Muy recomendada.

viernes, 28 de febrero de 2014

Geometría Sagrada – Sólidos Platónicos por Alicia Jover Martínez


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Todos sabemos algo de geometría, pero quizás nos parece difícil entender como la geometría puede ser algo sagrado y si lo es, algo sagrado y que además cada día cuenta con más personas que se acercan a este conocimiento.
A través de la geometría sagrada entendemos de una manera sencilla para nuestro cerebro izquierdo (intuición y creatividad), cómo existe una conexión profunda en toda la creación, como somos UNO. La geometría sagrada es el lenguaje simbólico de las fuerzas de la creación del universo y nos ayuda a entender mentalmente  lo que ya intuitivamente conocemos, nos ayuda a recordar el origen de lo que somos.
Triángulos , Círculos , Hexágonos , Elipses y espirales existen y aparecen en muchos minerales , vegetales y animales, sin embargo  desde el conocimiento de estas formas seudo-geométricas concretas hasta la creación de las nociones abstractas , fundamentalmente de la Geometría , transcurrieron centenares de miles de años : el tiempo necesario para que la mente reconociese las semejanzas entre las figuras naturales concretas y supiese agruparlas en unos cuantos tipos fundamentales.
Los poliedros regulares convexos son conocidos con el nombre de sólidos platónicos en honor al filósofo griego Platón (428-347 a.C.), aunque algunos investigadores asignan el cubo, el tetraedro y el dodecaedro a Pitágoras (siglo IV a.C.) y el octaedro e icosaedro a Teeteto (415-369 a.C.). Tiempos remotos, desde los principios, solo debemos recordar.
Más allá del exacto origen de estos descubrimientos, les presentamos la relación existe entre estas figuras y la energía porque el espíritu geometriza:
Existen 7 formas principales dentro de la Geometría Sagrada :
los 5 Sólidos Platónicos , el Circulo y la Espiral
Los 5 Solidos Platonicos son el CUBO , ICOSAEDRO , TETRAEDRO , OCTAEDRO , Y DODECAEDRO.
Los 5 Solidos Platonicos son formas completamente simetricas que tienen todos los lados iguales , todos los angulos iguales , de las mismas medidas y que los 5 caben dentro de la Matriz Universal que es la Esfera.
Tenemos al TETRAEDRO que es un triángulo con base: representa la conciencia del fuego.
Tiene 6 aristas, 4 caras triangulares, 4 vértices.
Símbolo de la SABIDURÍA por representar al fuego sagrado, el primer elemento.
El CUBO con 12 aristas, 6 caras cuadradas, 8 vértices representando el secreto del mundo natural.
Es la conciencia de la TIERRA, es la experiencia de lo que ha nacido de la naturaleza.
El OCTAEDRO de 12 aristas, 8 caras triangulares, 6 vértices.
Es el aire, es como 2 pirámides invertidas, unidas en sus bases.
Simboliza la PERFECCIÓN DE LA MATERIA POR EL ESPÍRITU.
El DODECAEDRO con 30 aristas, 12 caras pentagonales, 20 vértices, representa el quinto elemento (eter, prana, chi).
Considerado el poder femenino de la creación y la FORMA MADRE.
El ICOSAEDRO con 30 aristas, 20 caras triangulares, 12 vértices, es la conciencia del agua.
Representa la semilla de la vida, la forma del universo, es lo masculino.
La creación juega transformándose de una forma a otra intercambiando el masculino icosaedro y el femenino dodecaedro, también pasando por los otros sólidos platónicos.
Con el tiempo la geometría se convirtió en un estudio deductivo, idealizado del espacio físico y de las formas tamaños y relaciones de objetos físicos en ese espacio y ahora en estos tiempos es un conocimiento que se está revelando y comienza a formar parte de nuestro lenguaje, el lenguaje del alma.
Alicia Jover  M.
Facilitadora
Terapias de Acompañamiento
Co -Fundadora de http://www.sanacionnatural.net, Co-fundadora de Natural Healing S.L.
Blog: http://aliciajoverm.wordpress.com/

Renunciar al mundo



por Sebastián Alberoniwww.caminosalser.com
Sendero del monte
Fotografía: sendero del monte, por Sebastián Alberoni
Recientemente me ha tocado una vivencia que me generó dolor, o debo decir, yo mismo me generé dolor a partir de una vivencia. Y siempre hay otras pequeñas experiencias que, si uno se descuida, tienden a sumar aún más dolor.
Este dolor reciente me motivó a realizar mis prácticas de meditación, sanación y conexión interior con mayor constancia y dedicación, y es notable la diferencia que siento en mi estado interior a partir de esto. El dolor se abraza, se integra y se disipa, la neblina que parecía mostrarme un mundo de soledad, triste y ajeno desaparece para dar lugar adentro a un día brillante y de pleno sol.
Esta diferencia tan notable me trajo un sentir muy claro: decidir, de una vez por todas, renunciar al mundo. Esto no significa irme a vivir a una caverna, tampoco me refiero a no querer vivir más. Significa renunciar a intentar que el mundo me haga feliz. Renunciar a las expectativas que tengo puestas en el mundo, renunciar a tratar de que los demás me hagan feliz.
La Paz, la Dicha, vienen de adentro, se que en teoría lo sabemos, pero lo compruebo cada vez más, el sentir se hace más y más concreto.
Acompaña a este sentir la elección de seguir plenamente arraigado a la vida y sus vivencias: el contacto con la naturaleza, las caminatas por los senderos de las sierras, el trabajo disfrutado, el deporte y la música compartida, el contacto con mis amigos y seres cercanos o seres por conocer, abriendo más el corazón. Continuar regando y disfrutando todos los vínculos pero sin pretender encontrar a “ese amigo” o a “ese grupo de personas” que me haga feliz. Soltar también la expectativa de que mi pareja u otros seres cercanos me tengan que hacer feliz.
Incluso mi pequeña hija a quien tanto amo, bendición de luz, amor y alegría, disfruto compartir con ella mi felicidad sin hacerla responsable de la misma. Los hijos crecen y llegado un punto naturalmente irán tomado una sana distancia para vivir su vida. Si no los cargamos con el peso de hacernos felices siempre podremos compartir con ellos nuestra felicidad.
En pocas palabras: Vivir todo a pleno, pero sin pretender que nada nos haga felices, sabiendo que la verdadera dicha siempre está disponible adentro, y que solo hay que disponerse a ir hacia allí.
Y paradójicamente, cuando más lo vivimos así, cuando más peso le quitamos a los demás y a las vivencias, más felicidad encontramos, en los vínculos, en las vivencias, en todo, sencillamente porque permitimos que esta surja de adentro y fluya hacia afuera.
Es importante observar que el ego no se apropie de esta búsqueda de  renunciar, ya que nos puede llevar hacia pensar en no querer vivir más, a fantasear con la muerte. Si renunciamos de la manera descripta, si nos entregamos a nuestro Ser, no puede haber más que Dicha y Paz, es así de simple. Aclaro que cuando aquí hablamos de observar al ego o personalidad, la idea no es luchar, ya que la lucha interna no tiene sentido. La idea es ir hacia una integración de todo lo que somos, entregándonos a nuestro Ser y dejando que todo se funda y sea abrazado allí, en lo que Es.
Otro aspecto importante del renunciamiento es soltar definitivamente y respetuosamente una situación y un vínculo en el que por mucho tiempo tuve puestas ciertas expectativas no cumplidas, comprendiendo que son esas expectativas propias las que traen infelicidad. Visto desde un ángulo distinto y complementario, sería renunciar a que el mundo me haga infeliz, o renunciar a mi apego a situaciones que no me hacen feliz. Soltar un vínculo no quiere decir excluir a nadie de mi corazón. Es, más bien, tomar una sana distancia soltando el apego a cómo creo que tiene que ser el vínculo. Siempre se puede intentar ver más allá de los rencores ya que como hemos compartido en este escrito, es sanador para uno mismo. Podemos intentar el perdón como lo sugiere Un Curso de Milagros, tratando de ver lo Real que está más allá del ego y la ilusión de ofensa, tanto en la otra persona como en uno mismo.
En estos días, durante una caminata, surgió una claridad para complementar la práctica del Ho’Oponopono, que se puede aplicar cuando en nuestra mente aparece un pensamiento de conflicto y nos tentamos a enredarnos en el rencor o a sentirnos víctimas de alguna situación. Aceptando plenamente que eso está en mi interior, sin luchar, respiro conscientemente y digo internamente:
Te amo, lo siento, perdón, gracias. Por algo me sucede.
Te amo, lo siento, perdón, gracias. Esta es otra oportunidad para liberarme.

Autor: Sebastián Alberoni
Creador del Curso a Distancia: “Camino Espiritual Integrado”
Dirigido a: quienes estén en la búsqueda de un Camino Espiritual con bases en una espiritualidad profunda y a la vez madura, aplicable a la vida cotidiana. Quienes se sienten afines a una espiritualidad libre y a los Artículos Destacados de este Portal, pero sienten que necesitan una guía para poder armar y transitar su propio Camino. Aquellos que ya estén transitando un Camino pero quieran enriquecerlo y disponer de herramientas integradas. Quienes sientan la necesidad de compartir su Camino con otros seres con búsquedas similares. Quienes quieran aprender más sobre Ho'Oponopono. Quienes quieran aprender a meditar o profundizar en su meditación. Terapeutas y facilitadores que quieran enriquecer su propio Camino y conocimientos ...
VER MAS: http://www.caminosalser.com/i77-curso-a-distancia-camino-espiritual-integrado/

