Muy recomendada.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Lo que veo a mi alrededor es una expresión de mi




  • “Las relaciones son una herramienta para la evolución espiritual cuya meta última es la unidad en la conciencia. Todos somos inevitablemente parte de la misma conciencia universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana.
    Las relaciones son una de las maneras más efectivas para alcanzar la unidad en la conciencia, porque siempre estamos envueltos en relaciones. Piensa en la red de relaciones que mantienes: padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones amorosas. Todas son, en esencia, experiencias espirituales. Cuando estás enamorado, romántica y profundamente enamorado, tienes una sensación de intemporalidad. En ese momento, estás en paz con la incertidumbre. Te sientes de maravilla, pero vulnerable; sientes cercanía pero también desprotección. Estás transformándote, cambiando, pero sin miedo. Te sientes maravillado. Ésa es una experiencia espiritual.
    A través del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros. ¿Hacia quiénes nos sentimos atraídos? Hacia las personas que tienen características similares a las nuestras, pero eso no es todo. Queremos estar en su compañía porque subconscientemente sentimos que al hacerlo, nosotros podemos manifestar más de esas características. Del mismo modo, sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las características que negamos en nosotros. Si sientes una fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tú y esa persona tienen características en común, características que no estás dispuesto a aceptar. Si las aceptaras, no te molestarían.
    Cuando reconocemos que podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta para evolución de nuestra conciencia. Gracias a esta evolución experimentamos estados extendidos de conciencia.
    La próxima vez que te sientas atraído por alguien, pregúntate qué te atrajo. ¿Su belleza, gracia, elegancia, autoridad, poder o inteligencia? Cualquier cosa que haya sido, sé consciente de que esa característica también florece en ti. Si prestas atención a esos sentimientos podrás iniciar el proceso de convertirte en ti más plenamente.
    Lo mismo se aplica a las personas hacia las que sientes rechazo. Al adoptar más plenamente tu verdadero yo, debes comprender y aceptar tus características menos atractivas. La naturaleza esencial del Universo es la coexistencia de valores opuestos. No puedes ser valeroso si no tienes a un cobarde en tu interior; no puedes ser generoso si no tienes a un tacaño; no puedes ser virtuoso si no tienes la capacidad para actuar con maldad.
    Gastamos gran parte de nuestras vidas negando este lado oscuro y terminamos proyectando esas características oscuras en quienes nos rodean. ¿Has conocido personas que atraigan sistemáticamente a su vida a los sujetos equivocados? Normalmente, aquéllas no comprenden por qué les sucede esto una y otra vez, año tras año. No es que atraigan esa oscuridad; es que no están dispuestas a aprobarlas en sus propias vidas. Un encuentro con una persona que no te agrada es una oportunidad para aceptar la paradoja de la coexistencia de los opuestos; de descubrir una nueva faceta de ti. Es otro paso a favor del desarrollo de tu ser espiritual. Las personas más esclarecidas del mundo aceptan todo su potencial de luz y oscuridad. Cuando estás con alguien que reconoce y aprueba sus rasgos negativos, nunca te sientes juzgado. Esto sólo ocurre cuando las personas ven el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, como características externas.
    Cuando estamos dispuestos a aceptar los lados luminoso y oscuro de nuestro ser, podemos empezar a curarnos y a curar nuestras relaciones. Todos somos multidimensionales, omnidimensionales. Todo lo que existe en algún lugar del mundo también existe en nosotros. Cuando aceptamos esos distintos aspectos de nuestro ser, reconocemos nuestra conexión con la conciencia universal y expandimos nuestra conciencia personal.
    Las características que distinguimos más claramente en los demás están presentes en nosotros. Cuando seamos capaces de ver en el espejo de las relaciones, podremos empezar a ver nuestro ser completo. Para esto es necesario estar en paz con nuestra ambigüedad, aceptar todos los aspectos de nosotros. Necesitamos reconocer, en un nivel profundo, que tener características negativas no significa que seamos imperfectos. Nadie tiene exclusivamente características positivas. La presencia de características negativas sólo significa que estamos completos; gracias a esa totalidad, podemos acceder más fácilmente a nuestro ser universal, no circunscrito.
    Una vez que puedas verte en los demás, será mucho más fácil establecer contacto con ellos y, a través de esa conexión, descubrir la conciencia de la unidad. Éste es el poder del espejo de las relaciones.”
    - Por Deepak Chopra -

    Ámate y observa






  • ¿Puedes decir algo sobre estas hermosas palabras de Buddha:
    “Ámate a ti mismo y observa – hoy, mañana, siempre?”
    “Ámate a ti Mismo”…
    El amor es el alimento para el alma. Así como la comida es para el cuerpo, el amor es para el alma. Sin alimento el cuerpo está débil, sin amor el alma es débil. Y ningún estado, ninguna iglesia y ningún interés creado ha llegado a desear en ningún momento que la gente tenga almas fuertes, porque una persona con energía espiritual está destinada a ser rebelde.
    El amor te hace rebelde, revolucionario. El amor te da las alas para volar alto. El amor te hace comprender las cosas, para que nadie pueda engañarte, explotarte, oprimirte. Y los sacerdotes y los políticos sobreviven gracias a tu sangre -sobreviven gracias a la explotación. Todos los sacerdotes y todos los políticos son parásitos.
    Para hacerte espiritualmente débil han encontrado un método seguro, cien por ciento garantizado, y es enseñarte a que no te ames – porque si un hombre no puede amarse a sí mismo tampoco puede amar a alguien más. La enseñanza es muy delicada. Dicen: Ama a otros – pues saben que si no puedes amarte a ti mismo no eres capaz de amar en absoluto. Pero continúan diciendo: Ama a los otros, ama a la humanidad, ama a Dios, ama la naturaleza, ama a tu esposa, a tu marido, a tus hijos y a tus padres, pero no te ames a ti mismo, porque amarse uno mismo es egoísta según ellos.
    Condenan el amor hacia uno mismo como no condenan ninguna otra cosa – y han hecho que su enseñanza parezca muy lógica. Dicen: Si te amas a ti mismo te volverás egoísta, si te amas a ti mismo te convertirás en un narcisista. No es verdad. Un hombre que se ama a sí mismo se da cuenta de que no hay ego en él. Es al amar a otros sin amarse a uno mismo que surge el ego.
    El amor no sabe nada de deberes. El deber es una carga, una formalidad. El amor es una alegría, un compartir; el amor es informal. El amante nunca siente que ha hecho bastante; el amante siempre siente que más era posible. El amante nunca siente, “he obligado al otro.” Por el contrario, él siente, “dado que ha recibido mi amor, me siento obligado. El otro me ha obligado al recibir mi regalo, al no rechazarlo.” El hombre que se basa en el deber piensa, “Yo soy superior, espiritual, extraordinario. ¡Mira cómo sirvo a la gente!”
    Un hombre que se ama a sí mismo se respeta a sí mismo, y un hombre que se ama y respeta a sí mismo respeta a los otros también, porque él sabe, “Así como yo soy, así son los demás. Así como yo gozo del amor, del respeto, de la dignidad, así lo hacen los demás.” Él se hace consciente de que no somos diferentes; por lo que respecta a las cosas fundamentales, somos uno. Estamos bajo la misma ley: Es dhammo sanantano
    El hombre que se ama a sí mismo goza tanto del amor, llega a ser tan dichoso, que el amor comienza a desbordarse, comienza a alcanzar a otros. ¡Tiene que alcanzarlos! Si vives el amor, tienes que compartirlo. No pues seguir amándote a ti mismo por siempre porque una cosa te quedará absolutamente clara: que si amar a una persona, a ti mismo, es tan enormemente extático y hermoso, ¡cuánto más éxtasis te está esperando si empiezas a compartir tu amor con mucha gente!
    Lentamente las ondas comienzan a llegar más y más lejos. Amas a otras personas; entonces empiezas a amar a los animales, a los pájaros, a los árboles, a las rocas. Puedes llenar el universo entero con tu amor. Una sola persona es bastante para llenar el universo entero de amor, así como un solo guijarro puede llenar el lago entero con sus ondas – un pequeño guijarro.
    El hombre tiene que convertirse en un dios. A menos que el hombre se convierta en un dios no va a haber realización ni satisfacción alguna. ¿Pero cómo puedes convertirte en un dios? Tus sacerdotes dicen que eres un pecador. Tus sacerdotes dicen que estás condenado, que estás destinado a ir al infierno. Y hacen que sientas mucho miedo de amarte a ti mismo.
    Es por eso que la gente es tan buena para encontrar defectos. Encuentran el defecto en ellos mismos – ¿cómo pueden evitar el encontrar los mismos defectos en otros? De hecho, los encontrarán y los magnificarán, los harán tan grandes como sea posible. Ése parece ser el único dispositivo para salvarse; de alguna manera, para salvar tu imagen, tienes que hacerlo. Es por eso que hay tanta crítica y tal carencia de amor.
    Digo que éste es uno de los sutras más profundos de Buddha, y solamente una persona iluminada puede darte un entendimiento así.Una persona que se ama a sí misma se puede volver meditativa con facilidad, porque meditación significa estar contigo mismo.¿Si te odias a ti mismo – como lo haces, como te han dicho que lo hagas, y lo has estado siguiendo religiosamente – si te odias, cómo puedes estar contigo? La meditación no es más que el disfrutar de tu hermosa soledad, celebrándote a ti mismo. De eso es de lo que se trata la meditación. La meditación no es una relación. El otro no se necesita en absoluto; uno es suficiente para uno mismo. Uno es bañado en la propia gloria, bañado en la propia luz. Uno es simplemente gozoso porque está vivo, porque es.El milagro más grande del mundo es que tú eres y que yo soy. Ser es el milagro más grande, y la meditación abre las puertas de este gran milagro. Pero sólo un hombre que se ama a sí mismo puede meditar; de otra forma siempre estás escapando de ti mismo, evitándote. ¿Quién desea mirar una cara fea y quién desea penetrar un ser feo? ¿Quién desea entrar profundamente en el propio fango, en la propia oscuridad? ¿Quién desea entrar en el infierno que piensas que es? Tú deseas mantener todo esto cubierto con flores hermosas y siempre quieres escaparte de ti mismo.
    Es por eso que las personas están buscando compañía constantemente. No pueden estar con ellas mismas; desean estar con otros. Las personas están buscando cualquier tipo de compañía; si pueden evitar la propia compañía cualquier cosa funcionará. Se sentarán en una sala de cine durante tres horas viendo algo completamente estúpido. Leerán una novela de detectives por horas, perdiendo el tiempo. Leerán el mismo periódico repetidas veces sólo para mantenerse ocupadas. Jugarán a las cartas y al ajedrez sólo para matar el tiempo… ¡como si tuvieran demasiado tiempo!
    El amor empieza contigo mismo, entonces puede continuar expandiéndose. Continúa expandiéndose por su propia cuenta; no necesitas hacer nada para expandirlo.
    “Ámate a ti mismo…” dice Buddha. Y entonces él agrega inmediatamente: “…y observa.” Eso es meditación, es el nombre de Buddha para la meditación. Pero el primer requisito es que te ames a ti mismo, y después observa. Si no te amas y empiezas a observar, puedes sentirte como si estuvieras suicidándote.
    Muchos budistas sienten que se están suicidando porque no prestan atención a la primera parte del sutra, saltan inmediatamente a la segunda: obsérvate a ti mismo. De hecho, nunca me he topado con un solo comentario en El Dhammapada, estos sutras del Buddha, que haya prestado alguna atención a la primera parte: Ámate a ti mismo.
    Sócrates dice: Conócete a ti mismo, Buddha dice: Ámate a ti mismo. Y Buddha es mucho más verdadero, porque a menos que te ames a ti mismo nunca te conocerás – el conocimiento solamente llega después, el amor prepara la tierra. El amor es la posibilidad de conocerse a uno mismo. El amor es la manera correcta de conocerse uno mismo.
    “Ámate a ti mismo y observa… hoy, mañana, siempre.”Crea energía amorosa a tu alrededor. Ama tu cuerpo y ama tu mente. Ama tu mecanismo entero, tu organismo entero. Amor quiere decir: acéptalo como es, no intentes reprimirlo. Reprimimos solamente cuando odiamos algo, reprimimos sólo cuando estamos en contra de algo. No reprimas, porque si reprimes ¿cómo vas a observar? No podemos mirar al enemigo a los ojos; podemos mirar solamente a los ojos de nuestro amado. Si no eres amante de ti mismo no podrás mirar tus propios ojos, tu propia cara, tu propia realidad.
    El observar es meditación, el nombre de Buddha para la meditación. Observar es la contraseña de Buddha. Él dice: Estate consciente, alerta, no seas inconsciente. No te comportes de manera soñolienta. No sigas funcionando como una máquina, como un robot. Así es como está funcionando la gente.
    Observa – sólo observa. Buddha no dice qué tiene que ser observado – ¡todo! Caminando, observa tu caminar. Comiendo, observa tu comer. Tomando una ducha, observa el agua, el agua fría cayendo sobre ti, el tacto del agua, la frescura, el temblor que pasa por tu columna – obsérvalo todo, “hoy, mañana, siempre.”
    Finalmente llega el momento en que puedes observar incluso tu sueño. Ése es el momento cumbre del observar. El cuerpo va a dormir y todavía hay un vigilante despierto, mirando silenciosamente el cuerpo completamente dormido. Ése es el momento cumbre del observar. En este momento justo lo contrario es el caso: tu cuerpo está despierto pero tú estás dormido. Entonces estarás despierto y tu cuerpo estará dormido. El cuerpo necesita descanso pero tu conciencia no necesita sueño alguno. Tu conciencia es conciencia; es estar alerta, es su misma naturaleza.
    Mientras más observador te vuelves comienzas a tener alas – entonces todo el cielo es tuyo. El hombre es un encuentro de la tierra y el cielo, del cuerpo y el alma.
    The Way of the Buddha: The Dhammapada (sin traducir)
    OSHO

