Muy recomendada.

jueves, 5 de enero de 2012

CUENTOS DEL HIMALAYA, EL RICO Y EL POBRE



   Era un hombre muy rico y acostumbrado a ser halagado por los que le rodeaban. Las gentes de la  localidad se deshacían en alabanzas hacia él, que se había vuelto arrogante y fatuo. Pero había  un hombre muy pobre que no le prodigaba ningún tipo de halagos y que se mostraba indiferente a  la opulencia y el poder del hombre rico. Herido en su orgullo, el hombre rico citó al pobre y  le dijo: -Vamos a ver, si yo te regalase el veinte por ciento de mi fortuna, ¿me adularías?  El hombre pobre, sin dudarlo un instante, repuso: -Sería un reparto demasiado desigual para hacerte merecedor de mis halagos.  -Pero ¿y si te entregara la mitad de mi fortuna? -insistió el hombre acaudalado.  -En ese caso estaríamos en igualdad de condiciones y no habría ningún motivo para adularte.  Pero el hombre rico volvió a intentarlo: -Pero ¿y si te regalase toda mi fortuna?  -Si yo fuera el dueño de una fortuna tal, ¿por qué iba a adularte? Fuera de sí, herido en lo  más profundo de su ser, se dio la vuelta el hombre rico y, desesperado, se alejó.

  Nada perturba tanto la mente y enturbia tanto las emociones y el proceder como la vanidad. El  egocentrismo nos hace muy vulnerables y dependientes y, además, nos aleja de los demás e incluso de nuestro propio ser. En la senda hacia la liberación de la mente, hay que aprender a dominar el ego y superar emociones negativas que entroncan y se alimentan con el mismo: soberbia,  infatuación, envidia, afán de manipulación y tantas otras que envenenan el alma.

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