jueves, 27 de febrero de 2014

EL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL

FUENTE http://universo-espiritual.ning.com
EL SER HUMANO ACTUAL, COMIENZA A SER CONSCIENTE, DE LA ÉPOCA TAN ESPECIAL QUE LE HA TOCADO VIVIR Y COMO CONSECUENCIA DE ESE AUMENTO DE CONCIENCIA QUE EN ÉL SE HA PRODUCIDO, VE QUE LOS VALORES Y ESTRUCTURAS DE LA SOCIEDAD EN QUE VIVE HAN ENTRADO EN CRISIS, NO DANDO RESPUESTAS NI SOLUCIONES A LOS PROBLEMAS QUE ACUCIAN A DICHA SOCIEDAD.
Esto propicia que asista a un momento único en la historia de la humanidad, un momento de grandes contradicciones, una época de transición, donde como consecuencia de la “crisis” en la sociedad actual, el ser humano busca una nueva forma de vida, una filosofía nueva donde encuentre respuestas a todas sus interrogantes que le lleven a vivir su vida, con plenitud y armonía. Y como resultado de esa búsqueda, una sociedad nueva con otra forma de pensar y sentir empieza a emerger.
En el momento actual que nos encontramos conviven, en tiempo y espacio la forma de pensar antigua y la nueva forma de pensamiento, que como decíamos empieza a emerger, nos encontramos que el ser humano tiene a su disposición, un montón de información y de conocimiento, la mayoría de las veces contradictoria, que no sabe muy bien que hacer con todo ella, por eso no vendría mal analizar, si el conocimiento que el ser humano posee en la actualidad es suficiente para poder salir de la crisis en que nos vemos inmersos, o por el contrario, si vemos, que por si solo, no puede dar soluciones a todos los problemas que la sociedad tiene hoy en día, estaremos en disposición de comprender la cercanía de ese cambio evolutivo tan proclamado, por todos, de esa nueva forma de pensar y sentir, de ese nuevo conocimiento que poco a poco va despertando en el interior del ser humano, para conseguir una sociedad mas armónica y justa, donde el ser humano pueda desarrollar todas sus potencialidades, donde la escala de valores éticos y morales, tenga en primer lugar al ser humano, y no a las posesiones materiales.
Hemos de partir de un hecho EVIDENTE “UN CONOCIMIENTO, INCAPAZ DE DIRIGIR LA ACCIÓN DEL SER HUMANO HACIA LA ÉTICA Y LA MORAL, NO PUEDE SER, EN RIGOR, UN CONOCIMIENTO AUTENTICO”.
Analicemos pues las tres clases de conocimiento más importante en que se basan los pilares de nuestra sociedad.
1.- EL CONOCIMIENTO ECONÓMICO: Sabido es que el proceso industrial es, en si mismo, un proceso dinámico que implica una continua y sistemática “reconversión industrial”. Observando, simplemente, el transcurso de los últimos 40 años, se podrá comprobar el alto grado de reconversión que se ha dado en el sector industrial, sin embargo no nos ha librado de la crisis. En resumen los expertos en el campo de la economía se muestran incapaces de proporcionar tanto un modelo de actuación como un diagnostico de la situación actual. 
2.- EL CONOCIMIENTO DE LA CIENCIA EN GENERAL: Es preciso reconocer el alto grado de eficacia alcanzado, de la ciencia, en cuanto a campos particulares, también debemos reconocer, que la ciencia en la practica, se viene mostrando incapaz de resolver, realmente los problemas más importantes de nuestra sociedad, hasta tal punto es así, que en 1980 bajo la tutela de la O.N.U. se llevo a cabo un Congreso Internacional, para promover una Ciencia y una técnica para el desarrollo, con lo cual la propia ciencia reconocía, las limitaciones de la Ciencia vigente. Podríamos decir, que el científico de hoy es un especialista, sabe mucho de su especialidad, pero desconoce todo lo que esta fuera del ámbito de su especialidad y tiene además una gran dificultad para la intercomunicación con otras disciplinas científicas e incluso en campos específicos de su propio ámbito. 
3.- EL CONOCIMIENTO INTELECTUAL El intelectual de hoy, es evidente que viene perdiendo día a día la conexión con los problemas que interesan y preocupan al ser humano actual, su conocimiento esta quedando reducido a círculos cerrados con poca repercusión en la sociedad, su conocimiento carece de la operatividad que es necesaria ante la gravedad y urgencia de los problemas que acucian a nuestra sociedad.
Llegamos pues a la conclusión de que, aun suponiendo que toda la sociedad se hubiese mostrado dispuesta a realizar todos los cambios para la mejora de nuestra calidad de vida y a seguir las soluciones de los problemas, dictadas desde el campo del conocimiento por expertos, científicos e intelectuales, tales cambios no se hubiesen podido llevar a cabo desde el conocimiento, por no encontrarse las soluciones como hemos visto en dichos campos del conocimiento. Es evidente entonces que no debemos de extrañarnos, ante la situación de crisis que vive hoy nuestra sociedad, cuando acabamos de comprobar la situación de crisis en el ámbito del conocimiento.
Y de todo lo expuesto hasta aquí, cabria preguntarse a modo de reflexión ¿PUEDE CALIFICARSE DE AUTENTICO CONOCIMIENTO, AQUEL QUE ESVALIDO PARA RESOLVER TEMAS PUNTUALES, PERO NO DA SOLUCIONES A LOS PROBLEMAS GLOBALES (ECONÓMICOS, SOCIALES Y MORALES) DE NUESTRA SOCIEDAD?
Como quiera que cualquier solución que podamos obtener, para acabar con la crisis que afecta a nuestra sociedad, habremos de obtenerla a través del conocimiento y éste se encuentra en la situación que hemos descrito, debiéramos formularnos una segunda pregunta para continuar con nuestra reflexión ¿POR QUÉ LOS EXPERTOS, LOS INTELECTUALES Y LOS CIENTÍFICOS NO PUEDEN EXPLICAR A PARTIR DE SUS CONOCIMIENTOS LA SITUACIÓN ACTUAL DE NUESTRA SOCIEDAD? Lo que nos llevara a formular una tercera pregunta ¿CÓMO PODEMOS INTERPRETAR ESTA APARENTE FALTA DE CONOCIMIENTO?
La respuesta a mi humilde entender es una muy sencilla el ser humano es un ser integral, “ES UN CONJUNTO MULTIDIMENSIONAL DE CUERPOS EN CONSTANTE INTERACCIÓN, VIBRANDO CADA UNO EN UNA FRECUENCIA DIFERENTE”. Y para poder entender todo esto, no podemos utilizar solamente un conocimiento externo, debemos aplicar otro tipo de conocimiento consustancial al ser humano, “EL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL”
El conocimiento espiritual, tiene como finalidad el conocimiento de uno mismo, llegar al auto-conocimiento autentico, enseñarnos a conectar con nuestro “YO” interno, nuestra esencia, nuestra parte “ESPIRITUAL”. No debemos olvidar nunca que “SOMOS SERES ESPIRITUALES CON EXPERIENCIAS HUMANAS, NO SERES HUMANOS CON EXPERIENCIAS ESPIRITUALES”. 
Este conocimiento, tiene además la propiedad de la alquimia, a través de la cual la oscuridad de tu vida en tu día a día, tus miedos, tu confusión, tus preocupaciones, tus problemas, tus dificultades, podrás transmutarla en la luz de la libertad, en la luz de la armonía contigo mismo y con tus semejantes, en la paz con todo lo que te rodea. 
 El conocimiento espiritual te ayudara a entender que: "Dentro del misterio de la vida, el Universo se rige acorde a unas Leyes (Las Leyes Universales) tan reales como la ley de la gravedad.
Conectadas a la esencia de la existencia, reflejando la inteligencia primitiva del Universo. Estas Leyes Universales dirigen la mecánica del Universo los movimientos de las flores orientándose hacia el sol y las olas rompiendo en la costa. Ellas gobiernan el movimiento de la tierra, los ciclos, las estaciones y las fuerzas de la naturaleza. Bajo su canción, incluso las Galaxias danzan." 
Las Leyes Universales rigen el orden innato e inteligente del universo. Trascienden conceptos, costumbres y creencias. Forman la base de la ética del ser humano. Constantes como el movimiento de los planetas, las Leyes Universales son aplicables no sólo a la mecánica de la Naturaleza, sino a todos los aspectos de la existencia. Te puede guiar a través de las profundidades y los problemas de tu vida de la misma manera que las estrellas y las brújulas guiaban a los antiguos marineros cuando surcaban los océanos.
Estas Leyes tienen especial relevancia en asuntos prácticos de la vida humana principios simples y poderosos para encontrar nuestra paz interior en un mundo difícil. Aquellos que siguen las Leyes prosperan y encuentran plenitud; aquellos que las ignoran o las incumplen se enfrentan a las consecuencias, que les instruirán en el camino hacia su evolución.
MIENTRAS EL SER HUMANO NO APLIQUE EN SU DÍA A DÍA JUNTO CON EL CONOCIMIENTO INTELECTUAL, EL CONOCIMIENTO DE LOS EXPERTOS Y EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO, EL CONOCIMIENTO “ESPIRITUAL” DUDO QUE ENCUENTRE LAS RESPUESTAS Y SOLUCIONES QUE NECESITA PARA COMO DECÍAMOS AL PRINCIPIO SEA CAPAZ DE CREAR UNA SOCIEDAD LLENA DE AMOR, ARMONÍA Y PAZ.

Cortometraje cuerdas.(Maravilloso no dejeis de verlo)

Maravilloso cortometraje que te llegara muy dentro, a veces en nuestras vida pasan cosas que pueden ser tristes y no entendemos porque nos pasan pero con el tiempo nos damos cuenta que todos pasa por algo, nada es por casualidad, hay cosas que tienen que llegarnos al corazon para poder dirigir nuestra vida hacia un lugar.

miércoles, 26 de febrero de 2014

“Las Tres Funciones de la Meditación”

La energía de nuestros hábitos es a menudo más fuerte que nuestra voluntad.
Decimos y hacemos cosas que no deseamos, y más tarde nos arrepentimos.
Nos causamos sufrimiento a nosotros mismos y a los demás.
Nos prometemos no volverlo a hacer pero reincidimos nuevamente.
Necesitamos la energía de la plena consciencia para reconocer y estar atentos a la energía de nuestros hábitos en el momento en que se manifiesta.
La consciencia nos permitirá evitar que los hábitos nos dominen.
1. La primera función de la meditación es Detener.
Bebemos una taza de té pero no somos concientes de que la estamos bebiendo. Nos sentamos junto a la persona que amamos pero olvidamos que está allí. En lugar de vivir el momento estamos en otro sitio, pensando en el pasado o en el futuro.
Debemos iluminar con la luz de la consciencia todo cuanto hagamos para que la oscuridad que provoca la falta de atención desaparezca.
2. La segunda función de la meditación es Serenar.
Cuando experimentamos una fuerte emoción, sabemos que puede ser peligroso actuar, pero no tenemos la fuerza ni la claridad suficientes para evitar hacerlo. Debemos aprender el arte de inspirar y espirar serenando nuestras emociones. Debemos ser sólidos y estables como un roble, a cual la tormenta no puede llevarlo de un lado al otro.
Buda enseñó muchas técnicas para serenar el cuerpo y la mente y observarlos profundamente. Se resumen en 5 etapas:
1- Reconocer si estamos enojados.
2- Aceptamos lo que sentimos.
3- Abrazar nuestra ira con la consciencia.
4- Observar profundamente, una vez que nos calmamos, qué es lo que provocó nuestra ira.
5- Obtener una clara visión de las causas y condiciones primarias y secundarias que ocasionaron nuestra ira.
3. La tercera función de la meditación es Descansar.
Cuando meditamos sentados debemos sumergirnos de forma natural hasta el fondo de nuestra postura de meditación, descansando sin ningún esfuerzo. Debemos aprender el arte de descansar dejando que el cuerpo y la mente se relajen. Si tenemos heridas en el cuerpo o en la mente, debemos descansar para que puedan curarse.
La meditación no tiene que ser una ardua labor. Deja que tu cuerpo y tu mente descansen, no luches, no hay necesidad de alcanzar nada.
Buda dijo: “Mi Dharma es la práctica de la no práctica”.
Practica de modo que no te canse, de una forma que dé a tu cuerpo, a tus emociones y a tu consciencia una oportunidad para descansar. Nuestro cuerpo y nuestra mente tienen la oportunidad de curarse a si mismos si les permitimos descansar.
Detenerse, serenarse y descansar son las condiciones previas para la curación.
Thich Nhat Hanh
maestroviejo.wordpress.com

"Ejercicio de Respiración Para Calmar la Mente y el Cuerpo".

