Muy recomendada.

sábado, 24 de diciembre de 2011

LOS SUTRAS DE BUDA.Aquieta tu mente, reflexiona, observa.


  Buda no predica ninguna creencia: que creas en Dios, en el cielo o en el infierno. Todo su em-  peño está en crear un espacio de silencio en tu interior. Ya estás lleno de conocimientos, más  de los que necesitas. Necesitas más inocencia, semejante a la de un niño pequeño. Necesitas más  curiosidad, más capacidad de asombro y más claridad. Todo ello te llegará cuando tu mente esté  en silencio. Con la mente en silencio estás en comunión con la existencia; con una mente ruido-  sa quedas desconectado de ella. Tu propio ruido funciona como un muro a tu alrededor. El silen-  cio es el puente; los conocimientos, el ruido, son la barrera. Cuanto más sepas, estarás más a-  doctrinado, más lleno de basura, de porquería.  Necesitas un ser espacioso en tu interior, completamente vacío; tan vacío que ni tú estés allí;  tan silencioso que hasta la idea del "Yo" ha desaparecido.

  EL TEXTO DEL LIBRO:

  Reflexiona sobre estos sutras. Trata de experimentarlos..., porque Buda no es una persona reli-  giosa corriente. No está interesado en los milagros. No le interesa nada lo oculto, lo esotéri-  co. Está interesado en tu transformación. Tiene los pies muy en la tierra.  Moisés y Jesús estaban jugando una partida de golf en el Club de Campo Celestial. Primero Jesús  hizo un hoyo en uno. Después Moisés hizo un drove en calle.  "Bueno Moi, de momento estamos empatados", dijo Jesús.  "Escúchame, Jesús", protestó Moisés. "Hemos hecho lo nuestro. Ahora, ¿qué dices si dejamos de  hacer milagros y jugamos un poquito al golf?" .  Buda nunca hizo milagros; ese es su gran milagro. No está interesado en engañarte. Todo su es-  fuerzo está en darte la llave para que tú abras la puerta de todos los misterios. Su plantea-  miento es muy existencial, no filosófico ni intelectual. No es cerebral, sino práctico y prag-  mático. Todo su enfoque es experimental. Así pues, no podrás comprenderlo si únicamente lo lees.  Intenta experimentar lo que está diciendo. Trata de aquietar tu mente, de reflexionar, de obser-  var, mira por ti mismo lo que sucede: libertad, dicha, verdad, sabiduría, inocencia, pureza...  miles de flores empiezan a abrirse dentro de ti. A partir de ahí, la primavera estalla repen-  tinamente.



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