Muy recomendada.

miércoles, 4 de mayo de 2011

ENTRAR EN EL ESPACIO SAGRADO DEL CORAZON



Cuando los kogi de Sudamérica me enseñaron, indicaron que la mejor
manera de entrar al espacio sagrado del corazón era mantenerse de pie en
un espacio o cuarto completamente oscuro, con los ojos cerrados, sin
comer nada, sin beber agua y sin dormir, durante nueve días y nueve
noches. Dijeron que haciendo esto la Madre Tierra vendría y el camino
sería mostrado.

Su manera de vivir les permite hacer esa clase de meditación, pero para nosotros sería un enorme abismo que cruzar.

Por eso le pregunté a mi guía interno, y poco a poco se descubrieron
otras dos maneras. Estoy seguro de que hay más maneras de entrar al
espacio sagrado del corazón, pero estas dos maneras funcionan.
Real­mente no importa cómo encuentres tu manera de entrar, y mientras tu
corazón permanezca puro, podrás permanecer ahí.

Entrar al espacio sagrado del corazón no implica aprender un proceso;
más bien, es un proceso de recordar, porque siempre hemos estado en este
espacio, desde el principio. Hemos escogido desviar nues­tra atención a
esta manera de conciencia de polaridad, pero una vez que aprendamos la
lección, estoy seguro de que retornaremos al estado primario de unidad.

El primer método es masculino por naturaleza; eso significa que puede
ser comunicado a alguna otra persona, y si esa persona hace exactamente
lo que se le transmite, el resultado siempre será el mismo.
Desafortunadamente los métodos masculinos no funcionan muy bien para las
mujeres . El segundo método, femenino por naturaleza, es tan simple que
me tomó bastante tiempo verlo.

La forma masculina de entrar al corazón

Ésta es la manera masculina para entrar: cuando te estás moviendo hacia
el corazón y ves el campo toroidal más pequeño, súbete encima de ese
campo hasta que veas el toro desde arriba. Este campo de energía es un
vórtice, como lo expliqué antes, girando y girando como agua que se va
por la cañería. Se mueve despacio en su parte externa y más y más rápido
hacia el centro, y entonces cae por el centro (de nuevo justo como agua
que se va por la cañería). Para algunas personas el vórtice se mueve en
dirección de las manecillas del reloj y para otras en dirección
contraria a las manecillas del reloj.
Para esta meditación, cuando veas la parte superior del campo toroidal,
ve o siente en qué dirección se mueve. Entonces, como una hoja flotando
en un río, deja que tu espíritu repose en esta espiral de energía.

Comienza por sentirte a ti mismo girando y girando, despacio al
principio, pero cuando te acercas al centro empiezas a moverte más y más
aprisa hasta que finalmente entras al centro y empiezas a caer. No hay
nada que temer. Sólo déjate ir y caer. En un momento te darás cuenta de
que todo está muy, muy quieto. Como si estuvieras en el ojo del huracán,
ahora estás dentro del espacio sagrado del corazón. De verdad estás
ahí.

La manera femenina de entrar al corazón

Ésta es la manera femenina de entrar.- como lo mencioné, esta manera es
tan simple que no la pude ver en un principio. Las instruc­ciones son
fáciles, y la experiencia puede ser diferente para cada uno cuando usen
este método. No importa si tu cuerpo es masculino o fe­menino, pero si
seguir tu corazón es tu camino, entonces ésta es la manera de entrar
para ti.

Para la forma femenina de entrar, todo lo que tienes que hacer es ver,
sentir o percibir que te aproximas al corazón y entonces permítete
atravesar su membrana, como lo hiciste antes. Excepto que ahora deja que
tu naturaleza psíquica femenina sea la guía y deja que tu intuición te
lleve al espacio sagrado de tu corazón. Déjate ir y muévete, sabiendo
que en verdad te estás moviendo hacia el espacio sagrado de tu corazón.

Intenta una de las dos maneras, y si no funciona, intenta otra. Recuerda
que eres un hijo de Dios. Tú conoces este lugar, porque Dios y tú
siempre han sido uno en este lugar. Siempre.

Drunvalo Melchizedek-Viviendo en el Corazón-

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