    sábado, 29 de noviembre de 2014

    Conexión Con Tu Llama Gemela






  • El Momento Esperado: Conexión Con Tu Llama Gemela
    Llegar a conectar con nuestra llama gemela, este encarnada o no, es lo más maravilloso que nos puede ocurrir en la vida.
    Nos llevara a sentirnos completos y unidos.
    Nos llevara a no volvernos a sentir solos.
    En estos tiempos de ascensión de Gaia y de toda la humanidad, hemos pasado los últimos años haciendo un profundísimo trabajo de limpieza y sanación interior (en el que todavía seguimos) para poder subir nuestra frecuencia y vibración.
    Ahora nuestro siguiente paso es conectar con nuestra LLAMA GEMELA, este donde este. Siiii puede estar encarnada como vosotros, o puede estar en otras dimensiones o en otros planetas.
    La energía de la llama gemela proviene de la energía original de la fuente, viene de cuando éramos UNO, de la unicidad. Un ser único y completo, que se convirtió en dos, un ser masculino y un ser femenino.
    “Todo lo que ha estado separado se unirá una vez más.”
    Cuando los seres conscientes empiecen a asentir a la conexión con las llamas gemelas, será un gran salto evolutivo para toda la humanidad.
    Sera como la vuelta al hogar. La energía de las llamas gemelas funciona como un imán, basta que una llame a la otra, para que todas las fuerzas de luz se pongan en marcha para reunir esa energía del Divino Masculino y Divino Femenino.
    El amor generado entre las llamas gemelas, es un amor sagrado, que traspasa todos los umbrales del espacio y del tiempo.
    Entre las llamas gemelas el amor es incondicional, así como el apoyo y el respeto. Buscan la compasión y el ponerse en el lugar del otro. Pasan por muchas pruebas y aprendizajes que les ayudan a desarrollar sus dones y virtudes como LLAMAS GEMELAS y como seres encarnados.
    Sus lazos son tan fuertes que siempre permanecen unidos, aunque estén en diferentes espacios físicos o dimensionales.
    Su energía es la Llama Cristica. Al unirte con tu Llama Gemela inicias el camino de vuelta a casa, al origen, donde la dualidad no existía y éramos seres andróginos.
    El 12.12.12 se abrió un portal la frecuencia y fue la llave al portal cósmico de la Energía de la Diosa y de las Llamas gemelas que se manifestaron en nuestro corazón. Y nos brindó la oportunidad de afianzar y anclar definitivamente en nuestra plantilla energética, el patrón cósmico de la energía de la Diosa, para de esta forma, traer al planeta tierra el ansiado equilibrio interior de las energías de las llamas gemelas masculina y femenina.
    Las Llamas Gemelas que se van encontrar en la presente encarnación, lo harán con un objetivo espiritual muy definido que está inscrito dentro de sí mismos: unir sus energías contrarias pero complementarias, para ayudar a esta esfera a ascender hacia su cuarta densidad. Su unión ancla luz Divina para asistir a éste proceso.
    – Poseen conocimientos similares o complementarios. Tiene muchas semejanzas (gustos, cualidades, deseos) y unas experiencias de vida muy similares o complementarias.
    No necesariamente vienen a hacer una predecible y rutinaria vida de pareja como casarse, tener hijos, pagar deudas, etc. es posible que no deseen paradigmas como estos.
    Su sentido de libertad total y amor incondicional están por encima de los dogmas sociales impuestos. Desearan una libertad abierta y sin ataduras. Se amaran pero sin someter, manipular ni maltratar a su Llama Gemela.
    TODO SER HUMANO MERECE LA OPORTUNIDAD DE CONECTAR CON SU LLAMA GEMELA!!!
    TODO SER HUMANO MERECE LA OPORTUNIDAD DE CONOCER EL AMOR VERDADERO!!!

    GAYATRI MANTRA: EL MANTRA QUE HACE MILAGROS

    FUENTE http://armoniayyoga.blogspot.com.es/





    OM BHUR BHUVA SVAHA

    OM TAT SAVITUR VARENYAM

    BHARGO DEVASYA DHEEMAHI

    DHIYO YO NAH PRACHODAYAT




    El Gayatri Mantra es la Plegaria Universal tenida como reliquia en los Vedas, las más antiguas Escrituras del Ser Humano. Su significado es múltiple y complejo, pero podría desgranarse de la siguiente manera:

    OM: Sonido primordial, conciencia del Universo al que pertenecemos.

    BHUR: Plano físico. También se refiere al cuerpo y a los cinco elementos: Tierra, agua, fuego, aire, éter). Estos cinco elementos constituyen Prakriti (La Naturaleza).

    BHUVA: El mundo intermedio. Bhuva es también Prana Shakti, la energía que anima al cuerpo.

    SVAHA: El Cielo, la tierra de los dioses.

    TAT: Paramatma, Dios, Brahman o la Conciencia Universal.

    SAVITUR: Aquello de lo cual nace todo.

    VARENYAM: Apto para ser adorado.

    BHARGO: Lo Radiante, la Luz que otorga Sabiduría.

    DEVASYA: Divina Realidad.

    DHEEMAHI: Meditación.

    DHIYO: Budhi, el Intelecto.

    YO: Lo cual.

