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jueves, 2 de enero de 2014

Delante de la nueva época, por el maestro Beinsá Duno


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Conferencia dada por el Maestro Beinsá Dunó, el 9 de octubre de 1938,
en Musala – Rila.

Secreta oración.
El camino de la vida es difícil. En este camino se expresan el Amor de Dios, la Sabiduría de Dios y la Verdad de Dios. A través de éstos la vida logra su predestinación.
Muchos procuran hacia la felicidad personal. El elemento personal en el hombre no conduce a la felicidad verdadera. En el Amor está escondido el elemento de esta felicidad. Él es el hueso del cual brota la vida. Cuando el Amor visita al hombre, él se ensancha. Si mide su cuello, sus manos, notará un ensanchamiento microscópico. Dicho está que el Amor vence al mal. He aquí por qué solo aquel puede guerrear con el mal, el que lleva el arma del Amor dentro de sí. Si no tienes Amor, no guerrees con el mal. Éste te vencerá. El amoroso, o sea, el hombre del Amor, ha abierto su corazón para todos. Si te encuentras con un hombre que se ha abierto solo para uno, sabe que a ti no te puede amar. Aunque te amara, él pronto cambiará hacia ti. Puede amarte solo aquel que ama a todos. Si te ama un hombre a través del cual se manifiesta el Amor de Dios, él siempre te amará. Este Amor es incesante y eterno. ¿Tienes que preguntar cada día a este hombre si te ama? Un amor que se interrumpe, que aparece y desaparece, no es verdadero. – ¿Qué amamos en el hombre? Lo superior, el inicio Divino. Este es lo eterno, el inicio inmutable en el hombre. El hombre pasa por tres fases: niñez, madurez y vejez. Si le fotografiáis en sus tres fases, veréis tres imágenes diferentes. Por mucho que se distingan una de otra, una esencia tienen éstas, o sea: un inicio eterno, inmutable – lo Divino. El resto son sombras de la vida humana. Nosotros todavía estamos en las sombras de la vida. El hombre debe procurar a encontrar su alma. Cuando encuentre su alma, él verá y el alma de su prójimo. No puedes conocer al hombre mientras miras solo su apariencia externa. Con esto se explica el por qué tú no amas a uno, y otro le ama. Tú miras solo su apariencia externa, y él le conoce desde dentro, conoce su alma. Dices: “Nada específico encuentro en este hombre”. ¿Por qué no ves nada en él? Porque no le amas. Pregunta a aquel que le ama ¿qué ve en él? Él dice: “Interesante es este hombre”. Tú hojeas un libro viejo y dices que no es interesante, Otro dice que es muy interesante. – ¿De dónde sabe él esto? Lo ha leído el hombre.
Cuando estudiáis las manifestaciones del Amor de un hombre dado, veis que éste (el amor – n.d.t.) constantemente se interrumpe. Sin embargo esto puede ser aparente. Esto se refiere a la conciencia externa del hombre, y no a su esencia interna. Hay obstáculos externos, nubes en la conciencia que interrumpen aparentemente el Amor. Hasta que la Tierra gire alrededor de su eje, siempre habrá día y noche, bien y mal, caída y levantamiento.  Cuando salgas a cierta altura por encima de la Tierra, ya no habrá más día y noche. En cuanto a más alta área de tu conciencia subas, tanto más incesante es tu Amor. Estás sentado en tu habitación y miras por la ventana. En este tiempo tu amigo pasa. Tú sigues sus movimientos y le ves en un sitio. Después de un rato él se pierde de tu vista. Esto ocurre porque estáis a la misma altura. Si te elevas a un escalón más alto, constantemente le verás. Entonces, en cuanto más alto escalón permaneces, tanto más incesante es tu Amor.
