Muy recomendada.

viernes, 19 de agosto de 2011

La traición de la propia naturaleza.


Es muy fácil traicionarse a uno mismo. Lo único que hay que hacer es decirle a los demás "sí" cuando se quiere decir "no". Lo único que hay que hacer es cambiar la identidad de otro por la de uno.
Las personas que se pasan la vida intentando complacer a los demás, no alcanzan la verdadera intimidad. Aquel que busca aprobación la encontrará durante una temporada, pero al poco tiempo ésta se convertirá en una prisión.
La persona que se traiciona tendrá que retractarse más tarde o más temprano. La que busca la salvación en otros culpará a los demás cuando esa salvación no llegue. La que dice "sí" porque tiene miedo de decir "no", acabará diciendo "no" pero no será un "no" amable ni compasivo. Será el "no" severo y rencoroso de quien intenta sobrevivir, de quien tiene miedo a ahogarse. Será el grito de una persona que se siente traicionada, aunque, en realidad se haya traicionado ella misma.
Aquellos que han tenido dificultades para individuarse toman prestadas las identidades de otros con demasiada facilidad. Se apresuran a adoptar unos papeles para complacer a los demás; papeles que abandonarán con la misma premura cuando dejen de recibir la seguridad que esperan encontrar en ti.
Si no deseas ser traicionado, no dejes que otra persona se traicione a sí misma por ti. Insiste en que se respete, porque al hacerlo, será capaz de respetarle a ti también. La cocreación ocurre entre dos seres iguales. No acontecerá cuando una persona sea más fuerte que la otra.
Cuando amas a alguien y él no sabe lo que quiere, anímalo a descubrirlo. Da cabida al espacio que necesita para que descubra lo que quiere, algo debe aprender antes de acudir a ti como a un igual.
No te sorprendas si algunas personas, acuden a ti con la expectativa de que tú las completes. Suele ocurrir. Pero no te tragues el anzuelo. Tú no completarás a nadie y nadie te completará a ti. Debes encontrar tu propia entereza. Debes saber que ya eres bastante.
No pienses que vas a encontrar a otra persona que te abrace incondicionalmente antes de que hayas aprendido a hacerlo tú mismo. Eso no es posible. Como mucho, hallarás a alguien para aprender juntos.
                                                                                                Paul Ferrini.

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