    NAH: Nuestro.

    PRACHODAYAT: Iluminación. Esclarecimiento. Sabiduría.

    El Gayatri Mantra puede ser traducido de muchas maneras. Una de ellas es como sigue:

    Meditamos sobre la Luz Espiritual de la Suprema Realidad Divina, la Fuente de lo Físico, lo Astral y las Esferas Celestiales de Existencia. Que el Supremo Ser Divino ilumine nuestro intelecto de manera que podamos alcanzar la Verdad Suprema.

    El Gayatri Mantra tiene infinito potencial, es una fórmula vibrante, y otorga poderes asombrosos. El Gayatri Mantra redime a quien lo canta.

    El Gayatri contiene tres partes: Oración, Meditación y Alabanza. Las primeras nueve palabras representan los atributos de lo Divino: OM BHUR BHUVA SVAHA OM TAT SAVITUR VARENYAM BHARGO DEVASYA. DHEEMAHI pertenece a la Meditación. DHIYO YO NAH PRACHODAYAT es la Oración para obtener protección, talentos e iluminación.

    Para el que lo canta con regularidad, el Gayatri Mantra remedia las enfermedades, evita las miserias, y cumple los deseos. Si se canta el Gayatri Mantra, emergerán varias clases de poderes. Por eso el Gayatri Mantra no debe tratarse a la ligera. Cada palabra deberá ser pronunciada claramente, sin ninguna prisa.

    El Gayatri está en la propia base de los Vedas y tiene el nombre de Vedanta Mata o Madre de los Vedas. El Gayatri Mantra es “lo que preserva, protege y rescata al cantor, y le da la Inmortalidad”. El Gayatri es una plegaria universal que pide un intelecto claro, de manera que la Verdad pueda reflejarse en él sin distorsión alguna.

    El Gayatri Mantra puede cantarse por mujeres y hombres de todas las latitudes y credos. Está directamente dirigido a la Divina Madre. La completa fe en el poder y potencia del Gayatri Mantra se generará solo cuando el buscador haya desarrollado el requerido entusiasmo, reverencia y amor por este Mantra. Mientras más se canta el Gayatri Mantra, más grande es el beneficio para quien lo entona.

    Nos ha sido dado para conectar nuestro Tercer Ojo (Ajna Chakra), que nos revela la visión interna en nosotros. Los que toman el canto del Gayatri Mantra como Sadhana personal, pueden cantar tres o cinco Malas (1 Mala = 108 veces) cada mañana al levantarse y un igual o menor número de Malas por la tarde antes de ir a dormir. Al cantarlo es recomendable “cerrar todas las percepciones sensoriales y fijar la mirada en el entrecejo”. También se recomienda cantarlo mientras nos damos un baño o antes de las comidas. Algunas prácticas incorporan un canto final cantando tres veces la palabra Shanti (Paz).

    Este mantra nos protege porque Gayatri es Annapurna, la Madre, la Fuerza que anima toda vida. Es por eso que nosotros no tenemos que pedir ni implorar alimento o techo cuando estamos bajo la protección de Annapurna, la Madre Divina. El Gayatri Mantra encarna a su vez todas las Potencias Divinas, en especial a Surya (el Sol, el poder, el fuego), y a Saraswati (la diosa védica que se ocupa de la creatividad, la inspiración, las artes y el don de la palabra). 

    viernes, 28 de noviembre de 2014

    ¿Existe el Libre Albedrío?