Sí, parece obvio, pero no todas las respiraciones son iguales. Un ejercicio genial y sencillo de respiración para calmar el sistema nervioso y la mente cargada de pensamientos, es una respiración programada donde la exhalación es más larga que la inhalación. Cuando tu exhalación es incluso unos pocos segundos más larga que tu inhalación, el nervio vago envía una señal a tu cerebro para activar tu sistema nervioso parasimpático y disminuir tu sistema nervioso simpático.
El sistema nervioso simpático comanda tu respueta de “lucha o huida” (fight or flight), y cuando se dispara, tu ritmo cardíaco y tu respiración se aceleran, y las hormonas del estrés como el cortisol son liberadas, preparando tu cuerpo para hacer frente a una amenaza. Si la amenaza es: ” Un león me está persiguiendo y tengo que huir, ” esto es útil. Si la amenaza es, “llegaré tarde al trabajo”, o ” Estoy tan enojado con mi mamá”, esto no es particularmente útil , y de hecho puede ser perjudicial – cuando el cortisol se eleva durante demasiado tiempo o con demasiada frecuencia perturba todos los sistemas hormonales del cuerpo.
El parasimpático, por otro lado, controla tu descanso, relajo y respuesta digestiva. Cuando el sistema parasimpático es dominante, tu respiración se enlentece, la frecuencia cardíaca disminuye, la presión arterial baja a medida que los vasos sanguíneos se relajan y tu cuerpo se pone en un estado de calma y curación.
Poner tu cuerpo en un estado parasimpático es fácil. Elige una cuenta para tu inhalación y una cuenta para tu exhalación que es un poco más larga. Me gusta partir con 2 segundos de inhalación, y 4 segundos de exhalación, con una pausa al final de la inhalación, y otra pausa al final de la exhalación.
Instrucciones paso a paso:
Para empezar, siéntate tranquilo en un lugar cómodo. Cierra los ojos, y respira por la nariz.
Luego, inhala 2 segundos… mantén la respiración por un segundo… exhala suavemente contando hasta 4…acaba manteniendo la respiración por un segundo. Debes mantener tu respiración uniforme y suave.
Si sientes el recuento de 2-4 demasiado corto, intenta aumentar la duración de la respiración a 4 inhlación y 6 exhalación, o 6 inhalación y 8 exhalación, y así sucesivamente. Pero si respiraciones más largas crean algún tipo de ansiedad, no hay necesidad de empujarte a ti mismo. Lo más importante es que la exhalación es más larga que la inhalación, no la duración absoluta de la respiración.
¡Respira de esta manera por lo menos cinco minutos! 
Verás una diferencia en tu estado de ánimo.
Fuente (traducido al español): http://www.mindbodygreen.com
Imagen: revistanamaste.com
http://empoderasalud.com/

lunes, 24 de febrero de 2014

Descubre tu misión álmica (parte II)


MISIÓN ÁLMICA Nº2

estrellas19
  • Tienes la certeza de que existe una fuente universal de amor incondicional y sabes que esta conexión con el amor te fue arrebatada.
  • Por eso reclamas al mundo continuamente ese amor que ves que otros tienen y del que tú careces, sin embargo, una vez conseguido ese amor, dudas de él y lo sometes a pruebas continuas. Tu miedo a ser abandonado de nuevo hace que ahuyentes tu mismo a esa persona de tu lado, anticipándote así a un posible nuevo abandono (a pesar de que ese supuesto abandono sólo está en tu imaginación).
  • En ocasiones le quitas valor a la persona que tienes al lado y te sientes atraído hacía personas difíciles de conseguir.
  • Inconscientemente buscas en los altibajos emocionales una conexión intensa con el sentimiento de amor.
  • Idealizas a las personas por las que sientes atracción.
  • Buscas la originalidad. Te gusta sentirte especial, distinto a los demás, cuando no lo logras sientes como si los demás no te vieran, como si fueras invisible.
  • Pareces vivir continuamente insatisfecho.
  • Te comparas muy a menudo con los demás.
  • Sueles tener sentimientos de ridículo, vergüenza y baja autoestima.
  • Te gusta el mundo de lo esotérico.
  • En tu infancia sentiste el abandono de alguna manera: bien, de forma literal, es decir, tu padre o tu madre o ambos se fueron de casa, o se divorciaron y dejaste de ver a uno de los dos, o fuiste dado en adopción, o viviste con tus padres, pero uno de los dos aunque estaba físicamente, no lo estaba emocionalmente, bien por inmadurez, bien por alguna enfermedad o algún tipo de adicción.
  • Si no sufriste el abandono de ninguno de tus padres, la causa de pertenecer a esta misión álmica puede ser debida a haber sufrido la muerte física de forma repentina, trágica y temprana de un ser querido, un novio/a cuando eras muy joven.
  • Puede ser que tu madre no tuviera suficiente leche y durante un tiempo mientras fuiste bebé pasaras hambre. También puede ser que por consejo del médico o por alguna moda cultural tu madre te apartara del pecho pasado el tiempo establecido para amamantar y sin darse cuenta te dejara insatisfecho.
  • También se puede dar la situación de que la madre diera el pecho con prisa, nerviosa, con ganas de que el bebé acabara porque le hacía daño al succionar, o porque se le hacia tarde y debía marcharse, en ese caso, el bebé interpreta eso como si la madre rechazara la conexión con el hijo, y como la madre es la fuente de todo cuando uno es un lactante, el bebé no aprende a sentirse conectado con el amor primigenio, el amor incondicional al que todos tenemos acceso, y antes de sufrir ese abandono, aprende a desconectarse él de su propia madre, para no sentirse abandonado de nuevo, lo que se traduce en una nula conexión energética con el tercer chakra, el que está encima del ombligo.
  • De igual manera, puede darse el caso de que por algún problema con la placenta, no te llegara dentro del vientre de tu madre el alimento necesario.
  • En vidas pasadas sufriste hambrunas, puede ser que llegaras a morir de hambre o que ante la escasez, te vieras obligado a elegir a quien le dabas comida y a quien no.
  • Convives con la sensación de que siempre falta algo.
  • Te criticas a menudo, inconscientemente albergas la ilusión de que fuiste abandonado por tu culpa, porque no eras ni eres digno de ser amado.
  • Puedes haber sufrido depresión.
  • Puedes sentir melancolía.
  • Lo más importante para ti en la vida es sentirte amado profundamente.
  • Reemplazas ese amor intenso que reclamas con ciertos lujos terrenales.
  • Te gusta sentir la emoción de lo “secreto”, eres capaz de llevar una vida pública y otra que sólo tú conoces.
  • Tienes cambios de humor extremos. Eres capaz de amar u odiar a la misma persona en un espacio de tiempo corto.
  • Con tal de no sentirte solo, eres capaz de soportar por parte de tu pareja situaciones de sumisión, humillación y dependencia.
  • Necesitas que te dediquen tiempo, por eso alargas las conversaciones, puedes pasar horas al teléfono con tal de no sentirte vacío.
  • Inconscientemente absorbes energía de los demás. Las personas lo notan e intentan no pasar mucho tiempo contigo y si lo pasan, acaban agotados. Es un bucle del que te es difícil salir, porque tú lo que necesitas es justo lo contrario, no sentirte abandonado, para lograrlo tienes que aprender a no absorber energía ajena, algo que explico más adelante en las técnicas para equilibrar tu energía álmica.
  • Cuando estás con alguien muy generoso, muy intenso o muy apasionado a la hora de hablar, te sientes incómodo, es como si por un lado te sintieras atraído y por otro no, quizá porque ese tipo de personas, te recuerdan como es el amor primigenio y al mismo tiempo cuanto sufriste al perderlo.
 TUS DONES SON LOS SIGUIENTES:
  • Tienes una gran capacidad para sensibilizarte con el sufrimiento ajeno y te gusta ayudar a los demás y apoyarles cuando lo pasan mal.
  • Eres muy intuitivo.
  • Eres inocente y jovial.
  • La belleza es algo que sólo tú sabes ver en cosas que para los demás pasan desapercibidas.
  • Eres un gran artista. A lo largo de la historia has mostrado al mundo la belleza, la estética y la armonía de todo lo que nos rodea.
  • Gracias a ti el mundo en más bello.
  • Te rodeas de creatividad, bien sea poniendo la mesa, decorando tu hogar o vistiendo acorde con tu gusto exquisito y original.
  • Tienes la capacidad de conectar hechos que aparentemente no tienen relación entre sí. Eres el rey o la reina de las metáforas.
  • Cualquier acontecimiento aparentemente insignificante, tú lo conviertes en un caleidoscopio lleno de luces, colores, sabores y olores convirtiendo lo cotidiano en sublime.
  • De todo el “misionario álmico” tú eres al que más le gusta estudiar e investigar sobre el conocimiento de ti mismo, de tu interior. Te gusta profundizar en tu naturaleza más profunda.
  • Eres discreto y respetuoso. Se te puede confiar un secreto porque jamás se lo contarás a nadie.
  • Te pase lo que te pase, tienes la capacidad de renovarte y regenerarte. Eres como el ave fénix.
 TU MISIÓN ÁLMICA EN ESTA VIDA EN LA TIERRA ES:
Eres el más artístico de todo el álbum álmico. Has venido a convertir este mundo en un lugar mucho más bello, mucho más estético. Como sufriste desnutrición material en otras vidas, y en ésta has vivido la desnutrición emocional, tu misión álmica es transformar ese vacío interior en una fuente de agua capaz de llenar ríos enteros, ¿cómo?: dándote a los demás, deja de imaginar que te van a abandonar porque esta vez no va a ser así. Crea una relación de pareja basada en la confianza. Cuando te veas dudando de la otra persona o buscándole defectos, obsérvate desde fuera, como si fueras un testigo de ti mismo y evalúa en qué medida es real lo que ves o estás intentando abandonar antes de que “supuestamente” te abandonen. Piensa que la vida cotidiana te aburre, no porque sea realmente aburrida, sino porque tú eliges inconscientemente intensidad en cada detalle para de esa manera paliar la falta de conexión con la fuente primigenia de amor. Para aprender a ser feliz con la vida “humana normal”, sé consciente de que utilizas este sistema de protección basado en despreciar la rutina o la cotidianidad por tu necesidad de tener una vida especial, y esta necesidad de sentirte especial o de tener una vida especial viene de creer inconscientemente que no eres digno de amor. No necesitas sufrir emocionalmente para llenarte de intensidad. De hecho, cuando aprendas a desbloquear esta resistencia te darás cuenta de que en la vida cotidiana, serena y pacífica está toda la intensidad y toda la profundidad del amor verdadero. El amor verdadero e incondicional no tiene opuestos, es todo lo que hay en el Universo, por eso, cuando vives inmerso en él, el vacío no existe. Ahora ya conoces de donde viene la falsa creencia de que te van a abandonar, no necesitas sentirte especial a base de llevar una vida de fantasía, basada más en las películas que en la realidad. La realidad es mucho más extraordinaria de lo que crees. El amor hacía otra persona basado en respetar lo que nos disgusta de él o de ella es mucho más profundo y te da mucha más felicidad que el cambiar de pareja continuamente o sentirte desgraciado por llevar una vida “normal”. Cuando sientas que desvías la atención hacía el pasado, hacía aquello que anhelas o hacía el futuro y empiezas a despreciar lo que ya tienes, acuérdate de lo que sufres yendo en pos de personas inalcanzables, y date cuenta de que esas personas “misteriosas” suelen ser egoístas e incapaces de amarse ni siquiera a sí mismos, no seas víctima del ego insaciable de personas con mucha forma pero poco fondo.
FUENTE http://reconciliacioncuantica.com/

