero cantando”.
Nuestra respiración en sí ya canta Soham como un mantra automático para nosotros mismos. Todo lo que tenemos que hacer es poner nuestra atención en lo que trascendemos en un estado meditativo.
El poder de todos los mantras, Shridevi nos trasciende a un estado de Samadhi. Desde Soham se canta involuntariamente en la respiración, también se llama Ajapa japa .
Desde una perspectiva tántrica, SoHam también se define como Shiva y Shakti.
Como dijimos anteriormente, Soham está formada por dos palabras: Sah (Él) y Aham (Yo). Él es Shiva. Cada letra o palabra sánscrita está cargada con un inmenso poder de Shridevi. Aham es el poder colectivo de las letras de la A a Ha en el alfabeto sánscrito, es decir, Parvati.
Esto significa que, el poder de Shiva y Parvati está presente en nuestra inhalación y exhalación. En otras palabras, la forma de respiración Shiva y Shakti sostiene nuestras vidas.
Aunque también existe otra perspectiva tántrica. Sah es Shiva. Aham es “Yo” la conciencia de Shiva que también se llama Vimarsha en los Tantras. Así, Soham significa Shiva y Parvati su poder (Shakti).
Como último significado de SoHam estaría el Yoga, la Unión con el Ser Universal.
Sah es Él (Ser Universal, Dios) y Aham es Yo. Creemos que estamos separados de Dios debido a la ignorancia. En el momento en que conseguimos el toque de gracia (Maestría) de Guru, nos damos cuenta de que no somos en absoluto diferente de Dios. En realidad nos fusionamos con el Dios verdadero a través del yoga.
Del mismo modo, la fusión de dos palabras Aham (Yo) con Sah (Dios), obtenemos Soham. En otras palabras, Soham implica el proceso de fusión de nosotros mismos con el Dios, es decir, el verdadero yoga tradicional.
¿Cómo podemos entender el verdadero significado de Soham?
En realidad, Soham es una palabra muy mística. El significado de Soham no puede entenderse claramente con sólo leerlo; uno tiene que darse cuenta de Soham por la experiencia a través de la práctica del yoga tradicional con la ayuda de un maestro realizado (Sadguru).
Como se señaló anteriormente, Soham es nada más que Shiva y Shakti juntos. Tenemos que combinar con Shiva y Shakti. Soham en sí es el conocimiento más elevado. Por lo tanto, la realización de Soham es el mayor propósito de la vida.
Namasté.