  • Estamos condicionados por miles de pensamientos aprendidos desde la infancia.
    Por eso es recomendable parar el dialogo interno, aquietar la mente, que nos confunde.
    Conectarse con el corazón, con nuestra verdadera esencia y con Dios, es la verdadera libertad, a pesar de tanto paradigma adquirido, y de los estimulos externos de esta vida “moderna”.
    Ser coherentes en el SER, HACER Y TENER, es la felicidad aquí y ahora.
    Cuando te das cuenta que todo coincide, descubres la sincronicidad: nada es casualidad. Depende de tu vibración lo que atraes y las experiencias según lo que necesite aprender su ser en un 90% de las veces, el otro 10% es accidente o son pruebas para superar la adversidad, no depende de nosotros, simplemente sucede…
    Si te roban dinero, tu libre albedrío es como reaccionas ante ese evento: ¿te sientes una victima?, ¿te quejas?, ¿te enojas?, ¿fluyes y aceptas que esta fuera de tu control?, si solo se llevan dinero y sigues vivo ¿agradeces tu vida y que el dinero siempre regresara a ti?
    Ver el lado bueno de la adversidad es usar el poder de elección, mas allá de las circunstancias externas.
    Bendiciones y luz en su camino.
    ¿EXISTE EL LIBRE ALBEDRIO?
    Intente no pensar en un oso blanco. Inténtelo con ganas: no piense en un oso blanco. ¿A que no puede evitarlo? Este es el experimento al que sometió a sus alumnos Daniel Wegner, un profesor de psicología de Harvard. Después les pidió que hablaran durante cinco minutos sobre cualquier cosa que se les ocurriera. “Mencionaron un oso blanco enseguida”, comenta Wegner. “Si después les pedía que pensaran en cualquier cosa, mencionaban más veces a un oso blanco que a los que les dije que pensaran en él”. Un experimento tan sencillo como éste nos revela lo difícil que resulta cumplir con lo que consciente y libremente hemos escogido.
    El libre albedrío, que viene a ser la relación entre nuestros pensamientos y nuestras acciones, es una posesión muy querida. E, irónicamente, es lo primero que intentamos sacudirnos de encima para exculparnos de ciertos actos, por supuesto negativos. También resulta curioso cómo ponemos el grito en el cielo por cualquier alusión a un determinismo biológico –no nos gusta que nos digan que parte de lo que somos se encuentre en los genes- pero aceptamos con agrado el determinismo ambiental que pulula por telediarios, consultas de psicoterapeutas y juzgados. Lo usamos como excusa de todo: nuestras malas acciones son causa de los malos tratos en la infancia, de la pornografía, del alcohol, las drogas, las letras de ciertas canciones…
    La revista New Yorker publicaba hace unos años una viñeta donde una mujer decía ante un tribunal: “Es verdad, mi marido me pegaba por la infancia que tuvo; pero yo le maté por la que tuve yo”. En los juicios, los famosos atenuantes que alega la defensa son legión. En 2007 el abogado de Ricardo, un hombre que disparó dos cargadores sobre un conductor por atropellar levemente a su hija, adujo que padecía una “patología psicológica grave” desde pequeño, derivada de que presenció el atropello mortal de un hermano suyo. Este hecho, señalaba el abogado, había marcado su vida “y pudo influir en su actitud cuando vio a su hija tendida en el suelo”. ¿Dónde queda aquí el libre albedrío?
    El experimento del oso blanco de Wegner –que se ha repetido hasta con animales imposibles como un conejo verde- se engloba en lo que se conoce como supresión del pensamiento, dejar de tener en la mente ciertas ideas. Como técnica de control mental, puede crear obsesiones. Dicho de otro modo: si nos pasamos el día apartando de nuestra mente la idea de comida porque estamos a dieta, no dejaremos de pensar en ella. Es mucho peor que tenerla todo el día en la cabeza: “Puedes llegar a cansarte si piensas siempre en algo. Intentar no hacerlo es lo que lo mantiene en nuestra cabeza”, sentencia este físico metido a psicólogo que colecciona gafas con narices y mostacho de Groucho Marx. Nuestra libertad de acción con lo que sucede dentro de nuestro cerebro no es tan amplia como creemos. Y al parecer, tampoco la tenemos fuera.
    En 1983 Benjamin Libet y sus colegas de la Universidad de California en San Francisco realizaron un peculiar ensayo. Los participantes debían observar un reloj cuya manecilla daba una vuelta completa cada 2,56 segundos. Mientras estaban atentos a la manecilla, eran libres de flexionar la muñeca en el momento que quisieran. Lo único que debían hacer era tomar nota mentalmente de la posición de la manecilla cuando decidían mover la mano. En otra variante del experimento, los sujetos debían estimar en qué momento habían movido realmente la mano. Por su parte, Libet medía con electrodos la actividad eléctrica en las áreas motoras del cerebro –lo que se llama el potencial de alerta- y en los músculos implicados en el movimiento de la muñeca. Dicho de otro modo: podía determinar cuándo el cerebro mandaba la señal a los músculos para actuar y cuándo éstos se ponían en marcha.
    Libet encontró que, como era de esperar, el deseo de mover la mano aparecía antes de que el sujeto tuviera conciencia subjetiva de que había realizado el movimiento. Sin embargo, la sorpresa surgió cuando descubrió que la preparación nerviosa real para el movimiento, el potencial de alerta, aparecía entre 0,3 y 0,5 segundos antes de que el sujeto decidiera conscientemente que quería mover la mano. Según los psicólogos S. S. Obhi, de la Universidad de Ontario Occidental, y P. Haggard, del Colegio Universitario de Londres, especialistas en acción y percepción humanas, “el sentimiento de intención puede ser efecto de la actividad de preparación motora del cerebro y no una de sus causas”.
    El experimento de Libet fue el primer impacto en la línea de flotación del libre albedrío. Los realizados desde entonces demuestran que el cerebro va por delante de nuestra intención consciente a la hora de realizar un movimiento; sale con ventaja antes de sentir que hemos decidido hacer algo. Aún más, los experimentos de Libet muestran que creer que estamos empezando a mover la mano empieza 86 milisegundos antes de que realmente suceda. Para este psicólogo el cerebro responde a los estímulos exteriores y la consciencia es la forma que tiene de racionalizar las acciones que ya ha decidido realizar. Esto no quiere decir que no ejerzamos ningún control sobre ellas: podemos modificar las que están en marcha. Así, Libet sustituye el libre albedrío por la libre censura: el cerebro propone y la mente dispone.
    El problema no puede ser más interesante: Si no estamos al tanto de lo que hacemos cuando lo estamos haciendo ¿qué percibimos? Es más, ¿cómo surge la idea de que controlamos nuestras acciones? Para estudiarlo Wegner diseñó, junto a Emily Pronin de Princeton, un experimento vudú. Un voluntario realizaba la clásica maniobra de pinchar con agujas un muñeco mientras su ayudante, otro voluntario que secretamente estaba conchabado con los investigadores, o bien mostraba desagrado o apoyaba efusivamente la acción.
    Como en todo vudú que se precie, al cabo de un rato la víctima empezaba a decir que sufría dolor de cabeza. A partir de este momento, en el caso en que el ayudante se mostraba en desacuerdo, el hechicero tendía a responsabilizarse del dolor de cabeza. Es un claro ejemplo de pensamiento mágico y supersticioso, como creer que por usar cierto bolígrafo se aprueba un examen. Estamos ante lo que se llama una ilusión de control. ¿Pasa lo mismo con el libre albedrío? Para Wegner la situación es clara. Percibimos dos situaciones, el pensamiento y la acción, y nuestro cerebro une los puntos independientemente de que exista una relación causa-efecto. El cerebro la asume y punto.
    Otro descubrimiento llamativo es que nuestro cerebro percibe más próximos en el tiempo de lo que en realidad están el acto de volición consciente y la acción. Esto lo probó Patrick Haggard con un peculiar experimento. El voluntario debía pulsar con la mano izquierda un botón. Al hacerlo se disparaba una estimulación magnética transcraneana que le producía un tic en el índice de la mano derecha. Mirando un reloj el voluntario debía fijarse cuándo pulsaba el botón y cuándo sentía el tic. En otra tanda de experimentos la estimulación magnética la provocaba una palanca accionada por un motor que obligaba al voluntario a pulsar el botón de manera involuntaria.
    Pues bien, el intervalo de tiempo transcurrido entre pulsar el botón y aparecer el tic era percibido de forma distinta en el caso de que la pulsación fuera voluntaria o involuntaria. Si creemos que hemos decidido nosotros, la causa y el efecto son percibidos como temporalmente más cercanos. ¿Será que el cerebro crea una intensa sensación de asociación temporal entre nuestros deseos y las acciones subsiguientes? ¿Querrá así afianzar la idea de nuestra responsabilidad consciente en esa acción?
    Para Wegner el sentimiento del libre albedrío requiere, primero, ser consciente de que las intenciones preceden a las acciones; segundo, que las intenciones han de ser consistentes con las acciones y, tercero, no ha de haber otra causa perceptible de la acción. Para comprobar que estos tres requisitos bastan para provocar la ilusión de control en las personas Wegner diseño otro experimento peculiar. Dos sujetos debían desplazar el cursor sobre la imagen de uno de los objetos presentados en la pantalla del ordenador al oír el nombre correspondiente. Pero lo que uno de ellos no sabía es que era el otro quien movía su cursor. Pues bien, si la palabra relevante, por ejemplo pan, la escuchaba entre 1 y 5 segundos antes de moverse el cursor hacia la imagen, creía que él lo había movido. Pero si se la escuchaba 30 segundos antes o un segundo después, no existía esa falsa sensación de control. La moraleja es que el cerebro decide que es el causante de lo sucedido después de realizar una acción. No obstante, otros trabajos indican que para que surja esa sensación de control tanto las acciones como sus efectos deben coincidir con las intenciones del sujeto. Si no es así, la ilusión de control desaparece.
    Todos estos resultados hacen pensar a muchos científicos que el libre albedrío no es más que un espejismo creado por el cerebro. Mark Hallett, del National Institute of Neurological Disorders and Stroke, dice: “El libre albedrío existe, pero es una percepción, no una fuerza rectora. La gente experimenta el libre albedrío. Creen que son libres. Pero cuanto más escudriñas, más te da cuenta de que no lo tenemos”. A los investigadores como Wegner no les interesa decidir si existe o no, sino por qué creemos que lo tenemos. Sus experimentos le indican que nuestro cerebro está programado para creer que si pensamos en algo, ese algo va a suceder; nos hace creer que controlamos nuestras acciones.
    Para ilustrar este punto veamos qué sucedió cuando Wegner llevó al laboratorio un número clásico de los cómicos. Una persona, delante de un espejo, viste un traje, pero son los brazos de otra persona situada detrás los que pasan por las mangas. Lo curioso es que si lleva puestos unos cascos que le predicen un momento antes cómo se van a mover los brazos, aparece en el sujeto una sensación de control sobre ellos. El cerebro, automáticamente, asumía que controlaba esos brazos.
    ¿A qué conclusión nos llevan todos estos trabajos? Suponiendo que existiera el libre albedrío, no hay manera de distinguir cuándo nuestras acciones responden a nuestros deseos (por ejemplo, estirar la mano para coger una galleta) de aquellas en las que se trata de una ilusión. Si nuestro cerebro es incapaz de diferenciar ambas, ¿Cómo podemos estar seguros de que existe el libre albedrío? ¿Es siempre esta sensación de control una quimera? No lo sabemos. Wegner compara la elección consciente con un mago realizando su espectáculo. Aparentemente, los efectos que realiza el ilusionista son causados por el movimiento que percibimos de sus manos, pero no es así. Ahí algo más que no vemos y es la verdadera causa. Del mismo modo, la simple decisión consciente de hacer algo no tiene por qué ser la causa de que lo hagamos.
    Tanto si es una ilusión como si no, la noción de libre albedrío es útil y adaptativa, esto es, da ventaja evolutiva. Lo necesitamos para vivir; el mundo no tendría sentido para nosotros si creyésemos que los comportamientos de los demás no estuviesen causados por ellos mismos. Diversos investigadores, como Elizabeth Spelke de Harvard, en experimentos con bebés con tan solo unos pocos meses, han demostrado que poseen diversas habilidades mentales, como estimar si hay muchos o pocos objetos en una imagen, o que tienen (o creen tener) algo parecido a una noción de libre albedrío.
    Sin embargo no todo está perdido. En 2007 Bjorn Brembs, de la Universidad Libre de Berlín parece haber encontrado la tabla de salvación en una de las mejores amigas de los biólogos, la mosca de la fruta. Los animales, y particularmente los insectos, suelen compararse con robots que solo responden a estímulos externos. ¿Qué pasaría si no los tuvieran? Para explorarlo Brembs colocó la mosca en una habitación blanca, sin ningún tipo de pista visual.
    En lugar de volar siguiendo un patrón totalmente aleatorio, como el ruido blanco de una radio no sintonizada, “el análisis de los datos descubrió una variabilidad en las elecciones de la mosca que revelaba una firme componente no-lineal, propia de los procesos biológicos”: el cerebro de la mosca iba generando espontáneamente un plan de vuelo predeterminado. “La decisión de torcer a la izquierda o la derecha de la mosca, que cambiaba todo el tiempo, provenía del cerebro”, dice. ¿Ha encontrado una base biológica para el libre albedrío? Brembs lo cree así. Para él es una función básica del cerebro. “No hemos demostrado que exista el libre albedrío, sino que puede existir”, sentencia George Sugihara, el matemático del The Scripps Institution of Oceanography de la Universidad de California en San Diego que analizó los datos. “Hemos eliminado las dos propuestas clásicas contra el libre albedrío: la aleatoriedad y el determinismo puro”. Esto no implica, por supuesto, que la simpática mosca tenga conciencia.
    Otro golpe al anti-libre albedrío ha venido de la Facultad de Psicología de la Universidad de Queensland, Australia. Allí los trabajos desarrollados en 2007 por Derek Arnold sobre cómo enfermedades como el autismo, la esquizofrenia o la dislexia modifican la percepción del tiempo, ponen en duda una cuestión que subyace a los experimentos de Libet y compañía: la percepción subjetiva del paso del tiempo. Arnold ha descubierto que detectamos los grandes cambios más rápidamente que los pequeños. No sólo eso, también nos parece que tienen lugar antes que los cambios pequeños. “La magnitud del cambio tiene un mayor impacto en la percepción del tiempo transcurrido en una secuencia de hechos (timing) que en la capacidad para detectar ese cambio”, comenta Arnold. Dicho de otro modo, somos conscientes de que algo ha cambiado (por ejemplo, si hemos tenido un tic) cuando estamos seguros de ello, no cuando lo detectamos por primera vez.
    ¿Qué implica este descubrimiento sobre el libre albedrío? Los experimentos de Libet parten de una suposición básica: tenemos un acertado sentido del timing. Pero los experimentos de Arnold sugieren todo lo contrario. “Somos conservadores; nuestra valoración del timing refleja cuándo estamos seguros de la detección, no de cuándo lo detectamos por primera vez”. El retraso encontrado por Libet puede estar relacionado con este hecho: no nos fijamos en la hora del reloj cuando decidimos por primera vez mover la mano, sino cuando estamos convencidos de que lo hemos decidido. “Somos responsables de nuestras decisiones –dice Arnold-. Simplemente no estamos muy seguros de cuándo las hemos tomado”.
    En dos experimentos recientes, los psicólogos Kathleen Vohs de la Universidad de Minnesota y Jonathan Schooler de la Universidad de Columbia Británica han puesto a prueba el efecto que tiene creer en el libro albedrío sobre nuestro comportamiento ético. Para ello, propusieron a varios estudiantes realizar un examen de matemáticas ante un ordenador, pero se les advertía que el programa no funcionaba del todo bien porque a veces las respuestas aparecían en la pantalla. Para evitar verlas debían presionar la barra de espaciado tan pronto como asomaran. En definitiva, se apelaba a la honradez de los estudiantes. Previo al examen se les habían dividido en dos grupos. A uno se les había entregado un texto donde se afirmaba que estaba científicamente demostrado que el libre albedrío era una ilusión, un efecto espurio de la química cerebral. A la otra mitad no se les dijo nada. ¿Qué grupo copió más en el examen? El primero. En un segundo ensayo los psicólogos dieron a sus estudiantes un test cognitivo muy difícil. Debían resolverlo sin ayuda y al final les cantaban las respuestas para que se autocorrigieran. Por cada acierto podían levantarse y coger un dólar de un sobre situado en el otro extremo de la habitación. Aquellos que creían en el libre albedrío fueron más reticentes a autorregalarse el dólar.
    Ahora bien, para estos investigadores sus resultados no son generalizables ni explican nuestras formas de conducta éticas, mucho más importantes que el mero hecho de copiar en un examen. Sin embargo, muchos creen que si no existe el libre albedrío nos dedicaríamos a hacer lo que quisiéramos por obra y gracia del mantra “qué importa”. No tiene por qué ser así, del mismo modo que no creer en un ser superior deviene en una falta de moral absoluta. ¿No es más probable que dudar de la existencia del libre albedrío nos sirva para proporcionar una excusa ante los demás por haber hecho lo que nos dio la gana? Dice un viejo aforismo que el carácter es hacer aquello que debes hacer aún sabiendo que puedes hacer cualquier otra cosa. El problema fundamental se encuentra, como apunta el psicólogo Steven Pinker, en que acabamos confundiendo explicación con exculpación. ¿Saben que es lo más curioso? Sea el libre albedrío una ilusión o no lo sea, todo seguiría como hasta ahora.