Eckhart Tolle entrevistado por su pareja, Kim Eng


Kim Eng:
Durante mis viajes, una de las preguntas más frecuentes que me hacen es "¿Qué se siente al tener una relación con un ser iluminado?" ¿Por qué esta pregunta?  Tal vez ellos tienen la idea o la imagen de una relación ideal, y quieren saber más sobre ello. Tal vez sus mentes quieren  proyectarse a un futuro en el que ellos también estarán en una relación ideal y se encontrarán a sí mismos a través de ella.
¿Qué se siente al tener una relación con un ser iluminado? Siempre que tengo la idea en mi cabeza "Tengo una relación" o "estoy en una relación", no importa con quién, sufro. Esto lo he aprendido.  Con el concepto de "relación" vienen expectativas, recuerdos de relaciones pasadas, y además conceptos mentales condicionados personales y culturales de lo que una "relación" debería ser. Después trataría de hacer que la realidad se ajustase a estos conceptos. Y nunca lo hace. Y vuelvo a sufrir. La cuestión del asunto es: no hay relaciones. Sólo existe el momento presente, y en el momento sólo hay un relacionarse.
Cómo nos relacionamos, o mejor dicho cómo de bien amamos, depende de lo vacíos que estamos de ideas, conceptos, expectativas. Recientemente, le pedí a Eckhart que dijera unas pocas palabras sobre la búsqueda de "relaciones amorosas" del ego. Nuestra conversación fue profundizando rápidamente para referirse a algunos de los aspectos más profundos de la existencia humana. Esto es lo que dijo:

Eckhart Tolle:
Lo que convencionalmente llamamos "amor" es una estrategia del ego para evitar rendirse. Estás buscando a alguien para que te dé eso que sólo puede venirte en el estado de rendición. El ego utiliza a esa persona como un sustituto para no tener que rendirse. El idioma español es el más honesto a este respecto. Utiliza el mismo verbo 'querer', para decir "te amo" y "te quiero". Para el ego, amar y querer (desear) son lo mismo, mientras que el amor verdadero no tiene ningún deseo, ningún deseo de poseer o que tu pareja cambie. El ego escoge a alguien y lo hace especial. Utiliza a esa persona para tapar el constante sentimiento subyacente de descontento, de "no suficiente", de ira y odio, que están estrechamente relacionados entre sí. Estas son facetas de un sentimiento profundamente arraigado subyacente en los seres humanos, que es inseparable del estado egoico.
Cuando el ego escoge algo y dice "yo amo" esto o aquello, es un intento inconsciente de ocultar o eliminar los sentimientos profundos que siempre acompañan al ego: el descontento, la infelicidad, la sensación de insuficiencia que es tan familiar. Por un tiempo, la ilusión realmente funciona. Pero entonces, inevitablemente, en algún momento, la persona que has elegido, o has hecho especial a tus ojos, deja de funcionar como una tapadera para tu dolor, el odio, el descontento o la insatisfacción que tienen su origen en la sensación de insuficiencia y de sentirse incompleto. Entonces, surge la sensación que estaba oculta, y se proyecta sobre la persona que había sido elegida y hecha especial – quien pensabas que en última instancia iba a "salvarte". De repente, el amor se convierte en odio.
El ego no se da cuenta de que el odio es una proyección del dolor universal que sientes dentro. El ego cree que esta persona es la causa del dolor. No se da cuenta de que el dolor es el sentimiento universal de no estar conectado con el nivel más profundo de tu ser – no ser uno con uno mismo.
El objeto del amor es intercambiable, tan intercambiable como el objeto del deseo egoico. Algunas personas pasan por muchas relaciones. Se enamoran y desenamoran muchas veces. Aman a una persona por un tiempo hasta que ya no funciona, porque ninguna persona puede de forma permanente ocultar ese dolor.

Sólo la rendición puede darte lo que estabas buscando en el objeto de tu amor. El ego dice que la rendición no es necesaria porque amo a esta persona. Es un proceso inconsciente, por supuesto. En el momento en que aceptas completamente lo que es, algo dentro de ti emerge que había sido ocultado por el deseo del ego. Es una paz innata que mora en el interior, quietud, vitalidad. Es lo incondicionado, lo que eres en tu esencia. Es lo que habías estado buscando en el objeto de amor. Es tú mismo. Cuando esto sucede, un tipo completamente diferente de amor está presente, que no está sujeto al amor/odio. No elige a una cosa o una persona como algo especial. Es absurdo incluso usar la misma palabra para eso. Ahora bien, puede suceder que, incluso en una relación normal amor/odio, de vez en cuando, introduces el estado de rendición. Temporalmente, brevemente, sucede: experimentas un profundo amor universal y una plena aceptación que a veces puede brillar a través, incluso en una relación egoica. Sin embargo, si la rendición no continúa, se cubre de nuevo con los viejos patrones egoicos. Por lo tanto, no estoy diciendo que el verdadero amor profundo no se pueda presentar de vez en cuando, incluso en una relación normal de amor/odio. Pero es raro y por lo general de corta duración.

Siempre que aceptas lo que es, algo más profundo emerge en ese instante. Así, puedes quedar atrapado en el dilema más doloroso, externo o interno, en los sentimientos o situación más dolorosos, y en el momento en que aceptas lo que es, vas más allá de ellos, los trasciendes. Incluso si sientes odio, en el momento en que aceptas que esto es lo que sientes, lo trasciendes. Todavía puede estar ahí, pero de repente estás en un lugar más profundo donde nada de eso importa ya.

El universo fenoménico entero existe debido a la tensión entre los opuestos. Caliente y frío, crecimiento y decadencia, ganancia y pérdida, éxito y fracaso, las polaridades que forman parte de la existencia, y por supuesto parte de todas las relaciones.

Kim Eng:
¿Entonces es correcto decir que nunca podemos deshacernos de las polaridades?

Eckhart Tolle:
No podemos deshacernos de las polaridades en el plano de la forma. Sin embargo, puedes trascender las polaridades a través de la rendición. Estás entonces en contacto con un lugar más profundo dentro de ti donde, por así decirlo, las polaridades ya no existen. Siguen existiendo en el plano externo. Sin embargo, incluso allí, algo cambia en la forma en que las polaridades se manifiestan en tu vida cuando estás en un estado de aceptación o renuncia. Las polaridades se manifiestan de una manera más benigna y suave.

Cuanto más inconsciente seas, más identificado estás con la forma. La esencia de la inconsciencia es la siguiente: la identificación con la forma, ya sea una forma externa (una situación, lugar, evento o experiencia), una forma de pensamiento o una emoción. Cuanto más apegado estás a la forma, menos rendido (entregado) estás, y más extrema, violenta o cruel es tu experiencia de las polaridades. Hay personas en este planeta que viven prácticamente en el infierno y en el mismo planeta hay otros que viven una vida relativamente pacífica. Los que están en paz interior aún experimentan las polaridades, pero de una forma mucho más benigna que la forma extrema en la que muchos humanos las experimentan todavía. Por lo tanto, la forma en que las polaridades se experimentan cambia. Las propias polaridades no se pueden eliminar, pero se puede decir, que el universo entero se vuelve algo más benevolente. Ya no es tan amenazante. El mundo ya no se percibe como hostil, que es como el ego lo percibe.

Kim Eng:
Si el despertar o vivir una vida en un estado despierto no cambia el orden natural de las cosas, la dualidad, la tensión entre los opuestos, ¿qué significa vivir una vida en el estado despierto? ¿Afecta al mundo, o sólo la experiencia subjetiva que uno tiene del mundo?

Eckhart Tolle:
Cuando vives en la rendición, algo viene a través de ti hacia el mundo de la dualidad que no es de este mundo.

Kim Eng:
¿Eso cambia realmente el mundo exterior?

Eckhart Tolle:
Lo interno y lo externo son en última instancia uno. Cuando ya no percibes el mundo como hostil, ya no hay más miedo, y cuando no hay más miedo, piensas, hablas y actúas de manera diferente. El amor y la compasión surgen y afectan al mundo. Incluso si te encuentras en una situación de conflicto, hay una emanación de paz en las polaridades. Entonces, algo cambia. Hay algunos maestros o enseñanzas que dicen, nada cambia. Ese no es el caso. Algo muy importante sí que cambia. Aquello que está más allá de la forma brilla a través de la forma, lo eterno brilla a través de la forma en este mundo de la forma.

Kim Eng:
¿Es correcto decir que es tu falta de "reacción en contra", la aceptación de los opuestos de este mundo, lo que provoca cambios en la forma en que los opuestos se manifiestan?

Eckhart Tolle:
Sí. Los opuestos seguirán ocurriendo, pero no se alimentan de ti nunca más. Lo que has dicho es un punto muy importante: la "falta de reacción" significa que las polaridades no se alimentan. Esto significa, que a menudo experimentas un colapso de las polaridades, tales como en situaciones de conflicto. Ninguna persona, ninguna situación se convierte en un "enemigo".

