Muy recomendada.

jueves, 31 de mayo de 2012

En la noche oscura del alma.

EJERCICIO:NOTAR LA PAUTA QUE CONECTA


TOMADO DE http://lospasosdelalma.blogspot.com.es/

Como paso previo podemos dejarnos un rato para estar tranquilos y realizar este ejercicio que señalamos a continuación… Se trata de un ejercicio on-line, así que no nos va a quitar mucho tiempo. Eso sí, hagamos un hueco y dejemos de lado las distracciones. Se trata de que nos tomemos el ejercicio con una actitud lúdica y de aprendizaje. Nos vamos a hacer varias preguntas… Y convendría dedicarle un mínimo de 30 segundos a cada pregunta. Que la sensación sea de juguetonería, ahí van las preguntas:

- ¿Que conecta una piedra con Marte? … en Marte hay piedras… Marte es una gran piedra… la piedra ha venido de Marte… ¿Qué más..? ¿Qué conecta una piedra con Marte? min. 30 seg.

- ¿Qué conecta una vela con el Sol? … Ambos tienen fuego… El color… Que la cera de la vela, cuando todavía se encuentra en el panal sirve de recipiente a la miel, que una vez consumida es energía para el sol inerno… A ver qué se te ocurre… ¿Qué conecta una vela con el Sol?

- Qué conecta a la hierba con el Hombre? … El hombre puede comer animales que comen hierba, la hierba recibe los rayos del Sol como el Hombre… A ver a ver… rompe tu lógica… ¿Qué conecta la hierba con el Hombre?

- ¿Qué conecta tu escritorio con el mar?

- ¿Qué conecta a un caracol con una estrella de mar?

- ¿y a una tortuga con el Everest?

- ¿y a la Humanidad con la Naturaleza?

- ¿y a ti con una mariposa?

- ¿y a tu ordenador con un cohete espacial?

- ¿y a ti con tus compañeros de trabajo?

- Hacer varios ejemplos: a ti con tu familia, amigos, indiferentes (o enemigos, si tienes)…
Al tiempo que vamos haciendo esto, podemos sensibilizarnos a cómo se van sintiendo estas nuevas conexiones.

Por si no nos hemos dado cuenta, el planteamiento es salirnos de nuestras lógicas preexistentes, para entender que es uno quien hace las conexiones mientras vive su realidad. De esa manera podemos dejar de ser consumidores inconscientes de conexiones prefabricadas… Esto es una práctica que poder sentir en el día a día y no sólo en meditación.

Hecho este ejercicio de precalentamiento, podemos ahora realizar una meditación. En esta meditación vamos a tratar de estar presentes y centrados tanto en las percepciones de los sentidos, como en el movimiento inconsciente de nuestro cuerpo. Es decir… vamos a darnos cuenta del movimiento de nuestro cuerpo en respiración, mientras tratamos de captar la realidad con la que conectamos a través los sentidos.

Para ello, nos sentamos tranquilamente en postura de meditación y respiramos profundamete tres o cuatro veces. Una vez hecho esto, podemos cerrar los ojos y centrarnos en el cuerpo y en la energía que lo envuelve, notando el calor… sintiéndonos presentes. Si notamos que nos despistamos, podemos practicar, durante unos minutos, una respiración cuadrada… 3 ó 4 segundos inspira, parada al lleno, espira y parada al vacío.

Una vez hayamos logrado notar el libre flujo de energía-calor alrededor de nuestro cuerpo, empezar darnos cuenta, poco a poco, de cómo respiramos… Manteniendo la respiración tranquila, darnos cuenta cómo nuestros músculos se mueven. Percibir el natural movimiento del cuerpo en respiración, y cómo todo eso se hace y funciona perfectamente por sí mismo, sin ningún tipo de intervención consciente. De hecho, podemos percibir sutilezas en nuestro proceso de respirar… A ver qué notamos.

Llegados a este punto, extender la atención para empezar a notar lo que viene de nuestros sentidos externos.

 Notar el sonido, el aire, los objetos que nos rodean a través de la vista, nuestro equilibrio… y el resto de elementos que procede de nuestros sentidos. Al mismo tiempo, percibir cómo nuestra respiración ”se hace” sola, y cómo respondemos al entorno también de manera autónoma… Cómo vienen emociones o pensamientos, que también se hacen solos, aparecen y desaparecen ante nosotros, siendo testigos de su realidad, como lo somos con la respiración.

Podemos alargar este ejercicio lo que queramos… Y si vemos que nos perdemos, siempre podemos retornar a la respiración cuadrada y recomenzar.

Via http://meditarte.wordpress.com

El despertar


El despertar no es algo que hacemos / no es algo que podemos crear o poseer / no es una meta ni una técnica / es la realización quienes somos / ahora mismo en este instante
Para mas información sobre trabajo de karsten Ramser: www.karstenramser.net

miércoles, 30 de mayo de 2012

Dios es azul


A veces miramos al cielo clamando ayuda...
y no vemos una mariposa azul que se posa en nuestras manos.
A veces miramos al cielo pidiendo un consejo...
y no vemos una nube azu de algodónl que aparece suavemente en él.
A veces miramos al cielo pidiendo fuerza para continuar....
y un pajarillo azul trina dulcemente en la rama de un árbol.
A veces miramos al cielo pidiendo una respuesta...
y una suave brisa acaricia nuestro rostro.
A veces, en la noche, en una noche desesperada,
miramos al cielo pidiendo un rayo de esperanza....
y no vemos la inmensidad de las estrellas azules
que pueblan el universo.
Y seguimos mirando al cielo
y no entendemos por qué no recibimos respuestas.
Dios siempre responde a nuestros deseos,
a nuestros anhelos, a nuestras dudas.
SIEMPRE. (Sólo hay que estar atento para recibirlas)
mariabuenog

Regalas tu poder ?

El acto de perdonar toma lugar en nuestra propia mente. Realmente no tiene nada que ver con la otra persona.
Cuando culpamos a otro, regalamos nuestro poder porque estamos colocando la responsabilidad de nuestros sentimientos en otro. Las personas que hay en nuestras vidas se comportan de maneras que disparan respuestas incómodas en nosotros. Sin embargo, ellos no entran en nuestras mentes y crean los detonadores que se dispararon. Hacernos responsables de nuestros sentimientos y reacciones es dominar nuestra "habilidad para responder". En otras palabras, aprendemos a elegir concientemente más que simplemente reaccionar.
No podemos hablar de resentimiento sin también hablar sobre perdón. Perdonar a alguien no significa que condonamos su conducta. El acto de perdón toma lugar en nuestra propia mente. Realmente no tiene nada que ver con la otra persona. La realidad del perdón verdadero radica en liberarnos de la carga del dolor. Es simplemente un acto de liberación para nosotros mismos de la energía negativa.
El perdón no significa permitir que las conductas dolorosas o acciones de otro  continúen en nuestra vida. A veces, el perdón significa liberar. Los perdonas y los liberas. Adoptar una nueva postura y establecer límites saludables es a menudo una de las cosas más amorosas que puedes hacer - no solo para ti, sino para la otra persona también.
Verdaderamente creo que no hay errores. Cuando nuestros corazones están cerrados y sentimos resentimiento e ira y tristeza, es difícil ver algo bueno. En cambio cuando nuestros corazones están abiertos, es como si mucha de esa negatividad desapareciera y somos capaces de liberar esos pensamientos viejos y despertamos a la alegría. Para cada uno de nosotros, hay siempre alegría en nuestro interior. Y necesitamos saber que tan perfectos somos como somos.
No importa cuánto caos puede estar sucediendo a nuestro alrededor, no importa cuántas cosas pueden estar yendo mal o no en la forma que lo deseamos, no importa lo que nuestros cuerpos pueden estar haciendo en este momento - podemos amarnos y aceptarnos a nosotros mismos - la simple verdad de nuestro ser - es que somos eternos. Siempre hemos estado y siempre estaremos. Y esa parte de nosotros permanece para siempre. Regocíjate de que esto es así. En tanto nos amamos y aceptamos a nosotros mismos exactamente como somos, se hace más fácil atravesar los llamados tiempos difíciles. No luchamos con nosotros mismos nunca más. Estamos aceptando. Estamos siendo tiernos. Estamos mimándonos. Estamos conteniéndonos y haciéndonos las cosas más fáciles.
Vete a ti mismo parado frente a un espejo mirándote a los ojos y diciendo, Te amo y te acepto exactamente como eres. Y respira. Solo permítete sentir lo que estas sintiendo. No tienes que ser perfecto. Ya eres perfecto tal como eres: Tú eres tú. Eres exactamente lo que elegiste ser en esta vida. De todos los cuerpos y todas las personalidades que estaban disponibles, elegiste ser quien eres - para experimentar este mundo, esta vida, a través de tu cuerpo, a través de tu personalidad. Por lo tanto ama tu elección, porque es parte de tu evolución espiritual. 
Louise L. Hay.