Una de las reglas del Amor dice: “Guarda la libertad de los demás como guardas y la tuya”. Alguien obstaculiza la libertad de los demás y les limita. – ¿Por qué? Porque él está fuera del Amor. Dices a alguien: “Tú no me amas”. – Deja al hombre libre, no te entrometas en su libertad. Él es libre de amarte, o de no amarte. Cuando todos te rechacen, cuando te miren como una basura, sabe que hay Uno que te ama. Contigo camina un ángel y te dice: “¡No temas, el Señor te ama! Tu trabajo se va a arreglar. ¡No te vuelvas niño!” Un padre tenía diez hijos. A todos compro por una muñeca, al último solo no pudo comprarle. Éste comenzó a llorar, porque los demás niños le decían que es malo, que su padre no le ama. Al ver como lloraba, el padre le consolaba: “No llores, mañana te compraré y a ti una muñeca”. Digo: Toda la gente llora siempre por tales muñecas. Además de físicas hay y muñecas espirituales por los cuales la gente llora. Viviendo de esta manera la gente poco a poco se envejece. El envejecimiento es una ley de alejamiento. Cuando las cosas se alejan, éstas se vuelven invisibles. Los puntos de vista viejos envejecen al hombre. Para rejuvenecerse, él debe negarse de éstos. Todos hablan del Amor, sin conocerlo. – ¿Por qué? Porque primero no se conocen a sí mismos. Dices que amas a alguien y te es agradable. Cuando oyes que él ama a otro, se te hace desagradable. ¿Cuáles son las cualidades distintivas del Amor, la Sabiduría y la Verdad?
Dicho está en la Escritura: “Amas la Verdad en el hombre” (Salmo 51:6 – n.d.t.). Entonces esto lo que amas en el hombre es la Verdad. Un hombre que tiene fe, puede guardar secreto. Cualquier secreto que le confiares, él lo guardará. Si impones algún trabajo a aquel que tiene la verdad dentro de sí, él a toda costa lo cumplirá. El Amor es madre, la Sabiduría es el padre, y la Verdad – el hijo. Otra comparación: el Amor es una base, la Sabiduría es un ácido, y la Verdad – sal. El hombre del Amor es una hoguera que calienta a todos. El hombre de la Sabiduría es un faro que ilumina y dispersa luz, y el hombre de la Verdad es el panadero que da pan. El Amor da, la Sabiduría amuebla las cosas, y la Verdad las dispensa. Las leyes son resultado de la Verdad. La Verdad trae libertad y da posibilidad al hombre de manifestarse. Dicen que la verdad era amarga. Esto es una incomprensión de las cosas. ¿Cuándo le es amargo al hombre? – Cuando está enfermo, o cuando erra. Entonces la amargura es algo no natural para el hombre. No puedes errar y llevar la Verdad dentro de ti. Amargo le es al hombre cuando miente. Entonces él pierde su libertad. La Verdad es un transformador. Ella da dirección. Ella libera al hombre de sus dificultades. La Verdad reconcilia a la gente con sus contradicciones. Ellos libremente llevan su propia carga. La Verdad valora las cosas. Ella quiere saber su esencia. La Sabiduría penetra profundamente en éstas y las ilumina. El Amor trae calor y todo lo derrite.
Y así, el Amor alarga la vida. La Sabiduría valla la vida. El hombre del Amor es al mismo tiempo prudente. Entonces simultáneamente él es y sabio, y amante de la verdad. El Amor, la Sabiduría y la Verdad son inseparables.
El Amor da el material. La Sabiduría ordena el material. La Verdad trabaja con éste. Tal y como Salomón tenía muchas mujeres, así y el hombre puede tener muchos deseos. Un deseo básico es necesario al hombre – el de adquirir el Amor. Él debe tener solo un pensamiento básico – la Sabiduría. Al tener esto las demás cosas por sí mismas vendrán.
Guardad las siguientes tres reglas en vuestra vida: Que se santifique el Nombre de Dios en nosotros. Que busquemos el Reino de Dios y que trabajemos para Su establecimiento en la Tierra. Que cumplamos la voluntad de Dios.
El hombre viene a la Tierra, primero, para enderezar sus errores. Luego – para enriquecerse con virtudes. Finalmente, para enderezar los errores ajenos y pagar por éstos, como hizo Cristo. Así él arreglará la vida del hombre e introducirá el Reino de Dios en la Tierra. Antes de ir a donde la gente, irás a donde Dios. Solo así te enriquecerás y tendrás algo que dar. Si quieres librarte de la influencia de Dios, cometerás un error. A esto se debe la caída. Fue entonces cuando apareció la raza negra. Has salido de Dios, pero quieres librarte de Él. ¡Esto es imposible! ¿Cómo se va a separar la parte del Todo? Después de esto apareció la raza negra en la cual actúa la auto-conciencia, o sea, el pensamiento de que sin Dios no hay vida. Luego vinieron la raza amarrilla y la blanca – la gente de la conciencia más alta. La Sexta raza – la raza sagrada, viene ahora. Ésta trae la luz. Ésta trae la fe absoluta. Un pueblo que tiene fe en Dios, no puede perecer. El profeta Jonás pasó en el vientre de la ballena tres días. Al tercer día la ballena lo echó fuera, porque él estaba constantemente en oración. Cuando decidió servir a Dios, la ballena lo echó a la costa. Por lo tanto y el enfermo, para sanar debe servir a Dios.