Kim Eng:
Entonces, los opuestos, en vez de fortalecerse, se debilitan. Y tal vez así es como comienzan a disolverse.

Eckhart Tolle:
Eso es correcto. Vivir así, es el comienzo del fin del mundo.

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Fuente: http://www.caminosalser.com/i1638-una-produnda-no-relacion-charla-entre-eckhart-tolle-y-su-pareja-kim-eng/
TOMADO DE http://emiliocarrillobenito.blogspot.com.es/ 

domingo, 23 de febrero de 2014

El Segundo Viaje


12h2

La perfección no se halla en exhibir poderes milagrosos, sino en sentarse con los demás, comprar y vender; casarse y tener hijos; y, no obstante, no abandonar la presencia de Dios ni por un segundo.
Imán Rabbani, citando a Sayyid Al-Kharraz
El milagro no es andar sobre las aguas. El milagro es andar sobre la tierra.
Thich Nhat Hanh
La materia es tan vasta que no podemos esperar otra cosa que permanecer en la proa, señalando el paisaje lejano, y aún así los colores cambian: pasión y celibato, Dios, Diosas, angustias, éxtasis, gozo, soledad, el Segundo Viaje de nuestras vidas. Es un hecho que todo cambia, incluyendo nuestras propias narraciones. El pasado ondula tras nosotros en una revisión continua, y nos damos cuenta de que no hay una única verdad, sino una constante evolución del sentimiento de quienes somos. Tras mi divorcio nunca pensé que permanecería soltera durante mucho tiempo. Según la historia que me contaban de muchacha, una mujer de éxito es una mujer casada. La princesa se casa con el príncipe y viven felices para siempre. No se me ocurrió que hubiera otro tipo de cuentos, o que más adelante me enamoraría de otros hombres. Por tal motivo, cuando vivía en mi estado de bienaventuranza (desde el éxtasis vivido en Machu Picchu), no pensé que la vida seguiría desenvolviéndose, llena de pérdidas y quebrantos; que me despertaría por las mañanas con la almohada mojada por las lágrimas derramadas durante la noche.
Esquilo escribió una terrible frase en La Orestíada: “Incluso durante el sueño, el dolor que no hemos podido olvidar cae, gota a gota, sobre nuestro corazón, y para nuestra desesperación, y en contra de nuestra voluntad, nos llega la sabiduría mediante el don terrible de Dios”. La peregrinación espiritual se halla marcada por los sufrimientos. De algún modo, pensé (equivocadamente) que si sufría, seguramente la falta sería mía, que debería haber hecho algo equivocado. Pero la vida –el amor, nuestros sueños- anida en el dolor, y cuando estamos vivos se producen momentos en los que herimos. No se me ocurrió que Dios pudiera utilizar el amor ilícito para sanar. Tampoco pretendo entender nada de esto. He cursado un programa de trabajo de doce puntos, y encontré en esas reuniones más espiritualidad, amor y ternura que en muchas iglesias. Pero ¿qué sé yo? Hoy en día el más pequeño de los niños puede decirme y enseñarme lo que ya olvidé o lo que jamás llegué a saber.
Qué inmenso es el amor, cuán convulsionado y caótico. Todo este tema del amor espiritual y del amor sexual me preocupaba. Los dos se hallan tan inextricablemente entremezclados que llegué a escribir una novela, Revelations, intentando llegar a la raíz de esta conjunción entre el amor espiritual y el sexual, de este hecho de que cuando amas espiritualmente no puedes dejar de amar físicamente (esto no funciona al revés; el amor sexual no nos lleva al espiritual). Bien, las leyes de Dios no son las del hombre. Dios se nos acerca de mil maneras diferentes, adaptándolas perfectamente a cada persona. A medida que con el tiempo voy sabiendo más, puedo confortarme con el conocimiento de que los asuntos del amor también son los asuntos de Dios.
Los sabios de la antigua India, auténticos gigantes espirituales, sabían mucho del amor. Fue un sacerdote asceta y célibe, Vatsyayana, el que escribió el Kama Sutra, un manual amoroso que se sigue leyendo en nuestros días. Se ha hecho más famoso como tratado erótico que por su contenido filosófico; pero los sabios afirman que hay cinco grados de amor, mediante los cuales el devoto puede crecer en el servicio y en el conocimiento de su Dios; y el más elevado es el amor apasionado, el ilícito e inalcanzable. Joseph Campbell escribió sobre esto en Myths to Live By: “La dimensión del amor apasionado puede ser… solamente ilícita, al romper el orden de la propia vida, en virtud de su devastadora tormenta”. Seguramente esto fue lo que me sucedió. Plutarco llama al amor “frenesí”, y dice que “aquellos que están enamorados deben ser tratados como si estuvieran enfermos”. Los indios americanos nativos también consideran el amor como una locura, un cierto tipo de enfermedad. Es como un martillo. Nos tritura. Rompe los cerrojos de nuestro corazón, abriéndonos al gozo y también al autodescubrimiento.
Andrew Greeley informa que, con mucho, la mayoría de los encuestados en su prueba afirmaron que el detonante de su experiencia mística había sido la oración, la música, la reflexión callada o la observación de las bellezas de la naturaleza, pero que para un 18% el detonante había sido la relación sexual. Por lo demás, existe una amplia tradición de que el amor sexual se transforma en un amor sagrado y místico. En 1201 encontramos al santo sufí Muyd ad-Din ibn al-Arabi sumido en oración mientras circunvala la sagrada Kaaba de La Meca; levanta entonces los ojos y queda cegado por la visión de la joven Nizam. La vio rodeada por un aura celestial y en un segundo la reconoció como Sofía, la encarnación de la Sabiduría Divina. Más aún, al-Arabi comprendió que todas las mujeres representan esta poderosa encarnación, ya que logran despertar el amor en los hombres, y el amor siempre lleva de modo directo a Dios. “No podemos ver a Dios en sí mismo, pero podemos verlo de la forma en que ha escogido para revelársenos, en (aquellas) que inspiran amor en nuestros corazones”.
Por aquel entonces, muchos buscadores, incluyendo monjes cristianos (algunos de ellos seguramente aterrorizados por sus propias pasiones y por las mujeres que las desencadenaban) buscaban el amor de Dios mediante la vieja senda de la austeridad y castidad, acallándose a sí mismos. Pero en 1274 Dante Alighieri vio a la joven Beatriz en el Ponte Vecchio y sintió que su espíritu temblaba ante su belleza de tal modo que exclamó: “He aquí que un dios más poderoso que yo ha venido a gobernarme”. Es Beatriz, en la Divina Comedia, la que conduce su alma hacia Dios, pues ella “expande una luz que hace sonreír a los ángeles”.
Parece como si se pudiera hallar a Dios tanto en la unión sexual e ilícita como en los votos de castidad. Creo que no existe espacio en el que Dios no esté, misterioso e invisible, silencioso como el aliento del viento. ¿Por qué no habríamos de ver a Dios en aquellos a quienes amamos? Todas las madres ven la divinidad en el hijo que amamantan. Nuestro amor es en sí mismo una expresión del Origen. Pero ¿qué puedo saber yo? Todo lo que puedo hacer es describir lo que he visto en este viaje misterioso; el fondo sagrado de todas las cosas. Algunas veces pienso en Dios (esta palabra aterradora), en el Origen, como un Lago de Fuego amoroso. Es inmenso, más grande que la cúpula del cielo nocturno. Es un lago que esparce llamas y brasas, como ese leño que arde en la chimenea, chispas azules, rojas y naranjas. Las lenguas llameantes saltan, lo lamen todo, se encrespan y agotan. ¿Quién se atrevería a decir que las partes anaranjadas son fuego y las azules no? Fuera del lago nacen todas las formas vivientes: un ángel creado, que testifica y se va; un perro, un caballo, un árbol, un anciano y un niño, nacimientos y muertes, creación y disolución, las orillas y el fondo del océano, Cristo y Krishna, volcanes y terremotos, una ausencia y una plenitud, santos y demonios. Todos están compuestos del fuego del amor. Dios tomando formas. Y Dios flamea también en las formas más personales, privadas e íntimas, puesto que este Lago es también el Padre o la Madre amorosos, la esposa o el marido, que saben cuándo se caen las plumas del más pequeño de los gorriones.
O bien Dios es como un océano. El agua de la parte más profunda es negra y fría, recorrida por corrientes sumergidas, mientras que en la superficie las olas brillan de luz, se envuelven en espuma y forman mareas. Sin embargo, todo es agua. Y si la divide en gotitas más y más pequeñas, cada una seguirá compuesta de agua, aunque esa gotita sea tan diminuta que necesite un microscopio para verla. Y si toma una de esas gotas y la coloca junto a otra, ambas forman una gota más grande y se unen a la siguiente, hasta que usted ya no distingue una gota de otra, ni reconoce cuál de ellas fue la primera. Han ido creciendo hasta formar un charco, un estanque, un lago. Todo es agua, y usted ya no puede encontrar un espacio en esa extensión que ya no sea agua, ni un lugar entre las gotas que formaron el charco, el lago o el mar. Todo es pura agua del océano del santo amor de Dios.
Pero incluso utilizando estas metáforas del océano o del fuego no se logra hacer justicia a esa Luz. Es poner límites a lo ilimitado e innombrable. En cierto sentido, incluso el hablar de una senda es algo equivocado, pues mientras vivimos nos hallamos en el camino: no podemos apartarnos de él. En esto consiste la broma cósmica. La cuestión es solamente si nos damos cuenta de que estamos caminando. Jan van Ruysbroeck escribió que cuando el amor nos lleva a Dios, ya no existe separación entre Dios y nosotros. En la Oscuridad Divina somos transformados y penetrados, como el aire es penetrado por el sol.
“Un temblor recorre nuestros miembros”, escribió el filósofo y místico judío Abraham Heschel, “nuestros nervios se tensan como cuerdas, todo nuestro ser se estremece. Pero entonces surge un grito del fondo de nuestro corazón, que llena el mundo a nuestro alrededor, como si de repente se hubiese movido una montaña frente a nosotros. Es una sola palabra: DIOS… no podemos comprenderla. Solamente sabemos que significa infinitamente más de lo que somos capaces de repetir.”
Todos los maestros espirituales están de acuerdo en que el valor de una experiencia mística no depende de la violencia del suceso sino de los frutos que produce; y que se demuestra si esos frutos se adecúan a las Escrituras y a las enseñanzas de los maestros. No obstante, Dios es también trastornador y violento. “No vine con la paz, sino con la espada”, dijo Cristo, al violar la doctrina establecida, “a poner al hijo contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra”, y con ello encolerizó tanto a los religiosos judíos de su tiempo que, furiosos, se propusieron acabar con él. Sucede una y otra vez. Sri Ramakrishna, un santo hindú del siglo pasado, era sacerdote de un templo de Kali, la Madre Divina. Un día las autoridades descubrieron aterrorizadas que había permitido que un gato se comiera las ofrendas sagradas de alimentos y leche, colocadas ante el altar de la diosa. Él se defendió: “La Madre Divina me reveló que… ella se había convertido en todo… que todo se encontraba henchido de conciencia. La imagen era conciencia, el altar era conciencia, los umbrales eran conciencia… Me di cuenta que todo en la estancia se hallaba empapado de bendición, la bendición de Dios… Por eso alimenté al gato con la comida que había ofrecido a la Madre Divina. Percibí claramente que todo era la Madre Divina, incluso el gato.”
Ramakrishna, anegado de Amor, viendo sólo con los ojos del Amor, vio incluso la oscuridad como luz y amor. Eso fue lo que me devolvió a mi amigo inglés, que no sólo había roto mi caparazón sino que me había señalado el Camino. Frost lo denominó el camino menos transitado, aunque sea una senda bastante conocida. Te lleva, paso a paso, al reconocimiento de lo que realmente eres y del trabajo que se supone debes hacer incluso si dicho trabajo se opone a lo que la sociedad y las voces paternas dicen que es correcto. “No ser otro que uno mismo”, escribió E.E. Cummings, “en un mundo en el que se vive constantemente el ser como los demás, significa sostener la batalla más dura que ningún ser humano haya sostenido, y sin dejar de luchar jamás.” Es una cruzada; es un peregrinaje espiritual. Se denomina el Segundo Viaje.