EJERCICIO PARA TRANSCENDER LA DUALIDAD Y SER EL TESTIGO


Ejercicio para trascender la dualidad
Por Ken Wilber
Ser un testigo del ser consciente puede prolongarse durante la vigilia, el sueño onírico y el sueño profundo. El Testigo se halla totalmente accesible en cualquier estado, incluyendo tu propio estado de consciencia de este mismo instante. Así que les voy a guiar hacia ese estado, utilizando lo que en Budismo se llama “instrucciones indicativas”. No voy a intentar conducirles a un estado de consciencia diferente, a un estado de consciencia alterado o a un estado diferente de lo común. Simplemente, voy a destacar algo que ya está ocurriendo en tu estado actual, presente y habitual.
Así que comencemos por tomar consciencia del mundo que nos rodea. Mira al cielo, y simplemente relaja tu mente; deja que tu mente y el cielo se fundan. Observa las nubes que flotan. Toma nota de que esto no requiere de esfuerzo alguno de tu parte. Tu estado de consciencia actual —en el que flotan estas nubes— es algo muy simple, muy fácil, que no requiere de esfuerzo, espontáneo. Simplemente toma nota de que, sin mediar esfuerzo alguno, tomas consciencia de las nubes. Lo mismo ocurre con esos árboles, esas aves y esas rocas. En forma simple y sin esfuerzo, tomas conciencia de todos ellos.
Observa ahora las sensaciones presentes en tu propio cuerpo. Puedes tomar consciencia de cualquier sensación corporal que se halle presente ahora: quizás la presión del mueble, quizás el calor en el abdomen, quizás una tensión en tu cuello. Sin embargo, aún si estas sensaciones fuesen de tensión, puedes tomar consciencia de ellas con facilidad. Estas sensaciones surgen en tu consciencia presente, y esa consciencia es muy simple, fácil, relajada, espontánea. Eres un testigo, sin esfuerzo y sin dificultad.
Observa los pensamientos que surgen en tu mente. Puede que observes diversas imágenes, símbolos, conceptos, deseos, esperanzas y temores, todos los cuales surgen espontáneamente en tu consciencia. Surgen, permanecen unos instantes y luego se van. Estos pensamientos y sensaciones surgen en tu consciencia de este momento, y esa consciencia es muy simple, relajada y espontánea. Sin esfuerzo ni dificultad, eres un testigo de todo ello.
Así que observa: puedes ver flotar las nubes porque no eres esas nubes, eres quien las está mirando. Puedes sentir sensaciones corporales porque no eres esas sensaciones: eres el testigo de esas sensaciones. Puedes ver cómo flotan los pensamientos porque tú no eres esos pensamientos —sino un testigo de su presencia—. En forma natural y espontánea, todas estas cosas surgen, por sí solas, en tu darte cuenta presente, sin que medie esfuerzo de tu parte.
Y entonces, ¿quién eres tú? No eres los objetos de allá afuera, no eres las sensaciones, no eres los pensamientos —sin esfuerzo, eres un testigo de la presencia de todos éstos, de modo que no eres ellos. ¿Quién o qué eres tú?
Dilo de este modo para ti mismo: tengo sensaciones, pero no soy esas sensaciones. ¿Quién soy? Tengo pensamientos, pero no soy esos pensamientos. ¿Quién soy? Tengo deseos, pero no soy esos deseos. ¿Quién soy?
Así que retrocedes hacia la fuente de tu propia consciencia. Retrocedes hacia el Testigo, y descansas en el Testigo. No soy los objetos, no soy las sensaciones, no soy los deseos, no soy los pensamientos.
Pero entonces, por lo general las personas cometen un gran error. Creen que, si descansan en el Testigo, van a ver algo o sentir algo, algo realmente exquisito y especial. Pero no verás nada. Si ves algo, se tratará simplemente de otro objeto: otra sensación, otro pensamiento, otra sensación, otra imagen. Sin embargo, todos éstos son objetos: no eres ninguno de éstos.
No es así: mientras descansas en la realización del Testigo —no soy los objetos, no soy las sensaciones, no soy los pensamientos— todo lo que observarás es una sensación de libertad, una sensación de liberación, una sensación de alivio… alivio de la tremenda limitación que implica el identificarse con estas pequeñeces, pequeños objetos finitos, tu pequeño cuerpo, pequeña mente y pequeño ego, todos los cuales son objetos que pueden ser vistos y, por lo tanto, no son Aquél que ve, el verdadero Yo, el Testigo puro, aquél que realmente eres.
Así que no verás nada en especial. Lo que surja está bien. Las nubes flotan en el cielo, las sensaciones flotan en el cuerpo, los pensamientos flotan en la mente —y, sin esfuerzo, tú eres testigo de todo esto—. Todo esto surge espontáneamente y sin esfuerzo en tu consciencia presente. Y esta consciencia que es testigo no es, en sí, nada específico que puedas ver. Es, simplemente, una gigantesca sensación de libertad —o de vacío puro— en el trasfondo. Y en ese vacío puro —que es lo que eres— surge el mundo entero de lo manifiesto. Tú eres esa libertad, esa apertura, ese vacío, y no alguna de las cosas que surgen de allí.
Descansando en ese atestiguar vacío, libre, fácil y carente de esfuerzo, observa que las nubes surgen en el amplio espacio de tu consciencia. Las nubes surgen en tu interior —tan así es que puedes saborear las nubes, eres uno con las nubes—. Es como si estuviesen a este lado de tu piel… están tan cerca. El cielo y tu consciencia se han vuelto uno solo, y todas las cosas en el cielo flotan sin esfuerzo a través de tu propia consciencia. Puedes besar al sol, tragarte la montaña… están así de cercanos. El Zen dice, “Tómate el Océano Pacífico de un solo trago”, y eso es lo más fácil de hacer cuando adentro y afuera ya no son dos, cuando sujeto y objeto no son dos, cuando el que mira y lo mirado son Un Solo Sabor Único.
¿Lo ves?
LA PRESENCIA DEL OBSERVADOR O TESTIGO.
http://www.taringa.net/posts/salud-bienestar/2803997/el-tao-y-la-me...
LA MAGIA DEL OBSERVADOR.
"La mayor parte del tiempo la gente vive en los pensamientos de su mente o en la mente subconsciente. Llegan a ser lo que son sus pensamientos. Experimentan dolor o placer, experimentan enemistad, celos, orgullo o cualquier otra cosa. Yo no doy ninguna importancia a esta clase de estado. Cualquiera que sea el pensamiento que aparece en mi mente, no le doy ningún valor. No me identifico con estos pensamientos. Ni siquiera pienso que sean míos. Permanezco como testigo de todos los pensamientos que aparecen en mi mente". SWAMI MUKTANANDA
Nuestra mente es el instrumento más importante que poseemos, con la mente conocemos y reconocemos, pensamos, recordamos, percibimos, imaginamos y nos es dado relacionarnos con los demás. Pero ¿qué pasa cuando hace de las suyas? ¿Qué hacemos cuando nos invade con pensamientos que escapan a nuestro control?
La mente es creadora, todo lo que proyectamos mentalmente es lo que tendremos en nuestras vidas; pero, en ocasiones, aunque seamos conscientes de su poder, no sabemos controlar todo lo que aparece en ella. Nos hemos pasado la vida programando nuestro subconsciente con todo lo que nos ha impresionado. Hemos creado patrones de sufrimiento, miedo, duda, miseria, etc. Esos patrones siguen ahí, aunque pasen los años, para salir en cualquier momento. ¿Alguna vez has experimentado un momento de felicidad plena y de pronto te invade una sensación de tristeza? Tú lo has programado para que te avise, en algún momento de tu vida creíste que no podías ser feliz y tu mente saca el archivo del cajón para recordártelo.
Aunque a veces lo parezca, la mente no va a su aire, sino que responde a unos patrones creados a lo largo de nuestra vida. No es mezquina, sólo cumple su función. Afortunadamente, la película del subconsciente no está acabada, puede modificarse, malearse, e incluso ampliarse. Y el primer paso para ello es observándola. No podemos rechazar o bloquear los pensamientos negativos porque éstos volverán con más fuerza. Sólo podemos ser testigos, sin juicios, con absoluta comprensión y aceptación. Mantener una percepción alerta de instante a instante respecto a cada pensamiento que surja, a cada sentimiento, a cada acción. Tomar conciencia del proceso. DARSE CUENTA. Y entonces surge la magia, la mente se calma, vemos la realidad tal y como es y el pensamiento se disuelve.
El observador solo conoce el ahora, por tanto, cuando observamos, rompemos la rutina de la mente, el ir y venir entre pasado y futuro y, con el tiempo y la observación constante sanamos nuestra mente y rompemos los patrones acumulados.
El observador crea, porque es capaz de observar la creación de la mente sin juzgarla, cuando no se observa la mente se vuelve repetitiva, y como consecuencia, las experiencias también. El observador rompe el patrón de repetición porque disuelve el pensamiento que lo creó y permite programar nuevas experiencias. El observador nos da la libertad.
Abre espacio en nuestra mente para permitir el paso a nuestra esencia. En una mente saturada no puede haber comunión. Sólo en el silencio mental, en la percepción plena del momento presente podemos permitir la comunicación con nuestro verdadero Ser.

martes, 29 de mayo de 2012

108 lagrimas luminosas de felicidad


Mi curiosidad me llevó a mirar más allá de la apariencia de las cosas y me reencontré niño mientras me reía mirando al infinito. Me pregunté cómo pude no darme cuenta antes, cómo pude estar tan ciego. Entonces busqué una respuesta. Pero no se la pedí a mis compañeros de viaje, ni siquiera la encontré en los libros. Me acordé. Me acordé de cómo se miraba el Sol, cómo se escuchaba su lenguaje y, con el tiempo, sus respuestas. Y me di cuenta de lo mucho que me había hablado, de cuanto amor me había dado constantemente, mientras yo estaba ocupado en esperar que la Verdad saliera de la boca de alguien. Su lenguaje es el de la mirada de un niño que mira a su mamá que lo amamanta, es la sonrisa transparente de quien entendió, el soplo de los vientos que te indican la dirección. La Verdad siempre está al alcance de la mano, pero estamos demasiado ocupados en luchar en contra de nuestros miedos. Comprender el lenguaje de la Naturaleza es simple, porque se expresa a través del amor y porque nosotros también somos Naturaleza. Una vez el Sol me habló. Me habló de mí y me dijo que yo era todo lo que me rodeaba. Fue el entusiasmo que me llevó a compartir con otros seres lo que había escuchado. Y los demás escucharon y vieron las mismas cosas. Entendí entonces que me estaba compartiendo a mí mismo. Así seguí y así sigo hasta el día de hoy. El Amor parece volverme ciego, sordo y loco. Pero, ¿quién no danzaría con los rayos del sol frente a este amanecer infinito? Contemplo el Sol y escucho sus palabras, me dijo que…
                                              De “Las 108 Perlas del Sol” (Ediciones Edes) de Daniel Lumera
FUENTE http://www.concienciasolarblog.com

Siete posturas de Kundalini Yoga para desbloquear los chakras

 
Traducción por Patwant Kaur
“Hombres de gran conocimiento descubrieron los chakras, sus funciones, sus pétalos, sus sonidos, su infinito, su correlación y sus poderes. Estos hombres encontraron que la vida del ser humano está totalmente basada en estos chakras y con base en ellos desarrollaron una ciencia completa. Esta ciencia es lo que dio origen a Kundalini Yoga y así fue como Kundalini Yoga nació”
Yogui Bhajan
El cuerpo humano es un sistema complejo que comprende unos sistemas amplísimos de energía los cuales no se perciben al instante con nuestra visión limitada. Los chakras son vórtices de energía que funcionan con prana o la fuerza de la vida. Al limpiar los bloqueos energéticos de nuestros chakras permitimos que la energía Kundalini se eleve en nosotros vigorizando y elevando nuestros cuerpos y mente a nuevas alturas.
Asanas o posturas son las posiciones del cuerpo que se utilizan para activar y dirigir la energía para abrir en el cuerpo, tanto en una posición física como energética. Al utilizar Kundalini Yoga para limpiar los chakras las asanas sirven para abrir el flujo pránico.
1) Primer chakra, el chakra raíz (Muladhara): fundamentos, miedo, sobrevivencia
Asana: Postura de cuervo
2) Segundo chakra, el chakra del sacro (Svadisthana): creación, deseo, relaciones
Asana: postura de rana
Mantén los talones juntos y los dedos de las manos en el piso. Inhala por la nariz al estirar las rodillas y exhala por la nariz al ponerte en cuclillas.
3) Tercer chakra, el plexo solar (Manipura): voluntad, acción
Asana: Postura de estiramiento
Levanta los pies y la cabeza a 10 cm del piso. Sube los brazos de tal manera que las palmas queden viéndose la una a la otra. Dirige la mirada hacia la punta de los dedos de los pies y comienza respiración de fuego.
4) Cuarto chakra, el chakra del corazón (Anahata): amor
Asana: Postura de camello
Si la postura del camello es muy demandante, coloca las manos en la cintura para sostenerte y ve hacia atrás con tu cabeza.
5) Quinto chakra, el chakra de la garganta (Vishuddha): Comunicación
Asana: Postura de cobra
Acuéstate en el piso con las manos debajo de los hombros y las palmas firmemente colocadas en el piso. Estira los brazos de tal manera que levantes el corazón, deja que la cabeza siga el movimiento y mantén la pelvis en el piso. Si el estiramiento es muy demandante intenta la postura de la esfinge manteniendo tus codos en el piso mientras arqueas la cabeza hacia atrás.
6) Sexto chakra, el tercer ojo (Ajna): Intuición, sabiduría
Asana: Guru Pranam
Siéntate sobre talones, trae el torso a los muslos y coloca la frente en el piso. Estira las manos en el piso de tal forma que queden enfrente de ti y colócalas en mudra de oración.
7) Séptimo chakra, el chakra de la cabeza (Sahasrara): Trascendencia, el asiento del alma
Asana: Sat Kriya
Siéntate sobre los talones y estira los brazos arriba de la cabeza abrazando las orejas y mantén los codos estirados. Entrelaza todos los dedos excepto el dedo índice, el cual debe apuntar hacia arriba. Los hombres deben cruzar el pulgar derecho sobre el izquierdo y las mujeres, el pulgar izquierdo sobre el derecho. Repite “Sat nam” a un ritmo constante. Al decir “Sat” jala el ombligo hacia adentro y al decir “nam” relájalo. Sube la energía por la columna vertebral. Mantén los ojos cerrados. (3-31 minutos)
Sat Kriya es un ejercicio completo de Kundalini Yoga que trabaja en todos los chakras, es una práctica sorprendente y poderosa, total y completa en una sola asana y mudra.  Al practicar Sat Kriya todos los días por 40 días se obtiene un efecto profundo en la función de los chakras. Sat Kriya trabaja específicamente en despertar la energía Kundalini y ayuda a moverla hacia arriba de la columna a través del sistema de chakras.
Ningún chakra trabaja solo. El sistema de chakras es un sistema holístico que se interrelaciona. Con kundalini Yoga no puedes trabajar un chakra sin tratar las necesidades de los otros. El triángulo inferior (el primero, el segundo y el tercer chakra) se encargan de la eliminación, mientras que el triángulo superior (quinto, sexto y séptimo chakra) se enfocan en la acumulación. Estos triángulos coinciden el cuarto chakra, el chakra del corazón, punto esencial de equilibrio de estas dos fuerzas.
Existe otro kriya llamado Sat Kriya para los chakras que utiliza Sat Kriya para trabajar concretamente en cada uno de los chakras. Este maravilloso kriya te permite realizar variaciones de Sat Kriya en diferentes asanas que afectan específicamente cada chakra y ayudan a limpiar el cuerpo para permitir que suba la energía kundalini.
Ramdesh Kaur-Paky Cuadrado
Astromon-Profesora en Yoga Kundalini

Para el Pedro Gaviota que todos Somos


Video motivacional inspirado en la obra universal: JUAN SALVADOR GAVIOTA" de Richard Bach. Contiene escenas del film nominado al Oscar del mismo nombre de la obra. Ambientado en una inspiradora musica del grupo Libera. El video es continuación de la producción: "Para el Juan Salvador Gaviota que todos Somos", tambièn disponible en YOUTUBE. Dedicado a todas las personas que buscan su desarrollo hacia la libertad y la trascendencia. Es una dedicatoria a todos los hombres y mujeres de buena voluntad de nuestra Madre Tierra.

lunes, 28 de mayo de 2012

DE LA VISIÓN CORRECTA AL EQUILIBRIO


FUENTE cronicasdesdeshambala.blogspot.com.e
Uno de los objetivos que tenemos, como seres que buscamos desarrollar un nivel de conciencia, es la obtención de la visión correcta, que nos llevará a la actitud correcta y, posteriormente, a la acción correcta.