    Todo pasa | Historia – Reflexión

    Todo pasa | Historia – Reflexión

    Nuestra vida es un viaje lleno de etapas pasajeras, subidas y bajadas; valles y desiertos; montañas, puentes y túneles.
    Estamos en el camino…
    Preparamos el viaje con aquello que será más necesario para nuestro aprendizaje…
    Pero…
    Todo pasa… y todo cambia…
     EL ANILLO DEL REY
    http://www.energiadiksha.es/gestion/wp-content/uploads/2012/05/anillo.jpg“Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:
     - Me estoy fabricando un precioso anillo.
    He conseguido uno de los mejores diamantes posibles.
    Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre.
    Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.
    Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total…
    Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.
    El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia.
     El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:
    -No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje.
    Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje -el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas -le dijo- mantenlo escondido en el anillo.
     Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.
    …Ese momento no tardó en llegar.
     El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino…
    De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso:
     Simplemente decía “ESTO TAMBIÉN PASARA”.
    Mientras leía “esto también pasará” sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.
    El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido.
    Aquellas palabras habían resultado milagrosas.
    Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino.
     Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes… y él se sentía muy orgulloso de sí mismo. El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo: -Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.
    -¿Qué quieres decir? -preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.
    -Escucha -dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.
    El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido.
     El rey pudo terminar de comprender el mensaje que lo llevaba al equilibrio. Se había iluminado.
     Entonces el anciano le dijo:
    -Recuerda que todo pasa y ninguna situación dolorosa o placentera nos debe desviar y sacarnos de nuestro centro.
    Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza.
    Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.
    No debemos caer en desesperación, debemos aprender de cada situación.
    El Padre nos espera, nos lleva y nos guía en cada estación y limpia heridas profundas que dejó el camino recorrido en donde permanecimos con los ojos llenos de esperanzas.
    FUENTE http://cienciacosmica.net

    jueves, 27 de noviembre de 2014

    Crecimiento De Los Cuerpos En Vía Al Desarrollo Espiritual, por Jorge E. Morales

    FUENTE http://hermandadblanca.org
    planos cósmicos1.- Como lo demuestra la gráfica de la izquierda, el Cosmos está dividido en 7 Planos, por lo que el 7º Plano Cósmico; donde está nuestro Sistema Solar, también se divide en 7 Mundos, que son necesarios para que la Mónada o Chispa Divina desarrolle sus potencialidades y deje de ser Chispa Divina, para convertirse en Llama Divina creadora de planetas, Sistemas Solares, constelaciones, galaxias, etc. Y al igual que una semilla; que es sepultada en las profundidades de la tierra, para que con el tiempo emerja convertida en un esplendoroso árbol dando nuevos y mejores frutos, la Mónada desciende por entre los 7 Mundos, del 7º Plano Cósmico, requiriendo para ello envestirse o envolverse de 3 vehículos del Espíritu (Átmico o Divino, Búdico o de Vida y Humano o el Alma) con sus 4 cuerpos (Mental concreto, de deseos, emocional o astral y físico [Vital o etérico y químico o denso]), conforme lo indica la gráfica de la derecha. Lo que en parte podría explicar por qué los humanos ordinarios, tenemos una vida o encarnación septenaria.
    2.1.- A los 7 años, se termina de consolidar el funcionamiento del polo negativo del éter químico (Excreción), conjuntamente con su polo positivo (Asimilación); por lo que el niño/a come e ingiere líquidos y realiza sus funciones de asimilación y excreción, por sí mismo/a. Igualmente; a los 7 años, se concluye la formación del cuerpo físico químico o denso (Sólidos, líquidos y gases), para empezar el verdadero crecimiento o desarrollo del cuerpo físico.
    cuerpos astrales y sutiles2.2.- A los 14 años; la pubertad o adolescencia, es cuando finaliza la definitiva activación del polo negativo del éter vital o de vida (Fluidos), simultáneamente con su polo positivo (Procreación). Lo que le permite al joven o a la joven realizar las funciones hormonales y de producción de fluidos corporales, con las actividades sexuales de propagación. Colateralmente, con el pleno funcionamiento de los polos positivo y negativo del éter de vida o vital; del cuerpo físico etérico, también comienza el desarrollo del cuerpo de deseos, emocional o astral. Y esa podría ser una de las razones de que la pubescencia sea una de las etapas más difíciles del humano corriente, todo debido: 2.2.1.- A que es algo arduo controlar los nacientes sentimientos que emergen del cuerpo de deseos o astral, cuando no se ha formado completamente el cuerpo mental concreto o la mente, para que cumpla su función de dominio sobre las emociones. 2.2.2.- Cuando el niño o la niña no recibe la suficiente lactancia materna; que amén de ser muy importante para el desarrollo psicológico (Mental y emocional o astral) de la persona, también limita el crecimiento de la glándula timo que está muy relacionada: a.- Con el mantenimiento y la producción de sangre hasta los 7 años. b.- El cabal crecimiento de las glándulas sexuales masculinas o femeninas. c.- Y la producción de las hormonas necesaria para el mantenimiento del sistema inmunológico, la actividad e interrelación entre células y tejidos periféricos, y la apropiada expansión de elevados o excelsos sentimientos. 2.2.3.- La escueta afectividad que reciba el niño o la cuerpo físiconiña; desde el nacimiento hasta los 14 años, de sus progenitores y del resto de la familia. Por eso la gran importancia de los primeros años de vida hasta los 14 años, dado a que la futura felicidad dependerá básicamente del apropiado amamantamiento, amor familiar y del cabal crecimiento de la glándula timo o la glándula del amor (Regentada por Tauro B y Venus Q). Sin embargo, existen muy pocas casos; de quienes por karma recibieron poca o ninguna afectividad durante su niñez, pero en la madurez, adultez o a la tercera edad, de algún modo supieron desarrollar el Amor interno del Espíritu.
    2.3.- A los 21 años; en la madurez, la persona completa la formación del polo negativo del éter luminoso (Sentidos) y de su polo positivo (Calor corporal y producción de sangre), por lo que se termina el desarrollo del cuerpo físico denso al reducirse la glándula timo y comenzar la producción de sangre y calor corporal, propio o individual. Adicionalmente; a los 21 años, es cuando comienza el surgimiento del cuerpo de deseos o astral superior (Valores morales y virtudes) y el verdadero nacimiento de la mente o del cuerpo mental concreto, porque la persona desarrolla un limitado control de las emociones.
    2.4.- A los 28 años; o la adultez, es cuando culmina el desarrollo del polo negativo del éter reflector (Memoria), paralelamente con el funcionamiento de su polo positivo (Razón), del cuerpo físico vital o etérico. Por lo que a los 28 años, la persona podría considerarse cuerposcompletamente madura física, emocional y mentalmente.
    2.5.- A los 35 años; y a través del conocimiento de sí, la persona comienza el proceso de sublimación del éter luminoso (Sangre, calor corporal y sentidos), del cuerpo físico etérico. Lo que impulsa a realizar los ejercicios pertinentes para la producción de sangre y calentamiento del cuerpo físico denso a voluntad; y a su vez a comprender que muchas veces lo percibido por los cinco sentidos, es un engaño o una incorrecta interpretación del cerebro. Paralelamente se empieza con la concretización de la vida material; y debido a la fortaleza adquirida por el cuerpo mental concreto, se inicia con la dirección de los bajos sentimientos del cuerpo de deseos, emocional o astral inferior. Desde los 28 a 35 años, es la etapa cuando se producen los casamientos, la formalización de la familia, la adquisición de bienes e inmuebles, y se labora en pro del aseguramiento material para el futuro familiar y personal. Pero para quienes en otras vidas han trabajado en el sendero espiritual, comienza el período de las Iniciaciones Espirituales; en la que al menos, se debería alcanzar la 1º Iniciación Espiritual (Pleno dominio del cuerpo físico). Recordemos que a los 33 años, fue cuando el Maestro Jesús, física, emocional y mentalmente pudo lograr el pináculo de su glorificación Crística.
    2.6.- A los 42 años; la etapa de los grandes cambios, es cuando la persona verdaderamente toma la decisión de: a.- Seguir íntegramente por el camino material, obviando completamente lo espiritual. b.- Utilizar lo material como soporte, para financiar y proyectar el desarrollo espiritual. c.- Dejar completamente la vida material; y sumerge de lleno en el mundo espiritual, porque en otras vidas se ha alcanzado cierto progreso. Por lo que quienes deciden hollar el sendero espiritual; en parte o totalmente, emprenden la causa de sublimación del éter reflector (Razonamiento y memoria) del cuerpo físico vital o etérico, bajo los siguientes procedimientos: 1.- Cambios de los condicionamientos sociales (Familiares, culturales, raciales, educacionales, religiosos, políticos, militaristas, económicos, geográficos, comunicacionales, etc.)1 por conocimientos humanidad ordinaria(Útiles, buenos y verdaderos) que enriquezcan el Alma o el Espíritu Humano. 2.- Transmutación de debilidades y vicios del cuerpo de deseos o bajo astral; por fortalezas y virtudes anímicas, del cuerpo de deseos o astral superior. Por lo que quienes en otras encarnaciones han trabajado en la vida espiritual y han conseguido la 1º Iniciación, ahora es el tiempo para merecer la 2º Iniciación Espiritual (Control total del cuerpo de deseos, emocional o astral).
    2.7.- A los 49 años; con el enaltecimiento de los éteres luminoso y reflector del cuerpo físico vital o etérico; lo que coadyuva a la formación del Cuerpo del Alma, se comienza con la labor de ganar los méritos para alcanzar la 3º Iniciación Espiritual (Completo control del pensamiento; el cual incluye, el cuerpo mental concreto o la mente y el pensamiento superior o el Espíritu Humano o el Alma). Por tanto, quienes en otras vidas han estado hollando el sendero espiritual; y a los 49 años logran su 3º Iniciación, no necesitan reencarnar o nacer más, porque no poseen causa para formar nuevos cuerpos y continuar en el samsara2 de la vida. Por eso es que algunos autores y Maestros espirituales llaman ‘causal’, a la región superior del pensamiento abstracto o superior; debido a que es allí, en donde las Almas o los Espíritus Humanos se reúnen con los Srs. o Ángeles del Karma, para sopesar las causas provistas por sus átomos simientes o permanentes, para ingresar o no en la cadena o círculo de la vida. Sin embargo; habiendo alcanzado la 3º Iniciación Espiritual, existen algunos seres humanos (Quien ha logrado encarnar su Ser o Espíritu) o Avatares, que deciden encarnar sólo para ayudar a la humanidad. Por otra parte; hasta la 3º Iniciación Espiritual, es hasta lo que humanamente se puede llegar en el 4º Periodo Terrestre, por las restricciones físicas que impone la Tierra y el cuerpo físico denso, que imposibilita una mayor expansión de las energías del Espíritu, para alcanzar las Iniciaciones Espirituales mayores solares y cósmicas siguientes: 4º Iniciación (Dominio total del Espíritu de Vida o Búdico), 5º Iniciación (General hegemonía del Espíritu Divino o Átmico), 6º Iniciación (Conversión de Chispa Divina Monádica en Llama Divina) y 7º Iniciación (Integración con Dios o regreso al Padre).
    3.- Si luego de superado los 35 años; y todavía no hemos alcanzado ninguna de las iniciaciones antes descritas, quiere decir que todavía estamos en el arduo trabajo de conocimiento de sí y buscando la manera de habituarnos a mantener la atención de la mente enfocada en la luz interior del Espíritu, para pensar, sentir, actuar o inhibirnos con consciencia (Quintaesencia extraída por el Alma o el Espíritu Humano de los conocimientos adquiridos en las experiencias superadas en todas las encarnaciones o vidas), con el fin de espiritualizar los cuerpos y alcanzar las iniciaciones espirituales previstas.
    Por: Jorge E. Morales H.