El Diccionario de la espiritualidad cristiana define el Segundo Viaje como un período singular en la vida de una persona, cuando en ésta se marca una nueva dirección. El Segundo Viaje no debe ser confundido con la crisis de la mitad de la vida, aunque a menudo coincide con ese período y frecuentemente surge de esa crisis. La crisis de la mitad de la vida se muestra generalmente como esa temible etapa en que se ven perdidos la juventud con sus viejos sueños: uno se divorcia y se casa con una mujer tan joven que podría ser su hija; o se compra una moto, o se abandona al marido, se hace un arreglo de cara, se compra un nuevo guardarropa, un nuevo trabajo, quizá un amante más joven.
El Segundo Viaje llega como una llamada para concluir un tipo de vida e iniciar otro nuevo. No tiene por qué coincidir necesariamente con la conversión, pero –al igual que en la conversión- usted experimenta la angustia de la soledad y de la dislocación más extrema, la separación de todo cuanto había constituido hasta entonces sus raíces. Es común entre los escritores, los artistas y los músicos. Joseph Conrad la sufrió, y R. Kipling, L. Tolstoi, Thomas Hardy y John Bunyan. Se ve fácilmente el cambio agudo que experimentaron sus obras. Este viaje queda perfectamente ejemplificado por el de Eneas en la Odisea; y, en la vida real, por Dante, Ignacio de Loyola y John Wesley. El catalizador puede adquirir la forma del exilio, la enfermedad, una importante decepción, la desesperación producida por un tipo de adicción o, simplemente el aburrimiento. Incluye la búsqueda de nuevos significados, de valores más frescos.
En el Segundo Viaje usted cambia su carrera, empezando una nueva vida o, quizá continúa con su trabajo de forma diferente, hacia un canto de sirenas interior. El monje o la monja abandonan su orden y se vuelven al mundo. Un afortunado hombre de negocios puede vender su empresa y dedicarse a arreglar muebles, a conducir locomotoras, estudiar en un noviciado o irse al Nepal. Hay otra palabra griega para esta crisis, metanoia, que denota una etapa de cambio, cuando se modifica por completo el curso de la vida y cuando por mucho que usted se ponga firme al timón sigue sintiéndose perdido, a la deriva, sin saber adónde se dirige, pero incapaz de continuar del modo anterior.
Susan Howatch, autora de dieciséis obras, incluyendo las seis deliciosas novelas Starbridge, habla de su suave experiencia mística surgida a mediados de los años 1980. La suya no comenzó como una revelación cataclísmica, como la mía, sino como “una corriente, como una búsqueda a ciegas de un nuevo inicio y de una existencia más auténtica.” Era una novelista de éxito, que se encontraba en sus cuarenta y tantos años y vivía en Inglaterra. Su trabajo había llegado a un definitivo final. Sintió que ya no se le permitía moverse. ¿Cuál era el objetivo de sus novelas?, se preguntaba. ¿Hacer ricos a sus editores? Su conversión empezó de forma consciente, dice, en 1983, cuando se mudó a Salisbury, a un apartamento situado a la sombra de la magnífica catedral medieval de esa ciudad. Pero el cambio ya había empezado, de forma inconsciente, mucho antes. En aquella época era agnóstica, estaba divorciada y vivía sola. Escogiendo las mismas palabras que yo utilicé para mí, ella añadía: “Me sentí desgarrada de todo lo que era importante”.
¿Requiere este Segundo Viaje este tipo de abatimiento? “La catedral me circundaba”, dice. Hoy se da cuenta de cómo empezó, muy cautelosamente, primero a rodear el perímetro del edificio, después a ir acercándose más a él, haciendo círculos cada vez más cerrados, moviéndose de forma inexorable y simbólica hacia el centro de su fe cristiana. En el colegio había estudiado religión; creía en Dios, pero ese concepto se le hacía lejano. En otras palabras, tenía un pasado cristiano pero no era practicante. En 1989 se convirtió en una asistente regular a los servicios religiosos, aunque esta práctica de lo eclesiástico se le hizo dura al principio. “Para un místico es muy importante tener una estructura que lo mantenga en orden; es una disciplina, algo como el jogging”. Tuvo un director espiritual, “un tío viejo, un religioso”, que tenía ochenta y tantos años, con el cual se carteaba en largas epístolas. Poco a poco, su despertar espiritual fue tomando forma. Es difícil percibir cómo trabaja la llamada de Dios. Usted puede ser un completo fracaso en el plano mundano, y sin embargo triunfar espiritualmente, o tal vez tenga éxito en sus asuntos pero carezca de comprensión espiritual. Susan, paseando una y otra vez alrededor de la catedral, se dio cuenta de que “Dios me estaba apartando de la infelicidad para llevarme hacia otra cosa”. Al principio no lo reconocía como Dios. No consideraba a Dios como el Padre personal, sino como una fuerza abstracta, como “el solar del Ser” de Paul Tillich. Sólo sabía que a fin de escribir la serie de novelas que empezaba a interesarle, tenía que empezar a estudiar la historia de la Iglesia, el cristianismo, los aspectos formales de la vida espiritual, hasta que ella misma se convirtiese en una buena pesca. Un día de 1994 se encontró dando una conferencia en el centro de aquella “radiante y esplendorosa” catedral que veía desde su apartamento. Se quedó de pie en el cruce de la nave principal con el transepto, en el centro del símbolo de Cristo; y se maravilló de encontrarse allí, repescada por Dios de manera tan gradual que apenas se había dado cuenta de lo que le estaba sucediendo.
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Completamente diferente fue el Segundo Viaje para Jane Mc Donald de Gloucester, Massachusetts, cuya jornada estuvo precedida aparatosamente por un choque desconcertante. Por entonces acababa de cumplir los cincuenta y se había divorciado recientemente. Se sentía dolida y malhumorada, y se entregaba a hacer viajes cruzando el país. Voló por todo el mundo, durante un tiempo vivió en París. Finalmente, se quedó en Massachusetts, cerca de una de sus hijas. Una mañana de mayo, justo al levantarse, escuchó una voz: “Debes cambiar la dirección de tu vida”. No sabía qué podía hacer; y no hizo nada. Cinco meses más tarde, quedó envuelta en el éxtasis. Serían las doce y media o la una del mediodía. Se encontraba paseando mientras esperaba a su hija, admirando la belleza de los colores de octubre, los rojos y naranjas. Levantó la cabeza para ver la copa de un árbol especialmente hermoso, cuando “Me sentí rodeada por un Amor infinito. Todo cuanto miraba, todo estaba conectado. Mi corazón dio un respingo y se abrió; lo pude sentir. Se caldeaba. Ahora puedo amar a Lynn, creo, mi hija mayor, que me ha dado muchos problemas”. Dominada por el rapto, sólo pudo llorar. Su hija se le acercó: “¿Qué te pasa, mamá?” Ella permaneció en aquel estado de éxtasis durante dos horas, y lentamente fue regresando a la normalidad; pero desde aquel momento quedó transformada.
En donde antes se había mostrado recelosa y desconfiada, Jane era ahora “radiante”, como no dudaban en calificarla los extraños. Abrió una galería de arte, empezó a hacer teatro para la comunidad, y su personalidad se hizo tan vital que atraía a los amigos y causaba elogios. “Su presencia iluminaba toda la escena”, decían. ¡Qué diferente de la mujer triste, desconfiada e insegura que había sido antes! De este modo empezó su Segundo Viaje hacia su centro espiritual. O tal vez lo había empezado antes, en aquella época de desazón anterior al éxtasis, ¡quién sabe! El catalizador siempre es algo que se produce para romper el tono uniforme de la propia vida. A menudo un viaje exterior simboliza el movimiento interior del alma.
No sabemos si los rabinos, sacerdotes y ministros necesitan de un Segundo Viaje. Después de todo, ya están vinculados a una Iglesia, y siguen conscientemente una senda espiritual. Sin embargo, muchos de ellos se sienten espiritualmente desconsolados. Mi amiga y directora espiritual, una antigua canóniga de la catedral nacional de Washington, admite que cuando vivió su experiencia extática, en una tierra lejana, no se encontraba espiritualmente preparada. Ella conocía el testimonio y los relatos de otras personas, extraídas de los libros, pero carecía de compañeros con los que pudiera hablar. Se sentía perdida en el tiempo y el espacio, sin puntos de referencia. Carecía de apoyo, dice, porque nadie podía proporcionarme una comprensión real sin haber tenido previamente su propia experiencia. Por aquella época no tenía ni idea de cómo habría de desenvolverse con lo que le sucedería posteriormente.
Incluso aquellos que se encuentran en las posiciones más encumbradas de la Iglesia se sienten, por momentos, perdidos espiritualmente y frágiles. El muy Reverendo Edmond L. Browning es obispo presidente de la Iglesia episcopaliana de los Estados Unidos. Su cargo equivale al de cardenal en la Iglesia Católica. El obispo Browning es un hombre sencillo y modesto, de mirada cálida y sonrisa abierta. Amablemente accede a una entrevista, compartiendo de forma cándida su propia búsqueda espiritual. Su Segundo Viaje empezó hace solamente pocos años, y no empezó con éxtasis o a través de una larga y sosegada conversión, dado que él ya poseía una fe sólida. El camino se le abrió a través del umbral del decaimiento y la amargura.
Él ya había tenido experiencias anteriores. Tuvo un sueño, por ejemplo, diez años antes, cuando supo que iba a ser elegido obispo. Browning era el mayor de tres hermanos de una familia de alcohólicos, con todo lo que eso conlleva de desarreglos y abandono. Su padre murió de cirrosis hepática. Pero ahora Browning iba a ser elevado al rango más elevado de su Iglesia. “En mi sueño mi padre se me acercaba; su presencia allí era muy clara. “Estoy bien”, me dijo, “estoy completo”. Di a tu madre que me guarde un asiento a su lado, porque quiero estar presente en tu ordenación.” El que su padre fallecido se le hubiese aparecido en sueños representaba mucho para aquel hombre sencillo. Que el espíritu curado de su padre se sintiese orgulloso de su ordenación lo llenaba de gozo. Nunca había dudado de que su padre lo observase. “Creo que Dios puede llegar de toda clase de modos”, dice, “y que todos tenemos un lugar en la Mesa.”
El sueño constituyó una sanación, pero su Segundo Viaje no comenzó hasta diez años más tarde, cuando Browning vivió lo que él califica como el año más duro de su ministerio. Aquel año el tesorero de la iglesia hizo un desfalco de más de 2 millones, un obispo se suicidó, y él tuvo que presidir un juicio en el que otro obispo estaba acusado de herejía. “Aquello me hirió realmente; me sentía casi paralizado. La gente pedía mi dimisión”. Por primera vez en su vida buscó un director espiritual, un monje episcopaliano de la Sociedad de San Juan Evangelista de Boston. “Aquel hombre hizo por mí más que nadie, en el plano de hacerme ver quién era yo, y de afirmarme en mi puesto en el viaje espiritual, equilibrando mis necesidades entre el mundo de lo espiritual y de lo físico. Yo me senté y lloré con este hombre durante horas.”
¿Consideraremos esta dirección espiritual como una experiencia mística? El obispo Browning cree que nunca tuvo nada como aquello. “Ese hombre es una persona muy amable, muy versado en las Escrituras. Tiene una forma de ser afirmativa y tierna, que constituye la marca del que es rico espiritualmente.” ¿Qué sucedió en esas sesiones? Primero leyeron un salmo o un pasaje de las Escrituras, juntos reflexionaron sobre eso. Después hablaron sobre cómo se encontraba Browning aquel día, en el plano espiritual y en el emocional. Por último, se le pusieron ciertas tareas. “Ahora sigo muy seriamente las instrucciones dadas por mi director espiritual”, dice. ¿Cómo cuáles? “Ser positivo todos los días. Ese es el don de Dios. Trabajar ese día en el conocimiento positivo, un conocimiento que seguramente tendrá obstáculos en su camino. Segundo, hacer algo por mí cada día, tomarme un café, dar un paseo, tomarme un fin de semana, leer un buen libro, dedicar más tiempo a la oración. Debe ser algo creativo, alegre, renovador. Me hizo escribir, perdóneme el lenguaje, una lista de basuras. Nunca había hecho nada así. Tuve que enumerar todas las personas que me habían causado problemas. Entonces recé a Dios por ellas, diciéndole lo que sentía por esas personas. Pero las dejé así. No dije a Dios qué había que hacer al respecto. Mi director espiritual me había establecido un programa diario para la oración y la lectura; por la mañana antes de empezar a trabajar, y ocasionalmente una oración nocturna.” ¿Y de qué se ha dado cuenta con todo esto? “Pues comprendes lo dependiente que eres de la gracia de Dios. Si eres vulnerable y conoces tu propia debilidad, te vuelves más compasivo con los demás, con la sociedad, con tu comunidad, con el espíritu del prójimo. Sus debilidades, te dices, son mis debilidades.”