La visión correcta es el resultado de entender que cada acontecimiento es la concreción física y cinética de una energía que se desenvuelve en un ámbito de lo invisible, de percibir que lo que sucede aquí es resultado de lo que sucede en otro nivel. Es la capacidad de entender los acontecimientos como acontecimientos en su origen energéticos,  de comprenderlos en su contexto energético amplio y obtener una consecuencia. Es decir, es la capacidad de VER. Aunque esta cualidad tiene una acepción y unas consecuencias mucho más amplias.

La visión correcta te lleva a la actitud correcta, al estado interior que generará la acción correcta,  la acción que busca ser energéticamente consecuente con lo que VE, es decir, la acción de hacer lo energética o espiritualmente correcto. La actitud correcta es una actitud de equilibrio. Y, en un estadio más avanzado, la acción correcta te permitirá actuar directamente sobre la energía para inferir sobre el acontecimiento.

En cuanto al equilibrio, estás en disposición de alcanzarlo cuando identificando tu centro lo ocupas, y desde ahí vives sabiéndote parte de lo de fuera pero esencialmente dentro. Y das a cada proceso, a cada consecuencia, a cada acción, el valor de una energía que interactúa contigo e intenta prevalecer. Y sabiendo esto no entras en pugna por prevalecer, sino que buscas ocupar el lugar que te corresponde en el conjunto de esa energía con respecto a la tuya, y más extensamente con respecto a la Energía. Esta Energía es la totalidad consciente, como substancialidad única, del soporte de la Luz, el “fluido” que la Luz utiliza para manifestarse y transmitirse.

La cinética del universo y de la propia vida es fruto de la permanente alternancia que estos elementos energéticos (básicamente duales y antagónicos por su propia naturaleza) desarrollan en el fractal de la creación que nos ha tocado vivir, intentando prevalecer unos sobre otros, hacerse su espacio aún cuando para ello sea preciso ocupar el de otro y convertirlo en propio. La búsqueda pues del equilibrio en nuestra creación pasa inevitablemente por la instauración prevalente de la Luz sobre la oscuridad, básicamente porque la primera ha sido desplazada de un lugar-universo-creación que le pertenece. Por lo tanto, el equilibrio primero y último no solo pasa por el desarrollo del mismo en la equidad de un lugar, un tiempo y una acción con respecto a la generalidad de una energía y de la Energía como ya explicara, sino que posteriormente debe traducirse en el afianzamiento de la Luz sobre la oscuridad. Por lo tanto, el Equilibrio debe garantizar la prevalencia de la Luz sobre las sombras porque es, además, en la Luz donde todo equilibrio cobra sentido, pues la inversión de este orden implica la perversión del orden.

Podemos cambiar el destino del mundo, esta en tus manos


El poder de cambiar el destino esta y siempre ha estado dentro de ti, junto a dios..la fuente, la energía original o como quieras llamarlo..

el arbol confundido

¿ Cómo saber el chakra que tenemos que trabajar ? Por Lilianreiki


FUENTE http://reikiysanacion.foroa.org

domingo, 27 de mayo de 2012

CAMBIO DE VIBRACIÓN

SENTIRSE MISERABLE. OSHO


Uno no puede creer que el sufrimiento pueda ser transformado
en éxtasis, que la pena se puede convertir en gozo. Cuando una cosa
cualquiera es total, se transforma en su opuesto.

NUEVAS OLEADAS DE KUNDALINI Y MOMENTOS DE PURIFICACIÓN


En las ocasiones que suben nuevas ráfagas u oleadas de kundalini, se producen las purificaciones o limpiezas clarificadoras que liberan las energías estancadas y como consecuencia los contenidos de las mismas aparecen una vez más en nuestra conciencia.

Como consecuencia de ello podemos vivir otra vez las mismas sensaciones que causaron el trauma o energía bloqueada: angustias, miedo, dolor, ira. Podemos sentirnos físicamente enfermos, como si la enfermedad aflorara por última vez antes de ser totalmente curada. Cuando se están produciendo estas limpiezas, podemos sentirnos intranquilos, nerviosos o muy excitados y a veces hasta muy apáticos, desganados o cansados. Una vez acabada la limpieza y las energías han sido desbloqueadas, estaremos serenos, lúcidos y con una profunda alegría. Existen muchas personas que no tienen conocimiento de estos procesos de purificación, piensan que van para atrás en su evolución y se cierran, no tienen el valor de atravesar las necesarias etapas de limpieza. Sólo la actitud interior de aceptación incondicional, es la única manera de atravesar los distintos estadios del proceso. Mientras nos enjuiciemos a nosotros mismos, en cualquier ámbito, consciente o inconscientemente, mantendremos el bloqueo de las energías. Del intento de rechazar los distintos contenidos energéticos, surgen bloqueos más profundos.
Para aceptarnos incondicionalmente tenemos que ser muy honrados y muy valientes. Honrados para vernos con nuestros claros y con nuestros oscuros, y no sólo como quisiéramos vernos. Y muy valientes para aceptar lo observado, sin rechazar nada.

sábado, 26 de mayo de 2012

DEJAR DE HACER LO QUE SABEMOS HACER


FUENTE http://lospasosdelalma.blogspot.com.es/

Don Juan se quedó en silencio largo rato.Parecia forcejear con sus pensamientos.

- Ya te he dicho que el secreto de un cuerpo fuerte no consiste en lo que haces sino en lo que no haces-dijo por fin-.Ahora es tiempo de que no hagas lo que siempre haces.Siéntate aquí hasta que nos vayamos y no hagas nada.

- No le entiendo Don Juan.

Puso las manos sobre mis notas y me las quitó.Cerro cuidadosamente la páginas de mi libreta,la aseguró con su liga y luego la arrojó como un disco a lo lejos,al chaparral.

Sobresaltado,empecé a protestar,pero él me tapó la boca con la mano.Señaló un arbusto grande y me dijo que fijara mi atención,no en las hojas,sino en las sombras de las hojas.Dijo que el correr en la oscuridad,en vez de nacer del miedo,podia ser la reacción muy natural de un cuerpo jubiloso que sabia cómo "no hacer".Repitió una y otra vez,susurrando en mi oido derecho que "no hacer lo que sabia hacer"era la clave del poder.En el caso de mirar un árbol,lo que yo sabia hacer era enfocar inmediatamente el follaje.Nunca me preocupaban las sombras de las hojas ni los espacios entre las hojas.Sus recomendaciones finales fueron que empezara a enfocar las sombras de las hojas de una sola rama para luego,sin prisas recorrer todo el árbol,y que no dejara a mis ojos volver a las hojas,porque el primer paso deliberado para juntar poder personal era permitir al cuerpo "no hacer".

Acaso fue por mi fatiga o por mi excitación nerviosa,pero me abstraje a tal grado en las sombras de las hojas que para cuando don Juan se puso en pie yo casi podia agrupar las masas oscuras de sombra tan efectivamente como por lo común agrupaba el follaje.El ejecto total era sorprendente.Dije a don JUan que me gustaria quedarme otro rato.El rió y me dio palmadas en la cabeza.

- Te lo dije-repuso.Al cuerpo le gustan estan cosas.

Luego me dijo que dejara a mi poder almacenado guiarme a través de los arbustos hasta mi libreta.Me empujo suavemente al chaparral.Caminé al azar un momento y entoces la encontré.Pensé que debia haber memorizado inconscientemente la dirección en que don JUan la arrojó.El explicó el evento diciendo que fui directamente a la libreta porque mi cuerpo se habia empapado horas en "no-hacer".Carlos Castañeda

Viaje a Ixtlán.

Cuando "dejamos de hacer lo que sabemos hacer",los misterios de la vida nos son revelados por percepción directa y por primera vez experimentamos "el poder".Todos en algunos momentos de nuestra vida,hemos tenido este tipo de experiencias;es algo energetico, excitante y nutricio.Es como descorrer un velo y zambullirse en todo y a la vez,todo se zambulle en nosotros.Dayana

-Un sueño- (Anthony de Mello)

Dentro de Nosotros...

Aprendamos a bailar la danza de vida ...

viernes, 25 de mayo de 2012

EL USO CREATIVO DE LA MENTE



  Si necesitas usar la mente para un propósito específico, úsala en combinación con tu cuerpo in-  terno. Sólo si eres capaz de mantenerte consciente sin pensamientos podrás usar la mente creativamente, y el camino más fácil para entrar en ese estado es a través del cuerpo.  CUANDO NECESITES UNA RESPUESTA, UNA SOLUCIÓN O UNA IDEA CREATIVA, deja de pensar momentáneamente y concentra la atención en tu campo de energía interno. Toma conciencia de la quietud. Cuan-  do vuelvas a pensar, tu pensamiento será fresco y creativo. En cualquier actividad relacionada  con el pensamiento, practica el hábito de alternar entre unos minutos de pensamiento y otros  tantos de una especie de escucha interna, de quietud interna.  Podríamos decirlo así: no pienses únicamente con tu cabeza, piensa con todo tu cuerpo.  DEJA QUE LA RESPIRACIÓN TE LLEVE AL CUERPO

  Si en algún momento te resulta difícil contactar con el cuerpo interno, suele ser más fácil empezar centrándose en la respiración. La respiración consciente, que es una intensa meditación  por derecho propio, te pondrá gradualmente en contacto con el cuerpo.  SIGUE LA RESPIRACIÓN CON TU ATENCIÓN, el aire que entra y sale del cuerpo. Inspira y siente el  abdomen expandirse y contraerse ligeramente con cada inspiración y espiración.  Si te resulta fácil visualizar, cierra los ojos y obsérvate rodeado de luz o inmerso en una sustancia luminosa, en un mar de conciencia.  A continuación inspira esa luz. Siente que la sustancia resplandeciente llena todo tu cuerpo y  lo hace luminoso.  A partir de ahí, gradualmente, céntrate más en la sensación. No te apegues a ninguna imagen visual. Ahora estás en tu cuerpo. Has accedido al poder del ahora.

                                     PRACTICANDO EL PODER DEL AHORA (ECKHART TOLLE)

NUESTRA VOZ INTERIOR


Una reflexión acerca de la importancia de silenciar la mente para poder escuchar nuestro interior.

CAMINANDO EN LA LUZ


FUENTE http://cronicasdesdeshambala.blogspot.com.es


Ten confianza, pues en cada momento, en cualquier lugar..., llegará hasta ti lo que debe llegar, bien lo que buscas, bien lo que necesitas. Pero hasta ti llegará.
A veces, al buscar una realidad lo que hacemos es huir de ella sin saberlo, y entonces se aleja y comienza a convertirse en inalcanzable.
Otras veces, al huir de una realidad lo que hacemos es atraerla irremediablemente, y de forma permanente nos persigue y arrastra.

Por eso, para vivir, es necesario vivir con plenitud. Para vivir con plenitud es necesario conocer el siguiente secreto que no lo es: la vida es una escuela en la que el peor de los alumnos puede ser el mejor de los maestros y el mejor de los maestros el peor de los alumnos.

Al poner los pies en este mundo nos calzamos el camino y el camino se compone de infinitud de pasos dados en la oscuridad..., que pueden ser andados desde la Luz.