Una vez llegó a mí un hombre enfermo, rico, quería que lo sanase. Le dije: Yo cobro caro para sanar. Te voy a curar solo si repartes todos tus bienes a los pobres. – ¿No se puede por lo menos la mitad? – No se puede. – ¿Y tres cuartos? – No se puede. ¡Todo lo repartirás! No solo esto, sino que cuando repartes todos tus bienes, prometerás servir a Dios. Después de esto diré solo una palabra y te curaré. A través de la enfermedad tú pagas tu obligación hacia alguien. Sin embargo, si te vuelcas hacia Dios con el deseo de servirle, Dios paga por ti. Solo así el hombre puede ser libre y sano. – ¿Cómo se expresa el servicio? – Lo que haces, hazlo para el Señor. El que sirve, el que se sacrifica, primero él se beneficia.
Dos viajeros pasaban en tiempo invernal con caballos por un bosque. Y los dos eran religiosos. En el camino vieron a un hombre congelado, medio muerto. Uno de los viajeros dijo: “¿Quién va a bajar del caballo para ocuparse con él?” El otro inmediatamente bajó del caballo y comenzó a frotar con nieve al congelado. El hombre comenzó poco a poco a vivificarse. Por el frotamiento y el viajero se calentó. Sin embargo, aquel que siguió su camino, empezó a helarse de frío. Yo hago la siguiente conclusión: Un bien verdadero es este que afecta a toda la humanidad. Un pensamiento es recto cuando afecta a toda la humanidad. Cuando piensas, sientes y actúas así, Dios te bendice. Diréis que no tenéis tiempo para hacer bien. No, para todo hay tiempo. Es necesario, sin embargo, paciencia, esperar el tiempo. Viene alguien a mí y me pregunta cómo actuar en un caso dado. Respondo: Cuando viene alguien a ti y te pregunta cómo actuar, tú ponte en su sitio y ve cómo desearías que actuasen contigo. Entonces, actuarás con los demás así como quieres que actúen contigo. Magna cosa es hacer bien. Si haces bien a alguien como se debe, por muy pequeño que sea, él nunca lo olvidará. Es importante hacer el bien a tiempo, cuando el hombre tiene necesidad de éste. Ves que alguien da un trozo de pan seco al mendigo. No le juzgues porque actúa así, mas tú dale un pan fresco. La gente todavía no ha llegado al bien verdadero. Ellos ahora están aprendiendo a hacer bien. Cuando haces un bien verdadero, junto con éste tú das y luz de ti mismo.
Voy a transmitir un caso interesante de la vida de Shlatter – un curandero americano destacado. Él dio con un enfermo, además un hombre pobre. Shlatter le curó y mientras se acomodaba a trabajar, le tomo consigo. Puesto que tenía solo diez dólares en su bolsillo, dio cinco dólares al pobre, y los demás cinco dólares los retuvo para sí. Durante la noche, el pobre robó el abrigo y los pantalones con los cinco dólares de Shlatter y huyó. Después de esto Shlatter tuvo que trabajar todo un mes para comprarse ropa. Después de unos cuantos años él se encontró con el mismo hombre en San Francisco, de nuevo enfermo. Shlatter y esta vez se encargó de curarlo.
Un conocido mío de Novi Pazar me contaba la siguiente experiencia suya: “Un día estaba tan caído, tenía solo un lev en mi bolsillo, apenas para un trozo de pan. Pensaba: ¿Cómo voy a pasar los demás días? En este momento a mí se acerco un mendigo, quería ayuda. Pensé: Si doy el lev, me quedaré hambriento. Sin embargo, algo desde adentro me decía: “Da el lev, no pienses en el día de mañana. Si no lo das, te ocurrirá algo peor que hambre”. Escuché esta voz y di el lev al mendigo. Desde este momento mis trabajos empezaron a ordenarse bien”.