Me acuerdo de las palabras del Dalai Lama. Durante nuestra entrevista no quiso hablar de sus experiencias místicas, si bien me permitió saber, con aquel buen humor suyo, que gracias a un sueño que tuvo supo que había sido un gran maestro hindú en una vida anterior. Admitió tener “ciertos efectos derivados de mi práctica: más compasión, menos envidia, menos ira, menos apego, menos orgullo. Creo que éstos son los objetivos de mi práctica espiritual.”
Han pasado muchos años desde los grandes momentos vividos en Machu Picchu, y desde entonces he tenido otras visiones y experiencias, otros raptos y conocimientos, otras iluminaciones e introspecciones. No me parecieron importantes, sino que me envían como pequeños besos, como recordatorios de un medio espiritual, de esos ángeles, de esas Presencias que trabajan para nosotros, que caminan a nuestro lado. Presten atención, porque es un viaje fabuloso. Por supuesto que los éxtasis no duran. Siempre vuelves a lo de antes, y entonces recoges tu talego y sigues con lo que estuvieras haciendo, caminando tranquilamente, un día tras otro. Excepto que ya nada parece lo mismo. Porque te has dado cuenta de que a Dios se lo encuentra en la cotidianidad de la vida, en los detalles, en los problemas con los críos, en la irritación con tu marido o tu esposa, y en la ansiedad que te produce tu jefe en el trabajo. Ves que la vida es una fiesta, todo está ahí, delante de nosotros para que lo gocemos.
Hoy miro hacia atrás con un desapego aturdido, la salvaje carrera en montaña rusa, de estos ocho o diez años, pues ya he dado la vuelta completa y creo que no necesito esperar a ver a Dios. Él está mirándome a la cara. “Si fuera una serpiente”, acostumbraba a decir mi madre “ya te habría mordido”. Miro hacia todas partes, pero en la dirección correcta. El rostro de Dios. Se encuentra en el calor de un día de verano; brilla en los radiantes aro iris que se entretejen en las heladas ramas de los árboles invernales; en la lluvia; en el cielo; en un montón de basura lleno de bacterias; en el zumbido de las ruedas sobre el asfalto de la carretera; en nuestros esfuerzos bienintencionados –a veces, fallidos-, para ir de uno a otro, o para conseguir esa baliza flotante, cuando nos estamos yendo mar adentro.
O quizá no exista un Dios creador externo. El entorno sagrado nos rodea en este mundo físico, pero empieza en el interior. “Cuando un hombre se aleja de sí mismo para encontrar a Dios”, escribió el maestro Eckhart en uno de sus sermones, “se equivoca. No encuentro a Dios fuera de mí, ni lo concibo al margen de mí sino en mí mismo. El hombre no debiera preocuparse por ningún por qué, ni por Dios ni por su gloria, ni por nada que esté fuera de él, sino solamente por cuanto se encuentra en su propio ser, en su propia vida”.
¿No era esto lo que Dante describía cuando pidió ver a Dios y se encontró con su propia imagen? O la hermana Katrie, exclamando en aquel inconexo lenguaje tan poco cristiano; o en el éxtasis del sufí: “¿Yo soy Dios?” ¡Cuántos milagros se producen en este frágil mundo de pérdidas, de sufrimientos y de gozos! El milagro de un tulipán. El milagro del agua. El milagro de un abejorro que puede volar, a pesar de todas las leyes de la aerodinámica.
A veces paso por períodos de secano, cuando no siento ninguna unión con mi Amado. No puedo meditar. Entonces pongo mis pies metafóricos en un terreno que nada tiene que ver con lo espiritual. Hablo airadamente conmigo misma y con Dios. A veces corro y me escondo, molesta con mi viaje espiritual, y todo se vuelve polvo seco. Estos períodos pueden durar horas e incluso días. En tales momentos me es prácticamente imposible recordar la introspección mística, y en su lugar me siento irritada; y entonces me doy cuenta de que hay una quietud espiritual que siempre cubre mi enojo, mi necesidad y mi fragilidad.
Cada vez que me siento desanimada, cada vez que mi mente dubitativa interviene para formalizar juicios, se produce un pequeño milagro, y una vez más me siento bañada por la risa de las esferas. No hace mucho tiempo me encontré en el mostrador de un supermercado un pequeño folleto sobre la oración que me llamó la atención. “Oh, qué bien, me dije, necesito aprender a rezar”. Lo abrí al azar y encontré que me citaban a mí. ¿Qué otra cosa pude hacer sino echarme a reír? Y comprar el folletito, por supuesto.
Tanto Santa Catalina de Siena como Julián de Norwich descubrieron que debíamos reírnos del diablo cuando aparece, puesto que las dudas y los demonios no pueden soportar la confianza alegre. Algunas veces siento caminar a mi lado un Compañero, y tengo la impresión de que si me vuelvo lo suficientemente rápido, lo descubriré por el rabillo del ojo, con todos sus radiantes colores. Pero cuando me vuelvo… también él se está riendo detrás de mí, en el juego de la gallina ciega. Es como lo que dice T. S. Elliot en The Waste Land:
¿Quién es el tercero que camina siempre a tu lado?
Cuando cuento, sólo estamos tú y yo.
Pero cuando miro hacia adelante, en el camino blanco
Siempre hay otro que camina a tu lado
Envuelto en brillante manto castaño, encapuchado.
No sé si es hombre o mujer.
Pero ¿quién es ese que está al otro lado de ti?
Por tanto, ¿qué sabemos a medida que nos acercamos al final de este texto? Menos, quizá, de lo que sabíamos cuando empezamos, puesto que todos los caminos parecen llevar a Dios. Sabemos que hay un viaje para descubrir quiénes somos. Empieza en la desesperación. Nos lleva hasta alturas inimaginables. Concluye el rapto, y lentamente, como un globo que se desinfla, nos encontramos abajo. Ahora se inicia un período largo y duro. Este es el tiempo en el que necesitamos un maestro, alguien que nos haya precedido y cuya ayuda es mutuamente necesaria en toda tradición mística. Puede llevar años el integrar lo que hemos visto. Después, sólo nos queda caminar durante el resto de nuestros días. Quizá no volvamos a ver más ángeles, ni a vivir éxtasis místicos. Santa Teresa de Ávila no tuvo visiones durante los últimos veinte años de su vida. Así son las cosas. El Tao Te King describe el camino correcto que se ha de vivir. Acostumbro leerlo una y otra vez, maravillándome. Pero lo que se describe es hesychia, la serena y tranquila quietud de un lago en cuya superficie se refleja el sol:
Ríndete y sobreponte
Doblarse y enderezarse
Vaciarse y llenarse. (…)
Por eso los hombres sabios abrazan al uno
Y constituyen un ejemplo para todos.
Sin exhibirse,
Brillan.
Sin justificarse,
Se les honra.
Sin jactarse,
Reciben el reconocimiento.
Sin alardear,
No vacilan. (…)
Por eso los ancianos dicen:
“Ríndete y sobreponte”. (…)
Sé realmente completo,
Y todas las cosas vendrán a ti.
Mi maestro me puso en cierta ocasión la metáfora de que la búsqueda de Dios era como una gran rueda, cuyos radios convergen en el centro. Cada radio es una distinta religión, que nos une a Dios. Pero hemos de escoger sólo una senda; porque si perdemos el tiempo recorriendo un poco de cada radio, moriremos antes de que hayamos podido alcanzar el centro de la rueda.
Podemos escoger la vía de la acción y del servicio, o la de retirarse en meditación, o mi vía, la bhakti o devocional, la del amor y de la constante gratitud; Dios nos llega uno a uno, y corazón a corazón. Después, tras los éxtasis dramáticos, se insinúan otros de sabiduría más suave; vivir como si cada instante constituyese un gran privilegio. ¡Despertar!
Una vez, hace mucho tiempo, soñé que me moría. Normalmente soñamos que estamos a punto de morir; caemos desde un precipicio, y nos despertamos antes de llegar al suelo. En este caso yo estaba completamente muerta. Era una chispa de luz, un átomo, un fuego fatuo, algo más frágil que el humo, y aunque podía ver a todos los que me rodeaban, mis familiares no me podían ver ni oír. Vi a mi hija mayor, Sarah, de ocho o diez años por entonces. Estaba sentada en una bañera con mi madre, que en aquel tiempo todavía estaba viva; y yo podía ver la hermosa y clara piel desnuda de Sarah y, en contraste, el cuerpo de su hermosa abuela, marcado por las múltiples huellas, por cada una de aquellas heridas que significaban un capítulo de su vida. Al verlas juntas a las dos, me sentí feliz. Comprendí que mi madre cuidaría de ella. Entonces me acerqué a la mejilla de Molly, mi hija más joven:
- Deberías entrar tú también en la bañera, Molly- le susurré; yo, que no era más que un remolino de átomos, algo invisible.
- ¡No! –Pataleó. Me reí. Era muy propio de ella contestar de aquella manera. Después la engatusé para que se protegiera con la seguridad de la bañera; amaba a mis hijas más allá de toda comprensión.
La escena cambió. Estaba sentada en un verde banco del parque. Había árboles altos de forma cónica y muchas estatuas extrañas (solamente al despertar me di cuenta de que se trataba de un cementerio). Mi marido estaba sentado a mi lado en el banco, y aunque yo no tenía forma, podía sentir el peso de su brazo sobre mi hombro. Yo tenía mucha prisa. Tenía que marcharme.
Me desperté; la almohada estaba húmeda de lágrimas. Corrí escaleras abajo para abrazar a mi marido y a mis hijas pues, como espíritu, no había tenido brazos con que poder abrazar a mis niñas, ni lengua con la cual saborear la buena comida, ni ojos con que poder asimilar la belleza de este mundo. ¡No había tenido cuerpo físico! Durante toda la semana estuve dando vueltas y tocando todas las cosas, la gente, los electrodomésticos, la vajilla, las telas, los árboles, las piedras, el agua, la hierba, todos los elementos de este bello milagro que es la Tierra.
Un psicólogo hubiera dicho que el sueño tenía que ver con la cercana muerte de mi matrimonio, pero el sueño se produjo años antes del decisivo viaje a Perú. Aún más, al despertarme comprendí el mensaje: ¡Qué privilegio es ser humano! Rilke lo sabía:
¿Qué harás, oh Dios, cuando yo muera?
Soy tu recipiente (¿y cuando me rompa?)
Soy tu bebida (¿y cuando me vierta?)
Soy tu ropaje, soy tu oficio.
Pierdes tu significado, si me pierdes.
Sin mí quedarás sin albergue,
Y no te podrán dar una cálida y dulce bienvenida (…)
¿Qué harás entonces, oh Dios? Tengo miedo.
Conozco personas que no desean volver a hacer daño nunca más y buscan la iluminación para conseguirlo. Pero la luz conlleva la sombra; y de la misma manera que no puede haber sombra sin luz, tampoco puede existir amor sin su hermana, la desdicha. Creo que los ángeles envidian nuestros brazos, nuestros labios, el contacto de la piel, nuestra esencia física, los placeres y dolores con los cuales Dios se manifiesta a sí mismo en nosotros.
Ustedes dirán que soy una romántica y que la vida no es así, sino más bien un pozo de soledad vacía, de violencia y de daño demoníaco. No lo sé. En realidad yo también me siento sometida a emociones oscuras. Pero entonces elevo un poco la cabeza, trato de aflojar mi cadena, como un perro de Dios, recordando que he visto en algunas ocasiones brillar esta Tierra, con su gente circundada de un halo, brillando con luz interior. Pero, ¿qué se yo? Menos que el espacio existente entre las letras de esta página.
Lo que sé no puede ser dicho, y sin embargo llega a la misma rueda del espacio. Es mejor descansar. Es mejor prestar atención al silencio del corazón vibrante.
Sophy Burnham
Ref.: “El Viaje Hacia el Éxtasis”, Ed. Edaf.