Para encender la Luz que alumbrará nuestros pasos hay que conocer la siguiente verdad: el camino por sí mismo no nos conducirá a la Verdad, pero la Verdad por sí misma nos mostrará el camino.

Para encontrar lo que queremos y lo que necesitamos hay que vivir en un permanente flujo, pues las energías llegan hasta nosotros y en nosotros penetran. Diferenciar qué debe quedarse en nosotros y qué debe seguir su curso es primordial. Porque en la búsqueda de la felicidad podemos creer que felicidad es atesorar lo que nos gusta, en vez de vivir con plenitud la vida dándole el enfoque que merece. Y el enfoque que merece es el de la visión de quien se sabe finito, transitorio en su propia trascendencia y, a la vez, permanente en su esencialidad y no sujeto al tiempo, ni a los entresijos de la mente.

Para atraer lo que queremos solo tenemos que dejar que la vida fluya sabiendo lo que queremos, pero no deseándolo. Para alejar lo que no queremos tan solo hay que no temerlo, pero comprenderlo, al menos intuir su causa y entender la fragilidad de la mente que se enfrenta al miedo y que, al temer, lo hace fuerte y hace fuerte a lo que teme.

Lo esencial es aquello que, a pesar del tiempo transcurrido, de las experiencias vividas, de los pasos dados en la oscuridad, del dolor y las heridas, siempre aparece ante nosotros y en nosotros como inmodificable, como una verdad que no se altera ni se diluye ante lo que no queremos o tememos, o frente a la experiencia. Lo esencial, es. Incorporar esto en nosotros mismos es servir de asiento a un camino trazado en la Luz que se sustenta con la siguiente verdad: la verdad de la Luz radica en sí misma, en su esencialidad más profunda y en su conexión con el ser que a todo da vida. Cuando caminas en la Luz floreces. Cuando floreces das. Cuando das creces.

Cuando miro a las estrellas me miro en un espejo. Cuando me miro en el espejo no me veo a mí mismo, me veo en lo limitado de lo que creo ser. Cuando cierro los ojos ante el espejo y me miro hacia el interior empiezo a verme, porque comprendo que para verme a mí mismo en lo que soy no debo mirar hacia fuera sino al interior de mí, que sigue siendo el exterior de lo que soy, pero está más próximo a ello. Si después abro los ojos y empiezo a ver, aunque sea en una pequeña fracción de lo que soy, descubriré que todo lo existente es un espejo donde puedo verme porque soy todo ello.

Cuando miro a las estrellas me miro en un espejo, porque de polvo de estrellas estoy hecho y de luz estelar están construidas mis alas.
Cuando vine por vez primera a este mundo el olvido se adueñó de mí y el peso de la memoria perdida puso grilletes a mis alas. Y en recordar está el volar, y al volar despliego mi ígnea y luminosa naturaleza, lo que fui, lo que soy y lo que seré.

No dejes que te digan que el futuro es oscuro y nefasto, que todo está por terminar, que necesariamente llegará una gran catástrofe a través de la que despertaremos. A veces, oír lo que dicen se avecina me hace pensar que muchos, sin saberlo, desean que suceda para demostrar que el mundo no tiene arreglo y rubricar que estamos en manos de la oscuridad. Sin embargo, estamos en los tiempos del renacimiento, del advenimiento de la Luz y del principio del nuevo tiempo al final del viejo. Y los que proclaman este mensaje sin esperanza, sin saberlo se convierten en mensajeros del miedo, y el miedo y la Luz tienen distinta naturaleza.

No dejes de pensar, creer y trabajar en y por la Luz. Y veas lo que veas, vivas lo que vivas, no olvides nunca que eres un soñador viajero de las estrellas que empieza a recordar y que este tiempo que te ha tocado vivir es tu tiempo, tu momento para despertar y andar tus pasos, vivir tu camino, andar tu vida con la vista puesta en el horizonte mirando la Luz, inspirándote en ella. Tenla siempre presente. Porque tú eres Luz, de la Luz vienes y a la Luz retornarás.

La doctrina del vacío (cuento tibetano)


Era un lama cuya enseñanza enfatizaba la necesidad de percibir el vacío. Instaba a sus novicios y monjes a que se vaciaran de todo y percibieran el sustrato vacío de todos los fenómenos. Pero tanto acento ponía en la necesidad de vaciarse, que un día varios monjes se acercaron a él y le dijeron: -Venerable lama, en absoluto cuestionamos tus enseñanzas, pero ¿Por qué pones tanto énfasis en la doctrina del vacío? El lama sonrió y dijo: -Al atardecer, los espero a todos aquí en el santuario con un vaso lleno de agua. Al declinar el día, los monjes llegaron al santuario con sus vasos de agua. El maestro dijo: -Golpeen el vaso con cualquier objeto y háganlo sonar. Quiero oír la música de sus vasos. Así lo hicieron los monjes, pero el sonido era muy pobre y apagado. El lama añadió -Ahora vacíen el vaso y vuelvan a hacerlo. Los monjes arrojaron el agua de los vasos y comenzaron a hacerlos sonar. Ahora el sonido era vivo. El lama dijo: -Vaso lleno no suena. Los cinco monjes comprendieron la enseñanza y el lama sonrió satisfecho. ————— Vacíate de todos tus pensamientos, dudas, preocupaciones y empezarás a escuchar tu voz interior. Vacíate de tu ego y ya no podrás ser dañado ni herido por nadie. Vacíate de tu ignorancia y te zambullirás de lleno en el conocimiento del ser. Vacíate de lo impermanente y te fundirás en lo único real, en lo que tú eres.

miércoles, 23 de mayo de 2012

La Meditación como Investigación Contemplativa, por Arthur Zajonc



(Del texto del mismo título del autor) 

“El viaje más largo es el viaje interior” Dag Hammarskjöld 

La Meditación como Investigación Contemplativa, por Arthur ZajoncAntes de comenzar a hacer ejercicios específicos, necesitamos considerar la naturaleza de la soledad y su lugar en la práctica contemplativa. Además nos ocuparemos del fundamento ético de la meditación, que es esencial para una adecuada orientación hacia el sendero contemplativo. Con estos preliminares podemos entonces dirigirnos hacia la diversidad de prácticas, primero aquellas que están pensadas para apuntalar nuestra salud psicológica y en segundo lugar aquellas que dirigen nuestra mirada interior más allá de uno mismo. Avanzaremos estableciendo la humildad y la reverencia como actitudes fundamentales para el cultivo de la armonía interior, el equilibrio emocional y la atención. Con estos objetivos logrados podremos asumir el trabajo altruista de la meditación y la investigación contemplativa cuyos frutos pueden sernos de utilidad a nosotros y a otros. 

Este capítulo proporcionará una breve visión general del sendero como yo lo entiendo. Considérenlo una obertura para el tratamiento más completo dado en los capítulos siguientes. Los elementos, temas y motivos anunciados aquí serán ampliados y explorados ampliamente después. Daré un tratamiento más profundo de las etapas y dificultades asociadas con el viaje contemplativo, junto con muchas sugerencias para ejercicios. Cuando nos pongamos en camino debemos recordar que aunque el horizonte de la práctica contemplativa es infinito, todos y cada uno de los pasos que damos son ya de un valor inestimable.

La Investigación Contemplativa
 Contemporánea 

El 12 de agosto de 1904, Rainer Maria Rilke escribió al joven poeta Franz Kappus acerca de la soledad: 

Al hablar de soledad de nuevo, se hace cada vez más claro que esto en el fondo no es algo que uno pueda aceptar o rechazar. Somos solitarios. Podemos autoengañarnos y actuar como si esto no fuese así. Eso es todo. Pero cuán mejor es darse cuenta de que lo somos, sí, incluso proponerse asumirlo.[1] 

La práctica contemplativa significa, entre otras cosas, ser practicada en soledad. Esto no significa contemplación melancólica o auto-indulgente, sino practicar una forma especial de recuerdo del pasado, consciencia del presente, e imaginación del futuro de una forma que sea vivificante, clara e intuitiva. Aprendemos a ser correctamente solitarios, y llevar la profundidad de nuestra soledad al mundo con gracia y altruismo. 

La Meditación como Investigación Contemplativa, Meditación y Practica - hermandadblanca.orgPor tanto es importante reservar momentos para la reflexión, para ejercicios contemplativos, y para la meditación. Pueden ser treinta minutos por la mañana o por la tarde o ambos. No importa la cantidad de tiempo empleado, los frutos de tal actividad son muchos y significativos. Por ejemplo, cuando practicamos para encontrar una correcta relación con los problemáticos pensamientos y sentimientos que ocupan nuestra vida interior, aprendemos a formarnos juicios y hábitos mentales correctos que nos benefician en nuestra vida diaria. La colérica reacción que saldría
normalmente de nuestros labios o la violencia que podemos desatar sobre nuestro adversario momentáneo es reprimida. Hemos llegado a conocer bien la dinámica del problema al haberla ensayado interiormente, y ahora la versión del mundo real ya no nos coge por sorpresa o con la guardia baja. Crecemos para llegar a ser, como Daniel Goleman lo llama, “emocionalmente inteligentes”[2]. Regresaré a esto y a otros beneficios de la práctica contemplativa después, pero lo importante aquí es que mucho después de que la sesión de práctica ha acabado, sus frutos continúan apareciendo. 

No necesitamos, en realidad no deberíamos, tratar de meditar todo el tiempo. El tiempo que reservamos para ello por la mañana o por la tarde debería tener un comienzo y un final. Los frutos de la meditación, sin embargo, compenetrarán todos los aspectos de nuestra vida, beneficiándonos no sólo a nosotros, sino también a los demás. Dedicar momentos específicos a la práctica contemplativa puede ser la parte más obvia y a menudo la más difícil del trabajo. Inevitablemente parece que una vez que se ha encontrado el momento y el lugar para sentarnos, suena un móvil olvidado, o el grito de un niño amado atraviesa el aire de la mañana y la puerta cerrada. En tales momentos sentimos la veracidad del dicho de que el descenso a la quietud de la meditación parece invocar al tumulto. 

Si somos capaces de superar tales distracciones, ya sean externas o internas, el tiempo que dedicamos a una sesión práctica puede cambiarlo todo. El tiempo es importante, y nuestra apreciación de esa importancia puede ayudarnos a crear un espacio para ella en nuestras atareadas vidas. Ciertamente la práctica contemplativa puede vigorizarnos y ayudarnos a calmar el tumulto de la vida, pero también ofrece la ocasión para algo más. A través de la meditación me dirijo a aspectos del mundo y de mí mismo que de otro modo tiendo a olvidar (tales como la distracción de la atención, la irritabilidad innecesaria, y demás), y lo hago con una cualidad de atención que es rara en la vida normal. A menudo olvidamos la grandeza del mundo que habitamos así como el misterio de nuestras vidas. El simple acto de pararnos a reflexionar, y de mantener nuestra consciencia –suave pero firmemente- en estas olvidadas dimensiones del mundo y de nuestras vidas es un servicio e incluso un deber. ¿No se paran ustedes a atender al niño que aman incluso aunque estén atareados? ¿No pueden del mismo modo pararse para cultivar la soledad, que es el verdadero punto de partida? 

Una vez reconocido, el silencio puede volverse tan importante como el sonido, la inacción tan esencial para nosotros como la acción. Cada elemento equilibra y apoya a su opuesto. Una vez descubierta esta dimensión sagrada de nuestro trabajo contemplativo, su importancia aumenta y nos dirigimos a ella con mayor facilidad. Llego a darme cuenta de que al final este trabajo no es sobre mí, mi perfeccionamiento o mi desarrollo. La contemplación es mucho más objetiva y su valor mucho más real de lo que reconocí al principio. Mi actividad interior mientras medito tiene un valor intrínseco. Conseguir empezar es importante no sólo para mí, sino por su propio bien (efecto cualitativo). 

La práctica contemplativa dentro de un grupo, especialmente con la orientación de un maestro fiable y competente, a menudo se experimenta como más fácil. La presencia de otros y los esfuerzos que hacen parecen resonar con nuestro propio esfuerzo, mejorando y compensando lo exiguo de nuestros recursos. Aun así el trabajo meditativo es, al fin y al cabo, un trabajo solitario. Es un asunto nuestro, y ninguna ayuda puede o debe liberarnos de él. La meditación colectiva debería guiarse por el principio de la libertad dentro del grupo. Siempre que nuestra individualidad sea honrada, o, en palabras de Rilke, siempre que nuestra soledad sea respetada y protegida, entonces nuestro trabajo en libertad con otros puede ser una importante ayuda. 