    Del Autoengaño al engaño colectivo


    FUENTE http://www.animalespiritual.com



    Nacimiento y crianza
    Todo nuestro sistema de creencias se organiza durante nuestra infancia, basado en las palabras nombradas por las personas más influyentes afectivamente.

    Todo nuestro sistema de creencias se organiza durante nuestra infancia, basado en las palabras nombradas por las personas más influyentes afectivamente. La mayoría de las veces esa persona ha sido nuestra mamá. Lógicamente todo eso que mamá nombró, estuvo teñido por el punto de vista desde el cual ella observaba y comprendía la vida.
    Luego crecemos… pero las interpretaciones, los recuerdos y las opiniones que emitimos, suelen seguir la línea establecida desde tiempos remotos. Podemos decir que casi todos los individuos crecemos usando una “lente prestada”. ¿Cómo sería una lente propia? Para que se haya organizado, deberíamos haber contado con adultos conscientes y dispuestos a observarnos y a preguntarnos a cada instante, acompañándonos en el despliegue de nuestros procesos afectivos íntimos.
    La cuestión es que el auto engaño es muy habitual. Simplemente hemos crecido creyendo que somos “eso” que mamá ha nombrado: El más bueno, el más valiente, el más maduro, el más tonto o el más molesto. Luego disponemos nuestros escenarios desde esas miradas parciales, es decir incompletas.
    ¿Cómo podríamos superar esos auto engaños? En principio, aceptando las voces de los demás, sobre todo de quienes observan el territorio desde puntos de vista bien diferenciados. Porque no se trata de quien tiene razón, sino de ampliar la mirada.
    Esto que ocurre habitualmente en nuestras vidas privadas, se plasma de manera análoga a escala social. Las comunidades somos la suma de muchos individuos -quienes incluso cuando las realidades internas, las experiencias y los sentimientos nos conduzcan a otro lugar- preferimos defender nuestras creencias engañadas y alejadas de nuestro ser esencial. Es automático. Por lo tanto, entre todos organizamos comunidades fáciles de engañar. Sostenemos ejércitos de personas aferradas a cualquier creencia dicha por alguien en quien delegamos poder y a quien no estamos dispuestos a contrariar. Como a mamá.
    Por eso descreo de las transformaciones sociales si no vienen entrelazadas con procesos individuales comprometidos con nuestra realidad interior. Necesitamos abrir el juego. Precisamos no concordar ni alinearnos con nadie, revisando los estragos de esa lealtad emocional organizada durante nuestra primera infancia. ¿Por qué lo haríamos? Porque ya no somos niños. En cambio seguir creyendo fielmente cualquier cosa dicha con carácter y decisión, nos deja con las manos atadas.
    Es muy fácil engañar a sociedades enteras, cuando la mayoría de quienes somos adultos hoy nos hemos alineado ciegamente a los deseos de mamá. Cualquier político lo sabe.

    Por Laura Gutman
    Laura Gutman es escritora. Lleva publicados varios libros sobre infancia, maternidad, paternidad, adicciones, violencia social y sobre la metodología de construcción de la “biografía humana”. Dirige una Institución con base en la ciudad de Buenos Aires que cuenta con una Escuela de capacitación Profesional y un Equipo de Profesionales que asisten a hombres y mujeres adultos.
    Imagen cortesía de Kathy-Klein

    miércoles, 26 de noviembre de 2014

    Los diferentes estadios de la materia que conforman cada cuerpo sutil del hombre

    Por David Topí

    David Topi
    Seguimos haciendo un resumen de conceptos que ya hemos tocado muchas veces en el blog, pero unificándolos un poco más con la ayuda de la forma de verlo de los antiguos filósofos griegos. Ya vamos viendo que la información que las enseñanzas pitagóricas nos han legado, comparado con muchas de las corrientes filosóficas o místicas de nuestros días, tienen correspondencias muy parecidas entre si, y, varíen mucho o poco los nombres que diferentes escuelas le pongan, solemos encontrar que las estructuras en las que fomentan su conocimiento metafísico resulta ciertamente similar en muchos de los casos. Quizás la parte exotérica de estas enseñanzas difieran algo de las esotéricas, aquellas reservadas solo para los verdaderos iniciados, ya que, tradicionalmente, solo se desvelaban los llamados “misterios menores”, aquel conocimiento que podía ser comprendido más o menos fácilmente, a aquellos que se adentraban por primera vez en estos temas, antes de entrar en cosas más complicadas y ocultas dentro de las escuelas iniciáticas.
    La composición energética de los cuerpos del hombre
    Si recordamos, en nuestro sistema solar, manifestado y formado solo por los siete últimos planos de la estructura de nuestro universo (los más densos, del 43 al 49), toda manifestación energética por combinación de las mónadas o unidades primarias de conciencia daban lugar a siete estados diferentes de la materia, que son:
    1 (el más sutil):. estado atómico, 2. estado sub-atómico, 3. estado súper-etérico, 4. estado etérico, 5. estado gaseoso, 6. estado líquido y 7 (el más denso): estado sólido.
    Con esto en mente, es sencillo darse cuenta, cuando entramos a analizar la composición energética del ser humano, que cada uno de los cuerpos sutiles de los que estamos compuestos obedece a un cierto tipo de combinación de estos estados de materia anteriores, según del plano del que estemos hablando. En el artículo sobre cuerpos sutiles y centros de control, explicábamos resumidamente los siete cuerpos del ser humano:
    Primer cuerpo: El cuerpo físico + cuerpo etérico, que suelen considerarse juntos, siendo el cuerpo etérico lo que mantiene unido la estructura química y orgánica del cuerpo físico, ya que es la plantilla o molde del mismo. Está relacionado con el primer chakra, y con el centro instintivo del cerebro.
    Segundo cuerpo: El cuerpo emocional, lleva todas nuestras emociones y sentimientos, pero especialmente los más bajos, los deseos y pasiones. Está relacionado con el segundo chakra, y con el centro emocional del cerebro.
    Tercer cuerpo: El cuerpo mental. Portador de todos los pensamientos, ideas, sistemas de creencias, patrones de conducta, memorias, etc. Está relacionado con el centro intelectual inferior y con el tercer chakra.
    Cuarto cuerpo: El cuerpo espiritual. También se le llama el cuerpo causal. Está relacionado con el chakra del corazón y con el centro espiritual, es decir, con la consciencia de la persona y su nivel de desarrollo. Es este chakra, centro y cuerpo el que actualmente nos permite o importa más en el paso de nivel evolutivo, de densidad, que estamos viviendo.
    Quinto cuerpo: También llamado cuerpo átmico. Relacionado con el centro motor o automático y con  el quinto chakra.
    Sexto cuerpo: El cuerpo emocional superior. Relacionado con el sexto chakra y el centro emocional superior.
    Séptimo cuerpo: El cuerpo samadhico o ádico. Relacionado con el séptimo chakra, y con el centro espiritual superior.