Digo: El Mundo Razonable requiere del hombre que esté arreglado hacia la Ley del Amor, que no se influencie por nadie. Muchas veces el hombre llegará a la Tierra y partirá. Por eso él debe estar siempre listo de dar, que tenga algo que le recomiende, que le dé crédito. Los Seres razonables del otro mundo saben todo lo que el hombre piensa y hace en la Tierra. Nuestro destino está en sus manos. Dios está con nosotros mientras hacemos bien. Cuando erramos, Él se aleja de nosotros y nos deja libres de hacer lo que queramos. Nosotros conocemos a Dios mediante las virtudes. No obstante, cuando erramos, nosotros conocemos a Dios como piedad. Él no nos juzga, sino que nos enseña cómo actuar. Con los errores y los crímenes Dios abona sus campos. Dices: “A nadie he matado, a nadie he robado”. – Aunque tomes cinco céntimos del hombre, tú ya quebrantas la Ley de Dios, introduces desarmonía, tanto en la Naturaleza, como y en tu vida. No es importante cuán grande pecado has hecho. Y el pecado pequeño tiene tales consecuencias como y el grande. – ¿Por qué? Porque estás conectado con millones de gente, a los cuales, mediante tu pecado, tú les impulsas hacia pecados y crímenes. Tú eres la primera cerilla en la caja. Cuando te enciendes, después de ti se encenderán y las demás cerillas.
Una moral nueva es necesaria a la gente. La moral presente no conduce hacia un final bueno. Que torsiones tu pensamiento con el fin de acomodarlo a la verdad, esto no es moral. Una mujer pobre quería ayunar durante la Semana Santa, pero no tenía posibilidad de comprarse aceite de oliva. Puesto que tenía un poco de grasa de cerdo, ella se dijo: “He aquí lo que voy a hacer: y comeré un poco de aceite de oliva, y no quebrantaré mi ayuno”. Tomó una caña de madera, hizo pasar por ésta la grasa de cerdo derretida y se tranquilizó. Este es un autoengaño, no es la verdad. Cada pensamiento torcido, cada pensamiento malo hacia ti mismo o hacia los demás lleva a la infelicidad. No hables mal de nadie. No pienses mal de la gente. ¿De dónde sabes si esto lo que piensas y hablas es cierto? Después de todo esto la gente se pregunta por qué vienen los sufrimientos. Éstos son consecuencia del desvío del hombre de las Leyes de Dios. Al sufrir, el hombre poco a poco endereza su pensamiento. Cuando el pensamiento se endereza, y la conciencia se despierta. Cuando el hombre sufre, su alma florece. Entonces ángeles descienden a donde él para recibir el aroma de su alma.
“Díganos algo acerca de la humildad” (dicen los discípulos – n.d.t.).
Esta es una cualidad contrapuesta al orgullo. El orgulloso toma siempre el primer lugar, y el humilde – el último. El orgulloso quiere que todos le valoren, y el humilde valora a todos. Él mira a toda la gente como conductores a través de los cuales Dios se manifiesta. Dices acerca de alguien: “¿Por qué le escuchas? ¿No ves que es ignorante?” – No, él es un telegrama cifrado. Dios habla a través de él. Aunque no comprende lo que se le habla, yo le comprendo. Yo descifro este telegrama.
“Díganos, ¿por qué el hombre debe nacer y renacer muchas veces? ¿Por qué es necesario pasar muchas veces por una y misma experiencia?”