La soledad es más que una clave para la práctica contemplativa. Como Rudolf Steiner dijo una vez y Rilke enfatizó, la soledad es en realidad la característica principal de nuestra época moderna, y en el futuro la tendencia aumentará.[3] Rilke identificó los orígenes de esta característica con el nacimiento de la poesía lírica moderna. En su ensayo “Lírica Moderna” de 1898, con 23 años, Rilke señaló 1292 como el amanecer de la lírica moderna, el nacimiento de la poesía y la literatura como la conocemos. El suceso al que Rilke se refiere es la publicación, por parte de Dante, de su pequeña colección de poemas titulada Vita Nuova (Vida Nueva) en la que daba al mundo una descripción de su amor no correspondido por Beatrice. Para Rilke, los poemas de Dante y su solitaria pugna con el amor marcaron el comienzo de la característica central de la consciencia humana: la soledad. “Desde el primer intento del individuo de encontrarse en la marea de sucesos fugaces, desde la primera lucha en medio del clamor de la vida diaria por escuchar la más profunda soledad del propio ser, allí ha estado la lírica moderna” (Rilke)[4] 

La Meditación como Investigación Contemplativa, Meditación y Practica - hermandadblanca.orgPor lo tanto “en medio del clamor de la vida diaria” ya somos ermitaños y lo seguiremos siendo durante mucho tiempo aún. Como almas modernas estamos llamados a la “más profunda soledad de nuestro propio ser”. Nuestra tarea, por tanto, no es negar este hecho sino aceptarlo y avanzar con esa segura comprensión. A través de la práctica paciente podemos profundizar la quietud que todos llevamos dentro.  Sorprendentemente, descubriremos a través de la soledad, que se desarrolla una nueva plenitud en las relaciones humanas, y aprenderemos a practicar una nueva clase de amor que puede florecer entre soledades. En vez de aislarnos, la soledad nos conectará con lo profundo de los demás en formas que eran
imposibles antes.[5] El amor que atesora el individuo –la soledad del prójimo- es el principio sobre el cual construiremos un día comunidades basadas en la libertad.[6] Al avanzar, la soledad y el amor serán inseparables. 

El Cultivo de la Virtud 

Cuando la educación meditativa de la atención se abrió camino por primera vez en Occidente desde Asia, uno de los primeros grupos en aprovecharse de ella fue el Mossad, la versión israelí de la CIA. La utilidad del samadhi o “atención enfocada en un punto” era obvia para ellos. Los objetivos a los que se dirigían eran clasificados. Desde entonces muchas organizaciones militares, equipos de baloncesto, y empresas han utilizado métodos contemplativos para mejorar su rendimiento y reducir el stress. Planteo esta cuestión no tanto porque quiera debatir la idoneidad de la enseñanza de la meditación a los comandos (las artes marciales han combinado durante mucho tiempo la meditación con la acción) sino porque deseo señalar la desconexión entre la virtud y la práctica contemplativa. La meditación, incluso el logro meditativo, no garantiza automáticamente que el meditante posea un juicio moral bueno o que practique una vida ética. 

Las historias en este aspecto son innumerables, tanto antiguas como modernas. Se dice que el sabio indio Milarepa (1052-1135) utilizó sus milagrosos siddhis o poderes psíquicos para destruir a un terrateniente avaricioso que trató a sus parientes de un modo inhumano. Los problemas de control de la ira han sido evidentemente un tema importante durante mucho tiempo, incluso entre maestros. En años recientes parece que casi toda tradición espiritual ha estado plagada de escándalos financieros o sexuales. Los maestros habilidosos y bienintencionados no son inmunes a estas tentaciones. Todo esto señala a una verdad fundamental, es decir, para que la práctica meditativa tenga valor como contribución positiva al mundo debe descansar sobre los fundamentos de un esfuerzo separado comprometido con el desarrollo moral. En la tradición budista esto es llamado sila o “virtud”, y se afirma que es la piedra angular del Noble Óctuple Sendero. En el seno de esta tradición las prácticas del correcto discurso, la correcta acción, y el ganarse la vida de un modo correcto se entienden como esenciales para el desarrollo moral. Aquellos que emprenden el entrenamiento dentro de la tradición budista, han de observar preceptos o reglas éticas: cinco para los practicantes seglares y 227 para un monje plenamente ordenado. 

La Meditación como Investigación Contemplativa, Meditación y Practica - hermandadblanca.orgEn nuestro tiempo la estricta adherencia a un conjunto de  preceptos, no importa cuán cuidadosamente formulados y bienintencionados sean, viola con toda la razón nuestro sentido de autonomía. Podemos valorar la orientación moral, pero nosotros mismos nos hemos convertido en los jueces finales del juicio moral. Poseemos la habilidad, si aquietamos nuestras pasiones, de discernir claramente la decisión correcta en cualquier situación. Cuando la mística medieval Marguerite Porete escribió sobre las virtudes, “me alejo de ti”, fue quemada en la hoguera por la “Herejía del Espíritu Libre”.[7] Ella estaba avanzada a su tiempo al afirmar que su amor por Dios sería suficiente para guiar su vida. Enlazando sus opiniones con su renombrado predecesor, citó la famosa frase de San Agustín, “Ama y haz lo que quieras”, pero eso no la ayudó. La Iglesia sólo pudo imaginarse el caos que seguiría si todos siguieran su propio sentido del bien y el mal. Aunque podamos simpatizar con ellos, parece claro que las condiciones morales para la práctica contemplativa no pueden y no necesitan ser impuestas desde el exterior, en cierto sentido, todos nosotros somos (o deberíamos ser) “herejes” seguidores del libre espíritu. 

En vez de reglas, el practicante puede cultivar un conjunto de disposiciones o actitudes fundamentales que conducen a la virtud. Cuando la práctica está basada en estas disposiciones o actitudes uno siente que se ha establecido un fundamento moral adecuado. La primera actitud es la de humildad. Steiner llama a la humildad el portal o puerta que el contemplador debe franquear.[8] A través de ella ponemos el propio interés a un lado y reconocemos el gran valor de nuestros semejantes. La humildad conduce al “sendero de reverencia”. Aquí no estoy hablando de la reverencia a una persona, sino más bien de la reverencia hacia los elevados principios que buscamos encarnar. Las actitudes fundamentales de la humildad y la reverencia son incompatibles con el egoísmo, que es origen de mucha confusión moral.


 
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¿Cómo cultivamos estas actitudes al comienzo de una sesión práctica? Aquí, como siempre, debe tenerse en cuenta al individuo. Lo que funciona para uno entorpecerá a otro. Para los místicos medievales, la plegaria era una entrada segura; estos meditantes, como muchos hoy, utilizaban las palabras de las Escrituras para cultivar la humildad y le devoción. Otros contemplativos modernos, sin embargo, pueden encontrar su asociación con la religión tradicional tan problemática que la plegaria es simplemente imposible. Muchos encuentran el camino hacia la humildad y la reverencia más fácilmente a través de la maravilla y el sobrecogimiento inspirados por el esplendor de la naturaleza. Evocar en la mente el cielo estrellado nocturno o la bóveda azul del cielo, o quizás un refugio favorito propio, tal como una roca, un árbol o el margen de un río especiales, puedan ayudarnos a encontrar nuestro camino hacia el portal de la humildad y el sendero de la reverencia. 

En muchos individuos con los que he trabajado, he sentido la profunda paz y el simple gozo que experimentan al encontrar el lugar de la devoción interior cuando pasaban tiempo practicando la plegaria o la meditación sobre la naturaleza. A menudo desean quedarse ahí y profundizar su devoción, cultivarla no como un paso en el sendero hacia la investigación contemplativa, sino como una práctica con derecho propio. Como hablaré de esta posibilidad más tarde, para nuestros propósitos ahora reconoceremos el poder de la humildad, la reverencia y la devoción, y reconoceremos que estas actitudes proporcionan un sólido fundamento moral para la meditación. Su cultivo es una práctica en la virtud. Toda sesión práctica contemplativa debería comenzar atravesando el portal de la humildad y encontrando el sendero de la reverencia. 

Bienestar Interior 

La Meditación como Investigación Contemplativa, Meditación y Practica - hermandadblanca.orgCuando nos retiramos por primera vez de la actividad exterior y nos ocupamos de la mente nos sorprendemos ante la traviesa confusión que generalmente prevalece. Los pensamientos se mueven con rapidez y sin control, como proviniendo de ninguna parte. Nuestro planificador mental” cotidiano repentinamente aparece con tres compromisos acuciantes y olvidados que simplemente deben ser anotados antes de que los olvidemos. O nuestra mente se dirige hacia una discusión reciente con nuestro cónyuge, y lo que deberíamos haber dicho para defendernos, etc. Al principio la idea misma de que la mente pueda estar quieta, lúcida y bajo mi control parece una remota posibilidad si no una imposibilidad. Emociones olvidadas hace mucho o suprimidas vuelven a emerger; los pensamientos parecen poseer una vida incontenible, produciendo nuevos pensamientos a través de una lógica completamente propia. Con la mente en este estado, poco puede  esperarse de la meditación. Por tanto la tarea inicial es el cultivo de un equilibrio  mental y emocional o bienestar interior. Piensen en ello como una higiene interior, si lo desean. Es una parte esencial y recurrente de la práctica, y nunca debemos abandonarla.  

La clasificación de las aflicciones mentales y emociones negativas pueden encontrarse en la psicología Occidental así como en la Budista. Ciertamente, ¡el Budismo habla de 84.000 clases de emociones negativas! Aunque las 84.000 se reducen a cinco problemas fundamentales: odio, deseo, confusión, orgullo y envidia.[9] Otra forma útil de organizar las alteraciones se basa en una imagen triformada de la vida interior humana: pensamiento, sentimiento y voluntad. Cada una de estas áreas puede mostrar tendencias patológicas, que pueden ser notadas por el meditante y para las cuales se pueden aportar ejercicios contemplativos. El primer orden del asunto, por tanto, concierne a la práctica diseñada para mitigar tales alteraciones. Mientras que hay muchos ejercicios de ese estilo, varios de los cuales los daré en el capítulo 3, el ejercicio que doy aquí está basado en un ejercicio sugerido por Rudolf Steiner y se refiere al cuidado de nuestra vida emocional.[10] 

Normalmente vemos las experiencias, las emociones y los pensamientos desde el interior. Nos identificamos con ellos. Ellos son nosotros, nosotros somos ellos. En este sentido estamos enredados en nuestras emociones y pensamientos, y experimentamos un sentido de identidad personal a través de ellos. Tal experiencia del yo es una ilusión y una fuente de problemas. El primer ejercicio, por tanto, ha sido seleccionado para proporcionarnos algún distanciamiento de nuestras propias experiencias, permitiéndonos considerarlas desde el exterior y trabajar con ellas desde un nuevo punto de vista. El descubrimiento de ese nuevo y elevado punto de vista no siempre es fácil, pero una vez que aprendemos el camino hasta él, entonces el estrecho sendero hacia la ecuanimidad emocional puede abrírsenos y permitirnos considerar con soltura las más intensas luchas emocionales de la vida diaria desde el punto de vista con el que nos hemos familiarizado gracias a la meditación. A modo de introducción, relataré un episodio de la vida del líder americano de los derechos civiles, el doctor Martin Luther King. 

