Los Ciclos de la vida
FUENTE http://sarvavita.com


Elegimos a nuestros padres, que suelen ser almas con las que hemos interactuado en vidas anteriores. Aprendemos de niños, de adolescentes, y de adultos, y evolucionamos espiritualmente a medida que nuestros cuerpos cambian. Cuando el alma abandona el cuerpo en el momento de la muerte física, seguimos el aprendizaje el planos superiores, que en realidad son niveles superiores de conciencia. Repasamos la vida que acabamos de abandonar, aprendemos las lecciones y preparamos la próxima existencia. El aprendizaje no termina con la muerte del cuerpo. Existen muchos niveles de conciencia que visitamos cuando el alma abandona el cuerpo físico.
El recuerdo de hechos reprimidos u olvidados, a menudo dolorosos, suele estar relacionado con la curación. Recordar esos hechos con sus emociones correspondientes, lo que se llama catarsis, es una piedra angular del psicoanálisis y de otras psicoterapias tradicionales.
Experimentamos cómo nos sentimos en otros cuerpos en tiempos antiguos, mientras vemos nuestras diversas muertes y renacimientos, y nos invade el descubrimiento certero e infalible de que somos almas eternas, no simples cuerpos individuales. No llegamos a morir nunca, simplemente cambiamos de nivel de conciencia. Al ser nuestros seres queridos también inmortales, nunca llegamos a separarnos de ellos. La constatación de nuestra auténtica naturaleza espiritual supone una potente fuerza de curación.
Pero sobre todo comprenderá lo que todos tenemos en común: estamos más allá de la vida y de la muerte, más allá del espacio y del tiempo. Todos somos inmortales y existimos por toda la eternidad.
No nacemos en nuestra familia por accidente ni por casualidad. Elegimos las circunstancias y preparamos un plan para nuestra vida antes incluso de ser concebidos. Nos ayudan en esa preparación los seres espirituales llenos de amor que después nos guían y protegen mientras estamos en el cuerpo físico y se va desarrollando el plan de nuestra vida. Podemos llamar destino a los hechos que van desarrollándose después de que los hayamos elegido.
Existen pruebas importantes de que vemos los principales acontecimientos de la vida que tenemos por delante, los puntos del destino, en la etapa de preparación que precede a nuestro nacimiento.
Ya está programado quienes serán las personas más importantes que conoceremos, cuáles los reencuentros con almas gemelas y compañeros del alma, incluso los lugares en que sucederán
esos hechos.
esos hechos.
En el curso del destino no existen casualidades. Aunque todos los seres humanos tenemos un plan vital, también tenemos libre albedrío, lo mismo que nuestros padres. Nuestras vidas y las suyas quedarán afectadas por las elecciones que hagamos mientras estemos en estado físico, pero los puntos del destino sucederán de todos modos. Conoceremos a las personas que proyectamos conocer y nos enfrentaremos a los obstáculos que habíamos previsto mucho antes de nacer. Sin embargo, la forma de desenvolvernos ante esas situaciones, nuestras reacciones y decisiones subsiguientes son la expresión de nuestro libre albedrío. El destino y el libre albedrío coexisten e interactúan constantemente. Son cosas complementarias, no contradictorias.
El alma parece reservarse un cuerpo concreto, aproximadamente en el momento de la concepción. No puede ocuparlo otra alma. Sin embargo, la unión del cuerpo y el alma no se completa hasta el momento del nacimiento. Antes de eso, el alma de un ser nonato puede estar tanto dentro como fuera del cuerpo, y a menudo es conciente de experiencias que suceden al otro lado. También puede percatarse de hechos que ocurren fuera de su cuerpo e incluso el de su madre.
Cuando un embarazo no termina bien, no es infrecuente que la misma alma ocupe el cuerpo de un hijo posterior de los mismos padres.
Algunas partes son de uno de los libros de Brian Weiss.
Sarvavita.
Comentarios
Publicar un comentario