    De todos estos, los más importantes son los cuatro primeros, pues son los que están principalmente desarrollados en todos los seres humanos. Ahora, ¿de que tipo de energía está hecho cada uno de estos cuerpos? Pues como ya podréis suponer, de la materia de cada uno de los planos que les corresponden y a los que se conectan como vehículo evolutivo en ese plano. Así:
    • Cuerpo físico: formado por la materia del plano 49, estados 5, 6 y 7 (gas, líquido, sólido)
    • Cuerpo etérico: formado por la materia del plano 49, estados 2, 3 y 4 (sub-atómico, súper-etérico y etérico)
    • Cuerpo emocional: formado por la material del plano 48, estados 2 al 7
    • Cuerpo mental: formado por la materia del plano 47, estados 4 al 7
    • Cuerpo causal: formado por la materia del plano 47, estados 1 al 3
    Es decir, el cuerpo físico está formado por la combinación de partículas fundamentales, átomos primordiales del plano 49, en sus tres estados inferiores. El etérico, formado por partículas del mismo plano, pero en sus estados más elevados. El cuerpo emocional, está formado por átomos elementales de tipo 48, y el cuerpo mental y el casual, por átomos elementales de tipo 47, el primero en los estados más densos y el segundo los menos. Para que un átomo primordial de un plano determinado se forme, 49 átomos primordiales de un plano superior se juntan y crean un “átomo” más “denso” que, entonces, se convierte en materia prima para el plano a ser proyectado o creado.
    Si lo queréis ver de otra forma, cada “bloque básico de energía-materia-consciencia” del plano físico (el 49 de la escala) está hecho por 49 “bloques básicos” del plano superior (el 48). Cada bloque básico del plano 48, está hecho de 49 “bloques básicos” del plano 47, y así subimos y subimos hasta llegar a la Fuente.
    Si hacemos un simple calculo matemático, un solo “bloque básico” o átomo primordial del plano físico está compuesto por 4948 átomos o partículas fundamentales del plano 1, el primer plano desde la Fuente. Y nosotros aun tenemos a la ciencia y al CERN buscando las partes más pequeña en la que se puede dividir la materia… si Tales de Mileto levantará la cabeza posiblemente nos miraría asombrados por ello :—)
    Cada cuerpo una función
    De forma genérica, cada cuerpo sutil está compuesto por una membrana exterior hecha de la materia en estado atómico del plano al que corresponde (el cuerpo etérico, de materia 49:1, el emocional, de materia 48:1, etc.). Luego, normalmente, la “masa” energética de ese cuerpo pertenece a la clase más densa del mismo plano (cuerpo físico, materia en estados 5, 6, y 7, cuerpo emocional, materia 48:7, cuerpo mental, 47:7, etc.), y finalmente, en todo cuerpo sutil está presente un átomo permanente que llamamos átomo simiente, y del que ya hemos hablado en otros artículos.
    Por otro lado, como ya habíamos dicho en aquel otro artículo sobre el proceso de encarnación, los cuatro cuerpos inferiores se renuevan en cada vida, no son permanentes, y la materia que los forma se regenera, “limpia”, transmuta y vuelve a crearse para que, en cada nueva existencia que tenemos podamos volver a entrar con unos “trajes” nuevos a una nueva experiencia (aunque son todas simultáneas, cuando no lo percibimos desde nuestra perspectiva lineal del tiempo). El etérico nos permite tener percepciones y sensaciones, y, así como la sangre circula por el cuerpo físico, el chi, prana o simplemente la energía vital, circula por este otro cuerpo, algo que la medicina china, la acupuntura, o las técnicas de sanación energética conocen y usan para equilibrar y sanar. El emocional nos permite tener emociones y sentimientos, y el mental nos permite tener la capaz de pensar y discernir. El causal es finalmente lo que nos diferencia del reino animal, pues nos proporciona un sentido espiritual de la vida y a través de el, como cuerpo permanente que se mantiene de encarnación en encarnación, el ser que somos, la mónada que representa nuestra “partícula divina” individual, progresa y mantiene un sentido de continuidad a lo largo de su periplo evolutivo.
    Ser, Alma, Espíritu
    Al igual que los mayas, los egipcios y otras culturas y líneas esotéricas, las enseñanzas pitagóricas distinguían entre el “ser” , como la mónada o núcleo central de la conciencia que somos (intuyo que es el “Core”, que llama Bárbara Ann Brennan), el espíritu, como el primer “traje” que lo recubre y se inserta en el cuerpo humano, y el alma, como el segundo traje que le permite interactuar con el cuerpo físico. En esta composición, el alma es la suma o envoltorio de los cuerpos energéticos inferiores (causal, mental, emocional y etérico), constituida por la materia de los planos 47, 48 y 49. El espíritu estaría formado por materia de los planos superiores (búdico y átmico en esta nomenclatura) y el ser/mónada estaría constituido por la materia de los planos monádico y/o ádico.
    Para terminar de hilvanar y encajar conceptos, puesto que en las diferentes oportunidades de trabajar con aquellos que nos asisten desde planos superiores hemos preguntado mucho por estos temas, simplemente notar que el core, la mónada, la chispa divina, la matriz de luz o el ser (con minúsculas) desde mi punto de vista son términos sinónimos o relacionados, manifestando esta “cascada” en la estructura de aquello que somos:
    Sub-Fuente (por ejemplo nuestro Logos de la vía láctea) –> SER (ente del cual hemos “nacido”) –> yo Superior (porción del SER que coordina y gestiona todas las proyecciones y encarnaciones) –> ser/core/matriz de luz (porción del SER que encarna en un cuerpo físico a través del Yo Superior) –> Espíritu (primer envoltorio del ser) –> Alma (segundo envoltorio) ––> Cuerpo físico.

    David Topi

    ¿Cómo limpiar tu aura de los parásitos mentales?

    FUENTE http://www.elsecreto-lda.com.ar

    Efectivamente tu aura –ese poderoso campo energético que rodea tu cuerpo físico– se lesiona por las múltiples interferencias que provienen de lo emocional y también por culpa de esos parásitos.
    En la gran mayoría de los casos, esto se da por pensamientos que no están aferrados a la realidad sino que solamente tú permites que nazcan y se cultiven en tu mente.
    Unas veces esas interferencias o heridas del aura son fáciles de identificar, otras son más densas y
    complicadas, pero en todos los casos tienen solución, siempre y cuando tengas voluntad.

    Marino de Jesús Corrales Morales, parapsicólogo y experto en regulación del aura y manejo de la cámara Kirlian para la estabilización de la misma dice que –lo más importante es saber que el aura cambia constantemente y refleja nuestros estados de ánimo.

    ¿Los colores? Cuando hay enfermedad tu aura se agujerea y se torna color marrón. Si has tenido intimidad tu aura se verá violeta con tonos de naranja y rojo. Color plata y dorado, estas tranquila y equilibrada.
    .

    Proyectas azules y violetas cuando luces saludable, pero si tu estado de ánimo es bajo y negativo, ella se arruga, se llena de grietas y se ve negra, asegura Marino de Jesús.

    Para el médico Santiago Rojas Posada, –cada vez que expandes tu campo energético porque estás alegre, porque entras en contacto con la naturaleza, o te metes al mar, estás limpiando tu aura. De igual manera, cuando salen a relucir tus sentimientos altruistas y actos por ayudar al prójimo contribuyes al mismo efecto.

    Utiliza tus manos y una vela
    Cuando tengas desequilibrada el aura o sientas que está en desbalance, practica el siguiente método, propuesto por Marino Corrales.

    Tápate con un dedo uno de los huequitos de la nariz y respira profundamente. Toma aire solamente por esa fosa nasal y cuenta hasta nueve –números cabalísticos, no números pares–.

    Suelta el aire por la boca. Hazlo por tres minutos, repitiendo la acción, una y otra vez.

    Otro ejercicio que puedes hacer es ponerte una vela encendida frente al ombligo e imaginar que te entra un chorro, un haz de luz por allí.

    Inhalas aire por tu nariz, sientes que el estómago se contrae y luego sacas ese aire por la boca. Para armonizar la respiración en estos dos casos puedes usar una onza de esencia floral de menta. La debes oler antes de hacer los ejercicios. Te ayudará a tranquilizarte y abrir tu mente.