Durante sus años de trabajo en defensa de los negros americanos, Martin Luther King abogó incesantemente por la acción no-violenta como medio de llamar la atención sobre la opresión de los negros, especialmente en el Sur (de Estados Unidos). Recibió muchas amenazas y sufrió varios atentados contra su vida. En una ocasión su hogar en Montgomery, Alabama, fue volado con una bomba mientras se hallaba en una reunión en la iglesia.[11] El porche y la parte frontal de la casa fueron gravemente dañados. Su mujer, Coretta, y su hija Yoki estaban en la parte trasera de la casa en ese momento, y nadie resultó herido. Cuando llegó el señor King, se había reunido una agitada multitud de cientos de vecinos negros, listos para tomar represalias contra los policías que había allí. Su amadísimo líder y su familia habían sido atacados. Enfrentados ante la inminente posibilidad de un disturbio callejero, la policía le pidió a King que se dirigiera a la multitud. King salió a lo que quedaba se su porche delantero, alzó sus manos y todo el mundo se quedó en silencio. Él dijo: 

Creemos en la ley y el orden. No hagáis nada precipitado. No cojáis vuestras armas. Quien a hierro mata a hierro muere. Recordad que eso es lo que dijo Dios. No abogamos por la violencia. Queremos amar a nuestros enemigos. Yo quiero que améis a vuestros enemigos. Sed buenos con ellos. Amadles y dejadles saber que les amáis. Yo no empecé este boicot. Vosotros me pedisteis que os sirviera como portavoz. Quiero que se sepa a lo largo y ancho de este país que si se acaba conmigo este movimiento no se acabará. Si se acaba conmigo nuestro trabajo no parará. Pues lo que estamos haciendo es correcto. Lo que estamos haciendo es justo. Y Dios está con nosotros. 

 Cuando Martin acabó, todos se fueron a sus casas sin violencia, diciendo “Amén” y “Dios te bendiga”. Había lágrimas en muchos rostros. Seguramente King había sentido las mismas emociones de ira ante el atentado contra su vida y las vidas de sus familiares, pero también fue capaz de encontrar un lugar en sí mismo desde el que pudo hablar y actuar, desde el que no respondió al odio con odio, sino que se enfrentó al odio con amor. 

La Meditación como Investigación Contemplativa, Meditación y Practica - hermandadblanca.orgEn nuestras propias vidas experimentamos afrentas similares aunque seguramente menores, pero pueden conducirnos a largos períodos de ira perturbadora y agitación interna. El ejercicio contemplativo comienza seleccionando de nuestras experiencias pasadas una ocasión de odio, envidia, deseo, ira, etc. Debería ser fuerte pero no sobrecogedora ni demasiado reciente. Entonces, después de haber encontrado nuestro camino hasta el portal de la humildad y el sendero de la reverencia, revivimos la ocasión seleccionada. Según evoquéis la situación de nuevo en la mente, es importante permitir que las emociones negativas asociadas (deseo, orgullo, ira…) surjan de nuevo una vez más. Sentid su fuerza, sentid la agitación de los sentimientos y la resaca emocional que, si se deja libre, podría conduciros de vuelta a las oscuras e incontroladas emociones de la situación original. Sólo al ceder un poco las riendas a estos sentimientos podemos practicar su superación y aprender a controlar la situación bajo una nueva luz. Cuando las emociones comienzan a tomar el control, como la llegada de los vecinos furiosos de Martin Luther King, buscad dentro de vosotros un terreno más elevado, buscad un lugar desde el que contemplaros interiormente a vosotros mismos y al conjunto de la situación. Abarcad las partes conflictivas del drama con vuestro campo de atención. Sentid la contención entre dos yoes. Alejaos de la resaca de las emociones destructivas y ocupad vuestro lugar como testigos. Encontrad vuestro camino desde la mentalidad de la multitud hasta el Martin Luther King de vuestro interior. Desde vuestro nuevo punto de observación, proceded a experimentar la dinámica interior que hay en juego en la situación. 

Caer bajo el dominio de las emociones negativas es como quedarse ciego. Cuando nos dejamos llevar por la ira, el deseo o la envidia no vemos realmente quién o qué hay ante nosotros. No podemos juzgar las fuerzas en juego o intuir el camino correcto. Ahora, desde el nuevo punto de observación, tratad de ver quién está realmente ante vosotros y qué fuerzas se encuentran realmente activas. En medio del suceso, sentid la historia que hay detrás y la posibilidad que existe más allá de él. Los sucesos del día y ciertamente vuestra vida entera os han conducido al encuentro y a las emociones negativas. Son factores que pueden verse y apreciarse. 

Si hay otras personas involucradas, imaginadlas de una manera similar. Ellas también traen una historia y un futuro al encuentro; ellas también vivieron durante el día sucesos desconocidos para vosotros. No os psicoanalicéis a vosotros mismos ni a las otras personas. Más bien, apreciad simplemente, simpática y objetivamente, la complejidad y múltiples dimensiones del drama que se está desarrollando. No se trata de hallar lo correcto o incorrecto sino de comprensión compasiva. La fuerza emocional del intercambio, aunque aún presente, se ve y se experimenta ahora de forma diferente. Cuando hablamos y actuamos desde este lugar de comprensión compasiva, somos más capaces de dispersar el ataque de ira, y responder al odio con amor. 

Si estamos navegando en mar abierto y nos golpea una tormenta, ¿cómo respondemos? Maldecir simplemente el viento y los golpes de las olas sería inmaduro así como inefectivo. Es mucho mejor aceptar el hecho de la tormenta, sobre la que no tenemos control alguno, y dirigir nuestra atención a aquello sobre lo que sí tenemos control, es decir, nosotros mismos y el barco. ¿Cuánta vela deberíamos tener izada, cuál debería ser el rumbo, está la carga atada y las escotillas cerradas? La vida nos presenta tormentas y pruebas. A menudo no tenemos responsabilidad alguna en su creación, pero sí tenemos responsabilidad en cómo nos ocupemos de ellas. Este ejercicio, por tanto, no está diseñado para vaciarnos de emociones sino para guiarnos a través de los mares. 

Debería estar claro que no cultivamos la ecuanimidad para estar mejor preparados para un contraataque, sino para poder encontrar una oportunidad para la comprensión y la reconciliación. Desde el punto de observación del timón o del terreno elevado podríamos descubrir la insignificante base para nuestra envidia o los motivos ilusorios de nuestros deseos. El conocimiento así obtenido no conduce automáticamente a la destrucción de la envidia o el deseo. ¡Es mucho más duro vivir nuestros conocimientos que tenerlos! Sin embargo, un buen comienzo es no entregarnos a nuestras emociones, sino pararnos para dejar a un lado el ego, buscar un terreno más elevado, descubrir al Martin Luther King en nosotros, y mantener así el conflicto con un par de manos mucho más generosas. A veces llamo a esto el ejercicio Martin Luther King porque King, aunque tenía debilidades humanas, a menudo parecía vivir, hablar y actuar desde un elevado lugar más allá del ego, lugar al que podemos llamar “el yo silencioso”.

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El Nacimiento del Yo Silencioso 

En un ensayo para un periódico estudiantil, Thomas Merton escribió acerca de la importancia del silencio creativo, en el que uno se dirige desde lo que llamó el “yo social”, que está definido por nuestras múltiples interacciones con los demás, hacia un “yo silencioso más profundo”[12], el tranquilo capitán del barco o el observador desde “la colina”. King había encontrado innumerables veces el camino hasta ese yo silencioso, más profundo, y así podía hablar y actuar desde él en vez de sucumbir a la mentalidad grupal. Para despertarnos, según nos exhorta a hacer Thoureau, necesitamos dar nacimiento al yo silencioso en medio de nuestra vida convencional de deberes y deseos. El cultivo del profundo bienestar interior puede culminar en el nacimiento del yo silencioso que usualmente queda oscurecido y olvidado. 

El poeta Juan Ramón Jiménez captura el misterio de nuestra más profunda identidad –nuestro yo silencioso- en su poema “Yo no soy yo” 

Yo no soy yo. 
Soy este 
Que va a mi lado sin yo verlo; 
Que, a veces, voy a ver, 
Y que, a veces, olvido. 
El que calla, sereno, cuando hablo, 
El que perdona, dulce, cuando odio, 
El que pasea por donde no estoy, 
El que quedará en pie cuando yo muera.[13] 

Jiménez trata aquí el gran misterio de nuestra verdadera identidad. No se puede desentrañar en unas pocas líneas, pero la experiencia es inconfundible. Habiendo atravesado el portal de la humildad y habiendo encontrado el sendero de la reverencia, la calma gradual de la mente, junto con la mejora de la atención, silencian al yo social. En el espacio contemplativo que se abre entonces en nosotros, el yo común se desvanece y comenzamos a operar con lo que Jiménez llama el no-yo. Típicamente desapercibido, sólo él perdura, sólo él quedará en pie cuando yo muera. Es decir, todos los aspectos exteriores de mi persona (género, profesión, conocimientos factuales…) pasarán, y sólo el no-yo perdurará. En el Budismo esto es el giro hacia an-atman o No-Yo; en el Cristianismo es el descubrimiento del “No yo, sino Cristo en mí” de San Pablo. Es como si desplazáramos nuestro modo de consciencia desde el centro hacia la periferia, y al hacerlo lo experimentáramos todo de nuevo.[14] Un hecho que despertó ira, o un encuentro que estimuló el deseo, cambian con el nacimiento del no-yo. La ira puede estar justificada, y podemos incluso valorar el sentimiento de indignación moral antes de dirigirnos hacia el no-yo. Aunque una vez que damos nacimiento al no-yo, tratamos con nuestra ira o nuestras penas de un modo diferente, como King trató con la multitud iracunda. 

Rumi comenzó su vida no como poeta y místico, sino como sabio de la literatura y la filosofía islámica. Su encuentro con el místico Shams-i-Tabriz a los 37 años comenzó la profunda transformación, pero hizo falta la trágica muerte de Shams tres años después, y el incontrolable duelo que le siguió, para abrir de par en par las compuertas de la poesía, la música y la comunión espiritual. Rumi necesitó muchos meses para dirigirse desde el yo que sólo veía la pérdida, hasta el no-yo o yo silencioso que pudo redescubrir una relación interior con Shams incluso después de su muerte. Al leer el poema de Rumi “La Casa de Huéspedes”, nos hace rememorar la profundidad de su sufrimiento y su pena.[15] 

Esto de ser un ser humano es como administrar una casa de huéspedes. 
Cada día una nueva visita. 

Una alegría, una tristeza, una decepción, 
alguna consciencia momentánea viene  
como un visitante inesperado. 

Dales la bienvenida y acógelos a todos ellos, 
incluso aunque sean un grupo de penas, 
que desvalija violentamente  
el mobiliario de tu casa. 

Trata a cada huésped honorablemente pues 
podría estar haciendo espacio  
para un nuevo deleite. 

El pensamiento oscuro, la vergüenza, la maldad, 
recíbelos en tu puerta sonriendo 
e invítalos a entrar. 

Sé agradecido a todo el que venga 
porque todos han sido enviados 
como guías del más allá 

Todo lo que tenemos de Rumi, su poesía y su danza derviche, surgió con el nacimiento de su yo silencioso, o con el nacimiento de un yo superior que no tiene nada en común con el yo social convencional. Incluso aprendió a dar la bienvenida y tratar honorablemente la pérdida de su querido Shams. Seguramente, su encuentro con Shams –su verdadero amigo espiritual- fue “enviado como un guía del más allá”, pero también lo fue su pérdida. A partir de esa pérdida surgieron las miles de líneas que conforman su extraordinaria obra poética, el Mathnawi, conocido durante siglos como “el Qur’an in Pahlavi”. 

La Meditación como Investigación Contemplativa, Meditación y Practica - hermandadblanca.orgSegún mi experiencia, si hemos practicado el ejercicio Martin Luther King en la quietud de la contemplación, entonces cuando nos encontremos una situación comparable en la vida real tendremos a nuestra disposición un nuevo recurso. Aún nos enfrentaremos a nuestra némesis, tendremos esa terrible y temible confrontación, pero ahora cuando nuestras emociones surgen y la resaca empieza a arrastrarnos, nos dirigimos automáticamente a un terreno más elevado. Buscamos y encontramos el estrecho sendero que nos conduce hasta el yo silencioso, un sendero que a menudo no encontrábamos en el pasado. Cuando el violento ataque nos golpea caminamos por un sendero que hemos limpiado de emociones destructivas y ahora tiene generosidad. Como consecuencia, nuestras palabras y acciones tienen un origen distinto, un origen que busca la comprensión mutua y la reconciliación en vez de la victoria. También podemos encontrarnos que esta forma de ser en ese momento produce una respuesta similar en la persona que tenemos delante. La gente con que nos topamos puede encontrarse hablando con una generosidad poco frecuente. A veces sucede que, en lugar de violencia, puede surgir un respeto por el otro, y con ello surge un nuevo comienzo para una relación. 