Cada nacimiento en la Tierra y partida para el otro mundo son diferentes en las diferentes condiciones. Por lo tanto, en éstos no hay repetición de las experiencias. Todo es guiado por una Magna Razonabilidad, la cual se distingue con una variedad grande. Como sabéis esto, ¡por todo agradeced! El secreto de la vida se esconde en la gratitud. Que cada momento agradezcamos por todo que se nos da. Que estás sufriendo, agradece; que te alegras, de nuevo agradece. Que eres pobre o rico, agradece. Y cuando recibes algo, y cuando das, de nuevo agradece. Yo no hablo de la gratitud mecánica. Haced todo conscientemente, y no mecánicamente. Alguien pregunta hacia dónde tiene que voltearse cuando ora a Dios. – Cuando piensas en Dios, tú ya estás volteado hacia el Este. Éste es el Este místico. Guardaos de las comprensiones mecánicas de la gente. Y los científicos piensan mecánicamente. Hasta que no reconozcan que y en los seres y los fenómenos más diminutos hay razonabilidad, ellos siempre serán esclavos del pensamiento mecánico. Después de miles de años los científicos contemporáneos estarán en la posición de los ignorantes. Esto muestra que mucho trabajo les espera. Los científicos del pasado han andado por un camino involutivo, o sea, de lo magno hacia lo pequeño. Los científicos contemporáneos van por el camino inverso – evolutivo, o sea, de lo pequeño hacia lo grande. En la frontera de las dos épocas está Cristo. La venida de Cristo marca la época de la evolución. Cristo es transformador de las energías que vienen de Dios hacia el hombre. Sin Cristo no se puede ir directamente a Dios. – ¿Por qué? – Dicho está que Dios es fuego consumidor. Lo mismo se refiere y a la energía solar. Si el aire y el agua no transforman la energía solar, nosotros no podríamos aguantarla. Cristo vino a la Tierra para arreglárselas con el mal. Él absorbió el veneno del mal y lo ablandó. Por eso Cristo derramó Su sangre. Ésta es la levadura de la vida. A través de Su sangre se inyectaron todos los hombres para adquirir la nueva vida, o sea, para renovarse. Este proceso es lento, pero seguro. El que dice que y sin Cristo puede salvarse, él no comprende la Ley. ¡Sin Cristo no se puede! Él es la luz que ilumina a todos – y a los que creen, y a los que no creen. La diferencia está solo en esto: los que creen, voluntariamente han abierto sus ventanas para esta luz. Los que no creen, y hasta hoy mantienen sus ventanas cerradas. Una cosa es necesaria. Que y ellos reciban esta luz.
Cristo dice: “Orad al dueño de la mies que envíe más obreros” (Lucas 10:2 – n.d.t.). Vendrán trabajadores del Mundo Invisible. Y cuando encuentren almas listas para trabajar, ellos se introducen en éstas y a través de éstas trabajarán. ¡Vienen las ideas nuevas en el mundo! Éstas entran en confrontación con las viejas. – ¿Por qué? – Porque lo viejo no quiere dar su reino. Sin embargo, las ideas nuevas vienen con toda su fuerza y se imponen. Éstas transformarán la vida de fondo. Los sistemas viejos serán reemplazados con nuevos. El que acepte las ideas nuevas, y él cambiará. Su rostro brillará, adquirirá una expresión nueva. Nosotros estamos en una época pasajera. Todos pasaremos a la nueva época, viviremos de una manera nueva. Las viejas formas ya vivieron su tiempo. La vida vieja no tiene material para trabajo. Es tiempo que toda la gente eleve su conciencia un paso más arriba para dar paso a las energías Divinas. El futuro trae buenas condiciones. Cada momento se va de bien a mejor. Todo lo viejo, todo lo negativo – robo, mentira, desaparecerán. La Sexta raza trae lo positivo en el mundo. Dicho está: “Aquellos que esperan al Señor se renovarán” (Isaías 40:31 – n.d.t.). Esto lo que ocurre con el carbón para transformarse en un diamante, ocurrirá y con la gente. El nuevo hombre será como el diamante, brillará y resistirá a pesar de todo.
“Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la Tierra” (Mateo 5:5 – n.d.t.). El manso se distingue por la suavidad interna. Si buscáis lo Divino, lo encontraréis en el elemento suave. Éste viene al mundo. El elemento suave trabaja ya entre los eslavos. Dicho con otras palabras: el Amor trabaja entre los eslavos. El Espíritu Divino desciende a la Tierra, principalmente entre los eslavos, y trae lo nuevo para toda la gente en la Tierra. Él se expresará a través de los eslavos. ¿Qué significa la palabra “eslavo”? – Un hombre que glorifica a Dios. Eslavo es aquel que tiene comportamiento hacia la Gloria de Dios. Él está relacionado con la Gloria del Señor (en búlgaro la palabra “slava” significa “gloria” – n.d.t.).

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