Activando tú Poder Creador por Kenna Torres DC Creador


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Son muchos los cambios que la entrada de la nueva energía está realizando a través de cada uno de nosotros.Ya habrán notado de que a cada momento, la energía toma un nuevo curso según dirijan su atención, sus pensamientos, sentimientos y acciones.

Es un tiempo en que las oportunidades surgen y se desvanecen, si demoramos en resolver tomarlas. Se suceden varias de ellas ,antes de llegar a un objetivo mayor. El Propósito Divino de las mismas, es que transitemos por ellas para adquirir nuevas habilidades, y casi sin darnos cuenta encontraremos el punto exacto en donde una oportunidad de expresión totalmente plena se perfile y poder entonces desplegar recursos internos, que ahora pueden ser expresados.

Descubrimos entonces, como los pasos previos nos han permitido contar con todos los elementos para que nuestra creación embone perfectamente en una totalidad cósmica en forma armónica, sin efectos secundarios imprevistos.

Creamos nuevamente dentro de un esquema energético de escala Universal.

Cada creación impacta en todos los aspectos el entorno en donde se genera, a las personas, actividades, ambiente, naturaleza, relaciones; así como los flujos energéticos existentes. De modo que será sumamente valioso el revisar antes de generar una idea creadora, todos los factores que estemos dispuestos a experimentar con dicha creación y como se toca con ello positivamente la vida de los demás, así como la de nuestras familias cósmicas recién re-conectadas.

LA MEDITACIÓN
Más que nunca, es indispensable hacer un alto diariamente a través de la meditación, para distinguir lo que nos distrae de lo que nos lleva a disfrutar cumplir fácilmente el verdadero propósito de nuestra vida.

Ser en la Voluntad Divina, nos da la alegría de expresar la verdad interna que siempre estuvo allí, esperando el momento oportuno de emerger, al haber re-conectado nuestra capacidad cerebral al 100% por ciento .

CREARSE A Sí MISMO
Día a día vamos conscientemente moldeando, auto-observantes, los matices del ser que estamos dispuestos a manifestar ahora. Para ello, servirá especialmente el percatarnos de Cómo nos sentimos viviendo la realidad que ahora,  cada uno estamos transitando.

EL miedo y dolor que sostuvieron el paradigma de dualidad, se desvanecen por completo a medida que tomamos consciencia de que lo que nos llevó a ello, fue el alejarnos de la voluntad divina confundiendo el libre albedrio con libertad, encontrando esta nuevamente, al volver lo inconsciente en consiente y liberar todo lo que ya no cabe en la alta frecuencia de amor de la Nueva Tierra en la escala individual y colectiva.

La intensa energía solar entrante, facilita el despertar ya, totalmente para el mayor bien común, y con compasión poder responsabilizarnos de nuestras creaciones, sabiendo que estamos siendo apoyados desde el amor para dar el paso decidido en nuestra evolución.

La energía de la nueva realidad es un filtro universal entre la creación inconsciente dual y solo se abre para dar paso a lo que se ha iluminado conscientemente a través del amor. Esto es lo que permitirá afianzar el nuevo núcleo evolutivo de la familia, salvaguardando la alta vibración iluminada con que llegan los niños de la Nueva Tierra.

Su procedencia intraterrena y cósmica divina es reconocida, honrada e impulsada para su evolución, a través de acto creadores de amor consciente, en felicidad y alegría en cada hogar.

En lo colectivo,Sólo permanece lo necesario y lo que vibra en la frecuencia de la Nueva Tierra,

Emergiendo las nuevas formas que la voluntad divina ha reservado para este tiempo de conciencia universal amorosa y de expansión.

FELICIDAD PARA SÍ MISMOS
Con la entrada de la Nueva Energía, llega el poder de crear la felicidad tan anhelada para nosotros mismos.
Es encontrarnos inmersos, dentro de una corriente de energía divina multicolor en continuo y ondulante movimiento. Puede haber momentos de vértigo al principio, que desaparecerán al aprender a fluir y estar totalmente presentes a cada momento.
Integrando esta energía, encontramos los siguientes aspectos:
La energía ondulada filtrante que delimita la realidad de la Nueva Tierra
La energía de las parejas divinas y la energía ancestral universal que se reconecta en esa unión,
La energía de acuerdos armónicos y alegre creatividad en la pareja,
La energía que conforma las familias y su propósito divino,
La energía que porta a los niños que llegan iluminados a la Nueva Tierra,
La energía que impulsa los proyectos alineados con la evolución cósmica del planeta,
La energía que porta la sabiduría, para la Era Dorada en la Nueva Tierra,
La energía expansiva y evolutiva para las formas de vida de la nueva era,
La nueva energía que está siendo creada en el sol,
El apoyo y Presencia total de Nuestras Familias Divinas y Cósmicas en la Nueva Tierra.

Esta energía se caracteriza por manifestar felicidad, Amor, Abundancia a través de lo que está alineado a la voluntad divina, esto genera una gran confianza, al estar siempre provistos de lo necesario y de lo que merecemos, sin dañar a otros o a nosotros mismos.

Para fluir en ella solo hay que dejarse llevar por la alegría y tener presente que es una energía ligada totalmente a la familia de la Nueva Tierra, recordando siempre que crear en ella, implica impactar amorosa y evolutivamente a la totalidad universal.

Evolucionando…
Con todo Amor
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Divino Corazón Creador.
Activaciones,Escuelas de la Nueva Tierra