Esta práctica habla sólo de un aspecto problemático de la vida interior, pero puede resultar de enorme ayuda si se asume y se practica sistemáticamente. Describiré otras prácticas para el bienestar interior en el capítulo 3. A través de ellas no buscamos en último término un mero control de nuestras emociones sino transformarnos hasta tal punto que seamos generosos y compasivos por naturaleza en la vida. En vez de controlar nuestras emociones, hemos de llegar a ser personas diferentes, en las que estas características positivas sean intrínsecas. Tales cambios no suceden con rapidez. Somos un medio extraordinariamente resistente al cambio. Utilizando la metáfora de una escultura, nosotros seríamos al mismo tiempo la testaruda piedra, el cincel transformador y las manos del artista. El físico Erwin Schrödinger escribió:[16] 

Y así en cada paso, en cada día de nuestras vidas, como si dijéramos, algo que hasta entonces ya poseíamos y que tenía una determinada forma, ha de cambiar, ser superado, ser eliminado y reemplazado por algo nuevo. La resistencia de nuestra primitiva voluntad está correlacionada físicamente con la resistencia de la forma existente al cincel transformador. Pues nosotros mismos somos el cincel y la estatua, conquistadores y conquistados al mismo tiempo, es una verdadera y continua “auto-conquista” (Selbstüberwindung) 

Si recorremos, aunque solo sea una parte, del sendero hacia la meta de la auto-transformación, entonces el mundo a nuestro alrededor cambia también. Se ve con deleite y con un corazón firme y abierto. Nos sentimos como nutridos por una corriente oculta; tenemos paciencia y manifestamos buen juicio. El primer Salmo podría haberse escrito teniendo en cuenta esto:[17] 

Dichoso el hombre 
que no sigue el consejo del impío, 
ni en el camino del errado se detiene, 
ni en la reunión de los malvados toma asiento, 
sino que en la ley divina se complace 
y sobre ella medita, día y noche. 

Es como el árbol plantado en los arroyos, 
que da el fruto a su tiempo 
y sus hojas no se secan, 
en todo lo que hace tiene éxito 

Meditación e Investigación Contemplativa 

La Meditación como Investigación Contemplativa, Meditación y Practica - hermandadblanca.orgEl ejercicio Martin Luther King se ocupaba del establecimiento de una vida interior estable y saludable, y con el nacimiento del yo silencioso o no-yo. Si falta este cimiento entonces todo trabajo ulterior será en vano, conduciendo sólo a engaños y proyecciones. Por esta razón, la preparación es esencial para toda la práctica contemplativa subsiguiente. Porque la práctica contemplativa no se ocupa exclusivamente, ni siquiera fundamentalmente de nuestros problemas, falta de atención y aflicciones, por muy importantes que puedan resultar para nosotros
personalmente. En el centro de la práctica está la meditación adecuada, que se ocupa de aquello que tiene valor para todos los seres humanos. Quizás mejor dicho, se ocupa de la verdadera naturaleza de las cosas. 

Nosotros comprendemos que las leyes de la geometría de Euclides no dependen ni de mí ni de mis preferencias. Asimismo, los descubrimientos de la ciencia son verdaderos en todos los países y en todos los tiempos, de otro modo los medicamentos antivirales y los teléfonos móviles no funcionarían en África como funcionan en América. El mundo no está organizado alrededor de mí, sino que tiene entidad propia. Cuando profundizamos en los ejercicios diseñados para promover la higiene interior, meditamos sobre la forma de ser de las cosas. Buscamos aquello que trasciende nuestros problemas personales. Esto no implica que nos desinteresemos de la condición humana, sino que dejamos a un lado los problemas particulares que afrontamos. Buscamos, a través de la meditación, confrontarnos con lo profundo y lo elevado, las realidades espirituales y morales que subyacen a todas las cosas. 

Yo veo esto como una progresión. Habiendo entrado a través del portal de la humildad, habiendo encontrado el sendero de la reverencia, habiendo cultivado una higiene interior, y habiendo dado nacimiento al yo silencioso, emprendemos la meditación correcta. En la meditación nos movemos a través de una secuencia de prácticas que comienza con la simple captación contemplativa y después profundiza esa captación hasta la investigación contemplativa sostenida, que con buena voluntad puede conducir al conocimiento contemplativo. 

Aunque requiere objetividad igual que la ciencia convencional, la investigación contemplativa difiere de la ciencia en un aspecto muy importante. Donde la ciencia convencional se esfuerza por desvincularse o distanciarse de la experiencia directa por el bien de la objetividad, la investigación contemplativa hace exactamente lo contrario. Busca el compromiso con la experiencia directa, una participación mayor y más plena en los fenómenos de la consciencia. Logra la “objetividad” de una manera distinta, esto es, a través del auto-conocimiento y lo que Goethe denominó en sus escritos científicos un “delicado empirismo”[18] 

Después de trabajar higiénicamente sobre sus distracciones mentales y la inestabilidad emocional, el practicante aleja su atención del yo y la dirige a un conjunto de pensamientos y experiencias que van más allá de la vida personal. Las formas y contenidos posibles de la meditación en esta etapa son infinitamente variados. Las meditaciones pueden basarse en palabras, en imágenes, en captaciones de los sentidos, etcétera. Cada uno de estos aspectos tiene algo especial que ofrecernos, y cada uno de ellos será descrito en el capítulo 4. Escogiendo una sencilla flor de este hermoso ramo, podemos dirigirnos hacia la excepcional literatura espiritual de todos los tiempos, o a los poetas y sabios que han dado expresión a pensamientos y experiencias que tienen valor universal. Encontramos en ellos multitud de recursos para la meditación. Por ejemplo un pasaje de la Biblia o del Bhagavad Gita, o una línea de un poema de Emily Dickinson, puede utilizarse como tema de meditación. 

Tomad por ejemplo las palabras atribuidas a Tales y que se dice que se inscribieron en el muro del Templo de Delfos: “¡Hombre, conócete a ti mismo!” Al principio este mandato parece sumergirnos de nuevo en nosotros mismos, pero este no es necesariamente el caso. Podemos acoger estas palabras de forma que se dirijan a la condición humana en general y no a nosotros en particular. Al comenzar la meditación, podemos simplemente pronunciar las palabras, repitiéndolas una y otra vez. Entonces podemos profundizar para “vivenciar las palabras”, manteniendo cada una de ellas en el centro de nuestra atención. Con cada palabra o frase hay una imagen o concepto asociado. Nos abrimos camino hacia delante y atrás repetidamente entre la palabra, la imagen y el concepto. Las palabras “conocer” y “ti mismo”, por ejemplo, asumen un carácter multifacético, con muchas capas, incluso infinito. El verso o línea meditativa es como una estrella en el horizonte, infinitamente lejana pero proporciona orientación e inspiración. 

La Meditación como Investigación Contemplativa, Meditación y Practica - hermandadblanca.orgA causa de su riqueza existen innumerables formas de trabajar con cada meditación. Por ejemplo, primero pronuncio lentamente la frase varias veces de manera interior, pronunciándola silenciosamente para mí mismo. Le dedico a cada palabra toda mi atención, sintiendo su significado particular. Una vez que he centrado mi atención en estas palabras, “¡Hombre, conócete a ti mismo!”, desplazo entonces la voz que habla, de tal forma que las palabras sean pronunciadas desde fuera de la periferia, como si provinieran de los lejanos confines del espacio o de las “atalayas”, del cielo, y de la tierra. Las palabras se me dirigen; son una llamada desde el entorno más amplio que me rodea. La llamada se dirige específicamente a mí como ser humano. Es una llamada al auto-conocimiento. Escucho la llamada, hago una pausa, y asumo el mandato. 

Me dirijo primero hacia mí mismo como ser humano físico. Siento el aspecto terrenal, substancial de mi ser: mi cuerpo físico. Comienzo con mis extremidades, mis manos y brazos, mis pies y piernas. Puedo incluso moverlas ligeramente para sentir su presencia física con mayor plenitud. Entonces me centro en mi sección media, mi pecho y mi espalda. Siento mi respiración y mi latido. Estos también forman parte de mi naturaleza física. Finalmente me centro en mi cabeza, que descansa tranquilamente en lo alto de mi cuerpo; su sólida forma redonda alberga los sentidos, cerrados ahora al mundo. Las extremidades, el torso y la cabeza forman el ser humano físico. Me imagino cada uno de ellos y su relación mutua. Conozco al ser humano físico. Descanso durante un tiempo con esta imagen y experiencia en mi interior. 

Después me dirijo a la vida interior de pensamientos, sentimientos e intenciones. Siento cómo mi voluntad se deja llevar misteriosamente. Mis intenciones para pensar o actuar culminan, a través de formas que me son desconocidas, en un flujo coordinado de movimiento. Vivo en esa actividad, que puedo dirigir. Es parte de mi naturaleza. Además tengo una vida plena de sentimientos. Los sentimientos de simpatía o antipatía, de agotamiento o alerta, de excitación o remordimiento están presentes en mi interior. Siento la importancia que tienen para mí, cuánto en mi vida está determinado por ellos o se refleja en ellos. Normalmente sólo soy parcialmente consciente de su importancia y sólo los controlo parcialmente. Su dominio se halla parcialmente velado aunque abierto a mi interés y respondiendo a mi actividad. Estos sentimientos constituyen una parte de mi naturaleza en no menor medida que mi cuerpo físico. Finalmente me dirijo a mis pensamientos. Mi vida de pensamiento es a la vez mi vida y además participa en algo que me trasciende. Me puedo comunicar con otras personas, compartir mis pensamientos con ellas. Esto indica algo universal en el pensamiento: como todos los demás, participo en una corriente universal de actividad pensadora. Sé, gracias a haberlo vivenciado interiormente, que el pensamiento es parte de mi naturaleza. 

Los tres –pensamiento, sentimiento y voluntad- se entrelazan para formar un solo yo. Todos y cada uno de los pensamientos de mi meditación (a menos que me haya distraído) han sido premeditados, intencionados, y siento el flujo y el reflujo de sentimientos asociados con cada pensamiento. De estos pensamientos bien pueden resultar acciones. Los tres forman una unidad natural. Son como las extremidades, el tronco y la cabeza: separables aunque en realidad se encuentran entrelazados. Los tres son necesarios. Los tres son yo. Tranquilamente vivo en los tres y en el uno. 

Finalmente, dirijo mi atención lejos del cuerpo, incluso lejos de mis pensamientos, sentimientos e intenciones. Dirijo mi atención a una presencia o actividad que anima pero trasciende todo esto. Se enciende en el pensamiento pero no es el contenido de pensamiento que vivencio. Este tercer aspecto de mí mismo es el más esquivo e invisible, y aun así siento que es el aspecto esencial y universal que es verdaderamente yo y no sólo yo. Sólo lo siento en su reflejo. Podría considerarse mi Yo, pero en una forma que no tiene género ni edad ni posee ninguna característica particular. Sin él sólo sería cuerpo y mente, materia física, sentimientos, pensamientos y hábitos, pero faltarían mi originalidad y mi genio. En el lenguaje de las reflexiones matutinas de Thoureau, estaría condenado a dormir para siempre, porque sólo este ser tiene la posibilidad de despertarme a una vida poética y divina. Al dirigir mi atención hacia este yo silencioso siento los indicios de un Yo que es un no-yo. Lo reconozco también como parte de mí, o quizás yo soy parte de él. 

La Meditación como Investigación Contemplativa, Meditación y Practica - hermandadblanca.orgEntonces reúno los tres aspectos –cuerpo, alma y espíritu- en el espacio de mi meditación. Todos ellos conforman el yo; cada uno es real y está presente. Siento su presencia, su realidad, por separado y juntos. Mantengo este sentimiento el mayor tiempo posible, y entonces con una clara intención, vacío mi consciencia de estas imágenes e ideas. Me vacío completamente, pero mantengo mi atención abierta y viva silenciosamente en el espacio meditativo así preparado. He dado forma al vacío con mi actividad. Ahora que el espacio de mi meditación está vacío de mi contenido, de mis pensamientos y sentimientos, puedo mantener una atención abierta sin expectativas y sin tratar de captar nada. Sin tratar de ver o escuchar, sin embargo, puedo sentir o vivenciar algo reverberando en ese espacio, haciéndose sentir durante un tiempo más o menos largo, cambiando y después desapareciendo. Esperando, sin tratar de captar nada, uno se siente agradecido. En las palabras del Tao Te Ching,[19] 

¿Tienes la paciencia de esperar 
hasta que tu lodo se deposite en el fondo 
y el agua sea clara? 
¿Puedes permanecer inmóvil 
hasta que la acción correcta  
surja por sí misma? 

