Muy recomendada.

martes, 27 de diciembre de 2011

MEDITACIONES GUIADAS. PURIFICANDO TUS ENERGIAS


  Con el paso de los días, el estrés, los problemas y demás obstáculos a los que nos enfrentamos  diariamente, reducen drásticamente la vibración de nuestra energía exponiéndonos con ellos a la  negatividad y por lo tanto, volviéndonos más vulnerables a ella.

  En esta meditación limpiamos nuestras energías y las elevamos para acercarnos de nuevo a la luz  más pura y poderosa.

  Y la meditación dice así:

  1. Preparativos: es imprescindible un entorno adecuado. Busca un lugar tranquilo en el que pue-  das estar con la luz apagada. Enciende una vela, pon incienso y si lo deseas, como algo opcio-  nal, puedes poner música clásica o espiritual que te ayude a relajarte. Debes estar sentado con  la espalda recta. Puedes hacerlo en una silla, o con las piernas cruzadas en un cojín en el  suelo. Sea como fuere, debes estar muy cómodo. Los brazos deben estar apoyados en las piernas  muy relajados.

  2. Relajación: para relajarte realiza el ejercicio de Relajación que te proponemos en esta sec-  ción de meditación. Haz lo posible por estar lo más relajado posible, así que tómate tu tiempo  para ello.

  3. La catarata: es el momento de visualizarte en medio de un hermoso bosque.  Avanza por un camino hacia una mágica catarata que hay al final de él. Desnúdate por completo.  Siéntate en posición del loto bajo la catarata. Siente como el agua resbala por todo tu cuerpo  y va penetrando en todo tu ser arrastrando todos los pegotes de energía negativa que puedan es-  tar adheridos a tu cuerpo.  Poco a poco ves cómo tu piel comienza a brillar. Poco a poco te sientes más ligero y más feliz.  Sigue bajo la catarata durante un buen rato hasta que estés completamente limpio.

  4. Las palabras mágicas: cuando brilles con todo tu esplendor, es el momento de pronunciar las  mágicas y poderosas palabras "Yo soy" desde lo más profundo de tu corazón.

  5. Saliendo: Después de decir esas palabras, sal de la catarata. Observa ahora que tus ropas se  han convertido en una hermosa túnica blanca que brilla con una grandiosa intensidad.

  A continuación, después de vestirte ya puedes abrir los ojos.

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