    Sonidos y colores que purifican el aura
    Según el psiquiatra Ricardo Angarita, si tu aura sufre a causa de la depresión, necesitas ‘iones menos’, climas con mucha luz, sol, mar y medidas de activación con ejercicios de los centros de energía: yoga, kung fu, thai chi chuan, acupuntura, un estilo de vida yóguica.

    Alimentos calientes como la pimienta o el jengibre, todos los de color fuego funcionan para ir equilibrando el aura. Puedes escuchar música de Mozart, Vivaldi, Bach y llevar ropa de colores claros, satinados y brillantes.

    ¿Estás desbalanceada por rabias e irritabilidad? En ese caso te conviene un clima de montaña.
    No comas ají, alimentos picantes o condimentados porque desencadenan más rabia y podrías perder el autocontrol. Suprime bebidas estimulantes y detente a reflexionar si este sentimiento que sientes vale la pena. Prefiere música del Barroco europeo, el cantollano o gregoriano y usa ropa de las gamas de verdes y azules.

    Un ejercicio efectivo….
    Con el celular apagado, ojalá los ojos cerrados y un ambiente sin ruido, concéntrate en tu respiración, conócela, siéntela y no pienses en nada. Si llega algún pensamiento, lo ves venir y lo dejas ir como si vieras pasar un carro.

    Ahora siente los latidos de tu corazón y desde ese órgano que te dice que estás viva, ves la luz rosada que sale y que gira en el sentido de las manecillas del reloj y te envuelve y cada vez sale más y más luz que envuelve tu cuerpo, purifica tu espíritu de cualquier dolor e inunda cada célula de tu cuerpo.

    Quédate ahí unos momentos y siente cómo emana esa luz y te regocija y ahora siente el “abrazo” de ese color rosado de amor incondicional hacia ti y hacia los demás. De ese color se llenan tus papás, tus hijos, tu familia, tus amigos y todos los seres que te rodean.

    Quédate otro ratito así, respirando, sintiendo y viviendo el efecto positivo de ese armonioso color. Y te estás ahí el tiempo que necesites y cuando creas prudente empieza a regresar despacio, al aquí y al ahora. ¡Notarás el cambio!

    Protégete de energías negativas y activa tu hogar

    Este sencillo baño te ayudará a mantener alta y muy activa tu energía.

    Solo debes mezclar en un recipiente agua, cuatro gotas de esencia de eucalipto, dos gotas de alcanfor y una de gota de limón.

    Báñate con ella y al terminar, enciende un incienso de canela para armonizar el ambiente. Así mismo, enciende inciensos de vainilla, sándalo o canela, recorre todos los rincones de tu casa, no solamente los espacios amplios y abiertos, sino también cada esquina de ella.

    ¿Quieres curarla? Procedimientos profesionales y caseros

    Lo puedes hacer a través de las manos de un experto, de la cámara rusa que estabiliza chacras, la cámara Kirlian (corriente eléctrica alterna en distintos periodos). Una de las señales por las cuales puedes darte cuenta de que tu aura no está bien es por tu bajo estado de ánimo o porque tu ropa empieza como a envejecer.

    martes, 25 de noviembre de 2014

    Cuál es mi Misión




  • Esta pregunta está hoy en boca de todos, desde niños hasta ancianos que buscan su Misión.
    Es un dilema que ha estado vigente en la humanidad desde sus principios.
    ¿Cuál es el propósito de mi vida? ¿Qué rol cumplo en esta totalidad? ¿Qué importancia tengo en este Universo, aunque soy tan pequeño?
    Todos tenemos un propósito… cada semilla, ave, animal, cada humano, cada célula y estrella tienen un propósito por el cual existen. La existencia misma es un propósito: el movimiento; por más absurdo que parezca, el propósito que todos juntos tenemos, es el constante movimiento, nunca debe detenerse, nuestra misma naturaleza lo necesita, nuestros sueños nos impulsan en los momentos en que nos estancamos. Cuando la vida ha llevado a alguien a una monótona vida de oficina, de la cual sabe que no es su realidad, sus sueños son quienes muestran su propósito.
    Nuestras habilidades, aquello en lo que somos buenos, nuestros hobbies, nuestras ideas, por más locas que sean, esos aspectos son los que están metidos en nuestra genética y personalidad, los cuales nos guían hacia nuestro propósito individual. Hay que hacer caso a aquello que sabemos y tenemos como habilidades, ellas son el camino hacia nuestra realización.
    La Misión, no es un trabajo que cumplir, muchas veces podemos creer que nuestra misión puede ser dura, o algo que hemos pactado… pero en realidad, ella es nuestra propia realización como seres. En el proceso de realizar nuestra misión, la vida nos enseña las herramientas con las cuales la lograremos.
    ¿Cuáles son esas herramientas?
    Tenemos dos tipos de herramientas para lograr el cumplimiento de nuestra misión: las Positivas y las Negativas. Ambas nos ayudarán.
    Las Positivas son las que mencioné antes: nuestras habilidades, nuestros hobbies, aquello que nos agrada o en lo que somos buenos. Esto nos acerca a la misión, porque descubrimos que todo lo que venimos a hacer al mundo, está relacionado con lo que nos hace felices. Muchas veces la sociedad castigará o criticará a quienes son felices cumpliendo con sus habilidades, puesto que la sociedad capitalista o comunista no comprende cómo alguien puede subsistir sin el esfuerzo natural al cual el humano está sometido; la idea siempre fue que había que trabajar con el sudor de la frente para lograr algo… pero todos bien sabíamos que eso sólo es una parte del aprendizaje, y que nuestro propósito no se logra con el sudor, sino con la alegría.
    Las Negativas son nuestros karmas, las cosas a las que nos enfrentamos que nos desagradan. Tener que trabajar en sitios a los cuales no le encontramos el propósito, estar en ambientes con personas que nos desprecian o desvalorizan, ayudar sin entender la razón, sufrir una vida de constantes pérdidas o separaciones… Todos estos aspectos negativos a corto plazo, son positivos a largo plazo… es lo que podemos llamar: la Preparación. Estar en situaciones feas, encasilladoras, en trabajos sin entendimiento, todo esto nos hace aptos para enfrentar las adversidades que comprenden nuestra Misión. Debemos estar atentos a ello, pues nos servirán de mucho al hacerlo consciente… piensen: ¿qué saco yo de esta situación? ¿Qué he de aprender de esta experiencia? ¿Qué me aporta este trabajo o relación?
    Todo es un aprendizaje constante y una preparación para el cumplimiento de la Misión… pero lo más loco de este cumplir… es que no importa si eres consciente de haberlo hecho.
    Claro está que cuando uno es consciente de sus propósitos, nos vemos ya en un plano evolutivo más flexible, más sutil. Saber cuál es la Misión individual es importante para nuestra realización como individuos.
    ¿Es bueno saber cuál es mi Misión?
    Deben de tener en cuenta los aspectos positivos y negativos de saber cuál es la misión.
    Lo positivo, como dije: te posiciona en un nivel flexible de la evolución, en la que eres consciente de que todo lo que sucede te está preparando para esa función que has venido a realizar. Estás atento, y dispuesto a estas situaciones.
    El lado negativo es que cuando uno reconoce su misión, está pendiente de su realización… y muchas veces eso le trae problemas. Querer que suceda ya, adelantar los tiempos, las acciones… llega la angustia y desesperación, pues las cosas no salen como se las espera, y así la frustración invade el cuerpo. Ve el contexto y se enloquece al ver la casi imposibilidad de su misión, y prácticamente termina por no cumplirla.
    ¿Entonces… cómo cumplo mi Misión?
    En realidad, la Misión se cumple muy fácilmente: viviendo.
    Despreocúpense de su Misión.
    Hace mucho tiempo, antes de nacer, todos, cada uno de ustedes, se reunió con un grupo de almas, seres, guías y maestros con los cuales debatieron su misión, ellos están ahí para ayudarlos en el cumplimiento de la misma… ¿cómo? A través de “deja vú”, de señales, palabras, películas, libros, carteles incluso… ¿Cuál es mi punto? Que mucha gente cumple su Misión y muere sin saber que la ha cumplido… sin embargo, hizo lo que tenía que hacer.
    Es la Nueva Era un hervidero de ideales que estaban trabados, pero no por haber estado en el inconsciente colectivo, no se hacían.
    Nuestra mayor herramienta hoy a diferencia de ayer, es que SABEMOS que existe una Misión que hemos pactado cumplir. Cosa que antes no sabían, pero sin embargo, se cumplían por el inconsciente y subconsciente.
    No importa cuál es nuestra misión, lo importante es estar atento a las señales que nos guían a su cumplimiento.
    Piensen muy bien lo siguiente… hay muchos que se están conectando o que ya están conectados, y que entre los 5 años y los 20 años ya saben cuál es su misión, pero lo que no saben es que comenzará a concretarse a su 45 o 60 años de edad… mientras tanto pues… se frustran con la vida misma y entran en ira o melancolía. Por eso mismo, mi consejo es el siguiente:
    No vivimos para cumplir con nuestra misión… nuestra misión es vivir. Disfruten de cada instante de la vida, siendo conscientes de que sus vidas son un importante eslabón que han de mover. No se detengan a observar y buscar el propósito de su vida, simplemente vivan, estén atentos, y encuentren el propósito.
    Seguiré insistiendo:
    “…No vivimos por nuestra misión, nuestra misión es vivir…
    …no busquen el propósito de su vida, encuéntrelo en el vivir…”
    Autor: Guillermo F Chapman