El Maestro no busca el éxito. 
No busca, no espera. 
Él está presente y puede dar la bienvenida a todo. 

He aprendido a dar la bienvenida a todas las cosas. Una profunda paz se establece en el cuerpo y en la mente. Descanso dentro de esa paz con gratitud. Sintiendo que la meditación está completa, regreso. 

En la meditación nos movemos entre la atención enfocada y la atención abierta. Entregamos nuestra plena atención a las palabras individuales del texto que hemos elegido, y a sus imágenes y significados asociados. Entonces avanzamos hacia la relación que mantienen entre ellos de tal forma que se vivencia un organismo vivo de pensamiento. Dejamos que esta experiencia se intensifique al mantener el conjunto de pensamientos interiormente ante nosotros. Puede que necesitemos volver a pronunciar las palabras, elaborar las imágenes, reconstruir los significados, y sentir de nuevo su interrelación para encontrar apoyo e intensificar la experiencia. Después de un período de vívida concentración sobre el contenido de la meditación, liberamos el contenido. Aquello que sujetábamos se ha ido. Nuestra atención se abre. Estamos completamente presentes. Se ha preparado intencionadamente un espacio psíquico interior, y permanecemos en ese espacio. Esperamos, sin expectativas, sin esperanza, tan sólo presentes para recibir lo que pueda o no surgir dentro de la quietud infinita. Si una tímida, naciente experiencia emerge en el espacio que hemos preparado, entonces la recibimos con gratitud y con delicadeza: sin ansia, sin buscarla. 

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Veo esto como una especie de “respiración” de la atención. Primero permanecemos enfocados atentamente sobre un objeto de contemplación, pero después el objeto es liberado y mantenemos nuestra consciencia abierta, sin enfocar. Estamos respirando, no aire, sino la luz interior de la mente, lo que yo llamorespiración cognitiva. En ella vivimos en un tempo lento, alternando entre la atención enfocada y la apertura. Cuando respiramos la luz de la atención, sentimos un cambio en nuestro estado de consciencia durante la meditación. Se pueden presentar sentimientos de expansión y de unión, de vitalidad y movimiento. Tales sentimientos pueden hacerse especialmente evidentes durante la fase de atención abierta. 

Mientras caminaba a través del Boston Common en un estado de reflexión, Ralph Waldo Emmerson describió su experiencia interior en vívidos términos: “…mi cabeza bañada por el despreocupado aire y elevada al espacio infinito, todo mezquino egoísmo se desvanece. Me convierto en un ojo transparente; no soy nada; lo veo todo; las corrientes del Ser Universal circulan a través de mí”.[20] En este famoso pasaje Emmerson escribe acerca de la participación en una realidad más abarcante que él mismo, que llega más allá del pequeño ego de la consciencia convencional. Su yo social, su persona, se ha desvanecido y las corrientes del Ser Universal circulan a través de él. La experiencia de Emmerson sitúa ante nosotros el complejo asunto de la experiencia contemplativa. 

El Viaje de Regreso 

La Meditación como Investigación Contemplativa, Meditación y Practica - hermandadblanca.orgEl viaje de regreso es tan importante como el viaje de ida. Habiendo vivenciado nuestra salida a través de las palabras “¡Hombre, conócete a ti mismo!”, podemos pronunciarlas una vez más interiormente cuando estamos regresando. Cuando escuchamos por primera vez estas cinco palabras, su plenitud aún no era evidente, pero ahora que las hemos meditado, una profundidad o aura de significado las impregna. En el viaje de regreso escuchamos las palabras de una manera diferente; portan consigo capas de vivencias e imágenes. Buscamos integrar esa riqueza de experiencias en nuestras vidas según regresamos a casa. 

Hemos nacido en una vida de servicio y trabajo. Esto es importante. La meditación no es ninguna evasión. Sólo es una preparación para la vida. Regresamos a nosotros mismos con mayor profundidad, más despiertos, y reafirmados por nuestro contacto con lo infinito, con los misterios de nuestra propia naturaleza, con lo divino. Si nuestra meditación ha tenido éxito, podemos incluso ser reticentes a regresar. Tal reticencia, sin embargo, no se halla en consonancia con los fundamentos morales del amor y el altruismo que establecimos al comienzo. Los frutos de la vida meditativa no son para que los acaparemos, sino para compartirlos. La contemplación se emprende adecuadamente como un acto desinteresado de servicio, y así el regreso es la verdadera meta. Si hemos vivido rectamente en el sagrado espacio de la meditación entonces seremos más aptos, más intuitivos para la vida y la amaremos aún más. 

Si entramos a través del portal de la humildad, entonces salimos a través del portal de la gratitud. Hay un número infinito de maneras de decir gracias. De ese modo también existen incontables formas de cerrar una sesión meditativa. En la tradición Budista uno sella la meditación al dedicar sus frutos al beneficio de todos los seres que sienten, para que puedan liberarse del sufrimiento. En otras tradiciones uno cierra con una plegaria de gratitud, como el Salmo 131:[21] 

Mi corazón, Señor, no es altanero, 
ni mis ojos altivos. 
No voy tras lo grandioso, 
ni tras lo prodigioso, que me excede, 
mas allano y aquieto mis deseos, 
como el niño en el regazo de su madre: 
como el niño en el regazo, 
así están conmigo mis deseos. 


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La Experiencia Contemplativa 

La Meditación como Investigación Contemplativa, Meditación y Practica - hermandadblanca.orgCon la práctica contemplativa aparece la experiencia contemplativa, esta puede ser del tipo experimentado por Emmerson o puede tener miríadas de otras variantes. ¿Qué hemos de hacer con tales experiencias? 

Las tradiciones contemplativas asumen un amplio conjunto de puntos de vista en relación con el significado de las experiencias vividas durante la meditación. ¿Cuál es la actitud adecuada del meditador hacia tales experiencias? En un extremo tenemos las palabras del siglo XVI de San Juan de la Cruz, que fue un profundo meditador. Después de relatar con extraordinaria precisión una lista de experiencias contemplativas, recomienda que nos alejemos de todas esas distracciones, que nos desvían de la tarea principal, tal como él la veía, el establecimiento de la fe. 

Debemos desencumbrar el intelecto de estas captaciones espirituales guiándolo y dirigiéndolo a través de ellas hasta la noche espiritual de la fe. Una persona no debiera guardar o atesorar las formas de estas visiones impresas en él, ni debiera tener el deseo de aferrarse a ellas. Al hacerlo, lo que habita en su interior le entorpecería (aquellas formas, imágenes, y figuras de personas), y no viajaría hasta Dios a través de la negación de todas las cosas… Cuanto más desea uno la oscuridad y la aniquilación de sí mismo en relación con todas las visiones, exterior o interiormente perceptibles, mayor será la infusión de fe y consecuentemente de amor y esperanza, ya que estas virtudes teológicas aumentan unidas.[22] 

San Juan de la Cruz por tanto aboga por que abracemos la profunda y oscura noche de la fe. 

Por otra parte, las tradiciones Gnósticas y místicas de todos los pueblos han atesorado la iluminación de la consciencia por medio de la meditación y los conocimientos que se derivan de la experiencia contemplativa. Se pueden hallar textos relativos a estas experiencias en cada cultura indígena y en toda tradición de fe. El psicólogo de Harvard, William James buscó a aquellos que habían tenido sólidas experiencias místicas, y escribió sobre la importancia de una ciencia de esas experiencias. La detallada presentación de Rudolf Steiner de sus propias experiencias, constituye un extraordinario ejemplo de meditador moderno, científicamente orientado y filosóficamente entrenado, que escribe y habla directamente a partir de su experiencia meditativa. Me sitúo dentro de este linaje contemplativo y creo que puede derivarse mucho provecho del trabajo contemplativo continuado. El valor potencial de las experiencias contemplativas –no sólo para el meditante, sino también para la sociedad- requiere que nos tomemos estas experiencias meditativas con gran seriedad. 

Para que la investigación contemplativa ocupe su lugar entre los caminos más apreciados por la humanidad para llegar hasta el conocimiento verdadero, muchas personas deben asumir sus métodos, aplicarlos con cuidado y consistencia, y comunicarse sus experiencias entre ellas hasta alcanzar un consenso. Las etapas de la investigación contemplativa incluyen todas aquellas que he descrito desde el fundamento moral de la humildad y la reverencia, pasando a través de la higiene, hasta la meditación sobre un determinado contenido. Ese contenido puede ser un tema de investigación o una pregunta. Describiré con mucha más profusión en capítulos posteriores el ámbito y prácticas de la investigación contemplativa tal como yo la veo, pero resumiendo, sería aplicar la respiración de la atención a la investigación que uno lleva a cabo. Creo que de una manera informal e inconsciente ya es parte del proceso de descubrimiento de los individuos creativos. 

La Meditación como Investigación Contemplativa, Meditación y Practica - hermandadblanca.orgMientras San Juan y los Budistas tienen razón al alertarnos en relación con los peligros de apego a los estados alterados de consciencia o a las extraordinarias experiencias, podemos cultivar una orientación saludable, desapegada. El problema potencial es nuestra actitud, y no las experiencias en sí. Es por tanto de suma importancia crear una relación correcta con la experiencia contemplativa, para que no se convierta en una distracción de la meta principal. En particular, uno debería abstenerse de explotar las experiencias o incluso de interpretarlas prematuramente. La actitud más saludable es la de la simple aceptación, tratando tales experiencias como fenómenos inesperados cuyo significado se nos revelará en su momento, pero que no necesitan ser comprendidas inmediatamente. Las experiencias vivenciadas durante la meditación pueden ser novedosas y maravillosas, y podemos observarlas apreciativamente, pero deberíamos abstenernos de hablar de ellas excepto con un profesor, colega o amigo de confianza. En las etapas más avanzadas de la práctica meditativa, el significado se une a la experiencia, pero al principio usualmente no. Con esto quiero decir que practicar más allá de lo que he descrito en este capítulo puede profundizar tanto nuestro compromiso que surja un conocimiento claro como parte integral de nuestra meditación. Estamos en el sendero del conocimiento, pero se necesita sobre todo paciencia, y al egocentrismo, que aspirábamos a dejar detrás en el
primer portal hacia la meditación, no se le debiera permitir que enturbie aquí nuestra visión. Los pormenores de estas prácticas se describirán hacia el final de esta obra. 

Mientras que la vida meditativa es diferente para cada persona, los elementos clave son comunes para la mayoría. Como he enfatizado, debemos establecer el fundamento moral correcto para la meditación mediante el cultivo de las actitudes de humildad, reverencia y altruismo. El verdadero fundamento para la vida meditativa es el amor. Una vez que caminamos a través del portal de la humildad, pronto descubriremos el tumulto de nuestra vida interior y la necesidad de ocuparnos de él. Se emprenden ejercicios para controlar y en último término transformar el caos de la mente en un estado de calma y claridad dentro del cual un nuevo sentido del yo –el yo silencioso- puede emerger. No necesitamos esperar a lograr completamente esto (si lo hiciéramos, esperaríamos para siempre) para comenzar a meditar sobre los sublimes pensamientos de las escrituras, los misterios de la naturaleza, nuestra propia constitución humana, o los temas de investigación con los que estamos ocupados. Finalmente, debemos regresar a la vida como seres plenamente encarnados, integrando nuestras experiencias contemplativas en la vida cotidiana, con gratitud por el tiempo y las experiencias que se nos han regalado… y conscientes de que nuestro trabajo en la vida se enriquecerá con ello. Cada día retomamos el paciente trabajo de renovación. Como Thoureau escribió, “Dicen que en la bañera del Rey Tching-thang estaba grabada la siguiente leyenda: ‘Renuévate a ti mismo por completo cada día, hazlo una y otra vez, y por siempre de nuevo’”.[23] 

Arthur Zajonc

Traducido por Luis Javier Jiménez  
Equipo Redacción Revista BIOSOPHIA 

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